Por Canuto  

El oro cayó a su nivel más bajo en dos meses en una jornada marcada por el repunte del dólar, el alza del petróleo y nuevos temores sobre inflación persistente. Aunque la corrección golpeó al metal y a otros preciosos, varias firmas de Wall Street mantienen una visión alcista para lo que resta del año.
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  • El oro al contado cayó 1,5% hasta USD $4.388,32 por onza y tocó su nivel más bajo desde el 26 de marzo.
  • El fortalecimiento del dólar y el temor a que la guerra entre Estados Unidos e Irán prolongue la inflación presionaron al metal.
  • UBS, Bank of America y Kepler Cheuvreux mantienen expectativas de mayores precios del oro más adelante en 2026.


El precio del oro retrocedió con fuerza este jueves y tocó su nivel más bajo en dos meses, en medio de un mercado más atento a la inflación, al dólar y al impacto energético del conflicto entre Estados Unidos e Irán. El ajuste también alcanzó a la plata, el platino y el paladio, en una jornada donde los inversionistas reevaluaron el papel del metal precioso como refugio inmediato.

De acuerdo con CNBC, a las 7:41 a. m. ET el oro al contado caía alrededor de 1,5% hasta USD $4.388,32 por onza. Los futuros del oro en Estados Unidos para el mes siguiente también perdían 1,5% y se ubicaban en USD $4.381,50 por onza.

Ese movimiento llevó al oro spot a su nivel más bajo desde el 26 de marzo. La caída coincidió con una ligera apreciación del dólar estadounidense, un factor clave porque encarece el metal para compradores internacionales cuando se negocia en esa divisa.

En los mercados globales, el oro suele ganar atractivo cuando aumenta la incertidumbre geopolítica o financiera. Sin embargo, esta vez el nerviosismo alrededor de la guerra y del petróleo pareció reforzar otra preocupación: que las presiones inflacionarias obliguen a mantener tasas de interés elevadas durante más tiempo.

El conflicto y el petróleo cambiaron el foco del mercado

La renovada incertidumbre sobre la trayectoria de la guerra entre Estados Unidos e Irán impulsó al dólar y mantuvo elevados los precios del crudo. El mercado teme que la tensión energética se traslade a la inflación, sobre todo si persisten disrupciones en rutas sensibles para el comercio global.

Uno de los puntos más delicados ha sido el cierre efectivo del estrecho de Ormuz, una vía marítima crítica para el transporte de petróleo. Ese factor ha sostenido el precio de la energía durante el conflicto y alimentó preocupaciones sobre presiones de precios más amplias en distintas economías.

Michael Field, estratega jefe de renta variable en Morningstar, dijo a CNBC por correo electrónico que los factores detrás de la venta masiva del oro “llevaban tiempo gestándose”. A su juicio, los inversionistas están preocupados por un conflicto más prolongado con Irán y por una inflación que parece inclinarse al alza.

Field añadió que, aunque el oro y otros metales preciosos suelen verse como cobertura frente a la inflación, no generan ingresos. En ese contexto, con tasas que podrían seguir subiendo y una inflación alta, parte del mercado estaría más cómodo en activos que al menos ofrezcan rendimiento.

Ese razonamiento ayuda a explicar por qué el oro no reaccionó como refugio clásico en esta etapa del conflicto. Si suben los rendimientos reales y el costo de oportunidad de mantener un activo sin cupón, la demanda táctica por el metal puede debilitarse incluso bajo alta tensión geopolítica.

Bonos, inflación y expectativa por la Reserva Federal

Los rendimientos de los bonos gubernamentales en Europa, Estados Unidos y Japón avanzaron ligeramente este jueves. El repunte reflejó el resurgimiento de temores inflacionarios ante la incertidumbre en torno a un eventual acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán.

Para el mercado del oro, esta variable es central. Cuando suben los rendimientos y se refuerza la percepción de una política monetaria más restrictiva, el metal pierde parte de su atractivo relativo frente a instrumentos que sí pagan intereses.

Daniel Hynes, analista senior de materias primas en ANZ, atribuyó la venta masiva a las renovadas hostilidades en Oriente Medio, que están nublando las perspectivas para las tasas de interés, además del alza del dólar. Según su análisis, el oro cayó por segundo día ante el temor de que el conflicto prolongue la inflación y mantenga elevados los tipos.

Hynes sostuvo además que incluso la posibilidad de un acuerdo de paz en Oriente Medio no parece suficiente para disipar esas preocupaciones inflacionarias. También señaló un reciente aumento de los precios de los alimentos en Estados Unidos, provocado por una combinación de mal clima, aranceles y una disminución del ganado bovino.

En ese marco, el mercado también aguardaba la publicación del índice de precios del gasto en consumo personal de abril en Estados Unidos, la métrica de inflación preferida de la Reserva Federal. Los economistas consultados por Dow Jones esperaban un aumento mensual de 0,5% y una subida interanual de 3,8%.

UBS y Bank of America siguen viendo alzas para el oro

Pese al retroceso del jueves, varias firmas importantes mantuvieron una lectura constructiva para el metal en el mediano plazo. Los estrategas de UBS reiteraron su postura alcista en una nota publicada ese mismo día.

La entidad explicó que el oro ha estado bajo presión durante la guerra con Irán por la inquietud de que los altos precios de la energía impulsen a la Reserva Federal y a otros bancos centrales hacia políticas monetarias más duras. Aun así, UBS espera que el metal recupere impulso cuando se moderen las expectativas de subidas de tasas.

UBS redujo recientemente su objetivo para el cierre de año a USD $5.500 por onza, desde una previsión previa de USD $5.900. Mark Haefele, director de inversiones de UBS Global Wealth Management, afirmó que la firma sigue positiva respecto a las perspectivas del oro y lo continúa viendo como fuente de diversificación dentro de los portafolios.

Haefele indicó que el desempeño de corto plazo todavía podría ser sensible a los titulares sobre Estados Unidos-Irán, a los precios de la energía, a los rendimientos estadounidenses y al dólar. Sin embargo, sostuvo que el argumento de mediano plazo sigue apoyado en la demanda de bancos centrales, la diversificación de reservas, las elevadas cargas de deuda global y la posibilidad de una política más flexible de la Fed más adelante en el año.

Bank of America también proyecta más alzas. Su objetivo para fin de año es de USD $5.093 por onza, lo que implicaría un aumento cercano a 16% frente al precio spot observado el jueves. Después, el banco prevé que el metal retroceda a USD $4.925 por onza hacia finales de 2027.

Los analistas de BofA dijeron en una nota a clientes el martes que “el oro ha estado sobrecomprado, pero infrainvertido”. Según su lectura, los precios corrigieron después de que las compras persistentes de ETF se desaceleraran en otoño, aunque consideran que el entorno macro más amplio, incluidas las políticas económicas poco ortodoxas de Estados Unidos, sigue siendo favorable y deja espacio para riesgo alcista sobre sus pronósticos.

La entidad también advirtió riesgos bajistas. Entre ellos mencionó un rally sostenido del dólar, tasas reales más altas y un aumento en la oferta de chatarra, factores que podrían frenar el recorrido del oro si se consolidan en los próximos trimestres.

Por su parte, los estrategas de Kepler Cheuvreux señalaron el martes que estaban aumentando su exposición al oro. Su argumento central fue que el metal sigue altamente correlacionado con los precios del petróleo, una relación observada con atención en el contexto actual.

La presión también alcanzó a la plata, el platino y el paladio

La debilidad no se limitó al oro. La plata al contado caía 2,1% en la mañana del jueves hasta USD $73,02 por onza, mientras que los futuros de la plata cedían 2,2% hasta USD $73,21.

El comportamiento de la plata ha sido especialmente volátil tras el fuerte rally que experimentó en 2025. Ese año, el metal se disparó 135%, mientras que el oro avanzó 66%, en uno de los ciclos alcistas más contundentes de los últimos tiempos para ambos activos.

En 2026, sin embargo, la operativa ha sido mucho más errática. Los futuros de la plata incluso registraron a fines de enero su mayor caída en una sola jornada desde la década de 1980, una señal clara de que la volatilidad volvió con fuerza al segmento de metales preciosos.

El platino al contado también descendía 1,9% hasta USD $1.882,21 por onza. El paladio, por su parte, perdía 3,1% y se negociaba en USD $1.347,99.

Para los inversionistas que siguen tanto materias primas como criptoactivos, la sesión deja una lección conocida: en escenarios de tensión global no todos los refugios reaccionan igual ni al mismo tiempo. Cuando el mercado pasa de temer una crisis a temer inflación persistente y tasas altas, incluso activos históricamente defensivos pueden entrar en corrección.


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