Por Canuto  

La startup surcoreana LetinAR consiguió nueva financiación para escalar una tecnología óptica que busca resolver uno de los mayores obstáculos de las gafas con IA: ofrecer imágenes brillantes, lentes delgados y bajo consumo energético en formatos realmente utilizables.
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  • LetinAR cerró una ronda por USD $18,5 millones y elevó su capital total recaudado a USD $41,7 millones.
  • La empresa desarrolla módulos ópticos para gafas inteligentes con IA y dice superar límites de soluciones como waveguide y birdbath.
  • Entre sus clientes figuran NTT QONOQ Devices, Dynabook y la suiza Aegis Rider, que prepara un casco AR para 2026.


La surcoreana LetinAR aseguró una nueva ronda de financiamiento por USD $18,5 millones mientras se intensifica la carrera global por las gafas inteligentes con funciones de inteligencia artificial. La operación llega en un momento de fuerte expansión para esta categoría de hardware, impulsada por gigantes tecnológicos y por una creciente red de proveedores especializados.

La empresa, respaldada previamente por LG Electronics, desarrolla un componente menos visible para el consumidor final, pero decisivo para el rendimiento del producto: el módulo óptico que proyecta imágenes dentro del campo de visión del usuario. Según reportó TechCrunch, ese es justamente el cuello de botella técnico que ha impedido que muchas gafas inteligentes alcancen una adopción más amplia.

El nuevo capital proviene de Korea Development Bank, del brazo de capital de riesgo del minorista surcoreano Lotte Ventures y de otros inversionistas. La startup planea salir a bolsa en Corea del Sur en 2027, en una señal de que busca posicionarse temprano en una industria que todavía está definiendo sus estándares tecnológicos.

La historia de LetinAR también refleja cómo el auge de la IA se está trasladando desde el software hacia nuevas capas de hardware cotidiano. Para los lectores menos familiarizados con este mercado, las gafas con IA combinan sensores, pantallas y procesamiento contextual para mostrar información en tiempo real, desde navegación hasta alertas de seguridad o asistencia digital.

Una década enfocada en el problema óptico

LetinAR fue fundada en 2016 por Jaehyeok Kim, su CEO, y Jeonghun Ha, CTO de la compañía. Ambos eran amigos desde la secundaria y decidieron apostar por una pieza muy específica del ecosistema de realidad aumentada y gafas inteligentes: la óptica que hace posible que la imagen llegue al ojo con claridad y eficiencia.

La tesis de la empresa es directa. No pretende fabricar las gafas completas, sino convertirse en el proveedor de la parte que permite que estas sean realmente utilizables. Ha explicó al medio citado que el módulo óptico debe ser ligero, delgado y eficiente en el consumo de energía, sin sacrificar nitidez ni claridad visual.

Ese equilibrio es complejo porque el espacio disponible dentro de una montura de aspecto normal es mínimo. Si la solución óptica es demasiado voluminosa, el producto se vuelve incómodo o poco estético. Si consume demasiada energía, la batería se agota rápido. Si pierde demasiada luz, la imagen se ve tenue y limita la experiencia de uso.

Kim resumió la visión de la empresa al afirmar que las gafas con IA representan la próxima plataforma tecnológica. También sostuvo que el módulo óptico es la parte más difícil de resolver, ya que los fabricantes necesitarán lentes más delgados, más livianos y más eficientes energéticamente que los disponibles en la actualidad.

Qué hace PinTILT y por qué importa

La tecnología desarrollada por LetinAR se llama PinTILT. En términos simples, se basa en organizar diminutos elementos ópticos dentro de una lente para dirigir la luz con precisión hacia el ojo del usuario, en lugar de dispersarla en múltiples direcciones. La promesa es aprovechar mejor cada unidad de energía y obtener una imagen más brillante.

Ha usó una comparación sencilla para explicar el problema. Un televisor emite luz por toda una habitación, pero la única luz que realmente importa es la que llega a los ojos del espectador. En muchas soluciones actuales para lentes inteligentes, una parte importante de la luz se desperdicia antes de cumplir su función final.

Uno de los enfoques dominantes en la industria es el llamado waveguide. Este método distribuye la luz a través de la lente para crear una imagen amplia y permite formatos delgados, pero con una penalización en eficiencia. Según Ha, esa ineficiencia se traduce en imágenes menos brillantes y en un mayor desgaste de batería.

La alternativa tradicional es una arquitectura de espejos conocida como birdbath. Esa solución lleva la luz al ojo de forma más directa, pero tiende a ser mucho más voluminosa. En la práctica, eso complica su integración en gafas que se parezcan a un accesorio cotidiano y no a un visor llamativo o aparatoso.

LetinAR sostiene que PinTILT evita ese intercambio incómodo entre delgadez y eficiencia. Al concentrarse en la luz que realmente puede entrar al ojo y ajustar con precisión el ángulo de cada elemento óptico, la empresa afirma que puede producir imágenes más brillantes en un formato más ligero y delgado, con menor consumo energético.

En un segmento donde cada gramo y cada hora de batería cuentan, esa ventaja puede ser decisiva. No es casual que el mercado incluya competidores reconocidos como WaveOptics, DigiLens y Lumus, todos enfocados en resolver el mismo desafío desde aproximaciones distintas.

Clientes, producción y expansión del mercado

A diferencia de muchas startups de hardware que permanecen largo tiempo en fase experimental, LetinAR ya está enviando sus módulos. Entre sus clientes figuran NTT QONOQ Devices, de Japón, y Dynabook, la compañía antes conocida como Toshiba Client Solutions. Esa base comercial le ha dado experiencia real de manufactura a escala.

La empresa también mantiene conversaciones con grandes tecnológicas para investigación y desarrollo de gafas con IA de próxima generación, aunque no reveló nombres. Ese detalle es relevante porque sugiere que los fabricantes finales están buscando proveedores especializados antes de lanzar o actualizar dispositivos de consumo masivo.

Uno de los clientes que más presión técnica ejerce sobre la compañía es Aegis Rider, una firma suiza de deeptech nacida del Computer Vision Lab de ETH Zurich. Esta empresa desarrolla un casco de realidad aumentada impulsado por IA para motociclistas, capaz de mostrar navegación, velocidad y alertas de seguridad directamente en el campo visual del conductor.

La propuesta de Aegis Rider busca que esa información no aparezca flotando sobre la visera de manera artificial, sino anclada a la propia carretera, como si estuviera pintada físicamente sobre el entorno. El módulo de LetinAR ya está integrado dentro del casco, y la compañía suiza apunta a los mercados de la Unión Europea y Suiza en 2026.

Ese caso de uso ilustra por qué la óptica se ha convertido en una pieza estratégica. En escenarios de alta velocidad, como una motocicleta a 160 kilómetros por hora, la claridad de la imagen, la precisión espacial y la confiabilidad del sistema no son simples extras. Son requisitos críticos de seguridad y usabilidad.

El contexto de una carrera global por las gafas con IA

La apuesta de LetinAR ocurre en medio de un giro más amplio de la industria tecnológica. Meta comercializa gafas Ray-Ban con IA desde 2023, Google trabaja en Android XR y se espera que Apple entre en este mercado. La semana pasada también se reportó que Samsung se preparaba para presentar sus primeras gafas inteligentes con IA, codiseñadas con Gentle Monster, durante un evento Galaxy Unpacked en Londres este julio.

A esa lista se suman Huawei, Alibaba, Xiaomi y otras compañías chinas que ya están avanzando en la categoría. En otras palabras, la competencia no se limita al software de IA o a los modelos fundacionales. También se está librando en la capa física que llevará asistentes y visión aumentada al día a día del usuario.

Las cifras muestran la velocidad del cambio. Los envíos globales de gafas con IA alcanzaron 8,7 millones de unidades en 2025, un salto superior al 300% frente al año previo, de acuerdo con Omdia. Los analistas esperan que esa cifra supere los 15 millones de unidades este año.

Ese crecimiento está empujando a fabricantes y proveedores de componentes a moverse con rapidez. LetinAR utilizará su financiación más reciente, que eleva su capital total recaudado a USD $41,7 millones, para ampliar operaciones mientras el mercado pasa de una fase de primeros adoptantes hacia producción en masa.

Además, hay una lectura estratégica importante en el papel de LG Electronics. La firma fue inversionista previo de LetinAR y, según medios locales citados por TechCrunch, desde entonces comenzó a desarrollar sus propias gafas inteligentes con IA. Eso sugiere que incluso conglomerados consolidados ven esta categoría como una extensión natural del ecosistema de electrónica de consumo.

Para Kim, los dispositivos de hardware como las gafas con IA representan la próxima capa que llevará la inteligencia artificial a la vida cotidiana. Si esa visión se confirma, empresas como LetinAR podrían no convertirse en marcas visibles para el gran público, pero sí en actores clave detrás de una nueva interfaz computacional.


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