Apple estaría preparando su entrada al segmento de los teléfonos plegables con un dispositivo que apunta a combinar la portabilidad del iPhone con la pantalla ampliada de un iPad mini. Bajo el nombre iPhone Ultra Fold, la propuesta destacaría por su diseño tipo libro, un chip A20 Pro, iOS 27 optimizado para multitarea y un precio inicial de USD $1.999.
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- El iPhone Ultra Fold tendría una pantalla externa de 5,4 pulgadas y una interna de entre 7,6 y 7,8 pulgadas.
- Apple apostaría por un chip A20 Pro de 2 nm, 12 GB de RAM, Touch ID y funciones avanzadas de multitarea en iOS 27.
- Su precio inicial sería de USD $1.999, lo que lo colocaría como un producto premium dirigido a un público de nicho.
Apple podría estar cerca de dar uno de los pasos más observados de su historia reciente en hardware móvil: entrar al mercado de los teléfonos plegables. La propuesta, identificada como iPhone Ultra Fold, buscaría mezclar dos categorías que hasta ahora la empresa ha mantenido separadas, el smartphone y la tablet compacta.
La idea detrás del equipo sería clara. Cuando esté cerrado, funcionaría como un iPhone pequeño y portátil. Cuando se abra, pasaría a ofrecer una experiencia de uso más cercana a un iPad mini, con más espacio para productividad, consumo multimedia y multitarea.
Según detalla Geeky Gadgets, el dispositivo apuntaría a usuarios que quieren un solo equipo para resolver tareas personales y profesionales. Sin embargo, su precio elevado y su enfoque especializado también podrían dejarlo fuera del alcance del consumidor promedio.
Un diseño plegable tipo libro con enfoque premium
El supuesto iPhone Ultra Fold adoptaría un mecanismo de plegado tipo libro. Ese formato es relevante porque permite separar con claridad dos experiencias: una externa, rápida y compacta, y otra interna, más amplia y pensada para usos prolongados.
En modo cerrado, la pantalla exterior sería de 5,4 pulgadas. Ese tamaño la acercaría a la idea de un teléfono manejable con una sola mano, útil para revisar mensajes, navegar, atender notificaciones y ejecutar tareas rápidas sin necesidad de desplegar el equipo.
Cuando el dispositivo se abra, la pantalla interior crecería hasta un rango de entre 7,6 y 7,8 pulgadas. Esa dimensión lo situaría en un punto intermedio entre un smartphone tradicional y una tablet pequeña, una combinación que Apple aparentemente quiere explotar como ventaja central de producto.
La carcasa incorporaría un marco ultradelgado de titanio. Ese detalle sugeriría una apuesta por resistencia y ligereza a la vez, dos factores especialmente sensibles en la categoría plegable, donde el grosor, el peso y la durabilidad suelen ser observados con lupa.
Otro punto destacado sería la promesa de un mecanismo sin pliegue visible. Si Apple logra una superficie interior visualmente limpia, podría resolver una de las críticas más frecuentes contra esta clase de dispositivos. Las opciones de color, eso sí, serían limitadas a negro y blanco, una decisión sobria que puede gustar a algunos usuarios, pero decepcionar a quienes esperan mayor personalización.
Doble pantalla para cerrar la brecha entre iPhone y iPad
La propuesta de doble pantalla no sería un simple recurso de diseño. También marcaría el tipo de uso que Apple querría impulsar. La pantalla externa actuaría como un iPhone mini convencional, adecuada para interacciones breves y cotidianas.
La pantalla interior, en cambio, se perfilaría como la pieza más importante del dispositivo. Al abrirse, ofrecería un espacio mucho más cómodo para leer, ver videos, consultar documentos o trabajar con más de una aplicación a la vez.
Apple habría optimizado ambas pantallas para garantizar transiciones fluidas, buena capacidad de respuesta y claridad visual. En un plegable, ese punto es crucial, ya que la experiencia debe sentirse continua y no como si el usuario estuviera cambiando entre dos productos distintos.
Entre las funciones descritas para la pantalla interna destacan la ejecución de dos aplicaciones lado a lado, la pantalla dividida y la capacidad de arrastrar y soltar contenido entre apps. Ese conjunto de herramientas apunta de forma directa a la productividad y sugiere una experiencia más cercana a una tablet que a un teléfono tradicional.
En términos de posicionamiento, este híbrido buscaría atraer tanto a usuarios casuales como a profesionales móviles. Para unos, sería una pantalla más grande para entretenimiento. Para otros, sería un entorno de trabajo portátil sin tener que cargar dos dispositivos.
Cámaras de 48 MP con foco en versatilidad
En el apartado fotográfico, el iPhone Ultra Fold incorporaría un sistema doble de cámaras traseras. La configuración incluiría un sensor principal de 48 MP y una lente ultra gran angular también de 48 MP.
Esa combinación cubriría buena parte de los escenarios comunes de uso. El sensor principal apuntaría a capturas detalladas y nítidas, mientras que el ultra gran angular serviría para paisajes amplios, grupos y escenas en las que el encuadre necesita más campo visual.
Además, el equipo sumaría dos cámaras frontales. Una estaría ubicada en la pantalla exterior y otra en la interior. Esto permitiría usar videollamadas, selfies y creación de contenido en ambos modos de uso, sin comprometer la comodidad según el formato elegido.
No obstante, el modelo carecería de una lente teleobjetivo. Esa ausencia limitaría las capacidades de zoom y podría ser un punto débil frente a otros teléfonos premium orientados a fotografía avanzada. En ese sentido, Apple parecería priorizar flexibilidad general antes que especialización extrema.
iOS 27 sería la clave de la experiencia plegable
Más allá del hardware, el valor real del iPhone Ultra Fold dependería del software. El dispositivo correría con iOS 27, una versión del sistema operativo que, según la información disponible, habría sido optimizada específicamente para equipos plegables.
Ese ajuste es importante porque una pantalla grande por sí sola no garantiza productividad. Para que el formato tenga sentido, las aplicaciones deben adaptarse al cambio de tamaño, al modo de pantalla dividida y a los gestos que permiten mover contenido de un espacio a otro.
Entre las funciones señaladas figuran la multitarea con aplicaciones lado a lado, el arrastrar y soltar entre apps y diseños más eficientes para aprovechar la superficie interior. Todo ello apunta a una interfaz menos rígida y más cercana a la lógica de una tablet compacta.
Algunos ejemplos ayudan a ver el objetivo. Las aplicaciones de correo y mensajería mostrarían contenido en vistas divididas, lo que facilitaría navegar entre conversaciones o bandejas de entrada. Las herramientas de edición de video, por su parte, ofrecerían más controles y opciones en la pantalla ampliada.
Si Apple logra que esta experiencia sea coherente, el iPhone Ultra Fold podría convertirse en una herramienta útil para quienes alternan entre entretenimiento, comunicación y trabajo desde un mismo dispositivo. Esa es, al menos, la promesa de fondo del concepto.
Chip A20 Pro, 12 GB de RAM y Touch ID en lugar de Face ID
En rendimiento, el modelo estaría impulsado por el chip A20 Pro. Este procesador, fabricado con tecnología de 2 nm, buscaría ofrecer tanto potencia como eficiencia energética, dos factores decisivos en un equipo que aspira a mover varias aplicaciones y una pantalla interna de gran tamaño.
La ficha también incluiría 12 GB de RAM. Esa capacidad permitiría una multitarea más fluida y una gestión más eficiente de aplicaciones abiertas, en línea con el énfasis productivo que Apple parecería estar construyendo alrededor del equipo.
La memoria más rápida y un módem propio completarían el paquete. En conjunto, esos elementos deberían traducirse en mejor carga de aplicaciones, procesamiento más ágil y conectividad optimizada, sin castigar tanto la batería durante usos intensivos.
Un cambio llamativo sería la sustitución de Face ID por Touch ID. El lector de huellas estaría integrado en el botón de encendido. La decisión probablemente respondería a las limitaciones físicas del diseño plegable, donde integrar todos los sensores necesarios para reconocimiento facial podría ser más complejo.
Aunque algunos usuarios podrían considerar esto un retroceso, Touch ID sigue siendo una solución conocida, segura y confiable. En un dispositivo de este tipo, la simplicidad de esa implementación también podría jugar a favor de la experiencia diaria.
Precio de USD $1.999 y un público claramente de nicho
El precio inicial previsto sería de USD $1.999. Esa cifra colocaría al iPhone Ultra Fold en la franja más alta del mercado móvil y lo presentaría como un producto aspiracional, no como una opción masiva.
El monto reflejaría el costo de la ingeniería, los materiales y la tecnología involucrados. También revelaría la estrategia comercial de Apple: vender el equipo como una alternativa capaz de reemplazar, al menos para ciertos usuarios, tanto a un iPhone como a un iPad.
El reto es evidente. En el papel, la combinación de portabilidad y pantalla expandida resulta atractiva. Pero en la práctica, el consumidor tendrá que decidir si ese valor justifica pagar USD $1.999 por un formato que aún sigue siendo de nicho en la industria.
Su éxito dependerá de varios factores. Entre ellos, la durabilidad del sistema de pliegue, la utilidad real del software multitarea y su capacidad para competir frente a otros plegables ya presentes en el mercado. Apple podría redefinir la categoría si resuelve esos puntos, pero el alto costo seguirá siendo una barrera importante para su adopción.
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