La disputa energética entre Rusia y Ucrania suma una advertencia de Donald Trump, quien atribuye a los ataques contra instalaciones de diésel parte de la presión mundial sobre los combustibles. Mientras el precio promedio en Estados Unidos alcanza un récord, Volodymyr Zelenskyy defiende las operaciones de largo alcance contra refinerías rusas como una forma de reducir los recursos de guerra de Moscú.
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- Donald Trump pidió a Volodymyr Zelenskyy detener los ataques ucranianos contra instalaciones rusas de diésel.
- El diésel en Estados Unidos llegó a un promedio récord de USD $6,20 por galón, según AAA.
- La AIE señaló que los ataques a la refinación rusa agravaron los problemas de suministro en un mercado energético afectado por el estrecho de Ormuz.
⛽️🇺🇸 Trump pide a Zelenskyy frenar ataques contra instalaciones de diésel rusas.
El diésel en EE. UU. alcanzó USD 6,20 por galón, según AAA.
La AIE vinculó la presión del suministro con daños en refinerías rusas y restricciones en Ormuz. pic.twitter.com/IsjqaIZdbp
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) September 14, 2026
Donald Trump pidió al presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy que detenga los ataques contra instalaciones de diésel en Rusia, al considerar que esas operaciones están agravando la escasez mundial de combustible. La solicitud llega mientras el precio promedio del diésel en Estados Unidos alcanzó un récord de USD $6,20 por galón, frente a un promedio de USD $4,31 para la gasolina regular, según cifras de AAA citadas en el reporte.
Trump afirmó que ya había conversado con Zelenskyy sobre el asunto y planteó que Ucrania concentre sus ataques en otros objetivos. El presidente estadounidense sostuvo que destruir infraestructura de diésel rusa está perjudicando al mundo, una postura que introduce una tensión adicional entre el apoyo a la presión militar contra Moscú y la preocupación por el suministro energético internacional.
La advertencia de Trump sobre el combustible
Consultado el domingo por un reportero sobre sus conversaciones con Zelenskyy, Trump respondió que el mandatario ucraniano debía dejar de destruir el combustible diésel dentro de Rusia. Su argumento no se limitó al impacto bilateral de la guerra, porque vinculó los ataques con una reducción más amplia de la oferta y con el encarecimiento que enfrentan consumidores y empresas en distintos mercados.
El presidente estadounidense también dijo que existen muchos otros objetivos que Ucrania podría atacar sin concentrarse en el diésel. La declaración refleja la sensibilidad estratégica de las refinerías y los depósitos de combustible, cuyos daños pueden afectar el transporte, la agricultura, la logística militar y el funcionamiento cotidiano de economías que dependen de productos refinados.
El reporte de ZeroHedge, elaborado por Tom Gantert de Epoch Times, situó la petición de Trump en un momento de presión excepcional para los combustibles. AAA registró el domingo un promedio nacional de USD $6,20 por galón para el diésel estadounidense, mientras la gasolina regular se ubicó en USD $4,31, aunque la información disponible no atribuye todo el movimiento de precios a una sola causa.
La diferencia entre ambos combustibles también muestra la importancia del diésel dentro del sistema energético global. Este producto y otros combustibles similares representan casi el 30% de la demanda mundial de petróleo, por lo que una interrupción relevante en la refinación puede repercutir más allá de los países directamente involucrados en la guerra.
La estrategia de Ucrania contra las refinerías rusas
Ucrania ha atacado durante meses instalaciones petroleras y gasíferas de Rusia mediante operaciones de largo alcance, en una campaña que busca reducir la capacidad de Moscú para sostener la guerra. Rusia respondió con medidas de racionamiento de combustible y, en julio, prohibió las exportaciones de diésel, una decisión que restringió todavía más la disponibilidad internacional del producto.
Zelenskyy ha defendido públicamente las tácticas ucranianas y las ha presentado como sanciones de largo alcance contra la maquinaria bélica rusa. En una publicación del 28 de junio, afirmó que dos refinerías habían sido alcanzadas durante la noche: la planta de Slavyansk, en la región de Krasnodar, ubicada a unos 300 kilómetros de la línea del frente, y otra instalación en la región de Yaroslavl, aproximadamente a 700 kilómetros de la frontera ucraniana.
Según el mensaje de Zelenskyy, las operaciones contra las refinerías buscan disminuir los recursos disponibles para Rusia y acercar una eventual paz. El mandatario ucraniano también sostuvo que su país continuará respondiendo al terrorismo ruso, una caracterización política y militar que forma parte de la justificación de Kyiv para ampliar el alcance de sus ataques sobre infraestructura energética.
La posición de Ucrania parte de una lógica distinta a la expresada por Trump: para Kyiv, golpear la refinación rusa puede limitar la capacidad de Moscú para financiar y ejecutar la guerra; para Washington, los daños están contribuyendo a una presión energética global. Esa diferencia no elimina el hecho de que Rusia también ha atacado infraestructura ucraniana, pero sí expone el conflicto entre objetivos militares inmediatos y estabilidad del mercado.
Un mercado energético afectado por varios frentes
La presión sobre el diésel no proviene únicamente de los ataques ucranianos contra Rusia. Un informe de septiembre de 2026 de la Agencia Internacional de Energía indicó que las exportaciones de diésel y gasóleo de los países del Golfo promediaron 390.000 barriles diarios en agosto, poco más de una cuarta parte de los niveles registrados antes del inicio de la guerra con Irán en febrero.
El mismo informe relacionó la caída de los envíos con las restricciones al tráfico por el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el transporte de productos energéticos. La reducción de los cargamentos del Golfo y los daños en el sistema ruso de refinación se combinan en un mercado donde el suministro de combustibles enfrenta obstáculos simultáneos, aunque cada factor tenga un origen geopolítico diferente.
La AIE señaló además que los ataques ucranianos a la red de refinación rusa agravaron los problemas de abastecimiento de diésel. De acuerdo con sus datos, los precios del diésel en Estados Unidos superaron los USD $200 por barril a comienzos de septiembre, un nivel 94% superior al registrado antes de la guerra, lo que ayuda a dimensionar la magnitud de la presión sobre el mercado.
Para los consumidores, el encarecimiento del diésel puede trasladarse a costos de transporte y distribución, debido a que camiones, maquinaria agrícola y numerosos equipos industriales dependen de este combustible. La información de la fuente no ofrece una proyección sobre la duración de la crisis ni confirma qué medidas concretas adoptarán Washington o Kyiv después de la advertencia presidencial.
La disputa también alcanza a la infraestructura ucraniana
Zelenskyy ha insistido en que la infraestructura energética y civil de Ucrania también ha sido atacada por Rusia, una respuesta que coloca las operaciones contra refinerías dentro de una dinámica de represalias. En una publicación del 12 de septiembre, enumeró almacenes de alimentos, gasolineras, instalaciones farmacéuticas, trenes ordinarios de pasajeros, edificios residenciales y negocios civiles entre los objetivos que, según afirmó, fueron alcanzados por fuerzas rusas.
El señalamiento ucraniano busca mostrar que los daños sobre el sector energético no ocurren en un solo sentido. También explica por qué Kyiv considera que las instalaciones rusas de petróleo y gas son objetivos legítimos dentro de su estrategia, aunque la advertencia de Trump evidencia que esas acciones pueden generar consecuencias económicas para países que no participan directamente en el conflicto.
El debate no se limita a determinar quién tiene capacidad militar para atacar una refinería, sino a establecer qué efectos produce cada operación sobre el mercado internacional. Cuando se reduce la producción o el procesamiento de diésel, los impactos pueden aparecer en precios, transporte y reservas antes de que los gobiernos logren reemplazar los barriles perdidos por proveedores alternativos.
La petición de Trump coloca a Zelenskyy ante una disyuntiva política difícil: preservar una herramienta que Ucrania considera importante para debilitar a Rusia o atender la presión de su principal socio estadounidense por evitar un deterioro adicional del suministro global. Mientras el conflicto continúa, las decisiones sobre refinerías, exportaciones y rutas marítimas seguirán influyendo tanto en la guerra como en el precio que pagan los consumidores.
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