Por Canuto  

Un joven gestor de 24 años, Leopold Aschenbrenner, estaría reconfigurando una cartera multimillonaria para apostar por lo que considera el verdadero cuello de botella de la inteligencia artificial: la energía, los permisos y la infraestructura física. Un análisis de sus movimientos, comentado en el video “Forget NVIDIA | This 24-Year-Old’s $4.5B Bet on AI’s Real Problem (Leopold Aschenbrenner)” del canal Limitless Podcast, lo muestra saliendo de gigantes de chips y entrando con fuerza a generación eléctrica, “neoclouds” y hasta compañías de minería Bitcoin por su acceso a potencia y real estate.
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  • Aschenbrenner habría llevado un fondo de USD $1.000 millones a cerca de USD $5.500 millones en 12 meses, con un giro estratégico desde GPUs hacia energía e infraestructura.
  • Entre sus apuestas destacaría Bloom Energy, con una posición cercana a USD $855 millones, además de una fuerte exposición a CoreWeave y participaciones vinculadas a Core Scientific.
  • El enfoque incluiría comprar mineras Bitcoin no por cripto, sino por sus activos críticos para data centers de IA: energía, permisos y espacio físico.

 


Leopold Aschenbrenner, un inversor de 24 años, se ha convertido en un nombre llamativo dentro del debate sobre cómo se monetiza el auge de la inteligencia artificial. En el video “Forget NVIDIA | This 24-Year-Old’s $4.5B Bet on AI’s Real Problem (Leopold Aschenbrenner)”, el canal Limitless Podcast revisa sus movimientos recientes a partir de nuevos reportes regulatorios tipo 13F y plantea que su gran giro no está en perseguir más GPUs, sino en anticipar el próximo cuello de botella: energía, infraestructura y permisos.

Según el relato del programa, el fondo que gestiona habría pasado de administrar USD $1.000 millones a cerca de USD $5.500 millones en un año. También se menciona que el vehículo habría iniciado a finales de 2024 con alrededor de USD $255 millones y que, en seis meses, habría superado al S&P 500 por un factor de ocho, escalando hasta USD $2.000 millones. Después de una revisión previa de sus posiciones trimestrales, el capital administrado habría aumentado otros USD $1.500 millones.

Más allá del rendimiento, lo central es el marco narrativo que el propio Aschenbrenner habría propuesto en un ensayo de 165 páginas titulado “situational awareness”. Ahí, de acuerdo con el programa, predice que el mundo podría alcanzar AGI en 2027 y describe cómo se desplegaría la revolución de la IA. Los presentadores sostienen que varias de sus ideas iniciales, especialmente el “run” de infraestructura de GPUs, se habrían materializado, y que ahora estaría intentando adelantarse a la siguiente etapa.

Del auge de GPUs a la tesis de “energía e infraestructura”

Durante 2024 y 2025, el consenso en mercados se inclinó a ver en los fabricantes de chips el centro del universo de la IA. En ese escenario, nombres como Nvidia, Broadcom, TSMC o Micron se volvieron referencias obligadas en portafolios y coberturas mediáticas. Limitless Podcast describe que Aschenbrenner habría aprovechado ese tramo, pero que hoy estaría ejecutando un giro fuerte: salir de varios de esos nombres para reorientarse a lo que considera un problema más físico que computacional.

Entre los movimientos de salida, el programa destaca el abandono de Nvidia y la liquidación de posiciones relevantes en otras compañías asociadas a la “infraestructura de chips”. En un detalle particularmente citado, habría vendido una posición de opciones put sobre Nvidia por unos USD $300 millones en un trimestre. En la lectura del programa, como el precio de Nvidia cayó en los últimos meses, esa cobertura pudo haber generado ganancias.

El argumento detrás de esa rotación, según lo que se comenta del ensayo “situational awareness”, es temporal: hacia finales de 2025 e inicios de 2026 el mercado ya habría “precio” buena parte del valor de las GPUs. El capital, entonces, se movería hacia el nuevo límite: alimentar, alojar y operar centros de datos a escala. En otras palabras, no bastaría con comprar chips; habría que resolver energía, enfriamiento, conexiones y permisos, una lista con fricciones que no se arreglan solo con software.

El propio programa lo resume como un salto desde “chips” hacia “infraestructura”. En su explicación, el reto para laboratorios y hyperscalers no se reduce a tener demasiadas GPUs, sino a que la red eléctrica actual fue diseñada para consumo humano y no para una demanda industrial impulsada por entrenamiento e inferencia masivos. Bajo esa óptica, el cuello de botella se desplaza desde el silicio hacia los megavatios, el real estate y el tiempo regulatorio.

Bloom Energy como apuesta principal: electricidad modular fuera de la red

Dentro de las adiciones, el nombre que domina la conversación es Bloom Energy. Limitless Podcast sostiene que Aschenbrenner habría construido una posición masiva, reportada alrededor de USD $855 millones, y que esta representaría cerca del 20% de toda la cartera. El video también menciona una cifra cercana a USD $876 millones en una visualización, aunque aclara que el documento citado reflejaría USD $855 millones.

La razón: Bloom Energy fabricaría celdas de combustible de óxido sólido, un enfoque para generar electricidad en sitio a partir de gas natural. En el relato, esta arquitectura permitiría evitar parte de la dependencia a la red eléctrica y acelerar despliegues, gracias a un formato modular. Esa modularidad se vuelve atractiva cuando un centro de datos necesita sumar potencia rápidamente, sin esperar expansiones de red o procesos largos de interconexión.

El programa añade datos que atribuye a la información pública de la empresa: una demanda acumulada o backlog de USD $20.000 millones; un crecimiento de ingresos cercano al 34% en 2025; y una proyección de incremento adicional de 40% en 2026. También se afirma que la compañía estaría preparada para producir 2 gigavatios durante el año, un número que sirve para dimensionar el alcance del mercado al que apuntaría.

Aun así, los presentadores señalan una pregunta clave para cualquier tesis basada en “átomos” y no solo en “bits”: la capacidad de manufactura. No bastaría con tener demanda o pedidos, sino con poder fabricar y desplegar suficiente equipo para reducir el backlog. En ese punto, se sugiere que el riesgo principal está en la ejecución industrial, y que esa limitación podría ser el talón de Aquiles de este tipo de apuestas ligadas a infraestructura física.

CoreWeave, “neoclouds” y la capa operativa de los data centers

Otra posición destacada en el portafolio sería CoreWeave, descrita como una “neocloud” especializada en alojar y operar infraestructura de GPUs para terceros. El programa explica que, para un laboratorio de IA, comprar GPUs es solo el inicio. Montarlas en racks, asegurar suministro eléctrico, contar con ingeniería, mantenimiento y sistemas de enfriamiento introduce complejidades que muchas organizaciones prefieren externalizar.

Bajo esa lógica, CoreWeave funcionaría como un operador que ofrece esa capacidad lista para usar. En el video se afirma que Aschenbrenner habría aumentado su exposición: habría agregado unos USD $500 millones a finales del tercer trimestre en un periodo previo cubierto por el programa, y habría sumado otros USD $300 millones más recientemente. La conversación sugiere que eso podría aproximar una posición de hasta USD $800 millones.

El programa también menciona un vínculo adicional: Aschenbrenner poseería alrededor de 10% de Core Scientific, descrita como principal proveedor de CoreWeave para configurar suministros energéticos. Aunque el video no profundiza en detalles técnicos de esa relación, lo presenta como una forma de apalancar la tesis por duplicado: exposición al operador de infraestructura GPU y a una pieza crítica del abastecimiento energético que lo sostiene.

Con ese esquema, la cartera se vería menos como una apuesta por “quién vende más chips” y más como una apuesta por “quién puede operar computación a escala” sin tropezar con el límite físico del suministro eléctrico. El programa incluso sugiere que, al incrementar participaciones, el gestor podría acercarse a un rol más activo o influyente en algunas compañías, un matiz relevante cuando el tamaño del fondo crece rápido.

Por qué comprar compañías de minería Bitcoin para IA, y no para cripto

Uno de los elementos más llamativos del giro, según Limitless Podcast, sería la compra de múltiples posiciones relacionadas con compañías de minería Bitcoin. A primera vista, eso podría parecer contradictorio si el mercado interpreta que el objetivo es IA y no cripto. Sin embargo, el argumento del programa es que estas empresas ya poseen dos activos que la IA necesita con urgencia: real estate apto para equipos de alto consumo y acceso a energía, incluyendo permisos y conexiones.

La minería Bitcoin, por diseño, exige enormes cantidades de electricidad y espacio para alojar equipos. Eso llevó a muchos mineros a instalarse cerca de infraestructura energética, asegurar contratos y tramitar permisos que pueden tardar meses o años. El programa sostiene que Aschenbrenner no buscaría minar cripto con esas adquisiciones, sino “comprar el permiso” y la infraestructura, para luego reutilizarla en data centers orientados a IA.

La analogía usada en el video es directa: adquirir un negocio que ya tiene licencia, en vez de esperar años por una nueva. En este caso, sería tomar empresas con derechos, acceso y espacio, y reconvertirlas en proveedores para entrenamiento e inferencia de modelos. La conversación lo presenta como un “hack” frente a un problema que también afecta a grandes tecnológicas: anuncios de alianzas multimillonarias en cómputo no siempre se traducen en capacidad real de inmediato, porque el cuello se encuentra en permisos e interconexión.

Esta lectura conecta con una idea más amplia: la IA empuja al mundo hacia restricciones de infraestructura física. El programa menciona que durante una temporada de reportes se observaron compromisos de capex que sumarían USD $650.000 millones por parte de un grupo reducido de compañías como Google y Amazon. En ese entorno, la tesis sostiene que la oportunidad no está solo en vender chips, sino en capturar el flujo de inversión que irá a energía, instalaciones y operación de centros de datos.

AGI en 2027, PolyMarket e incluso un short: la cartera también expresa riesgos

El ensayo “situational awareness” no solo plantea asignación de capital, también propone un cronograma agresivo: AGI en 2027. El programa comenta que existe un mercado de predicción en PolyMarket sobre si OpenAI anunciará haber alcanzado AGI antes de 2027. En el momento descrito, las probabilidades se ubicarían en torno al 13%, lo que sugiere que el consenso no respalda con fuerza el escenario temporal de Aschenbrenner.

La conversación admite que la tesis podría ser correcta y el calendario no. Aun así, los presentadores resaltan que varias apuestas anteriores del gestor habrían sido ridiculizadas por parecer “outlandish”, y que, hasta ahora, algunas se han alineado con el mercado. En esa narrativa, el paso de GPUs a energía sería una repetición del patrón: detectar la restricción antes de que sea el foco principal del capital.

El portafolio no sería solo largo en infraestructura. También incluiría una apuesta corta destacada: Infosys, empresa de outsourcing de TI, con fuerte base en India. El programa describe su modelo como dependiente de ofrecer mano de obra más barata que Occidente, y plantea que herramientas como Claude Code y GPT Codeex 5.3 podrían automatizar procesos relevantes de TI, erosionando esa ventaja. Para el podcast, este short refleja una lectura más “intelectual” sobre sustitución de trabajo administrativo por software.

Finalmente, el programa advierte dos puntos de cautela. El primero es la edad y la falta de un historial de décadas, ya que una racha de 12 meses no prueba consistencia de largo plazo. El segundo es la concentración: sería una cartera de tesis única, expuesta a que el gasto en infraestructura de IA se estanque o que el ciclo macro se vuelva adverso, haciendo que muchas posiciones caigan al mismo tiempo por alta correlación.

Con todo, el video concluye que estas posiciones pueden leerse como un “tracker” en tiempo real de dónde se están moviendo las restricciones en la carrera de la IA. Si el mercado ya absorbió el boom de GPUs, la siguiente disputa se jugaría en el plano físico: energía generada, permisos obtenidos, metros cuadrados disponibles y capacidad de manufactura. Para sectores como minería Bitcoin y centros de datos, el mensaje es claro: el activo más escaso podría no ser el chip, sino el megavatio habilitado.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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