Por Canuto  

Arthur Hayes ha presentado una nueva tesis en su ensayo ‘Yen-quake’: la coordinación de Washington y Tokio para fortalecer el yen podría inyectar masiva liquidez en dólares, un escenario que históricamente ha sido alcista para Bitcoin. Analizamos sus argumentos, el mecanismo FIMA y las implicaciones para los mercados.
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  • Arthur Hayes sugiere que EE. UU. y Japón podrían usar la instalación FIMA de la Fed para fortalecer el yen.
  • El límite actual de USD $60.000 millones por contraparte podría expandirse, según comentarios del secretario del Tesoro, Scott Bessent.
  • Un balance de la Fed expandido por esta intervención podría traducirse en un impulso alcista para Bitcoin y otros activos de riesgo.


El cofundador de BitMEX, Arthur Hayes, publicó un nuevo ensayo titulado ‘Yen-quake’ el 10 de agosto, donde plantea que Washington y Tokio están coordinando silenciosamente para impulsar el yen al alza. Este movimiento, según Hayes, podría inundar los mercados con nueva liquidez en dólares y desencadenar un rally alcista en Bitcoin.

El ensayo, difundido en Substack, ha generado debate en la comunidad cripto. Hayes argumenta que el tipo de cambio dólar-yen se ha convertido en un problema político tanto para Estados Unidos como para Japón.

La tesis de Arthur Hayes

Hayes, conocido por sus análisis macroeconómicos, sostiene que Washington y Tokio están diseñando una intervención coordinada para debilitar el dólar frente al yen. Esta intervención, a su juicio, no sería una operación aislada, sino parte de un plan más amplio para inyectar liquidez en el sistema financiero global.

El ensayo identifica tres mecanismos que ambos gobiernos podrían emplear para fortalecer el yen. La primera opción sería un agresivo aumento de las tasas de interés por parte del Banco de Japón. La segunda implicaría un cambio en la estrategia del Fondo de Inversión de Pensiones del Gobierno de Japón (GPIF) hacia activos nacionales, o un compromiso del Ministerio de Finanzas japonés de hipotecar bonos del Tesoro de EE. UU. a la Reserva Federal a cambio de dólares, para luego venderlos y comprar yenes.

La tercera opción, que Hayes considera la más probable, es el uso de la instalación de recompra de Autoridades Monetarias Extranjeras e Internacionales (FIMA) de la Fed. Este mecanismo permite a los bancos centrales extranjeros intercambiar temporalmente sus tenencias de bonos del Tesoro por dólares, sin venderlos en el mercado abierto. Japón posee aproximadamente USD $1,143 billones en bonos del Tesoro estadounidense, y el GPIF otros USD $230 mil millones, sumando USD $1,373 billones en garantías que podrían comprometerse.

El límite actual de la instalación FIMA es de USD $60 mil millones por contraparte, un tope que Hayes considera insuficiente para el tamaño de la operación. Sin embargo, señala que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha hecho comentarios sobre la posibilidad de expandir los límites, lo que abriría la puerta a una mayor liquidez.

Hayes también menciona una intervención coordinada reciente en el mercado de divisas, en la que EE. UU. y Japón supuestamente gastaron USD $100 mil millones para gestionar el tipo de cambio. Esto sugiere que los responsables de política ya se están moviendo en la dirección que él predice. El escenario recuerda al Acuerdo Plaza de 1985, cuando una intervención coordinada reconfiguró la relación dólar-yen.

Tres caminos para fortalecer el yen

El primer camino, el aumento de tasas por parte del Banco de Japón, tendría efectos adversos sobre la economía japonesa, ya que elevaría el costo de la deuda pública. El segundo, la venta de bonos del Tesoro en el mercado abierto, podría provocar una caída en los precios de esos bonos y elevar los rendimientos, lo que afectaría a Estados Unidos. Por eso, la tercera vía, la instalación FIMA, resulta más atractiva para ambos gobiernos.

La instalación FIMA opera como una línea de swap temporal que permite a los bancos centrales obtener dólares sin deshacerse de sus bonos. Al comprometerlos como garantía, Japón podría obtener los dólares necesarios para intervenir en el mercado de divisas. El tope de USD $60 mil millones por contraparte es un obstáculo, pero la experta en políticas monetarias señala que el límite puede ser modificado por la Fed.

Hayes interpreta los comentarios de Bessent como una señal de que la administración estadounidense está dispuesta a flexibilizar las reglas. Si el límite se expande, Japón podría acceder a una cantidad significativamente mayor de dólares, fortaleciendo el yen sin necesidad de vender sus bonos. Esto, en teoría, daría a Tokio un margen de maniobra considerable.

La intervención de USD $100 mil millones ya mencionada es un precedente directo, según Hayes. Aunque no especifica cuándo se anunciaría un acuerdo formal, el autor cree que la dirección es clara. La historia del Acuerdo Plaza demuestra que las intervenciones coordinadas pueden tener efectos duraderos en los mercados.

Sin embargo, el propio Hayes advierte que estas decisiones son políticas tanto como económicas. Un cambio en las prioridades de Tokio o Washington podría retrasar o revertir el proceso. Además, el impacto en los mercados no es predecible con certeza.

El mecanismo FIMA en detalle

La instalación FIMA fue creada en 2020 como una herramienta de liquidez para los bancos centrales extranjeros durante la pandemia. Permite que las instituciones financieras internacionales obtengan dólares mediante acuerdos de recompra con la Fed, utilizando sus tenencias de bonos del Tesoro como colateral. Es una alternativa a la venta directa de bonos en el mercado, lo que evita presiones bajistas sobre los precios.

En el caso de Japón, la tenencia combinada de bonos del Tesoro de EE. UU. incluye los del gobierno y los del GPIF. Hayes señala que este colateral podría comprometerse a través de la instalación, pero el límite actual de USD $60 mil millones por contraparte es insuficiente para una operación de gran escala.

Los comentarios de Bessent sobre la expansión de los límites han sido interpretados como una señal de flexibilidad. Si se elimina o se eleva el tope, Japón podría acceder a miles de millones de dólares adicionales. Esto fortalecería el yen sin afectar significativamente el mercado de bonos, un beneficio claro para ambas economías.

El mecanismo también tiene implicaciones para la liquidez global. Cuando la Fed acepta bonos a cambio de dólares, su balance se expande, inyectando dinero en el sistema financiero. Esa nueva liquidez no queda contenida en los mercados de divisas; se difunde a otros activos, incluidas las criptomonedas.

Por lo tanto, un aumento en la actividad de recompra FIMA podría ser un catalizador alcista para Bitcoin, siempre y cuando la Fed esté dispuesta a expandir su balance. Hayes ha argumentado en el pasado que los recortes de tasas, incluso los provocados por choques geopolíticos, suelen ser positivos para BTC una vez que se disipa la volatilidad inicial.

Implicaciones para Bitcoin

La correlación entre la liquidez en dólares y el precio de Bitcoin ha sido observada en múltiples ciclos. Cuando la Reserva Federal expande su balance, los activos de riesgo tienden a subir. Bitcoin, al ser un activo descentralizado con oferta limitada, ha mostrado una sensibilidad particular a estas dinámicas.

Hayes sostiene que si el yen se fortalece mediante la intervención coordinada, el dólar se debilitaría o al menos se estabilizaría en términos relativos. Eso reduciría la presión deflacionaria y permitiría una política monetaria más laxa por parte de la Fed. La liquidez adicional se filtraría a los mercados de activos, incluido Bitcoin.

El ensayo no predice un precio específico, pero sugiere que el escenario es alcista. Sin embargo, no todos comparten el optimismo. El historial de Hayes en cuanto a la precisión de sus llamamientos macroeconómicos ha sido mixto, algo que él mismo reconoce.

Un factor clave es la incertidumbre sobre el momento exacto. La coordinación política toma tiempo y puede verse afectada por eventos imprevistos. Una crisis en otra parte del mundo podría desviar la atención de Estados Unidos y Japón.

A pesar de las dudas, la tesis de Hayes ofrece un marco interesante para entender cómo las decisiones de política monetaria pueden influir en el precio de Bitcoin. Si el banco central estadounidense expande su balance, la demanda de activos alternativos podría aumentar.

Precauciones y contexto

Es importante recordar que Arthur Hayes ha hecho predicciones en el pasado que no siempre se cumplieron. Por ejemplo, anteriormente advirtió que Bitcoin podría caer a USD $50.000 antes de alcanzar un millón, un escenario que aún no se ha materializado. Esto genera escepticismo entre algunos analistas.

El propio Hayes admite que la intervención sobre el yen es una decisión política tanto como económica. Los plazos son inciertos y las prioridades de los gobiernos pueden cambiar. Por eso, su llamado a la acción, aunque convincente, debe tomarse con cautela.

La historia del Acuerdo Plaza muestra que las intervenciones coordinadas pueden tener efectos profundos, pero también pueden desencadenar consecuencias no deseadas. En los años posteriores, la economía japonesa sufrió una burbuja y una larga estancación.

Para los inversores en Bitcoin, la tesis de Hayes representa un escenario potencialmente alcista, pero no una certeza. La diversificación y la gestión de riesgos siguen siendo esenciales en un entorno tan volátil.

En conclusión, el ensayo ‘Yen-quake’ de Arthur Hayes ofrece una perspectiva interesante sobre la interconexión entre las políticas monetarias y el precio de Bitcoin. Si Washington y Tokio deciden fortalecer el yen mediante la instalación FIMA, la liquidez resultante podría beneficiar a los activos digitales.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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