Las ventas de deuda vinculadas a la inteligencia artificial alcanzaron casi USD $1,5 billones este año, elevando los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a niveles de 4,68%-5,19% y presionando a la baja los precios del oro, según revela un informe de Bloomberg.
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- USD $1,5 billones en deuda relacionada con IA emitida en 2026, según Bloomberg Markets.
- Rendimientos del Tesoro a 10 años rondan 4,68%-4,70% y a 30 años 5,19%.
- Mercados de predicción muestran menor apoyo a que el oro alcance precios más altos en agosto de 2026.
El mercado financiero global enfrenta una paradoja que los inversores no terminan de digerir: la inteligencia artificial, el sector más prometedor de la economía, se está convirtiendo en un lastre para uno de los activos refugio más tradicionales, el oro. Según un informe de Bloomberg Markets, las ventas de deuda vinculadas a la IA han alcanzado casi USD $1,5 billones en lo que va de año, una cifra que concentra emisiones de grandes empresas tecnológicas y los denominados hiperscalers, y que está empujando los rendimientos del Tesoro estadounidense a niveles que no se veían desde hace años.
El aumento en la emisión de deuda relacionada con la IA ha contribuido a que los rendimientos de los bonos del Tesoro se mantengan altos, con la referencia a 10 años oscilando entre 4,68% y 4,70%, mientras que los bonos a 30 años se acercan al 5,19% a mediados de agosto de 2026. Este entorno refleja preocupaciones más amplias sobre la oferta de bonos y la inflación, dos factores que tradicionalmente actúan en contra de los activos que no generan intereses, como el oro.
La relación entre los rendimientos del Tesoro y el oro es una de las más estudiadas en finanzas: cuando los bonos estadounidenses ofrecen mayores retornos, el dólar tiende a fortalecerse y los inversores prefieren la liquidez y seguridad de los títulos gubernamentales en lugar de refugiarse en metales preciosos. Por eso, los participantes del mercado interpretan los altos rendimientos como un entorno menos favorable para el oro, que tradicionalmente se ve como una cobertura contra la inflación y la depreciación de la moneda, pero que no entrega flujos de caja.
Los mercados de predicción, que han ganado relevancia en los últimos años como herramienta para anticipar escenarios, ya están reflejando esta dinámica. Las probabilidades de que el oro alcance objetivos de precio más altos durante agosto de 2026 han disminuido, lo que sugiere una perspectiva cautelosa entre los operadores que monitorean estos instrumentos. La actividad del mercado indica que los rendimientos persistentemente altos del Tesoro son consistentes con escenarios en los que los precios del oro enfrentan presión a la baja.
La deuda de IA: un fenómeno que redefine el mercado de bonos
La emisión de deuda corporativa relacionada con inteligencia artificial no es un fenómeno menor: alcanzar niveles cercanos a USD $1,5 billones en solo siete meses del año representa un récord y una señal de que las tecnológicas están dispuestas a endeudarse para financiar su expansión en computación de alto rendimiento, centros de datos y desarrollo de modelos. Esta cifra, reportada por Bloomberg Markets, abarca emisiones de empresas que van desde los gigantes digitales hasta los llamados hiperscalers, que son proveedores de infraestructura en la nube a gran escala.
El impacto en el mercado de bonos es doble: por un lado, la mayor oferta de deuda corporativa compite con la deuda gubernamental, presionando los precios y elevando los rendimientos; por otro, el destino de esos fondos, la IA, se percibe como un sector con alta demanda de capital intensivo, lo que incrementa las expectativas de inflación futura. El resultado es un cóctel que mantiene los rendimientos del Tesoro en territorio elevado, como se observa en las referencias a 10 y 30 años mencionadas en el informe.
Los observadores del mercado estarán atentos a los anuncios de la Reserva Federal, ya que cualquier cambio en su política monetaria podría influir directamente en los rendimientos del Tesoro y, en consecuencia, en los precios del oro. Una posible pausa en las subidas de tasas, o por el contrario un endurecimiento, alteraría las proyecciones de los inversores. Además, las proyecciones de Goldman Sachs y Morgan Stanley sobre la emisión de deuda de IA podrían ofrecer más información sobre la dinámica del mercado, ya que estos bancos son actores clave en la colocación de dicha deuda.
Los datos económicos que publicarán la Oficina de Estadísticas Laborales de EE. UU. y el Departamento de Comercio también serán cruciales, pues afectan las expectativas de inflación e influyen tanto en los mercados de bonos como en el del oro. Si las cifras de empleo o de precios al consumidor sorprenden al alza, los rendimientos podrían subir aún más, profundizando la presión bajista sobre el metal precioso. En el escenario contrario, una desaceleración económica podría aliviar esa presión y permitir que el oro recupere su atractivo como refugio.
El oro: entre la inflación y el costo de oportunidad
Históricamente, el oro ha sido considerado una reserva de valor en tiempos de incertidumbre, pero su precio depende en gran medida de los tipos de interés reales, que se calculan restando la inflación esperada del rendimiento nominal de los bonos. Cuando los rendimientos del Tesoro suben sin que la inflación lo haga al mismo ritmo, el costo de oportunidad de mantener oro (que no paga intereses) aumenta, y los inversores tienden a reducirlo. El contexto actual de rendimientos al 4,68% en los bonos a 10 años, combinado con una inflación que los mercados esperan estable, deja poco margen para que el oro recupere protagonismo.
El informe de Bloomberg Markets destaca que los mercados de predicción actuales muestran menos apoyo para que el metal alcance objetivos de precio más altos en agosto, una señal clara de que los operadores están descontando un escenario de debilidad. Esto se refleja en contratos de opciones y futuros que cotizan en bolsa, donde los strikes alcistas sobre el oro han perdido volumen en las últimas semanas. La persistencia de la emisión de deuda de IA sugiere que la presión sobre el mercado de bonos continuará, lo que alimenta una perspectiva cautelosa para el oro.
A pesar de ello, algunos analistas recuerdan que el oro mantiene su rol como seguro contra riesgos geopolíticos y crisis sistémicas, y que los rendimientos del Tesoro no son el único factor que determina su precio. La demanda de bancos centrales, especialmente de economías emergentes, y la compra física por parte de inversores minoristas, pueden contrarrestar el efecto de los rendimientos. No obstante, por ahora la narrativa dominante es que el entorno de tipos altos hace menos atractivo al metal dorado.
Qué observar en las próximas semanas
Los próximos movimientos de la Reserva Federal serán esenciales; cualquier indicio de que el banco central estadounidense mantendrá los tipos en niveles restrictivos por más tiempo del esperado consolidará la tendencia de rendimientos altos y presionará al oro. Por el contrario, si los datos económicos muestran signos de enfriamiento, los operadores podrían anticipar recortes de tasas, lo que aliviaría al metal precioso.
Las proyecciones de Goldman Sachs y Morgan Stanley sobre la emisión de deuda de IA serán otro punto de atención, dado que estos gigantes financieros tienen capacidad de mover el mercado con sus informes. Si reducen sus estimaciones, la presión sobre el Tesoro podría disminuir; si las aumentan, el rendimiento del bono a 10 años podría superar la barrera psicológica del 5%, un nivel que no se veía desde hace más de dos décadas.
Las publicaciones de datos de empleo y precios de la Oficina de Estadísticas Laborales de EE. UU. y el Departamento de Comercio son monitoreadas de cerca porque pueden alterar las expectativas de inflación. En particular, el índice de precios al consumidor (IPC) es el dato más sensible, ya que incide directamente en los rendimientos reales. Un IPC superior a lo esperado fortalecería la demanda de bonos indexados a la inflación, pero podría elevar los rendimientos nominales.
En definitiva, el cruce entre la deuda de IA, los rendimientos del Tesoro y el precio del oro configura un escenario complejo para los inversores en criptomonedas y activos tradicionales. Mientras la inteligencia artificial siga demandando capital a tal escala, los bonos estadounidenses continuarán ejerciendo presión sobre el oro, y los mercados de predicción ya están descontando esa realidad. La pregunta que queda es por cuánto tiempo más podrá el oro mantener su condición de refugio en un entorno donde el costo de oportunidad es cada vez mayor.
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