Por Canuto  

OPEC+ volvió a abrir el grifo. La alianza petrolera aprobó otro aumento de producción para agosto en medio de la reapertura gradual del Estrecho de Ormuz, la caída del Brent y crecientes tensiones internas por cuotas, capacidad ociosa y riesgo de un nuevo exceso global de crudo.
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  • OPEC+ aprobó un aumento de 188.000 barriles por día para agosto, en línea con su plan de revertir recortes previos.
  • El regreso parcial del flujo por el Estrecho de Ormuz ayudó a bajar el Brent a cerca de USD $72 tras picos superiores a USD $120.
  • Irak exige cuotas más altas y la salida de Emiratos Árabes Unidos añade presión a la cohesión futura del grupo.


OPEC+ acordó este domingo un nuevo incremento en sus objetivos de producción de petróleo para agosto. La decisión suma 188.000 barriles por día al mercado y mantiene el plan del grupo para deshacer recortes aplicados en años recientes.

La medida llega en un momento sensible para la energía global. Los precios del crudo han retrocedido con fuerza tras la reapertura gradual del Estrecho de Ormuz y el mercado empieza a evaluar si el mundo se encamina hacia un superávit de oferta.

Para los lectores menos familiarizados con la dinámica del petróleo, OPEC+ es la alianza que reúne a la OPEP con productores aliados como Rusia. Sus cuotas de bombeo influyen de forma directa sobre la inflación, el transporte, las monedas emergentes y los mercados financieros internacionales.

El grupo ya había preparado esta hoja de ruta antes del deterioro bélico en Oriente Medio. Sin embargo, la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán alteró la ejecución real del plan al bloquear envíos y limitar la capacidad exportadora de varios países del Golfo.

Con el flujo marítimo recuperándose y los precios más bajos, el ajuste aprobado para agosto refuerza la idea de que la alianza quiere seguir normalizando la oferta. También deja abierta la discusión sobre cuánto petróleo adicional podrá llegar realmente al mercado en los próximos meses.

OPEC+ mantiene el aumento y acelera la reversión de recortes

Siete productores clave liderados por Arabia Saudita y Rusia aprobaron la subida durante una videoconferencia celebrada el domingo. El aumento de 188.000 barriles diarios coincide con la ruta prevista por el bloque para agosto.

Según el comunicado del grupo, la decisión se suma a incrementos similares ya aplicados para junio y julio. De abril a julio, esos siete miembros ya habían elevado sus cuotas en casi 800.000 barriles por día.

Bloomberg señaló que, desde el inicio de esta fase de aumentos, los participantes han agregado 940.000 barriles por día a sus cuotas. Esa cifra equivale a casi el 1% de la demanda global de petróleo.

El trasfondo de estos movimientos está en el desmontaje gradual de un recorte de 1,65 millones de barriles diarios acordado en 2023. Ese plan fue pactado cuando Emiratos Árabes Unidos todavía formaba parte del mecanismo de gestión del grupo.

A partir de agosto, los siete países centrales todavía tendrían cerca de 379.000 barriles por día del recorte original pendientes de devolver al mercado. Si repiten un aumento similar en septiembre, completarían esa reversión en la reunión prevista para el 2 de agosto.

Además de esta capa de recortes, permanecía programado un tercer y último tramo de restricciones hasta finales de año. Algunos delegados indicaron el mes pasado que el reinicio de esa porción también podría acelerarse si el contexto del mercado lo permite.

El Estrecho de Ormuz vuelve a mover el tablero del crudo

El principal cambio frente a meses anteriores está en la reapertura gradual del Estrecho de Ormuz para exportaciones de petróleo. Esa ruta es crítica para Arabia Saudita, Kuwait, Irak y otros productores del Golfo.

Durante la guerra, buena parte de los aumentos de cuotas quedó en el papel. El cierre del paso marítimo impidió que varios miembros de OPEC+ elevaran con normalidad sus exportaciones y su producción efectiva.

La producción total de OPEC+ cayó a 33,13 millones de barriles por día en mayo, desde 42,77 millones en febrero, según datos de la propia OPEC citados en las coberturas. En junio comenzó una recuperación parcial, aunque aún por debajo de los niveles previos al conflicto.

Ese repunte fue favorecido por esfuerzos de Estados Unidos para ayudar a Emiratos Árabes Unidos y a otras naciones de la alianza a exportar más crudo. También influyó el memorando de entendimiento entre Washington y Teherán para poner fin a la guerra.

Los datos de seguimiento de buques muestran que Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos ya restauraron exportaciones cerca de los niveles anteriores a la guerra. Aun así, sus tasas de producción siguen sensiblemente por debajo de lo normal, de acuerdo con cifras compiladas por Bloomberg.

El mercado observa ahora cuántos tanqueros lograrán cruzar Ormuz con regularidad y qué tan rápido se normalizará la logística. El analista de UBS Giovanni Staunovo dijo que ese seguirá siendo el foco central en el corto plazo, junto con la recuperación de la demanda china.

Precios bajo presión y riesgo de exceso global

La reacción más visible se ha dado en los precios. El crudo Brent se negociaba cerca de USD $72 por barril el viernes, muy por debajo de los máximos recientes de más de USD $120.

Bloomberg indicó que los futuros del petróleo han caído un 43% desde el pico alcanzado durante la guerra. Esa corrección refleja una combinación de menores riesgos geopolíticos inmediatos y expectativas de más oferta en el mercado.

Las cotizaciones también han sido presionadas por menores importaciones de China. A eso se suman exportaciones más altas de productores fuera de Oriente Medio y una liberación estratégica global récord coordinada por la Agencia Internacional de Energía.

El mensaje implícito para los inversionistas es delicado. Si OPEC+ sigue devolviendo barriles al mercado mientras la demanda global no acelera, el bloque podría terminar enfrentando un nuevo episodio de sobreoferta.

Esa posibilidad revive un dilema clásico del cartel. La alianza podría verse obligada a escoger entre recortar de nuevo para defender precios o competir por cuota de mercado, un escenario que abre el riesgo de una guerra de precios.

Incluso antes del cierre de Ormuz, varios miembros ya tenían dificultades para bombear tanto como sus cuotas permitían por limitaciones de capacidad física. Por eso, parte del suministro autorizado podría no materializarse completamente, aun cuando el grupo mantenga su plan oficial.

Fracturas internas: Irak presiona y Emiratos Árabes Unidos ya salió

La decisión sobre agosto no borra las tensiones políticas dentro del bloque. Irak ha venido presionando para obtener un límite de producción considerablemente más alto y ha sugerido que podría abandonar la organización si no lo consigue.

La presión iraquí responde, en parte, a las pérdidas de ingresos sufridas durante la guerra. Bagdad quiere ampliar su margen para producir más en un entorno donde el país necesita recursos fiscales y espacio comercial adicional.

En paralelo, OPEC+ lleva a cabo una auditoría sobre la capacidad física de producción de cada miembro. Ese trabajo servirá para definir objetivos individuales de cara a 2027, por lo que la disputa actual también tiene implicaciones de largo plazo.

La salida de Emiratos Árabes Unidos en mayo complicó aún más el panorama. Abu Dabi dejó la alianza por frustraciones con los límites de producción y por su intención de alinear su capacidad instalada con su bombeo real, sin restricciones del grupo.

Ese punto no es menor porque Emiratos posee capacidad ociosa significativa que quedó paralizada por la guerra. Si reactiva esos barriles y mantiene su ambición de aumentar producción con el tiempo, podría añadir presión bajista sobre los precios internacionales.

OPEC+ incluye 21 miembros, entre ellos Irán, pero en los últimos años solo siete países, y antes también Emiratos, participaron activamente en la gestión mensual de producción. Esos siete son Arabia Saudita, Rusia, Irak, Kuwait, Argelia, Kazajistán y Omán.

Rusia, Asia y la próxima prueba para el mercado

Rusia, que comparte con Arabia Saudita el liderazgo del grupo, también enfrenta un cuadro complejo. Sus exportaciones de crudo han tocado niveles récord en un momento marcado por ataques de drones ucranianos contra refinerías domésticas.

Esos ataques podrían estar desviando al exterior barriles que, en circunstancias normales, habrían sido procesados dentro del país. Ese detalle agrega otra capa de distorsión a la oferta efectiva que llega al mercado internacional.

En Asia, la restauración de flujos del Golfo ya ha empezado a generar excedentes en mercados clave. Esa tendencia es importante porque la región concentra buena parte del crecimiento estructural de la demanda petrolera mundial.

Si China mantiene importaciones débiles y los cargamentos del Golfo siguen normalizándose, el equilibrio entre oferta y demanda puede aflojarse más rápido de lo previsto. Ese escenario sería especialmente sensible para países altamente dependientes de ingresos petroleros.

La próxima reunión del grupo está programada para el 2 de agosto. Para entonces, el mercado tendrá más señales sobre la velocidad de recuperación en Ormuz, el comportamiento de la demanda asiática y el margen político real de OPEC+ para sostener su disciplina interna.

Por ahora, la decisión de agosto confirma una idea central. La alianza quiere seguir avanzando en la devolución de barriles, pero lo hace con precios más bajos, tensiones internas visibles y el riesgo creciente de que el mercado termine recibiendo más crudo del que necesita.


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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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