La UNAM tomará un examen de control presencial para 58.000 solicitantes tras un fraude masivo detectado en el examen remoto supervisado por IA.
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- El examen remoto con supervisión de IA mostró un aumento anómalo en los puntajes altos.
- La comisión investigadora recomendó un segundo examen presencial para garantizar equidad.
- La universidad se disculpó con los solicitantes honestos y prometió detalles pronto.
El escándalo del examen remoto
La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la más grande del país, realizó por primera vez su examen de ingreso a licenciatura en modalidad remota. Según Ars Technica, este proceso supervisado por IA generó resultados tan sospechosos que 58.000 estudiantes deberán repetir la prueba.
Unos 160.000 aspirantes participaron desde finales de mayo hasta principios de junio. El sistema utilizó un navegador de bloqueo y un software de supervisión con cámara web impulsado por inteligencia artificial.
Cuando se publicaron las calificaciones, la distribución de puntajes mostró una anomalía evidente. La proporción de estudiantes con puntajes superiores a 100 pasó de un 3,5% promedio en los últimos cinco años a un 16,3% este año.
En el rango más alto, los que obtuvieron 110 o más saltaron del 0,9% al 5,5%. Estos índices no coincidían con el comportamiento histórico del examen.
El aumento anómalo generó inmediatas acusaciones de fraude generalizado. La UNAM nombró una comisión de expertos para investigar lo ocurrido.
La investigación y la comisión
La comisión, oficialmente llamada ‘Comisión Técnica de Personas Expertas para la Revisión del Proceso de Selección de Ingreso a Licenciatura para el Ciclo Escolar 2026-2027/1’, presentó sus recomendaciones. Según la Gaceta UNAM, la solución propuesta es administrar un ‘examen de control’ de forma presencial.
Este examen de control no solo se aplicará a quienes obtuvieron un lugar este año, sino a todos los que habrían sido admitidos desde 2021. Eso afecta aproximadamente a 58.000 personas.
Los detalles del nuevo examen deberían anunciarse pronto. Las clases están programadas para comenzar el 10 de agosto, por lo que el calendario es extremadamente apretado.
El rector de la UNAM se disculpó públicamente con los solicitantes honestos. Reconoció que ahora tendrán que prepararse nuevamente, pero dijo que el examen de control es ‘necesario para dar certeza y garantizar equidad en el acceso’.
La disculpa no elimina la frustración de los estudiantes afectados. La universidad enfrenta una enorme logística para organizar una nueva prueba para miles de personas.
Los métodos de fraude
Hasta el momento, no se sabe con certeza qué tipo de fraude se cometió. El examen era de opción múltiple, lo que dificulta la detección de patrones típicos asociados a la inteligencia artificial.
Un informe del New York Times señaló que los consejos para hacer trampa circulaban ampliamente antes de las pruebas. Se recomendaba a los estudiantes colocar monitores fuera del ángulo de la cámara web, donde pudieran consultar ChatGPT.
Otras sugerencias incluían ocultar auriculares bajo el cabello o contratar a otra persona para que hiciera el examen fuera de cámara. Estos métodos aprovechan las limitaciones del software de supervisión.
La UNAM utilizó el LockDown Browser de Respondus, que impide imprimir, copiar, acceder a otras webs o usar aplicaciones. También empleó un sistema de Territorium que analizaba la cámara web con IA.
El sistema de Territorium vigilaba señales de que otra persona hubiera tomado el lugar del solicitante, o el uso de teléfonos o auriculares. También detectaba si el estudiante salía del marco.
Los supervisores humanos, en proporción de uno por cada 150 solicitantes, recibían alertas del sistema. Aun así, la UNAM canceló casi el 2% del total de exámenes por conductas no especificadas.
La propia UNAM reconoció ‘la probabilidad de que un número significativo de solicitantes haya recibido ayuda’. El experto en IA Raúl Rojas afirmó a NPR que la modelación estadística sugiere que casi la mitad de los estudiantes hicieron trampa.
Las herramientas de supervisión
El LockDown Browser de Respondus restringe el acceso a otras funciones del sistema. Según la empresa, una vez iniciado el examen, no se puede imprimir, copiar, abrir otras direcciones web ni acceder a otras aplicaciones.
También bloquea búsquedas en internet, mensajería instantánea, minimizar la ventana y cientos de acciones más. Al finalizar, el navegador libera la computadora.
El software de Territorium monitoreaba la cámara web con algoritmos de IA. El sistema buscaba indicios de una segunda persona en la habitación, o el uso de dispositivos no permitidos.
Si el solicitante salía del encuadre, se generaba una alerta. Estos eventos eran evaluados por supervisores humanos, quienes podían notificar a los funcionarios de la UNAM.
A pesar de estas medidas, se evidenció que el sistema no era suficiente. La comisión concluyó que la integridad del examen estaba comprometida y que la única vía confiable era una prueba presencial.
Lecciones para la supervisión con IA
Este caso subraya las limitaciones de la supervisión remota con inteligencia artificial. Aunque la tecnología puede detectar comportamientos sospechosos, los estudiantes encuentran formas creativas de evadirla.
Los sistemas actuales no garantizan que la persona frente a la computadora sea realmente el examinado, ni que no reciba ayuda externa. La privacidad también es un tema de preocupación: la cámara vigila cada movimiento.
En la UNAM, el intento de modernización terminó en un caos administrativo y en un costo adicional para casi 58.000 personas. La confianza en el proceso de selección se vio gravemente dañada.
Otras instituciones han enfrentado problemas similares con exámenes en línea. La tendencia apunta a soluciones híbridas o a un regreso a métodos tradicionales.
Por ahora, la UNAM optó por la vía más segura: repetir el examen en papel y lápiz, con supervisores humanos. La lección es clara: la IA no es infalible y la equidad educativa exige más que algoritmos.
El futuro de las pruebas en la UNAM
La fecha para el nuevo examen aún no se ha anunciado oficialmente. La universidad deberá resolver la logística para los 58.000 afectados antes del 10 de agosto, salvo que retrase el inicio de clases.
Los solicitantes que ya habían sido admitidos ahora enfrentan la incertidumbre de perder su lugar. La posibilidad de no obtener un puntaje suficiente en el nuevo examen es un riesgo real.
La UNAM asegura que el examen de control garantizará igualdad de oportunidades. Sin embargo, el proceso será más estresante y costoso para los estudiantes.
Este incidente podría marcar un precedente para otras universidades que consideran la supervisión remota con IA. La confianza en la tecnología depende de su efectividad y de la protección al estudiante.
Mientras tanto, los 58.000 aspirantes esperan instrucciones claras. La comunidad académica observa con atención cómo la UNAM maneja esta crisis sin precedentes.
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