Por Canuto  

Bután continúa reduciendo de forma silenciosa su reserva nacional de bitcoin. En lo que va de 2026, el país ha movido cerca de USD $42,5 millones en BTC y USDT, mientras su tenencia soberana cayó de alrededor de BTC 13.000 a menos de BTC 5.400 en poco más de un año.

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  • El Gobierno Real de Bután movió otros 175 BTC el lunes, valorados en USD $11,85 millones, según datos on-chain.
  • Las salidas de febrero incluyeron transferencias a QCP Capital y una billetera caliente de Binance.
  • Los últimos envíos elevan el total de movimientos de Bitcoin en 2026 a unos USD $42,5 millones.
  • La reserva nacional construida con minería impulsada por energía hidroeléctrica cayó 58% desde su pico en 2024.

 


Bután sigue recortando su exposición a Bitcoin en silencio. El pequeño reino del Himalaya movió otros 175 BTC el lunes por la noche, equivalentes a USD $11,85 millones, en una operación que se suma a varias transferencias detectadas durante febrero y que refuerza la idea de una reducción sostenida de su tesorería soberana en criptoactivos.

La actividad está vinculada a Druk Holding and Investments, o DHI, el brazo de inversión estatal que encabeza las operaciones de minería de BTC del país. Según reportó CoinDesk con base en datos de Arkham Intelligence, la dirección receptora de este último movimiento coincide con una billetera que ya había recibido 184 valorados BTC en febrero, lo que apunta a una contraparte recurrente.

En términos más amplios, las transferencias sugieren que Bután no está realizando ventas improvisadas. Más bien, el patrón observado en la cadena de bloques parece corresponder a una estrategia ordenada de gestión de tesorería o de liquidez, posiblemente a través de operaciones OTC, es decir, transacciones privadas entre grandes actores fuera del mercado abierto.

Para quienes siguen el mercado de Bitcoin, el caso de Bután resulta singular. A diferencia de empresas o fondos que adquirieron BTC a precios de mercado, el país acumuló una parte relevante de sus monedas mediante minería estatal respaldada por energía hidroeléctrica, una ventaja que reduce drásticamente su costo de producción y cambia la lógica financiera detrás de cada venta.

Bután sigue moviendo Bitcoin silenciosamente este 2026

La operación del lunes no fue un hecho aislado. Durante febrero, los registros de salida muestran cuatro movimientos separados desde las billeteras vinculadas a Bután. Entre ellos figuró la transferencia de 184 BTC a la misma dirección mencionada anteriormente, además de dos envíos a una dirección de depósito mercantil de QCP Capital por un total cercano a 200 BTC.

Esos dos movimientos hacia QCP Capital tuvieron un valor combinado de aproximadamente USD $15 millones. A eso se sumó una transferencia de USD $1,5 millones en USDT hacia una billetera caliente de Binance. En conjunto, la actividad de febrero ascendió a cerca de USD $30,7 millones en salidas.

Si se añade el movimiento más reciente de USD $11,85 millones, las salidas vinculadas a 2026 alcanzan unos USD $42,5 millones entre BTC y USDT. La reiteración de montos similares y la recurrencia de ciertas contrapartes refuerzan la lectura de un proceso organizado y no de un episodio de estrés financiero o ventas de pánico.

Las transferencias a QCP Capital llaman especialmente la atención. Enviar bitcoin dos veces en un mismo mes a la dirección de depósito de una firma de trading es una señal más activa que un simple reordenamiento entre billeteras frías. La secuencia sugiere ventas OTC o una gestión de liquidez más estructurada.

Este detalle importa porque la forma de ejecución también puede influir en el mercado. Las ventas OTC suelen utilizarse para mover grandes volúmenes sin impactar de forma abrupta el precio en exchanges públicos. En ese sentido, el comportamiento atribuido a Bután parece más propio de una mesa de tesorería institucional que de un actor improvisado.

De un máximo de 13.000 BTC a menos de 5.400 BTC

La evolución del balance nacional ofrece una imagen más clara de lo ocurrido. La reserva de Bitcoin de Bután alcanzó un pico cercano a 13.000 BTC a finales de 2024, luego de varios años de acumulación a través de minería respaldada por el Estado y sostenida por excedentes de energía hidroeléctrica.

Desde entonces, la caída ha sido marcada. La reducción se aceleró después de octubre de 2024 y, al momento del reporte, las tenencias soberanas se ubican en menos de 5.400 BTC . Eso implica una contracción de 58% en cantidad de monedas respecto al máximo registrado.

La pérdida también ha sido notable en términos de valoración. No solo hay menos BTC en las arcas del país, sino que además el precio de bitcoin descendió desde alrededor de USD $119.000 en su pico hasta cerca de USD $69.000 en la actualidad. Esa combinación de ventas y retroceso de mercado redujo con fuerza el valor total de la reserva.

Lo que en su momento habría superado los USD $1,5 mil millones ahora ronda los USD $374 millones. Esa cifra ilustra tanto la magnitud de la desinversión como el impacto del ciclo bajista sobre una tesorería nacional con inusual exposición a Bitcoin.

El gráfico de balance rastreado por Arkham muestra una trayectoria clara: una acumulación lenta desde casi cero a comienzos de 2021, crecimiento constante durante el mercado bajista, un pico al cierre de 2024 y luego una caída sostenida que aún no se detiene.

Minería hidroeléctrica, ganancias y planes con Bitcoin

Uno de los aspectos más relevantes del caso es el origen de las monedas. Bután minó buena parte de su reserva utilizando excedentes de energía hidroeléctrica. Eso significa que su costo base fue extremadamente bajo en comparación con el de compañías que compraron BTC directamente en el mercado o que operan con estructuras energéticas más costosas.

Desde esa perspectiva, cada venta representa esencialmente una toma de ganancias. No existe la misma presión por alcanzar un punto de equilibrio que enfrentan algunas tesorerías corporativas o firmas de minería con deuda, altos costos eléctricos o compras ejecutadas a precios elevados durante etapas alcistas.

Esta diferencia ayuda a entender por qué los movimientos detectados no necesariamente deben leerse como una señal bajista sobre bitcoin. También pueden responder a prioridades fiscales, administrativas o de asignación de capital por parte del Estado. En otras palabras, vender no implica forzosamente una pérdida de convicción, sino una decisión de liquidez o financiamiento.

Ese matiz se conecta con otro hecho importante. En diciembre, Bután presentó un Compromiso de Desarrollo de Bitcoin nacional mediante el cual planteó destinar hasta 10.000 BTC para financiar Gelephu Mindfulness City, una zona económica especial diseñada para incorporar activos digitales dentro de sus reservas financieras.

La coexistencia entre ese compromiso y la reducción del balance sugiere una política más compleja que una simple acumulación indefinida. Bután parece estar experimentando con el uso soberano de bitcoin tanto como activo de reserva como herramienta para impulsar proyectos estratégicos dentro de su agenda de desarrollo.

Lo que deja entrever el patrón de ventas

Hasta ahora, no aparece una correlación obvia entre las transferencias de Bután y movimientos puntuales del precio de bitcoin. Esa falta de sincronía con eventos específicos de mercado aporta peso a la hipótesis de una reducción planificada y ejecutada por etapas, en lugar de una respuesta reactiva a la volatilidad.

También es relevante que los fondos hayan sido enviados repetidamente a las mismas contrapartes y en tamaños parecidos. En el análisis de tesorerías institucionales, la repetición suele ser una señal de procedimiento. Cuando un actor grande usa rutas recurrentes, normalmente responde a acuerdos operativos ya establecidos.

El caso de Bután seguirá siendo observado de cerca por analistas y participantes del ecosistema. Pocos países han acumulado una reserva de bitcoin de este tamaño a través de minería estatal, y menos aún han mostrado un patrón tan visible de reducción progresiva mediante direcciones identificables en la cadena.

Druk Holding no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios, según indicó la fuente original. Mientras tanto, los datos on-chain continúan ofreciendo una ventana poco habitual al manejo de una tesorería soberana en bitcoin.

Por ahora, la lectura dominante es que Bután no está abandonando el sector cripto, sino reordenando parte de su posición. Sin embargo, la magnitud del ajuste, con una caída de 58% desde el máximo, confirma que incluso las estrategias estatales con bitcoin están sujetas a necesidades de liquidez, ciclos de mercado y decisiones de política económica.


Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

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