Por Canuto  

Los precios de la energía sacudieron a los mercados globales luego de que ataques atribuidos a Irán impactaran infraestructura clave de gas y petróleo en Qatar y Kuwait, agravando la crisis por el cierre del estrecho de Ormuz y elevando el temor a un nuevo ciclo inflacionario mundial.

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  • El crudo Brent subió hasta USD $116,38 por barril, frente a menos de USD $73 antes del inicio de la guerra.
  • La terminal de Ras Laffan en Qatar, clave para cerca del 20% del consumo mundial de GNL, cerró tras un ataque con drones.
  • Bolsas de Asia, Europa y Estados Unidos retrocedieron mientras la Fed y el Banco de Japón alertan sobre mayor volatilidad.

 


Los precios internacionales del petróleo y del gas natural se dispararon este jueves después de que Irán atacara una instalación clave de gas natural en Qatar y dos refinerías de petróleo en Kuwait. El movimiento elevó el nerviosismo en los mercados, que ya venían tensionados por el cierre del estrecho de Ormuz al tráfico de petroleros.

El crudo Brent, referencia internacional, subió hasta USD $116,38 por barril. Antes del estallido de la guerra, el precio estaba por debajo de USD $73 por barril. En paralelo, el índice europeo TTF, referencia para el gas natural, se negoció con un alza de 24%.

La escalada alimentó un temor central para inversionistas, bancos centrales y gobiernos: que el shock energético no sea transitorio. Si el daño a la infraestructura del Golfo persiste y la interrupción de suministros se prolonga, el resultado podría ser una nueva ola de inflación global en un momento ya delicado para la economía mundial.

De acuerdo con la agencia de noticias AP News, el ataque iraní impactó la terminal de Ras Laffan, en Qatar, una instalación estratégica para el envío de gas natural licuado. Qatar suele abastecer cerca del 20% del consumo mundial de GNL, un combustible que se transporta por barco y que resulta clave para Europa y Asia.

La instalación fue cerrada tras un ataque con drones. Además, el cierre del estrecho de Ormuz al tránsito de la mayoría de los petroleros dejó ese gas sin posibilidad de salir con normalidad. Esa combinación disparó la percepción de riesgo sobre el suministro energético.

En el mercado estadounidense, el crudo de referencia ganó 1,1% en las primeras horas del jueves, hasta USD $96,45 por barril. A su vez, el contrato de futuros Henry Hub, referente del gas natural en Estados Unidos, subió 5,1%.

Impacto inmediato en bolsas y activos globales

Mientras la energía subía, los mercados bursátiles profundizaron las pérdidas. Los futuros de Estados Unidos cayeron 0,2%, en una señal de aversión al riesgo que se extendió desde Asia hasta Europa. También los mercados de criptomonedas se vieron impactados, donde Bitcoin profundizó la pérdida del miércoles para retroceder por debajo de los USD $70.000 el jueves a primeras horas. 

En Europa, el DAX de Alemania perdió 2,1% y se ubicó en 23.015,40 puntos. El CAC 40 de París retrocedió 1,5% hasta 7.848,88 puntos. En Reino Unido, el FTSE 100 bajó 1,7% y cerró la sesión en 10.134,02 puntos.

La presión también golpeó con fuerza a Asia. El Nikkei 225 de Tokio cayó 3,4% hasta 53.372,53 puntos, luego de que el Banco de Japón decidiera mantener su tasa de interés de referencia en 0,75% y mencionara la guerra con Irán como un factor de peso en su evaluación.

En su comunicado de política monetaria, el Banco de Japón afirmó que, “a raíz de la creciente tensión en Medio Oriente, los mercados financieros y de capital globales han sido volátiles y los precios del crudo han aumentado significativamente; los desarrollos futuros merecen atención”.

Para Japón, el alza del petróleo representa una carga especialmente severa. Al igual que Corea del Sur y Taiwán, depende de las importaciones para cubrir la mayor parte de las materias primas que utilizan industrias intensivas en energía y derivados del crudo.

En Corea del Sur, el Kospi retrocedió 2,7% hasta 5.763,22 puntos. En Hong Kong, el Hang Seng perdió 2% y quedó en 25.500,58 puntos. El índice compuesto de Shanghái cayó 1,4% hasta 4.006,55 puntos.

Australia tampoco escapó a la corrección. El S&P/ASX 200 bajó 1,7% hasta 8.497,80 puntos. El Taiex de Taiwán cedió 1,9%, mientras que en India el Sensex retrocedió 2,7%, en medio del temor por nuevas disrupciones en el suministro de petróleo y gas.

Stephen Innes, de SPI Asset Management, resumió la lectura del mercado en un comentario citado por la agencia: “La combinación de un mayor precio del petróleo, el aumento de los rendimientos de EE.UU., y un dólar más fuerte está actuando como una bola de demolición macroeconómica a través de los activos y monedas asiáticos”.

Temor inflacionario y presión sobre bancos centrales

El rebote energético llega en un momento incómodo para la política monetaria. El miércoles, en Wall Street, el S&P 500 había caído 1,4%, con lo que volvió a mostrar pérdidas en la semana. El Dow Jones Industrial Average cedió 1,6% y el Nasdaq Composite perdió 1,5%.

Las pérdidas se ampliaron después de que la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED) decidiera mantener sin cambios su tasa de interés principal. El mercado esperaba señales más claras sobre la posibilidad de reanudar recortes para apoyar al empleo y al crecimiento, pero la autoridad monetaria optó por la cautela.

El presidente de la FED, Jerome Powell, admitió el alto grado de incertidumbre. “Simplemente no sabemos”, dijo al referirse a lo que ocurrirá con los precios del petróleo y al tiempo que tomarán los aranceles del presidente Trump en trasladarse plenamente al sistema económico.

Ese comentario adquiere más relevancia porque, incluso antes de este episodio bélico, las presiones de precios ya mostraban una aceleración. Un informe publicado el miércoles temprano indicó que la inflación mayorista en EE. UU. subió inesperadamente a 3,4% el mes pasado.

En términos macroeconómicos, el riesgo es claro. Si el petróleo y el gas permanecen altos durante un periodo prolongado, el impacto no se limita al costo del combustible. También puede transmitirse a transporte, electricidad, manufactura, alimentos y bienes de consumo, complicando el trabajo de los bancos centrales.

Para los mercados, eso implica un escenario difícil. Una energía más cara tiende a deteriorar las perspectivas de crecimiento, mientras una inflación más persistente puede retrasar bajas de tasas. La combinación suele perjudicar acciones, bonos y monedas de economías importadoras de materias primas.

Qatar, Ormuz y la vulnerabilidad del suministro energético

Para los lectores menos familiarizados con la zona, el estrecho de Ormuz es uno de los cuellos de botella energéticos más sensibles del planeta. Por esa vía marítima transita una porción crucial del comercio mundial de petróleo y gas. Cualquier interrupción allí suele tener efectos inmediatos en precios y expectativas.

En este caso, la preocupación no se limita al bloqueo del tránsito marítimo. El ataque sobre Ras Laffan, una de las instalaciones más importantes de Qatar, sugiere que el conflicto ya no solo amenaza las rutas de exportación, sino también la infraestructura física necesaria para procesar y embarcar combustibles.

Ese matiz es importante porque amplía la naturaleza del riesgo. No se trata solo de retrasos logísticos o de mayores costos de seguro marítimo. También existe la posibilidad de daños duraderos en la producción y en la capacidad de exportación de petróleo y gas del Golfo.

Qatar ocupa un lugar central en el mercado global de GNL. Si una parte significativa de su oferta queda fuera por más tiempo, regiones altamente dependientes de importaciones, como Europa y buena parte de Asia, podrían enfrentar una competencia más agresiva por cargamentos disponibles.

Ese tipo de shock suele trasladarse a mercados financieros más allá del sector energía. Divisas de economías importadoras pueden debilitarse, empresas con fuerte consumo energético pueden sufrir márgenes más bajos y la volatilidad puede extenderse a otros activos, incluidos metales, bonos y productos derivados.

En las operaciones cambiarias de este jueves, el dólar estadounidense cayó a 159,10 yenes japoneses desde 159,88 yenes. El euro, por su parte, subió a USD $1,1463 desde USD $1,1453.

El mercado enfrenta una crisis de oferta con consecuencias amplias y todavía difíciles de dimensionar. Si el conflicto escala o el cierre de Ormuz se prolonga, la energía puede consolidarse como el principal factor de presión sobre la inflación y el apetito global por riesgo.

En ese contexto, el comportamiento del petróleo, del gas natural y de las decisiones de los bancos centrales seguirá siendo observado de cerca. Más allá de la volatilidad del día, la pregunta de fondo sigue abierta: cuánto daño estructural puede dejar esta nueva fase del conflicto en Medio Oriente sobre la economía mundial.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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