Por Canuto  

El oro se mueve en un rango estrecho cerca de USD $5.000 por onza mientras el repunte del petróleo, la guerra en Oriente Medio y la menor probabilidad de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal reconfiguran el apetito por refugios y el panorama inflacionario global.
***

  • El oro al contado cayó 0,1% hasta USD $5.014,37 por onza en Londres, presionado por el crudo sobre USD $100.
  • Los operadores ven casi nula la posibilidad de un recorte de tasas en la reunión de la Fed de esta semana.
  • Pese al freno reciente, el metal acumula una ganancia superior al 15% en lo que va de año.

 


El oro cotizó en un rango estrecho cerca de USD $5.000 por onza, en un mercado dominado por la guerra en Oriente Medio y por las dudas sobre el efecto inflacionario del fuerte repunte del petróleo. La combinación ha puesto a los inversionistas a recalibrar expectativas sobre la Reserva Federal y sobre la utilidad del metal como refugio en un entorno de alta incertidumbre.

En los mercados globales, el oro suele beneficiarse cuando aumentan los riesgos geopolíticos o cuando se deteriora la confianza en el crecimiento. Sin embargo, ese patrón no siempre es lineal. Cuando las tensiones elevan los precios de la energía y con ello las presiones inflacionarias, también puede crecer la probabilidad de que la Fed mantenga tasas más altas durante más tiempo, un escenario que normalmente pesa sobre los metales preciosos porque no generan rendimiento.

Ese es el equilibrio que hoy domina la cotización del lingote. Tras dos semanas consecutivas de pérdidas, el metal volvió a ceder el lunes, mientras el mercado evaluaba hasta qué punto la guerra entre Estados Unidos e Israel con Irán puede alterar la inflación, la actividad económica y la trayectoria de la política monetaria estadounidense.

El petróleo complica el panorama para el oro

La principal presión de corto plazo proviene del petróleo. El crudo fluctuó por encima de USD $100 por barril, un nivel que reavivó las preocupaciones sobre un nuevo impulso en los costos energéticos y sobre su eventual traslado a la inflación. Ese cambio es relevante porque reduce el margen para que la Reserva Federal recorte las tasas en el corto plazo.

Los mercados de tasas ya reflejan ese ajuste. Los operadores consideran ahora que la posibilidad de un recorte en la reunión de la Fed de esta semana es casi nula. Para el oro, esa lectura es importante: cuando el costo del dinero sube o se mantiene elevado, el atractivo relativo del metal tiende a moderarse frente a activos que sí ofrecen intereses.

El conflicto añade una capa extra de complejidad. Durante el fin de semana, Estados Unidos atacó el principal centro de exportación de petróleo de Irán. A su vez, Teherán continuó con ataques a infraestructura energética en varios países del Golfo Pérsico. Ese deterioro mantuvo bajo presión al transporte marítimo en el estrecho de Ormuz, una vía estratégica por la que normalmente se mueve una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado del mundo.

La importancia del estrecho de Ormuz para los mercados energéticos hace que cualquier interrupción tenga repercusiones inmediatas. Un flujo más restringido de crudo y gas puede elevar costos en toda la economía global, afectar cadenas logísticas y reforzar temores de inflación persistente. En consecuencia, el repunte del petróleo se convierte no solo en una historia energética, sino también en una señal clave para bonos, divisas, metales y acciones.

La guerra amplía la incertidumbre económica

Otro factor central es la duración incierta del conflicto. Un asesor del presidente estadounidense Donald Trump dijo que la guerra podría durar entre cuatro y seis semanas. Sin embargo, las señales desde las partes involucradas han sido mixtas y eso dificulta a los inversionistas estimar el verdadero impacto sobre los mercados y sobre la actividad económica.

Trump afirmó que Irán está ansioso por llegar a un acuerdo, pero añadió que Washington quiere mejores términos. Del lado iraní, Teherán sostuvo que no ha solicitado conversaciones ni un alto al fuego. Ese cruce de mensajes mantiene la percepción de riesgo en niveles elevados y alimenta la volatilidad en activos sensibles a la política internacional.

Para quienes siguen mercados macro y también sectores como bitcoin y criptoactivos, este tipo de tensión importa más allá del oro. Los grandes conflictos geopolíticos suelen transmitirse al sistema financiero por tres canales: energía, inflación y liquidez. Cuando esos tres factores se mueven al mismo tiempo, las correlaciones entre activos pueden cambiar de forma brusca y romper patrones recientes de cobertura.

En ese contexto, la lectura del mercado no es sencilla. El oro conserva su papel histórico como reserva de valor, pero en el corto plazo compite con el efecto adverso de unas tasas reales potencialmente más altas. La pregunta no es solo si la guerra continuará, sino si su consecuencia dominante será una mayor aversión al riesgo o una inflación más rígida que obligue a la Fed a posponer alivios monetarios.

Datos de consumo y temor a estanflación

La macroeconomía de Estados Unidos ya mostraba señales de fragilidad incluso antes del inicio de la guerra. Los últimos datos sobre gasto del consumidor, publicados el viernes, mostraron que el gasto apenas aumentó en enero. Eso ocurrió en un momento en que el crecimiento económico ya venía siendo más débil de lo esperado.

Al mismo tiempo, la confianza del consumidor estadounidense cayó a un mínimo de tres meses. La razón, según el reporte citado por la fuente original, fue el aumento del temor durante las últimas semanas por el impacto del conflicto sobre los precios de la gasolina. Esa combinación de consumo débil y energía más cara es precisamente el tipo de mezcla que revive el debate sobre estanflación.

La estanflación describe un entorno de crecimiento lento con inflación alta. Es uno de los escenarios más difíciles para los bancos centrales porque combatir la inflación con tasas altas puede enfriar aún más la actividad. En cambio, recortar tasas para apoyar la economía puede dejar vivas las presiones sobre los precios. En ese marco, el oro suele recuperar protagonismo como refugio de mediano y largo plazo.

Aunque el impulso alcista se ha estancado en las últimas sesiones, el metal acumula una ganancia de más del 15% en lo que va de año. Ese dato sugiere que, aun con el freno reciente, los inversionistas todavía ven valor en el oro como protección frente a riesgos monetarios, deterioro económico y posibles desequilibrios fiscales derivados de un entorno geopolítico más inestable.

Qué dicen los analistas y cómo cerró la sesión

UBS Global Wealth Management ofreció una lectura que ayuda a entender esta aparente contradicción. En una nota publicada el lunes, sus analistas escribieron que el oro funciona más como una cobertura frente al impacto amplio de los conflictos que frente a amenazas directas en tiempos de guerra. En otras palabras, su utilidad no depende solo del estallido del evento, sino de las secuelas macroeconómicas que ese evento deja.

Según UBS Global Wealth Management, aunque los mayores precios de la energía y la inflación han pesado sobre el metal, el oro sirve principalmente para aislar contra riesgos monetarios como la devaluación de la moneda, el aumento de déficits y la desaceleración económica que pueden resultar de conflictos geopolíticos. Esa tesis refuerza la idea de que el desempeño del metal puede ser ambiguo en el corto plazo, pero más sólido cuando el horizonte se amplía.

En términos de cotización, el oro al contado cayó 0,1% hasta USD $5.014,37 por onza a las 11:22 a.m. en Londres. La plata retrocedió 1,6% hasta USD $79,33. El platino avanzó, mientras el paladio se mantuvo estable. Por su parte, el índice Bloomberg Dollar Spot cayó 0,4%, luego de haber sumado más de 1% la semana pasada.

El cruce entre dólar, petróleo, tasas y oro seguirá siendo la referencia principal para las próximas jornadas. Si el conflicto se prolonga y el crudo se mantiene por encima de USD $100, los mercados podrían enfrentar una combinación incómoda de inflación persistente, crecimiento más débil y menor margen para estímulos monetarios. En ese tablero, el oro permanece bajo presión táctica, pero no fuera del radar estratégico de los inversionistas.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.

Suscríbete a nuestro boletín