Por Canuto  

El oro mostró una inusual resistencia este jueves, atrapado entre dos fuerzas opuestas: el alivio que generó un acuerdo provisional de paz entre Estados Unidos e Irán y la presión de una Reserva Federal cada vez más enfocada en contener la inflación con tasas más altas.

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  • El oro llegó a subir hasta 1,7%, pero luego moderó el avance ante el tono agresivo del nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh.
  • El acuerdo entre Estados Unidos e Irán hizo caer al petróleo, al reducir el temor a un shock energético global y sus efectos inflacionarios.
  • El mercado ya descuenta un endurecimiento monetario para octubre, un factor que sigue pesando sobre los metales preciosos.

 


El oro se mantuvo estable este jueves, en una jornada marcada por fuerzas contrapuestas que limitaron un movimiento más claro del mercado. Por un lado, el metal encontró apoyo en la firma de un acuerdo interino de paz entre Estados Unidos e Irán.

Por otro, el tono agresivo del nuevo jefe de la Reserva Federal (FED), Kevin Warsh, moderó ese impulso. El resultado fue un mercado que primero celebró el alivio geopolítico y luego volvió a concentrarse en el riesgo de tasas más altas.

Según reportó Bloomberg, el lingote llegó a avanzar hasta 1,7% antes de recortar parte de esa ganancia. Los operadores debieron procesar al mismo tiempo el alcance del entendimiento entre Washington y Teherán y las señales de que la Fed endurecerá su postura frente a la inflación.

Ese doble estímulo ayuda a explicar por qué el oro no logró despegar con mayor fuerza pese al contexto geopolítico. En los mercados de materias primas, el metal precioso suele reaccionar tanto a las tensiones internacionales como a las expectativas de política monetaria en Estados Unidos.

Al cierre parcial de la mañana en Londres, el oro al contado subía 0,2% hasta USD $4.266,54 por onza. Ese nivel reflejó un equilibrio inestable entre una narrativa de menor riesgo en Medio Oriente y otra de mayor presión monetaria desde la Fed.

Acuerdo entre EE. UU. e Irán alivió al petróleo, pero no despejó toda la incertidumbre

El pacto interino entre Estados Unidos e Irán tuvo un efecto inmediato en el mercado energético.

Los futuros del petróleo cayeron este jueves ante la expectativa de que el acuerdo contribuya a aliviar el shock global de energía que venía alimentando apuestas por nuevas alzas de tasas.

La lógica detrás de ese movimiento es relativamente directa. Si baja el petróleo, también se reducen algunas presiones inflacionarias que suelen contagiarse al resto de la economía a través del transporte, la producción y los combustibles.

Sin embargo, el panorama sigue lejos de ser completamente claro. Persisten dudas sobre qué tan rápido podrán bajar los precios del combustible y en qué momento los tránsitos por el estrecho podrán regresar a los niveles previos a la guerra.

Esa zona es clave para el comercio energético mundial. Cualquier alteración en su funcionamiento suele repercutir en el precio del crudo y, por extensión, en las expectativas de inflación y en activos de refugio como el oro.

Christopher Wong, estratega de Oversea-Chinese Banking Corp., resumió esa tensión al señalar que un petróleo más bajo ayuda en el margen. No obstante, agregó que el resultado de la Fed complica la historia y obliga a una lectura cautelosa sobre el oro en el corto plazo.

Wong añadió que el caso constructivo de mediano plazo para el metal no ha desaparecido. Aun así, su comentario sugiere que el alivio geopolítico no basta por sí solo para cambiar la dirección dominante del mercado cuando la política monetaria apunta en sentido contrario.

La Fed mantuvo tasas sin cambios, pero reforzó la preocupación por la inflación

La decisión de la Reserva Federal anunciada el miércoles fue el cuarto encuentro consecutivo en el que las tasas de interés permanecieron sin cambios. Pese a esa continuidad, el mensaje de fondo fue más duro que en reuniones anteriores.

Los funcionarios dejaron claro que la inflación se ha convertido en una preocupación mayor que la debilidad del mercado laboral. Esa señal alteró el balance de riesgos que siguen los inversionistas al evaluar el comportamiento del oro y de otras materias primas.

Tras esa comunicación, los operadores pasaron a descontar plenamente un endurecimiento de la política monetaria para octubre. En otras palabras, el mercado ya asume que la siguiente gran movida de la Fed será un ajuste y no un recorte.

Ese cambio importa mucho para el oro porque los metales preciosos no generan rendimiento. Cuando suben las tasas, aumenta el atractivo relativo de activos que sí pagan interés, lo que suele convertirse en un viento en contra para el lingote.

La llegada de Kevin Warsh al frente de la Fed reforzó esa lectura. Sus comentarios fueron interpretados como una señal de que priorizará el combate a la inflación, incluso si eso implica sostener condiciones financieras más restrictivas.

Desde la perspectiva de los mercados, la combinación de una Fed dura y un dólar más fuerte tiende a presionar a la baja al oro. Este jueves, el Bloomberg Dollar Spot Index avanzó 0,2%, agregando otra capa de dificultad para el metal.

El mercado del oro enfrenta un choque entre refugio y tasas

El comportamiento del oro en esta sesión ilustra una de las tensiones clásicas del mercado. Cuando aumenta la incertidumbre geopolítica, el metal suele beneficiarse por su reputación como activo de resguardo.

Pero cuando suben las probabilidades de tasas más altas en Estados Unidos, la dinámica cambia. En ese escenario, el costo de oportunidad de mantener oro aumenta, ya que los inversionistas pueden obtener retornos en instrumentos vinculados a tasas.

Eso explica por qué el anuncio sobre Estados Unidos e Irán no produjo una escalada sostenida del precio. Aunque el acuerdo pudo haber sido leído como un factor estabilizador para la región, la reacción de la Fed terminó pesando tanto como la noticia diplomática.

Ryan Mckay, estratega senior de materias primas de TD Securities, sostuvo en una nota que la expectativa de un alza de tasas ya estaba incorporada en los precios incluso antes de la más reciente decisión de la Fed. Su lectura apunta a que el mercado ya venía preparado para un entorno más estricto.

Mckay agregó que la inclinación general sigue siendo bajista para el metal amarillo. También advirtió que haría falta un cambio notable en la perspectiva de la Fed para modificar el sentimiento subyacente que domina hoy a los mercados de metales preciosos.

Ese matiz es importante porque evita una lectura simplista del repunte intradiario. El oro puede registrar avances puntuales por choques políticos o militares, pero sostener una tendencia alcista requiere que el marco monetario no actúe como freno constante.

Plata, platino, paladio y dólar también reflejaron la nueva lectura macro

La reacción del resto de los metales preciosos mostró un panorama mixto. La plata subió 0,5% hasta USD $68,29 por onza, luego de haber caído 3% en la sesión previa.

Ese rebote parcial sugiere que algunos inversionistas aprovecharon la corrección reciente. Aun así, el movimiento de la plata no fue lo suficientemente fuerte como para indicar una mejora generalizada del apetito por los metales.

En contraste, el platino y el paladio retrocedieron. Aunque el reporte no detalló la magnitud de esas caídas, la dirección de ambos activos refuerza la idea de un mercado aún cauteloso frente al efecto combinado de política monetaria, energía y dólar.

El avance del índice spot del dólar de Bloomberg en 0,2% añadió una presión adicional. Un dólar más firme suele hacer que el oro y otros metales cotizados en esa divisa resulten más caros para compradores internacionales.

Para Bitcoin, acciones tecnológicas o activos de riesgo, este cruce macroeconómico no es menor. La evolución del petróleo, la inflación y las tasas en Estados Unidos influye sobre toda la estructura de precios global, no solo sobre las materias primas tradicionales.

Cuando el mercado descuenta una Fed más dura, el efecto puede extenderse hacia bonos, divisas, acciones y criptoactivos. Por eso, aunque la noticia se centra en el oro, su trasfondo habla de una batalla más amplia entre alivio geopolítico y endurecimiento financiero.

Qué deja esta sesión para los inversionistas

La sesión del jueves dejó una conclusión central: el oro conserva capacidad de reacción ante eventos geopolíticos, pero no opera en el vacío. La política monetaria estadounidense sigue siendo el principal filtro para validar o desactivar esos impulsos.

El acuerdo interino entre Estados Unidos e Irán ayudó a moderar el miedo a un shock energético global. Sin embargo, ese alivio no fue suficiente para borrar la expectativa de que la inflación seguirá siendo el eje de la Fed bajo el liderazgo de Kevin Warsh.

De momento, el mercado parece aceptar ambas ideas al mismo tiempo. Puede haber menos tensión inmediata en el petróleo, pero también una Reserva Federal más dispuesta a endurecer condiciones si considera que la inflación no cede con la rapidez deseada.

En ese contexto, el oro quedó en una zona intermedia. No perdió del todo su atractivo defensivo, pero tampoco encontró el espacio necesario para una ruptura alcista más convincente.

La evolución de las próximas semanas dependerá de varios factores que el propio mercado sigue de cerca. Entre ellos destacan la velocidad con la que se normalicen los flujos energéticos, el comportamiento de los combustibles y cualquier señal adicional de la Fed antes de octubre.

Por ahora, el precio de USD $4.266,54 por onza resume un equilibrio delicado. Es el punto donde se encontraron, al menos por una jornada, la esperanza diplomática en Medio Oriente y el mensaje implacable de un banco central decidido a combatir la inflación.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.

 


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