Por Canuto  

La deuda nacional de Estados Unidos está a punto de superar los 40 billones de dólares, un hito que se alcanzó más rápido que cualquier otro en la historia. Los defensores de bitcoin ven en este escenario la confirmación de su tesis como cobertura contra la devaluación, mientras el déficit y los costos de intereses rompen récords.
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  • La deuda de EE.UU. roza los 40 billones de dólares, el incremento de un billón más rápido jamás registrado.
  • El déficit fiscal asciende a 1,8 billones de dólares en el año fiscal, con costos de intereses que superan el billón.
  • La BITCOIN Act de Cynthia Lummis y las advertencias del FMI fortalecen el argumento de bitcoin como refugio fiscal.


La deuda nacional de Estados Unidos está a punto de cruzar el umbral de los 40 billones de dólares, un hito que se esperaba recién después del Día del Trabajo. Según datos del Tesoro, las obligaciones alcanzaron los 39,95 billones de dólares, quedando a solo 50.000 millones del límite simbólico, en un viaje que tomó apenas cinco meses desde los 39 billones. Este ritmo de acumulación no tiene precedentes en la historia del país.

El informe publicado por Bitcoin.com News detalla que el gobierno estadounidense se endeuda a un ritmo de 6.500 millones de dólares diarios, lo que proyecta una deuda total de 50 billones para julio de 2029. La senadora Cynthia Lummis ha señalado que su propuesta de reserva estratégica en bitcoin, conocida como BITCOIN Act, podría reducir la deuda nacional entre un tercio y la mitad, aunque la medida aún enfrenta obstáculos legislativos.

El billón más rápido en la historia de EE.UU.

La deuda pública de Estados Unidos ha recorrido un camino de crecimiento acelerado en las últimas décadas. El primer billón de dólares tardó 192 años en acumularse, llegando en 1981, pero los siguientes han llegado con intervalos cada vez más cortos: cinco años para pasar de 5 a 10 billones en 2008, y luego solo cinco años para subir de 20 billones en 2017 a 30 billones en 2022.

El salto más reciente, de los 39 billones a los 39,95 billones superados, ha tomado apenas cinco meses, convirtiéndose en el incremento de un billón de dólares más veloz del que se tenga registro. Esta aceleración responde a una combinación de gasto público elevado, caída de ingresos y un entorno de tasas de interés más altas que encarece el servicio de la deuda.

El Comité para un Presupuesto Federal Responsable, a través de su presidenta Maya MacGuineas, ha advertido que el gobierno ahora agrega 14.000 millones de dólares por día a la deuda, una velocidad insostenible. MacGuineas argumenta que los déficits deben caer a cerca del 3% de la producción económica para estabilizar la trayectoria, aunque las medidas políticas necesarias para lograrlo parecen lejanas.

La comparación histórica resulta contundente: en 1981, la deuda total representaba alrededor del 30% del PIB, mientras que hoy se sitúa en el 124%. Solo la deuda en manos de inversores externos alcanza aproximadamente el 101% del PIB, acercándose al récord del 106,1% establecido tras la Segunda Guerra Mundial en 1946.

Déficit y costos de interés en alza

El déficit fiscal se ha convertido en el motor principal de este endeudamiento. Solo en julio, el gobierno federal registró un déficit de 432.000 millones de dólares, elevando el déficit acumulado del año fiscal a aproximadamente 1,8 billones de dólares, una cifra que ya supera el total registrado en el año fiscal 2025. Si se mantiene el ritmo actual, el déficit anual podría superar los 2 billones de dólares por primera vez.

Los pagos netos de intereses sobre la deuda ya han superado el billón de dólares en el año fiscal, una factura que ahora excede lo que Washington destina a defensa nacional o a Medicare. Este costo financiero crece de manera exponencial, porque cada nueva emisión de bonos se coloca a tasas más altas, y el efecto compuesto se acelera con el débito diario.

La relación deuda/PIB se sitúa en el 124%, una cifra que solo se había visto en contextos de guerra. La deuda en manos de inversores externos, que refleja la dependencia de financiamiento extranjero, alcanza el 101% del PIB, un nivel que se acerca al récord histórico del 106,1% de 1946. Estas proporciones hacen que la economía estadounidense sea vulnerable a cualquier cambio en la percepción de riesgo global.

El Fondo Monetario Internacional ha advertido que la deuda pública mundial podría alcanzar aproximadamente el 100% del PIB global para 2029 si las tendencias actuales se mantienen, con Estados Unidos y China como los mayores impulsores. Esta advertencia resuena en los mercados, que ya muestran signos de tensión ante la posibilidad de una crisis de solvencia en las economías avanzadas.

El argumento de bitcoin gana terreno

La marcha hacia los 40 billones de dólares ha alimentado directamente la propuesta favorita de la industria cripto: bitcoin como cobertura contra una moneda respaldada por un gobierno que no puede dejar de pedir prestado. El informe de Bitcoin.com News analiza cómo este argumento ha ganado voces institucionales en las últimas semanas, incluyendo a la senadora Cynthia Lummis y al CEO de Coinbase, Brian Armstrong.

Lummis ha sido particularmente vocal, impulsando la BITCOIN Act, que ordenaría al Tesoro adquirir hasta 1 millón de BTC durante cinco años y mantener las monedas durante al menos dos décadas. Según su análisis, esta reserva podría reducir la deuda nacional entre un tercio y la mitad, aprovechando el potencial de apreciación del activo a largo plazo.

Brian Armstrong propuso por separado utilizar bitcoin como un control de ‘respaldo duro’ sobre el gasto federal, planteando la deuda como un problema constitucional tanto como fiscal. Su argumento sostiene que una reserva en bitcoin limitaría la capacidad del gobierno para inflar la moneda, obligándolo a una disciplina que hoy parece ausente.

El Fondo Monetario Internacional también ha entrado en el debate, sugiriendo que una crisis de solvencia de la deuda podría redirigir capital hacia activos alternativos como bitcoin, en lugar de simplemente drenar liquidez de los mercados. El informe destaca que esta dinámica ya se observó durante la crisis bancaria de Chipre en 2013 y durante el estrés bancario regional de Estados Unidos en 2023, cuando bitcoin mostró resiliencia.

Escepticismo y contexto de mercado

No todos están convencidos de que la operación funcione como se anuncia. El informe señala que bitcoin y el oro han pasado períodos de 2026 a la baja incluso mientras la deuda marcaba récord tras récord, lo que recuerda que la tesis de la devaluación opera en un horizonte temporal más largo que la acción del precio de cualquier mes en particular.

Los críticos apuntan que la correlación entre deuda y precio de bitcoin no es inmediata, y que otros factores como la regulación, la adopción institucional y el sentimiento del mercado juegan roles más determinantes en el corto plazo. Sin embargo, los defensores del activo sostienen que el crecimiento exponencial de la deuda pública crea un incentivo estructural para la diversificación hacia activos escasos y descentralizados.

El contexto macroeconómico actual, con tasas de interés que presionan el costo de la deuda y un déficit que no da tregua, refuerza la narrativa de que bitcoin podría servir como un seguro contra la mala gestión fiscal. La discusión ya no se limita a los círculos cripto, sino que ha llegado a los pasillos del Congreso y a los informes de organismos multilaterales.

En definitiva, la proximidad del umbral de los 40 billones de dólares no es solo un número simbólico, sino un punto de inflexión que podría acelerar la adopción de bitcoin como reserva de valor. El tiempo dirá si la tesis de la devaluación se confirma en los mercados, pero el debate está lejos de cerrarse.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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