Por Canuto  

Los altos costos operativos de la inteligencia artificial generan recortes y retrasos, pero el analista David Shapiro sostiene que la posible burbuja financiera no implica el fin de la expansión tecnológica.
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  • Microsoft habría reducido su uso interno de la nube por los costos asociados, aunque mantiene su estrategia de desarrollo en inteligencia artificial.
  • Uber habría consumido su presupuesto de IA en pocos meses, según cifras mencionadas como filtraciones y no confirmadas.
  • Los retrasos en centros de datos representan una fracción del gasto anual previsto, por lo que la inversión general todavía conserva una escala significativa.


Microsoft y Uber frenan la IA por sus altos costos, pero la expansión tecnológica no se detiene

El auge de la inteligencia artificial enfrenta una contradicción cada vez más visible. Las empresas reconocen su potencial transformador, pero también descubren que entrenar, alojar y ejecutar modelos avanzados puede exigir presupuestos difíciles de sostener.

David Shapiro abordó esta tensión en Microsoft and Uber slam on the brakes of AI. Su análisis sostiene que los problemas financieros pueden alimentar una burbuja de valoración, sin significar que la tecnología vaya a desaparecer.

El costo se convierte en el nuevo freno

Según Shapiro, dos acontecimientos recientes concentraron la atención sobre el gasto corporativo en IA. El primero fue la supuesta cancelación por parte de Microsoft de todo su uso interno de la nube.

El segundo caso involucró a Uber, compañía que habría consumido su presupuesto de inteligencia artificial en pocos meses. El analista mencionó cifras sobre cientos de millones de tokens utilizados durante cinco meses, aunque aclaró que no conocía los números exactos.

Shapiro también señaló que parte de esa información circuló como filtraciones y que algunos datos podrían estar relacionados con Amazon. Por esa razón, evitó presentar esas cifras como hechos confirmados y centró su argumento en una tendencia más amplia: operar IA resulta demasiado costoso para algunas organizaciones.

El consumo de tokens funciona como una referencia para medir el uso de ciertos sistemas de IA. Cada solicitud, respuesta o proceso puede generar costos, especialmente cuando las empresas integran modelos en herramientas internas utilizadas por miles de empleados.

La dificultad no termina en el precio de cada consulta. Las compañías también deben pagar infraestructura informática, almacenamiento, refrigeración, energía y personal especializado, elementos que elevan el costo total de desplegar sistemas avanzados.

Microsoft, además, no aparece en este análisis como una empresa que abandona la inteligencia artificial. Shapiro destacó que continúa desarrollando sus propias herramientas, por lo que una reducción del uso interno de la nube no equivale a una retirada de su estrategia tecnológica.

La narrativa de una burbuja gana fuerza

Los recortes y los presupuestos agotados han reforzado la idea de que el mercado de IA atraviesa una burbuja. En el lenguaje cotidiano, una burbuja describe un activo o una empresa cuyo precio supera ampliamente lo que sus resultados parecen justificar.

Shapiro recordó que una burbuja no necesita terminar con un activo cayendo a cero. La sobrevaloración puede corregirse mediante una caída pronunciada de las acciones, una reducción de las expectativas o una revisión de las valoraciones privadas.

El analista utilizó a SpaceX como ejemplo de la discusión. La compañía se prepara, según la exposición, para una oferta pública inicial con una valoración superior a USD $1 billón.

La valoración genera dudas porque algunos indicadores financieros podrían parecer más cercanos a los de Tesla o Anthropic que a los de una empresa dedicada principalmente a cohetes. Shapiro atribuyó parte de esa percepción a la asociación entre SpaceX y xAI.

En ese escenario, los inversionistas no estarían valorando a SpaceX únicamente como una compañía aeroespacial. También estarían incorporando expectativas relacionadas con la inteligencia artificial, lo que ayuda a explicar sus múltiplos elevados, aunque no necesariamente los justifica.

El mismo razonamiento puede aplicarse a otras compañías del sector. Si el mercado descubre que una empresa como Anthropic no vale USD $1 billón, sino cerca de USD $20.000 millones, el ajuste sería enorme, aunque no eliminaría la utilidad de sus productos.

Una corrección de ese tipo cambiaría la escala financiera de la compañía. Pasaría de ser considerada una empresa de megacapitalización a una firma de capitalización media, pero seguiría participando en un mercado con aplicaciones comerciales y técnicas en expansión.

La inversión continúa pese a cancelaciones y retrasos

La tesis central de Shapiro es que una caída de las valoraciones no detendría automáticamente la expansión de la IA. El analista argumentó que los directores ejecutivos de las empresas de Fortune 500 mantienen una fuerte concentración en esta tecnología.

También señaló que el capital de riesgo continúa enfocado en la inteligencia artificial. Desde esa perspectiva, el desempeño de una empresa individual importa menos que la dirección general de la inversión empresarial y financiera.

Una corrección bursátil podría introducir fricción. Las compañías podrían retrasar proyectos, renegociar contratos, reducir el consumo de modelos o exigir una rentabilidad más clara antes de ampliar sus sistemas.

Shapiro mencionó que aproximadamente USD $150.000 millones en centros de datos habrían sido retrasados o cancelados durante el año referido en el análisis. Esa cifra parece considerable cuando se observa de forma aislada, pero cambia al compararla con el gasto previsto.

El objetivo anual señalado por el analista alcanza USD $750.000 millones en construcciones de centros de datos. En ese contexto, los proyectos retrasados o cancelados representarían menos de una cuarta parte del total previsto.

La comparación no significa que las cancelaciones carezcan de importancia. Indica que deben evaluarse dentro de una inversión mucho mayor, en lugar de interpretarse como una señal definitiva de que todo el sector está abandonando sus planes.

El ejemplo también ayuda a distinguir entre una desaceleración selectiva y un colapso completo. Que un proyecto en Michigan, Illinois u otra región sea cancelado puede afectar a sus proveedores y trabajadores, pero no necesariamente cambia la dirección del mercado global.

La expansión, sin embargo, no avanza con resistencia cero. Los costos energéticos, la disponibilidad de infraestructura y la rentabilidad de las aplicaciones pueden imponer límites concretos, incluso mientras las grandes compañías mantienen sus planes de IA.

Una posible corrección no equivale al final de la IA

El argumento de que la IA caerá a cero también fue cuestionado. Shapiro comparó esa expectativa con quienes anticipan un desplome absoluto de Bitcoin, una tesis que considera poco realista para una tecnología respaldada por empresas, inversionistas y usuarios corporativos.

Para que la expansión se detuviera de forma estructural, tendría que cambiar la convicción de los principales actores del mercado. El analista planteó que los capitalistas de riesgo y los directores ejecutivos tendrían que reconocer de manera generalizada que se equivocaron sobre el potencial de la IA.

Hasta ese momento, las señales descritas apuntan a una discusión distinta. Las empresas estarían intentando controlar los costos y ajustar sus expectativas, no necesariamente renunciar a la automatización, los asistentes digitales o los modelos generativos.

Esta diferencia resulta relevante para los inversionistas. Una burbuja financiera puede provocar pérdidas severas en acciones y compañías privadas, mientras la tecnología que impulsó esas valoraciones continúa desarrollándose durante años.

El riesgo principal, por tanto, no consiste solo en que la IA deje de ser útil. También está en que los mercados hayan incorporado beneficios futuros demasiado optimistas, con múltiplos que exigen un crecimiento difícil de alcanzar.

Las compañías que dependan de un uso intensivo de modelos deberán demostrar que sus ingresos justifican sus costos. La eficiencia operativa podría ganar tanta importancia como la calidad del modelo o la cantidad de usuarios.

En este punto, Microsoft ofrece un contraste significativo dentro del relato. Una decisión para reducir el uso interno de la nube puede reflejar disciplina presupuestaria, mientras el desarrollo de herramientas propias confirma que la empresa todavía considera estratégica la IA.

El mensaje de Shapiro sobre el mercado

La lectura de David Shapiro no descarta una corrección. Al contrario, reconoce que algunas valoraciones pueden ser dramáticamente elevadas y que las acciones podrían caer si los inversionistas revisan sus expectativas.

Su desacuerdo se dirige contra la idea de que una burbuja necesariamente destruye la tecnología subyacente. En su visión, una empresa puede perder gran parte de su valor de mercado y seguir ofreciendo productos útiles.

Los casos atribuidos a Microsoft, Uber y Amazon funcionan como advertencias sobre la economía del sector. El interés por la IA no elimina la necesidad de administrar tokens, infraestructura y presupuestos con criterios financieros.

El mercado también deberá separar las promesas de largo plazo de los resultados inmediatos. Una aplicación puede ser transformadora en teoría, pero inviable para una empresa si sus costos superan el valor que genera.

Por ahora, el panorama descrito combina cautela y continuidad. Hay proyectos retrasados, presupuestos presionados y dudas sobre valoraciones, pero también una inversión anual prevista de USD $750.000 millones en centros de datos.

La conclusión del análisis es que la inteligencia artificial podría enfrentar un ajuste de precios sin caer a cero. La expansión tecnológica continuará mientras los líderes empresariales y financieros sigan considerándola una de las tecnologías más transformadoras de la década.

Shapiro también comentó que su canal fue desmonetizado por una decisión relacionada con el Programa de Socios de YouTube. Explicó que uno de sus canales había perdido la monetización tras quedar inactivo y que la plataforma trató esa suspensión como una marca que afectaba a sus demás canales.

El creador añadió que eliminó otros canales al intentar resolver el problema. Según su relato, esa acción convirtió la suspensión en una infracción grave y dejó su canal principal permanentemente desmonetizado.

Shapiro afirmó que no había cometido una conducta indebida y cuestionó el proceso de apelación. Dijo que preparó un video, pero que la revisión fue automatizada y que el material permaneció sin listado, con cero visualizaciones.

El analista indicó que trabaja en otros proyectos, incluido Labor Zero, un libro previsto para finales del verano o el otoño. También mencionó comunidades propias y nuevos cursos que planea lanzar mediante la plataforma Kajabi.

Estos comentarios personales ocuparon la parte final de su exposición, después del análisis sobre los costos de la IA. Su mensaje general mantuvo la misma idea: los tropiezos de una plataforma, una empresa o un canal no bastan para demostrar que todo un fenómeno llegó a su fin.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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