Dos análisis sobre el mercado laboral estadounidense describen cómo los jóvenes graduados en carreras más expuestas a la inteligencia artificial enfrentan menos contrataciones, menores ingresos y, en algunos casos, un giro hacia empleos de retail y restaurantes tras el lanzamiento de ChatGPT.
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- Un análisis de la Oficina del Censo documenta una disminución persistente en la contratación de trabajadores de 22 a 24 años después de la introducción de ChatGPT, especialmente en las industrias más expuestas a la IA.
- Los graduados de las carreras universitarias más expuestas registraron una caída de cinco puntos porcentuales en sus probabilidades de empleo y de 13% en sus ingresos iniciales.
- La matrícula en informática descendió 8,4% en la primavera de 2026, mientras el subempleo de graduados recientes llegó a 42% en el segundo trimestre.
🚨 La IA estrecha la puerta laboral
Graduados de carreras más expuestas registraron 5 puntos menos de empleo y 13% menos ingresos tras ChatGPT.
Parte terminó en retail y restaurantes. El subempleo llegó al 42% en el segundo trimestre de 2026. pic.twitter.com/XipV7Pxcel
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) September 18, 2026
El lanzamiento de ChatGPT a finales de 2022 no solo aceleró la adopción de herramientas de inteligencia artificial, también coincidió con un estrechamiento de la puerta de entrada a varias profesiones tecnológicas. Los graduados jóvenes de informática y otras carreras expuestas a la IA encuentran menos oportunidades en los puestos para los que se prepararon, y una parte termina trabajando en restaurantes, supermercados o tiendas mientras intenta sostener sus ingresos.
Dos análisis sobre el mercado laboral estadounidense describen ese cambio desde ángulos complementarios. El primero examinó registros emparejados de empleadores y empleados, mientras el segundo siguió la trayectoria de egresados universitarios; juntos sugieren que el problema principal no fue una ola masiva de despidos, sino una contracción en las nuevas contrataciones que afectó especialmente a quienes recién ingresaban al mercado laboral.
La puerta de entrada tecnológica se estrecha
El análisis publicado en abril de 2026 encontró una disminución persistente en la contratación de trabajadores de entre 22 y 24 años en las industrias más expuestas a la IA, mientras permaneció estable en sectores menos expuestos. En el quinto de industrias con mayor exposición, el empleo de trabajadores al inicio de su carrera disminuyó 12% durante los diez trimestres posteriores al lanzamiento de ChatGPT.
Lee Tucker, uno de los autores del estudio, describió una relación entre la caída de las contrataciones y el aumento de la tasa de desempleo observada entre esos jóvenes. Sin embargo, la coincidencia temporal y sectorial no demuestra por sí sola que ChatGPT haya sido la causa principal del desempleo. Según el análisis, el fenómeno parece estar más relacionado con la reducción de las oportunidades para iniciar una carrera que con una ola de despidos de personas que ya ocupaban esos puestos.
La concentración sectorial ayuda a entender por qué el impacto recayó con tanta intensidad sobre los graduados de informática. Las industrias más expuestas están fuertemente vinculadas con el desarrollo de software y las tecnologías de la información, precisamente los campos que suelen atraer a estudiantes de informática y de otras titulaciones con alta exposición a la automatización.
El resultado es una competencia más dura por los puestos iniciales que antes funcionaban como escalones hacia empleos mejor remunerados. Un egresado puede postularse al mismo tipo de vacante de software que una generación anterior obtenía con relativa facilidad, pero ahora debe enfrentar una oferta laboral más reducida antes de considerar alternativas fuera del sector tecnológico.
Menores ingresos y desplazamiento hacia servicios
El segundo análisis siguió a los graduados del decil de carreras universitarias más expuestas a la IA y encontró un deterioro inmediato después del lanzamiento de ChatGPT. Sus probabilidades de tener empleo un trimestre después de graduarse cayeron cinco puntos porcentuales, mientras que sus ingresos durante un trimestre completo descendieron 13%.
Los economistas consultados en el análisis consideran que una caída de ingresos de ese tamaño se parece a la que normalmente se esperaría cuando una persona se gradúa durante una recesión severa. La diferencia es que, en este caso, no hubo una recesión generalizada, porque el resto del mercado laboral mantuvo un desempeño relativamente sólido y el golpe se concentró en las carreras más expuestas.
Los graduados jóvenes, sin embargo, siguieron necesitando trabajar y en muchos casos conservaron algún tipo de empleo. Por eso, el descenso de ingresos refleja menos una ausencia total de ocupación que la necesidad de aceptar puestos con salarios inferiores o de permanecer dentro de industrias que ofrecen menores posibilidades de crecimiento profesional.
Cerca de la mitad de la pérdida de ingresos provino de trabajadores que ganaron menos dentro de las industrias que sí los contrataron. La otra mitad se relacionó con un cambio hacia sectores completamente distintos, sobre todo restaurantes y comercio minorista, donde un título universitario no siempre se traduce en una remuneración o una trayectoria equivalente a la esperada.
La reacción de universidades llega después del mercado
Las brechas de empleo e ingresos disminuyen con el paso del tiempo, pero continúan siendo importantes para quienes estudiaron las carreras más expuestas a la IA incluso varios años después de graduarse. El análisis anterior indicó que los volúmenes de contratación se habían recuperado en gran medida a comienzos de 2025, aunque lo hicieron desde una base de empleos menor, por lo que la reapertura de esa puerta fue solo parcial.
La respuesta de los estudiantes llegó con retraso frente a la velocidad del mercado laboral. La matrícula universitaria en informática cayó 8,4% en la primavera de 2026 frente al mismo periodo del año anterior, después de haber descendido 3,6% durante el otoño previo, una señal de que la percepción sobre las oportunidades tecnológicas comenzó a modificar las decisiones académicas.
Un análisis de Goldman Sachs publicado en junio señaló que la matrícula en informática y programación cayó más de 10% en cada caso durante el año académico 2025-26. Según ese informe, fue el primer periodo en el que sus economistas observaron una reacción visible de los estudiantes ante la IA al momento de escoger una carrera universitaria.
Una encuesta de Gallup y la Lumina Foundation citada en ese análisis encontró que cerca de 42% de los estudiantes de grado había reconsiderado su carrera debido a la inteligencia artificial. La diferencia temporal es relevante: los datos de contratación muestran que el mercado cambió pocos meses después del lanzamiento de ChatGPT, mientras que las matrículas no empezaron a abandonar informática en números visibles hasta aproximadamente tres años después.
Un problema que supera a la informática
El deterioro tampoco se limita a la relación entre informática y software. El rastreador continuo de la Reserva Federal de Nueva York situó la tasa de subempleo de los graduados universitarios recientes en 42% durante el segundo trimestre de 2026, mientras que el desempleo de ese grupo llegó a 5,6%, por encima de la tasa nacional.
El subempleo incluye a personas que tienen trabajo, pero ocupan puestos que no aprovechan su formación o que ofrecen una trayectoria inferior a la que suele asociarse con un título universitario. Esa distinción resulta central para interpretar el efecto de la IA, porque muchos graduados no desaparecen de las estadísticas laborales: permanecen ocupados, aunque en funciones con menores ingresos y menor conexión con sus estudios.
Un análisis del Strada Institute y el Burning Glass Institute encontró que 52% de los graduados trabajaba, durante el año posterior a dejar la escuela, en empleos que no requieren un título. La lista incluye comercio minorista, restauración, hostelería y administración de oficinas, y el estudio indicó que 45% seguía en ese tipo de ocupaciones una década después.
Los datos no demuestran que toda carrera relacionada con la IA haya perdido su valor ni que cada graduado de informática termine en un empleo de servicios. Sí muestran, en cambio, que la transición hacia un mercado más automatizado puede trasladar los costos de ajuste a los trabajadores jóvenes, precisamente cuando todavía no tienen experiencia, redes profesionales o capacidad financiera para esperar una recuperación.
Para las universidades, las empresas y los estudiantes, el desafío consiste en distinguir entre una transformación temporal de las contrataciones y un cambio estructural en las habilidades que las compañías demandan. Mientras esa respuesta se construye, una generación de graduados enfrenta la paradoja de haber estudiado para una economía tecnológica que todavía crece, pero ofrece menos puestos iniciales a quienes intentan entrar en ella.
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