Por Canuto  

El mercado petrolero encontró una pausa, pero no alivio real. Aunque el estrecho de Ormuz mostró señales de reapertura tras un acuerdo interino entre EE. UU. e Irán, la suspensión de nuevas conversaciones, los ataques en Líbano y la cautela naviera mantienen al Brent bajo presión y a los traders en modo defensivo.

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  • El Brent cotizó por encima de USD $79 por barril, pero se encaminaba a una caída semanal cercana al 9%.
  • La tregua entre EE. UU. e Irán permitió algo de tráfico en Ormuz, aunque el viernes por la mañana no se observaron petroleros saliendo del Golfo Pérsico.
  • ADNOC y Kuwait comenzaron a ajustar su producción y logística, mientras casi 80 millones de barriles siguen a la espera de cruzar el estrecho.

 


El petróleo se estabilizó el viernes mientras el mercado evaluaba si la reapertura del estrecho de Ormuz podía sostenerse. La pausa llegó justo cuando EE. UU. e Irán pospusieron conversaciones cara a cara destinadas a negociar un acuerdo de paz permanente.

Esa combinación de alivio parcial y nueva incertidumbre enfrió el optimismo que había impulsado al crudo a mitad de semana. Los operadores ahora intentan medir si el repunte de exportaciones del Golfo Pérsico será duradero o si volverá a interrumpirse.

Los futuros del Brent se negociaron por encima de USD $79 por barril en Londres. Aun así, el contrato se encaminaba a una caída semanal cercana al 9%.

Ese retroceso implica que el mercado ha borrado casi todas las ganancias generadas por la guerra iniciada el 28 de febrero. El conflicto estalló después de que EE. UU. e Israel atacaran a Irán por su programa nuclear.

Para los mercados globales, Ormuz es un punto crítico porque conecta al Golfo Pérsico con los compradores internacionales. En tiempos de paz, por ese paso transitaban alrededor de una quinta parte del suministro mundial de petróleo.

Ormuz reabre, pero el tráfico sigue siendo irregular

Durante el jueves apareció una ráfaga de buques transportando crudo que había quedado varado. Ese movimiento comenzó después de que Washington y Teherán firmaran un acuerdo de paz interino el miércoles.

Sin embargo, la señal del viernes fue menos alentadora. En la mañana no se observaban petroleros saliendo del Golfo Pérsico, pese al alivio inicial que había despertado el pacto temporal.

Según datos citados por Bloomberg, barcos que transportaban casi 10 millones de barriles de petróleo estaban fuera del estrecho o navegando a través de él el jueves. Entre ellos figuraban los primeros petroleros de propiedad saudita desde que empezó el conflicto hace más de tres meses.

El vicepresidente JD Vance dijo el jueves que 12,5 millones de barriles de petróleo cruzaron el Estrecho de Hormuz la noche anterior. Esa cifra podría representar el conteo diario más alto desde que comenzó la guerra a finales de febrero.

En condiciones normales, Ormuz solía mover unos 20 millones de barriles diarios entre crudo y productos refinados, de acuerdo con la Agencia Internacional de Energía. Esa comparación muestra que, aunque hubo reactivación, el flujo todavía no luce normalizado.

El estrecho había estado sometido a un doble bloqueo por parte de Teherán y de EE. UU. Ese cierre alteró una de las arterias energéticas más sensibles del comercio global.

La tregua política pierde fuerza y resurge el riesgo geopolítico

La mejora en el ánimo del mercado se debilitó rápidamente cuando JD Vance interrumpió un viaje a Suiza. El objetivo de esa visita era sostener nuevas conversaciones orientadas a un acuerdo más amplio con la República Islámica.

El retraso de esas reuniones introdujo dudas sobre la viabilidad de una paz más estable. En otras palabras, el mercado dejó de descontar una reapertura fluida y rápida de las exportaciones regionales.

Al mismo tiempo, las fuerzas israelíes dijeron que continuaron los ataques contra Hezbollah, grupo respaldado por Teherán, en Líbano. Ese frente paralelo complica la lectura del acuerdo interino y eleva el riesgo de nuevos choques.

La cesación de hostilidades en Líbano era una de las condiciones exigidas por Irán para aceptar el acuerdo interino. Por eso, cualquier escalada en esa zona golpea directamente la credibilidad del entendimiento alcanzado esta semana.

Helima Croft, jefa de estrategia de mercados de productos básicos en RBC Capital Markets, advirtió que el acuerdo no está necesariamente condenado desde el inicio. No obstante, señaló que existen riesgos reales para su permanencia.

La ejecutiva identificó tres amenazas clave para normalizar los flujos. Mencionó las restricciones logísticas marítimas, la oposición del Congreso y los continuos ataques israelíes en el sur de Líbano.

Su lectura encaja con la reacción del mercado. Aunque el precio dejó de desplomarse, los operadores siguen exigiendo pruebas concretas de estabilidad antes de reconstruir expectativas más alcistas.

Productores ajustan operaciones mientras Asia evalúa si necesita más crudo

En medio de la incertidumbre, algunos productores comenzaron a adaptarse al nuevo escenario. La Compañía Nacional de Petróleo de Abu Dabi, ADNOC, informó a clientes que reanuden la carga de crudo desde puertos dentro del Golfo Pérsico.

Ese aviso fue visto por Bloomberg, aunque la empresa se negó a comentar públicamente. La medida sugiere que parte de la infraestructura comercial está intentando volver a la rutina.

Kuwait también comenzó a aumentar su producción de petróleo. Su objetivo es superar los 2 millones de barriles por día en una semana, según dijo en una entrevista el director ejecutivo de Kuwait Petroleum Corp, Sheikh Nawaf Al-Sabah.

Estas decisiones muestran que los productores no esperan una solución perfecta para reactivar flujos. Más bien, están ensayando una normalización gradual mientras observan la evolución política y militar.

Al mismo tiempo, superpetroleros cargados con casi 80 millones de barriles permanecen esperando en el Golfo Pérsico. Están listos para cruzar Hormuz si traders y armadores dan luz verde.

Ese volumen retenido puede convertirse en una oleada repentina de oferta. Pero esa posibilidad no necesariamente entusiasma a todas las refinerías compradoras, especialmente en Asia.

Según la información reportada, varias refinerías asiáticas ya aseguraron barriles para cubrir sus necesidades de corto plazo. Eso significa que una reapertura súbita podría chocar con una demanda inmediata menos urgente.

Reabrir por completo el estrecho será una operación lenta y delicada

La reapertura integral de Hormuz todavía podría ser una operación complicada y prolongada. No basta con que exista una tregua política si la cadena física del transporte sigue desordenada.

Para que el proceso funcione sin fricciones, se necesita coordinación precisa. Los barcos deben estar en la posición correcta, los pozos deben reactivarse y la infraestructura dañada debe ser reparada.

También hacen falta pasos acordados para desminar la vía acuática. Ese detalle es crucial porque incluso una reapertura diplomática pierde valor si persiste riesgo material para la navegación comercial.

Algunos propietarios de barcos siguen mostrándose cautelosos ante las condiciones en el estrecho y en el Golfo Pérsico. La prudencia naviera es una de las razones por las que la normalización avanza más lento que el discurso político.

Jan Rindbo, director ejecutivo de la naviera D/S Norden A/S, resumió bien ese estado de ánimo. Dijo que todos quieren sacar los barcos, pero que el ambiente general indica que no necesariamente conviene ser el primero.

Rindbo añadió que, a medida que el tráfico se reanude, eso generará confianza. Sin embargo, remarcó que la situación sigue siendo frágil y que no haría falta mucho para que esa confianza desaparezca otra vez.

Ese comentario ayuda a entender por qué el mercado se estabiliza sin recuperar convicción. En escenarios como este, la liquidez logística y la confianza operativa pesan tanto como los anuncios diplomáticos.

Qué vigila ahora el mercado energético

El foco inmediato de los operadores está puesto en tres variables. La primera es si vuelven a verse salidas regulares de petroleros desde el Golfo Pérsico en los próximos días.

La segunda variable es política. El mercado seguirá de cerca si EE. UU. e Irán retoman las conversaciones presenciales para un acuerdo permanente o si la tregua interina empieza a erosionarse.

La tercera es militar y regional. Los ataques en Líbano y la relación entre Israel, Hezbollah y Teherán pueden alterar rápidamente cualquier expectativa de estabilidad.

En este contexto, el Brent sobre USD $79 no debe leerse como señal de calma plena. Más bien refleja un equilibrio inestable entre el temor a un nuevo shock de oferta y la idea de que el flujo retenido eventualmente volverá al mercado.

Para inversores acostumbrados a seguir Bitcoin, acciones volátiles o mercados de IA, este episodio ofrece una lección conocida. Cuando una infraestructura crítica se vuelve incierta, el precio responde no solo a los fundamentos, sino también a la confianza sobre la continuidad operativa.

Por ahora, esa confianza es limitada. El petróleo dejó de subir por pánico, pero tampoco ha encontrado razones firmes para una recuperación sostenida.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.

 


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