Por Canuto  

El oro inició la semana con un alza superior al 1% luego de que el mercado interpretara avances en las conversaciones entre Estados Unidos e Irán como una señal de menor presión sobre el dólar y el petróleo. El movimiento también reactivó el interés por otros metales preciosos, en un contexto donde la inflación y las tasas de interés siguen marcando el pulso global.
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  • El oro al contado subió 1,1% hasta USD $4.559,07 por onza, mientras los futuros en EE. UU. ganaron 0,8%.
  • El dólar operó cerca de mínimos de una semana y el petróleo tocó su nivel más bajo en dos semanas.
  • La expectativa de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán reavivó el interés por el oro, la plata, el platino y el paladio.


Los precios del oro subieron más de 1% este lunes, en una sesión marcada por el debilitamiento del dólar y la caída del petróleo. El movimiento se produjo luego de que los inversionistas interpretaran señales de avance en las conversaciones entre Estados Unidos e Irán como un factor capaz de aliviar las presiones inflacionarias en el corto plazo.

En los mercados internacionales, el oro al contado avanzó 1,1% y se ubicó en USD $4.559,07 por onza hacia las 07:36 GMT. Al mismo tiempo, los futuros del oro estadounidense para entrega en junio ganaron 0,8%, hasta USD $4.559,80.

Para muchos participantes del mercado, el metal precioso sigue funcionando como un activo de refugio en momentos de incertidumbre geopolítica y monetaria. Sin embargo, en esta ocasión su impulso no respondió a un deterioro del panorama internacional, sino al efecto combinado de un dólar más débil y un retroceso en el crudo.

Ese comportamiento resulta importante porque los precios de la energía suelen incidir directamente sobre las expectativas de inflación. Cuando el petróleo cede, los operadores tienden a descontar una menor presión sobre los precios al consumidor, lo que altera también la lectura sobre la trayectoria futura de las tasas de interés.

Las negociaciones con Irán cambian el tono del mercado

El cambio en el sentimiento del mercado estuvo vinculado al optimismo en torno a las conversaciones entre Washington y Teherán. Aunque el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que no tenía prisa por cerrar un acuerdo con Irán, los inversionistas parecieron dar más peso a sus declaraciones del sábado.

En esa intervención, Trump afirmó que Washington e Irán habían “negociado en gran medida” un memorando de entendimiento sobre un acuerdo de paz. Ese eventual pacto incluiría la reapertura del estrecho de Ormuz, una vía marítima crítica para el transporte mundial de petróleo.

La posibilidad de que esa ruta vuelva a operar con normalidad ayudó a reducir la prima de riesgo sobre el crudo. Si el mercado percibe menor amenaza de interrupciones en el suministro energético, el petróleo tiende a retroceder y con ello también cambia la evaluación sobre inflación, crecimiento y política monetaria.

Tim Waterer, analista jefe de mercado de KCM Trade, explicó que Trump ha estado elevando las esperanzas del mercado sobre algún tipo de acuerdo con Irán. Según dijo, esa perspectiva podría llevar a la reapertura del estrecho de Ormuz, algo que ha pesado sobre los precios del petróleo y que, por extensión, le dio al oro un impulso bienvenido desde la perspectiva de la inflación.

Las señales políticas no se limitaron a la Casa Blanca. Este lunes, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, dijo que el país tendrá un buen acuerdo con Irán o tratará con esa nación “de otra manera”, reforzando la percepción de que las negociaciones siguen abiertas, aunque bajo presión.

Dólar débil y petróleo en baja favorecen al lingote

Otro elemento clave detrás del avance del oro fue el comportamiento del dólar. La divisa estadounidense se mantuvo cerca de sus niveles más bajos en una semana, un movimiento que volvió más asequible el lingote denominado en dólares para los compradores que operan con otras monedas.

Cuando el dólar pierde fuerza, el oro suele recibir apoyo adicional por una razón técnica y comercial. Al abaratarse para tenedores de otras divisas, el metal puede registrar una demanda mayor en el mercado internacional, incluso sin cambios bruscos en el apetito global por riesgo.

En paralelo, los precios del petróleo cayeron hasta mínimos de dos semanas. Ese retroceso fue seguido de cerca por los operadores, ya que el crudo es una referencia central para anticipar la evolución de la inflación, sobre todo en economías donde el costo de la energía repercute con rapidez en transporte, producción y consumo.

El vínculo entre petróleo, inflación y oro no es lineal, pero sí relevante. Un crudo elevado puede alimentar la inflación y forzar tasas de interés más altas durante más tiempo. Aunque el oro suele ser visto como cobertura frente a la inflación, un entorno de tasas elevadas tiende a restarle atractivo porque se trata de un activo que no genera rendimiento.

Ese equilibrio es uno de los factores que más observan los inversionistas. Si las expectativas inflacionarias ceden sin que se dispare el temor económico, el oro puede beneficiarse del ajuste en el dólar sin enfrentar de inmediato una presión adicional por parte de la política monetaria.

La Reserva Federal entra en escena en un momento delicado

La evolución del oro también se sigue de cerca a la luz de los cambios en la Reserva Federal de Estados Unidos. Kevin Warsh juró el cargo como presidente de la Fed el viernes, en un momento especialmente sensible para la economía estadounidense y para los mercados de materias primas.

Su llegada ocurre mientras el aumento de los precios de la gasolina, vinculado a la guerra con Irán, alimenta la inflación y erosiona la confianza de los consumidores. Ese contexto había elevado la atención sobre cómo reaccionaría la autoridad monetaria ante un choque energético prolongado.

En términos prácticos, una inflación persistente complica las decisiones de la Fed. Si los precios siguen altos, la autoridad puede verse obligada a mantener una postura restrictiva por más tiempo. Eso suele afectar la valuación de activos sensibles a las tasas, entre ellos el oro.

Por eso, la caída reciente del petróleo fue leída como una señal de alivio parcial. No implica que el panorama inflacionario se haya resuelto, pero sí reduce, al menos por ahora, una de las presiones más visibles sobre los consumidores estadounidenses y sobre la trayectoria esperada de las tasas.

Para los inversionistas de mercados financieros, incluidos quienes siguen bitcoin y otros activos alternativos, estos movimientos son relevantes porque reflejan cómo se redistribuye el capital entre refugio, riesgo y liquidez. El comportamiento del oro, el dólar y el petróleo suele ofrecer una lectura rápida del ánimo global ante eventos geopolíticos.

La plata y otros metales también avanzan

El repunte no se limitó al oro. La plata al contado subió 3,1% hasta USD $77,79 por onza, en una de las mayores alzas entre los metales preciosos de la jornada. El avance sugiere que el mercado amplió su apetito más allá del lingote tradicional.

El platino también registró ganancias, con un alza de 2,3% hasta USD $1.966,59 por onza. Por su parte, el paladio sumó 2,7% y llegó a USD $1.384,70. Ambos movimientos reforzaron la idea de una recuperación general en el segmento de metales preciosos.

De acuerdo con la información reportada por CNBC, el repunte de estos activos respondió al mismo contexto macro y geopolítico que impulsó al oro. Es decir, un dólar más débil, petróleo a la baja y un mercado que intenta calibrar el impacto de una posible distensión entre Estados Unidos e Irán.

En el corto plazo, la atención seguirá puesta sobre las negociaciones diplomáticas, la estabilidad del estrecho de Ormuz y la evolución del petróleo. Si ese equilibrio se mantiene, el oro podría conservar apoyo, aunque el papel de la Fed y de las expectativas de inflación seguirá siendo decisivo para su siguiente dirección.


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