Por Canuto  

Los hyperscalers como Amazon, Google, Meta y Microsoft están invirtiendo miles de millones en plantas de gas natural para sus centros de datos de IA, pero un nuevo informe de Noreva advierte que los precios del gas podrían triplicarse en Estados Unidos, poniendo en riesgo sus operaciones y los costos para los consumidores.
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  • Empresas como Meta, Microsoft, Google y Amazon construyen plantas de gas a gran escala para centros de datos de IA.
  • El informe de Noreva proyecta que el gas natural podría superar los USD $10 por millón de BTU en varias regiones de EE. UU.
  • Si los precios se disparan, el costo de operar centros de datos ‘trae tu propia energía’ aumentaría, impactando tokens y facturas de servicios.


Los grandes actores de la tecnología, conocidos como hyperscalers, han apostado fuerte por el gas natural para alimentar sus centros de datos de inteligencia artificial, pero un nuevo pronóstico energético sugiere que esta decisión podría convertirse en un dolor de cabeza financiero. Según un informe de la firma de investigación Noreva, los precios del gas natural podrían triplicarse en algunas áreas de Estados Unidos durante los próximos años, debido a la creciente demanda de estas empresas y a una oferta que no crece al mismo ritmo. Amazon, Google, Meta y Microsoft están invirtiendo en plantas de energía a gas a escala de gigavatios, confiados en que los precios se mantendrán bajos, pero el panorama podría cambiar drásticamente.

Peter Gardett, CEO de Noreva, señaló que los mercados energéticos están excesivamente complacientes. “Creo que todos en los mercados energéticos han sido adormecidos con la idea de que los precios del gas no pueden subir”, dijo a TechCrunch. “Solo necesitas aritmética simple para llegar a un mercado de gas mucho más ajustado que el que tenías hace unos años”. El informe de Noreva, citado por TechCrunch, no solo cuestiona la estrategia de los hyperscalers, sino que también advierte sobre un impacto potencial en los consumidores y en los costos de operación de la inteligencia artificial.

Las apuestas multimillonarias de los gigantes tecnológicos

El gas barato ha empujado a los hyperscalers a acaparar parte del mercado energético. En marzo, Meta anunció la construcción de una planta de energía de gas natural de 7,5 gigavatios en Luisiana para alimentar su centro de datos Hyperion. Días después, Microsoft y Google dijeron que construirían sus propias plantas a gas a escala de gigavatios, ambas en Texas, mientras que Amazon planea una de 7,6 gigavatios también en Texas. Estas compañías, que históricamente evitaron grandes gastos de capital, ahora están invirtiendo fuertemente en infraestructura física, adentrándose en el complejo mundo de los mercados energéticos.

Gardett comentó que al menos un inversionista se mostró “sorprendido” por la cantidad de riesgo de precios de gas natural que los hyperscalers están dispuestos a asumir. “Están haciendo cosas que no son normales para un comprador”, explicó. Noreva espera que los precios del gas natural se disparen por encima de los USD $10 por millón de BTU en ciertos centros de negociación, cuando hoy oscilan entre USD $2 y USD $4,50. El Henry Hub en Luisiana, que es el punto de referencia más negociado, se sitúa a poco menos de USD $3.

El combustible representa aproximadamente la mitad del costo de la electricidad de una planta de energía grande, por lo que una duplicación o triplicación de los precios del gas natural podría hacer que los centros de datos de IA “trae tu propia energía” sean mucho más costosos de operar. A su vez, esto podría aumentar los costos de los tokens generados por inteligencia artificial, o empujar a los hyperscalers a conectarse a la red, aumentando los precios de la electricidad para todos.

El pronóstico de Noreva: un futuro ajustado para el gas

El informe de Noreva sugiere que los precios del gas natural no se mantendrán estables por mucho tiempo. Los contratos de futuros actualmente no anticipan grandes cambios, y Gardett admitió que “no es una apuesta irrazonable”, pero no está convencido de que los hyperscalers tengan razón. La demanda de gas ha sido relativamente plana durante años, y la adición constante de nuevos suministros contrarrestó la producción menguante en pozos antiguos. Sin embargo, Gardett espera que las empresas de energía puedan agregar más suministros, pero no al ritmo que lo hacían antes, y los nuevos pozos son cada vez más costosos.

“Eso solo no cambiaría la economía aquí. Lo que está cambiando el número es que finalmente estamos conectando el mercado de gas doméstico con el mercado global de gas”, dijo Gardett. “Y el segundo es el tirón de la demanda de IA”. Los hyperscalers han sido atraídos a Texas y Luisiana por los precios baratos del gas natural, especialmente en el oeste de Texas, donde la mayoría de los pozos se han concentrado en petróleo y el gas es un subproducto que no encontraba mercado. No había muchos oleoductos grandes para moverlo, por lo que los productores vendían el gas con descuento a cualquiera que pudiera usarlo.

Ese escenario está cambiando, ya que se han construido nuevos oleoductos que conectan el oeste de Texas con los mercados nacionales e internacionales. “Finalmente han construido algunos oleoductos por allí, y mucho de eso se dirige a mercados de exportación”, afirmó Gardett. A medida que la región se integra más, la demanda local influirá en los precios en otros lugares y viceversa. Incluso variaciones modestas de precios cerca de los grandes centros de datos podrían magnificarse en otros sitios, creando grandes diferencias regionales.

Impacto en los costos de inteligencia artificial y en los consumidores

Si los precios del gas natural se triplican, los centros de datos de IA que dependen de estas plantas serían los más afectados. El combustible representa la mitad del costo de la electricidad, por lo que un aumento de esta magnitud elevaría significativamente los costos de operación. Los hyperscalers podrían trasladar ese aumento a los precios de los tokens de IA, o verse obligados a conectarse a la red eléctrica, lo que incrementaría la presión sobre las facturas de los consumidores. La preocupación ya existe: según una encuesta mencionada en el artículo, el 80% de los consumidores está preocupado por el impacto de los centros de datos en sus facturas de servicios públicos, principalmente en relación con la electricidad. Esa ansiedad podría extenderse al gas natural.

Gardett anticipa que en el futuro, los resultados de Alphabet podrían estar correlacionados con los precios del gas natural. “En las futuras llamadas de ganancias de Alphabet, escucharás hablar sobre la correlación entre los precios del gas natural y los resultados de Google, lo cual es extraño, pero así es donde estamos”, dijo. Los hyperscalers, en su prisa por alimentar sus ambiciones de IA, se están enredando en un territorio desconocido y con riesgos financieros que apenas comienzan a comprender.

Un mercado en transformación hacia el gas más raro

La oferta de gas natural no está creciendo al mismo ritmo que la demanda de los hyperscalers. Los pozos nuevos son cada vez más caros, y la producción de los existentes disminuye naturalmente con el tiempo. Además, las exportaciones de gas natural licuado (GNL) están aumentando, conectando el mercado interno de EE. UU. con el global, lo que puede presionar los precios al alza. Gardett subraya que la combinación de demanda de IA y exportaciones es el factor decisivo.

En regiones como el oeste de Texas, donde antes sobraba gas, ahora se están construyendo oleoductos para enviarlo al extranjero. Esto significa que los precios ya no serán tan bajos como solían, y los centros de datos que se instalaron esperando gas barato podrían enfrentarse a subidas inesperadas. Noreva proyecta que en algunos puntos de entrega, los precios superen los USD $10 por millón de BTU durante períodos prolongados, un nivel que hoy parece impensable.

Los hyperscalers están tomando decisiones a largo plazo basadas en condiciones actuales, pero el mercado energético es volátil y está cambiando. Aunque no es inevitable que los precios se tripliquen, el pronóstico de Noreva advierte que no se puede dar por sentado el gas barato. Las empresas tecnológicas tendrán que monitorear de cerca los mercados de energía y considerar alternativas, pero mientras tanto, su apuesta por el gas natural podría convertirse en un lastre financiero inesperado.

El informe de Noreva, reportado por TechCrunch, sirve como una advertencia no solo para las grandes tecnológicas, sino para la industria en general: la era del gas fácil y barato está llegando a su fin. A medida que la IA continúa expandiéndose, la infraestructura energética que la sostiene deberá adaptarse a un nuevo panorama de precios y disponibilidad.


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