Por Canuto  

Cango, la empresa que dejó atrás los servicios automotrices para convertirse en minera de Bitcoin, reportó una pérdida neta de USD $81,6 millones en el segundo trimestre de 2026. Sus acciones cayeron más de 20% mientras la compañía asumía fuertes deterioros por equipos ineficientes y aceleraba su apuesta por la computación de IA.
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  • Cango registró ingresos trimestrales de USD $50,8 millones, casi la mitad de lo obtenido en el primer trimestre, con USD $47,4 millones provenientes de la minería de Bitcoin.
  • La empresa asumió USD $51,4 millones en cargos no monetarios relacionados con deterioros y disposición de máquinas de minería.
  • EcoHash ya completó un sitio de computación de IA en Georgia y firmó su primer contrato, aunque la diversificación todavía se encuentra en una etapa inicial.


Un trimestre marcado por los deterioros

Cango Inc., antigua empresa china de servicios automotrices y actualmente cotizada en la Bolsa de Nueva York, reportó una pérdida neta de USD $81,6 millones durante el segundo trimestre de 2026. El resultado, divulgado el 31 de agosto, provocó primero una caída aproximada de 9,6% en las operaciones posteriores al cierre, pero el retroceso superó 20% cuando el mercado asimiló el alcance de las cifras. Según Cryptobriefing, el balance expuso la presión que enfrenta la compañía mientras reorganiza su negocio principal y busca una nueva fuente de crecimiento.

Los ingresos trimestrales alcanzaron USD $50,8 millones, cerca de la mitad de lo registrado durante el primer trimestre, una contracción que muestra la menor escala de la operación frente al periodo anterior. La minería de Bitcoin explicó USD $47,4 millones de esa facturación, mientras que las actividades restantes de la empresa prácticamente desaparecieron de sus resultados. Para los accionistas, la combinación de menores ingresos y una pérdida de gran tamaño convirtió el informe en una señal inmediata de vulnerabilidad financiera.

La cifra final, sin embargo, incluye una carga significativa que no representa una salida de efectivo durante el trimestre. Cango reconoció USD $42,9 millones en pérdidas por deterioro y otros USD $8,5 millones por la disposición de máquinas de minería, para un total combinado de USD $51,4 millones en cargos no monetarios vinculados con sus equipos. La compañía decidió retirar de su flota los dispositivos menos eficientes y reflejó contablemente que esas máquinas ya no justificaban su operación.

El ajuste contable también revela una decisión operativa: Cango está sacrificando capacidad instalada para intentar mejorar la economía de cada unidad de Bitcoin producida. Al 30 de junio, su hashrate operativo se había reducido a 27,58 EH/s, compuesto por 19,84 EH/s de máquinas propias y 7,74 EH/s de capacidad arrendada. Aunque la reducción puede disminuir el volumen potencial de producción, la dirección parece priorizar equipos con mejores costos en un entorno donde la eficiencia resulta determinante para la supervivencia de los mineros.

Una señal menos negativa apareció en el EBITDA ajustado, cuya pérdida cayó a USD $10,7 millones, frente a USD $154,1 millones en el primer trimestre. La mejora sugiere que, al margen de los deterioros y las disposiciones, la empresa logró reducir parte de la presión operativa que había sufrido anteriormente. No obstante, el indicador no elimina el impacto de la pérdida neta ni cambia el hecho de que los ingresos se contrajeron con fuerza entre ambos trimestres.

Producción de BTC y presión sobre los costos

Durante el segundo trimestre, Cango minó 656 BTC y cerró el periodo con 1.056 BTC en su tesorería. Esa reserva ofrece a la compañía una exposición considerable al precio del activo, pero también la deja muy vinculada a la volatilidad del mercado, especialmente cuando sus ingresos dependen en gran medida de la actividad minera. La empresa no informó en la fuente de una liquidación de esa posición, por lo que el dato relevante es la magnitud de los activos digitales que mantenía al cierre.

El costo promedio en efectivo para minar un BTC fue de USD $73.313, aproximadamente 5% menos que en el trimestre anterior. La cifra mejoró desde un nivel cercano a USD $77.000 en el primer trimestre, lo que Cango relacionó con sus esfuerzos para fortalecer el control de costos y retirar máquinas que consumían recursos sin ofrecer suficiente rendimiento. Aun así, el umbral continúa siendo elevado: para generar un flujo de caja libre significativo desde su negocio principal, la empresa necesita que BTC se mantenga claramente por encima de ese costo.

La operación conserva una escala relevante dentro del sector de minería cotizado públicamente, con 27,58 EH/s de capacidad operativa al cierre de junio. Sin embargo, el tamaño del hashrate no garantiza rentabilidad cuando los equipos afrontan costos altos, la dificultad de la red cambia y el precio de Bitcoin se mueve rápidamente. En ese contexto, la reducción de máquinas ineficientes puede mejorar los márgenes unitarios, aunque también limita la cantidad de monedas que Cango puede producir.

La compañía también lanzó un programa de cobertura de Bitcoin para reducir su exposición a descensos repentinos del precio. Para una empresa que mantenía 1.056 BTC en tesorería y dependía de la minería para casi todos sus ingresos, el uso de instrumentos financieros puede ayudar a amortiguar el efecto de una semana especialmente volátil, aunque introduce nuevas decisiones de gestión y no elimina el riesgo de mercado. La fuente no especificó qué instrumentos utilizó ni el alcance exacto de la cobertura.

El recorte de costos y la cobertura forman parte de una estrategia defensiva más amplia, pero no resuelven por sí solos el desafío central de Cango. La compañía debe producir BTC a un costo competitivo, sostener suficiente liquidez y decidir cómo administrar sus reservas mientras intenta financiar una transformación tecnológica. El descenso del costo de efectivo ofrece una mejora concreta, aunque el resultado trimestral muestra que todavía existe una distancia considerable entre esa eficiencia parcial y una rentabilidad sólida.

Del negocio automotriz a la computación de IA

Cango llegó a la minería de Bitcoin después de operar originalmente como una plataforma de servicios de transacciones automotrices en China. Su actividad inicial conectaba a concesionarios de vehículos con socios de financiamiento, pero el giro hacia la minería representó una reinvención profunda de la empresa y de su perfil ante los inversionistas. Ahora, el grupo intenta dar un segundo paso estratégico para no depender exclusivamente de la producción de BTC.

A través de su plataforma EcoHash, Cango está construyendo infraestructura destinada a la computación de inteligencia artificial. La compañía completó un sitio en Georgia y firmó su primer contrato con un cliente, dos avances que muestran que la diversificación dejó de ser solamente una propuesta corporativa. Sin embargo, el proyecto todavía se encuentra en una fase temprana, porque la operación cuenta con un solo sitio y un contrato firmado según la información disponible.

La apuesta por IA busca aprovechar la infraestructura de cómputo desde una actividad distinta a la minería de activos digitales. En teoría, esa transición podría ofrecer ingresos menos directamente atados al precio de BTC y reducir la dependencia de un negocio sometido a competencia por eficiencia, costos energéticos y condiciones cambiantes de la red. En la práctica, Cango aún debe demostrar que EcoHash puede escalar, atraer más clientes y generar resultados suficientes para compensar la volatilidad de su operación minera.

El momento elegido para ese pivote añade complejidad al relato financiero. Cango está descartando equipos de minería que considera ineficientes al mismo tiempo que invierte en una infraestructura orientada a cargas de trabajo de IA, por lo que debe administrar simultáneamente deterioros contables, necesidades de capital y expectativas de crecimiento. La mejora del EBITDA ajustado ayuda a explicar el esfuerzo de reorganización, pero no constituye evidencia de que el nuevo negocio ya sea material para los ingresos.

Por ahora, los inversionistas tienen frente a sí una empresa con una producción significativa de BTC, una reserva de 1.056 BTC, costos de efectivo todavía altos y una nueva plataforma tecnológica en sus primeros pasos. El desplome superior a 20% refleja la preocupación inmediata por las pérdidas, mientras que el programa de cobertura y el control de costos muestran que Cango intenta limitar el daño. La prueba decisiva será si puede convertir esas medidas defensivas y su apuesta por IA en una estructura capaz de sostener flujo de caja y crecimiento.


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