Por Canuto  

El aumento del gasto en infraestructura para IA comienza a generar tensión en el mercado de bonos. Alphabet elevó su previsión de capital, mientras Google, Amazon, Meta y Oracle enfrentan mayores costos de financiamiento y nuevas dudas sobre el retorno de sus inversiones.
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  • Alphabet aumentó su pronóstico de gasto de capital, lo que impulsó los rendimientos y generó temor a que otros hiperescaladores sigan el mismo camino.
  • Los márgenes de crédito de Google, Amazon y Meta se ampliaron porque los inversores exigen una mayor recompensa por prestarles dinero.
  • El swap de incumplimiento crediticio a cinco años de Oracle alcanzó un máximo de varios años y funciona como cobertura frente al riesgo de la deuda asociada con la IA.

 


La expansión de la inteligencia artificial empieza a mostrar un costo financiero que va más allá de los chips y el software. Los inversores en bonos observan con mayor cautela los presupuestos de capital de las grandes compañías tecnológicas.

Los rendimientos aumentaron durante esta semana después de que Alphabet elevó su previsión de gasto de capital. La decisión alimentó el temor de que otros hiperescaladores adopten planes similares para acelerar la construcción de centros de datos.

Google, Amazon y Meta ya enfrentan un mercado de crédito menos complaciente. Los inversores de renta fija exigen una recompensa mayor por prestar dinero a empresas que antes eran consideradas fortalezas financieras.

El gasto en IA pone a prueba al mercado de bonos

Los hiperescaladores necesitan grandes cantidades de capital para ampliar su capacidad informática. Sus proyectos incluyen centros de datos, servidores, redes, sistemas de refrigeración y contratos de suministro energético.

El aumento de los presupuestos de capital ocurre mientras también sube el costo de la energía. Este rubro representa un gasto importante para las grandes tecnológicas, que construyen centros de datos en Estados Unidos a un ritmo acelerado.

Scott Strazik, CEO de GE Vernova, declaró a CNBC que espera que el entorno inflacionario actual se mantenga. Según su evaluación, el contexto geopolítico elevado contribuye a sostener las presiones sobre los precios.

El petróleo superó los USD $100 por barril esta semana. Ese movimiento añade presión a una infraestructura que depende de grandes volúmenes de electricidad y de una cadena de suministro amplia.

El comportamiento de los rendimientos del Tesoro estadounidense también genera ansiedad entre los inversores de renta fija. Una subida de las tasas puede encarecer tanto la deuda nueva como la refinanciación de proyectos tecnológicos.

Mizuho escribió a sus clientes el viernes por la mañana que los aumentos de capital están probando los límites de los inversores. La firma señaló que los costos relacionados con la IA crecen de forma dramática para compañías que antes parecían contar con una posición financiera muy sólida.

Oracle concentra el temor por la deuda relacionada con IA

Los analistas de Mizuho añadieron que los hiperescaladores están encaminados a gastar colectivamente más en capital de lo que generarán en flujo de caja libre durante el próximo año. Esa relación entre inversión y liquidez ha abierto discusiones intensas entre los tenedores de bonos y accionistas tecnológicos.

El gerente de un fondo de crédito, quien pidió permanecer en el anonimato, describió el debate como especialmente intenso. El ejecutivo afirmó que los inversores con exposición a los mayores nombres tecnológicos analizan si el crecimiento de la IA justificará el nivel de endeudamiento necesario.

En ese contexto, el swap de incumplimiento crediticio a cinco años de Oracle volvió a cotizar en un máximo de varios años. Este instrumento funciona como una referencia para medir cuánto cuesta protegerse frente a un posible deterioro crediticio de la compañía.

Andrew Keches, analista de crédito de Barclays, escribió el miércoles que el CDS de Oracle vuelve a ser observado como un indicador de los temores sobre la deuda vinculada con la IA. El analista explicó que su relevancia reciente supera los fundamentos específicos de Oracle.

Según Keches, el instrumento también refleja su papel como cobertura líquida frente al capital destinado a la IA, la ejecución de OpenAI y las narrativas más amplias sobre el gasto en centros de datos. La cotización del CDS permite a los inversores expresar preocupación por todo el ciclo de inversión tecnológica.

Oracle enfrenta preguntas sobre cuán activa planea ser en el mercado de deuda durante los próximos años. La construcción y el arrendamiento de centros de datos requieren cada vez más capital, lo que puede modificar el perfil financiero que los inversores asignan a la empresa.

A principios de este mes, S&P Global redujo la calificación crediticia de Oracle a BBB-. Esa nota se encuentra apenas un escalón por encima del estatus de basura, según la información citada por CNBC.

Más deuda y dudas sobre el retorno de la inversión

Los ejecutivos de Oracle mantienen su confianza en la capacidad de la compañía para competir en la carrera de la IA. La empresa desarrolla una relación creciente con OpenAI y con hiperescaladores como Meta y Nvidia.

Meta y Nvidia también trabajan con Oracle en arquitectura de nube. Estas alianzas pueden ampliar las oportunidades comerciales de Oracle, aunque al mismo tiempo aumentan la atención sobre el capital que debe comprometer para atender la demanda.

Los gerentes de cartera consultados señalaron que el movimiento de los rendimientos de los bonos tecnológicos podría afectar la financiación de futuros acuerdos. Una deuda más costosa puede alterar los calendarios, las estructuras y la rentabilidad esperada de los proyectos.

Meta busca financiar su centro de datos en Texas, cuyo costo asciende a USD $12.000 millones. Una fuente familiarizada con las negociaciones indicó que los precios del financiamiento podrían finalizarse a principios de la próxima semana.

El Financial Times informó que el acuerdo se fijará con una tasa de interés superior a la de proyectos anteriores. La señal no solo muestra que los inversores quieren una compensación mayor, sino que también cuestionan el retorno que generará la inversión.

La inquietud no implica que el mercado haya descartado el potencial económico de la inteligencia artificial. Sin embargo, los prestamistas comienzan a diferenciar entre la promesa de crecimiento y la capacidad concreta de cada empresa para pagar la infraestructura.

El aumento del gasto también puede tener consecuencias para los accionistas. Si una compañía financia sus proyectos con más deuda, debe asumir mayores pagos de intereses y una exposición más grande a cambios en las tasas del mercado.

La presión podría extenderse si otros hiperescaladores elevan sus presupuestos de capital. Los inversores deberán evaluar entonces si el crecimiento de los ingresos y de los márgenes puede avanzar al mismo ritmo que los centros de datos.

Alphabet ya mostró cómo una decisión individual puede mover los mercados de deuda y acciones. El temor principal es que la carrera por ampliar la capacidad de IA obligue a las compañías a gastar antes de demostrar que sus inversiones producirán flujos de caja suficientes.

Por ahora, el CDS de Oracle resume buena parte de esa tensión. Su comportamiento conecta las preocupaciones sobre OpenAI, los centros de datos, la energía, la inflación y el endeudamiento corporativo dentro de una misma operación de cobertura.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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