Las ganancias por acción del S&P 500 crecieron 51% interanual en el segundo trimestre, pero Goldman Sachs advierte que buena parte del impulso depende de un gasto en IA que perderá ritmo y de factores que podrían revertirse.
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- Goldman Sachs atribuye casi la mitad del crecimiento de las ganancias del S&P 500 en 2026 a la inversión vinculada con la IA.
- La depreciación de los centros de datos podría restar cinco puntos porcentuales al crecimiento de las ganancias en 2027 y compensar el impulso de nueva inversión en 2028.
- La firma mantiene un objetivo de 8.700 puntos para el índice, condicionado a que la IA eleve la productividad más allá de las empresas que construyen infraestructura.
📊 La IA impulsa las ganancias del S&P 500, pero el efecto podría moderarse
Las ganancias por acción subieron 51% interanual en el segundo trimestre.
Goldman Sachs atribuye casi la mitad del crecimiento previsto para 2026 a la inversión en IA.
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— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) September 28, 2026
Un crecimiento extraordinario con un motor concentrado
Las ganancias por acción del S&P 500 aumentaron 51% interanual en el segundo trimestre. En comparación, crecieron 26% durante los cuatro trimestres más recientes, según cifras recogidas por Bloomberg Línea. Se trata de períodos distintos, por lo que ambas cifras no son directamente comparables. En los últimos 30 años, el crecimiento anual promedio había rondado 7%, por lo que el salto reciente marca una aceleración notable. Sin embargo, el dato por sí solo no garantiza que ese ritmo pueda sostenerse, porque parte del avance responde a factores concentrados en la inversión y la cadena de suministro de inteligencia artificial.
Según el análisis publicado por Yahoo Finance, el estratega principal de acciones estadounidenses de Goldman Sachs, Ben Snider, estima que casi la mitad del crecimiento de las ganancias del índice en 2026 puede atribuirse a la inversión relacionada con la IA. Esto no significa que todas las compañías del S&P 500 dependan directamente de esa tecnología, sino que el gasto de un grupo de grandes empresas beneficia a proveedores de chips, equipos, energía e infraestructura. La concentración de ese impulso vuelve más importante observar qué ocurre cuando las inversiones dejen de crecer al mismo ritmo.
Amazon, Meta Platforms, Alphabet y Microsoft, junto con otros grandes operadores de centros de datos, proyectan un gasto de capital cercano a USD 800.000 millones en 2026. La cifra representaría un aumento de 94% frente a 2025 y muestra la escala de recursos que las compañías destinan a ampliar su capacidad para desarrollar y ejecutar servicios de IA. En términos económicos, buena parte de ese desembolso se convierte en ingresos para otras empresas, lo que ayuda a explicar cómo una ola de inversión puede reflejarse en las ganancias agregadas del mercado.
Los beneficiarios incluyen fabricantes de procesadores, proveedores de equipos para centros de datos, empresas industriales que suministran infraestructura eléctrica y compañías de servicios públicos que abastecen la energía necesaria. Goldman Sachs estima que el gasto de los grandes operadores podría aumentar a USD 1,2 billones en 2027 y a USD 1,4 billones en 2028. Aunque esos niveles apuntan a una expansión adicional, el análisis advierte que el crecimiento del gasto se moderaría y que los activos construidos durante la expansión también empezarán a generar costos contables cada vez mayores.
La depreciación y otros factores que pueden revertir el impulso
Los centros de datos y los equipos adquiridos para operarlos se incorporan a los activos de las compañías y pierden valor contable con el tiempo, mediante la depreciación. En las estimaciones de Goldman Sachs, ese costo restaría alrededor de cinco puntos porcentuales al crecimiento de las ganancias del S&P 500 en 2027. La cifra se compara con un impulso de unos 11 puntos porcentuales asociado al gasto continuo en IA, de modo que una parte relevante del beneficio de la inversión empezaría a quedar contrarrestada por el costo de los activos instalados.
El efecto podría intensificarse al año siguiente: para 2028, la depreciación podría compensar por completo la contribución de las nuevas inversiones en IA al crecimiento de las ganancias, según las proyecciones citadas. La advertencia no implica que los centros de datos dejen de producir ingresos, sino que el desembolso inicial no se traduce automáticamente en beneficios netos permanentes. Para que el gasto siga favoreciendo a las empresas, los ingresos o la productividad generados por esa infraestructura tendrían que superar el peso creciente de su depreciación.
Los márgenes de los fabricantes de memoria representan otro apoyo que podría moderarse. La demanda vinculada con la IA coincidió con una oferta limitada y llevó los márgenes brutos del sector a niveles cercanos a 80%, más del doble de sus referencias históricas, de acuerdo con el análisis. Goldman Sachs prevé que la oferta se mantenga ajustada hasta 2027, pero anticipa que el ritmo de expansión de esos márgenes se desacelerará, una combinación que podría reducir el aporte extraordinario que el sector hace hoy a las ganancias del índice.
Si la rentabilidad de los fabricantes de memoria regresara a niveles históricos, el efecto podría reducir las ganancias del S&P 500 en aproximadamente 10%, según las estimaciones recogidas. A ese riesgo se suman ganancias de inversión no realizadas en empresas privadas de IA: las grandes tecnológicas registraron alrededor de USD 150.000 millones en el segundo trimestre, un monto equivalente a cerca de 12% de las ganancias por acción del índice. Goldman Sachs espera más ganancias de ese tipo durante la segunda mitad de 2026, pero muchas menos en 2027; eliminar por completo esa contribución implicaría un lastre estimado de ocho puntos porcentuales en el crecimiento de las ganancias de 2027 frente a 2026.
El pronóstico alcista depende de una nueva fase
Pese a esos vientos en contra, Goldman Sachs no proyecta un colapso de las ganancias corporativas. La firma pronostica ganancias por acción de USD 415 para el S&P 500 en 2027 y de USD 460 en 2028, lo que equivale a un crecimiento anual cercano a 11% en ambos años. Es un ritmo más moderado que el salto reciente, pero sugiere que la firma espera una expansión de beneficios incluso cuando pierdan fuerza algunas fuentes extraordinarias de crecimiento.
Goldman Sachs también conserva un objetivo de 8.700 puntos para el índice a 12 meses. Frente al cierre del viernes, situado cerca de 7.743 puntos, esa meta supone un potencial de alza aproximado de 14%, aunque depende de que las previsiones de ganancias se materialicen. La firma no sustenta su objetivo en una expansión del múltiplo de valoración, sino en el crecimiento que espera para los beneficios; por eso, el desempeño de las empresas y la conversión de la inversión en resultados concretos son variables centrales.
El múltiplo precio-beneficio a futuro del S&P 500 cayó de 23 veces las ganancias un año antes a 19 veces, nivel que coincide con su promedio de los últimos 10 años. Goldman Sachs no ve en ese indicador de corto plazo evidencia de una burbuja tradicional de valoración, pero eso no equivale a afirmar que las acciones estén baratas. El precio-beneficio ajustado cíclicamente continúa cerca de uno de sus niveles más elevados registrados: por debajo del máximo de 1999-2000, aunque por encima del observado en 2021.
La pregunta decisiva, entonces, no es solo cuánto capital destinarán las compañías a la IA, sino qué beneficios recuperará el conjunto de la economía a partir de esa inversión. Goldman Sachs estima que el gasto acumulado de los grandes operadores podría llegar a USD 7,6 billones entre 2026 y 2031, una escala que amplía tanto la oportunidad como el riesgo de que la rentabilidad no alcance las expectativas. Para sostener el optimismo sobre el mercado, la IA tendría que generar mejoras de productividad medibles en diferentes sectores, y no limitarse a elevar los ingresos de quienes construyen la infraestructura.
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