Por Canuto  

Una cadena de ataques atribuidos a Irán, Estados Unidos y los hutíes elevó la tensión militar en Medio Oriente, golpeó instalaciones energéticas sauditas y volvió a poner al Estrecho de Ormuz en el centro de la atención de los mercados.
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  • Informes citados por medios regionales señalan que Irán lanzó una salva de misiles contra objetivos en Jordania tras ataques estadounidenses contra activos petroleros iraníes.
  • Los hutíes afirmaron haber atacado instalaciones de Aramco y una base aérea saudita con decenas de misiles balísticos y drones, aunque el alcance de los daños no se ha verificado de forma independiente.
  • El Brent llegó a rozar los USD $100 por barril mientras aumentaron los temores sobre las exportaciones iraníes, el Estrecho de Ormuz y la reapertura de la guerra en Yemen.


Una nueva cadena de ataques y represalias elevó la tensión en Medio Oriente, con informes sobre misiles iraníes contra objetivos en Jordania, ofensivas estadounidenses contra activos petroleros de Irán y ataques hutíes contra instalaciones energéticas de Arabia Saudita. Los reportes, difundidos durante la noche y todavía sin confirmación independiente completa, también coincidieron con una subida del petróleo, mientras el mercado evaluaba el riesgo de interrupciones en el Estrecho de Ormuz.

La información disponible combina comunicados oficiales, reportes de medios regionales y material audiovisual no verificado. Por ello, las cifras de daños, el número de proyectiles y la identificación de algunos objetivos deben entenderse como alegatos de las partes o versiones preliminares, no como hechos establecidos de forma concluyente.

Irán responde después de ataques atribuidos a Estados Unidos

La agencia estatal iraní Tasnim informó que Irán lanzó misiles contra objetivos en respuesta a ataques estadounidenses, mientras fuentes no oficiales citadas por ese medio aseguraron que se escucharon explosiones en Jordania. Videos difundidos en redes mostraron, según sus autores, misiles balísticos sobre territorio jordano, aunque la autenticidad, el lugar exacto y los daños asociados no habían sido verificados de manera independiente.

El episodio habría ocurrido después de que funcionarios estadounidenses de alto nivel, citados por Fox News, afirmaran que fuerzas de Estados Unidos atacaron objetivos cerca de la isla de Kharg y Jask. Esos funcionarios describieron entre los blancos a instalaciones petroleras iraníes y presentaron la operación como parte de una estrategia para presionar económicamente a Teherán, aunque los reportes disponibles no detallaron el alcance total de los daños.

Otros reportes mencionaron explosiones cerca del ancladero de la isla de Kharg, un punto clave para las exportaciones de crudo iraní, además de un supuesto ataque contra un buque comercial en aguas costeras de Jask. La agencia Mehr señaló que no existía información oficial sobre la causa o el origen de las detonaciones, mientras Tasnim reportó que una pequeña instalación petrolera fue alcanzada a unas cuatro millas de Kharg.

En paralelo, el Wall Street Journal informó sobre un segundo ataque iraní no revelado contra buques estadounidenses, aunque ningún barco de Estados Unidos habría sido alcanzado. La misma cobertura planteó que los intentos iraníes de golpear activos navales estadounidenses estaban generando preocupación por el uso de armas más sofisticadas y por una posible asistencia de China o Rusia, una afirmación que no aparecía confirmada de manera independiente en los datos disponibles.

Los informes también recogieron declaraciones de autoridades iraníes que anticipaban respuestas más contundentes contra bases y activos estadounidenses. Rezaei, identificado como un alto funcionario de seguridad nacional iraní, advirtió que la respuesta a la guerra económica podría incluir una zona de exclusión marítima en el Golfo Pérsico, mientras Tasnim interpretó sus palabras como una posible ampliación geográfica de la confrontación hacia el norte del océano Índico.

El petróleo reacciona al riesgo sobre Ormuz

El Brent llegó a rozar los USD $100 por barril y cerró cerca de los USD $98, según reportes de mercado difundidos tras las explosiones en Kharg y los ataques contra instalaciones iraníes. La subida coincidió temporalmente con esas noticias, pero no permite establecer por sí sola una relación causal única: el mercado también evaluaba el riesgo de que una escalada militar afectara la producción, el almacenamiento o la salida de petróleo iraní, además de aumentar el peligro para los buques que cruzan el Estrecho de Ormuz.

Ormuz concentra una parte fundamental del tránsito energético mundial y cualquier amenaza sobre esa ruta puede alterar las expectativas de oferta incluso antes de que se confirme una interrupción física. En este caso, los reportes también mencionaron posibles misiles de crucero antibuque lanzados desde Jask hacia el estrecho, aunque esa versión no había sido confirmada oficialmente al momento de la publicación.

La incertidumbre se agravó por la contradicción entre las declaraciones políticas y la situación descrita en el terreno. Mientras el presidente Donald Trump sostuvo que Estados Unidos tenía el control de Ormuz y que la guerra había terminado, otros mensajes atribuidos a funcionarios y medios señalaban que Irán estaba recalibrando su postura contra buques de guerra y bases estadounidenses.

Trump también afirmó que los precios del petróleo caerían de forma abrupta cuando Estados Unidos ganara la guerra con Irán y mencionó un objetivo de USD $3 por galón, con una eventual caída por debajo de USD $2. Esa proyección contrasta con la reacción inmediata del mercado, que estuvo dominada por la prima de riesgo geopolítico y no por una expectativa de normalización rápida del transporte marítimo.

La pregunta sobre si el tránsito por Ormuz volvería a la normalidad antes del 30 de septiembre fue presentada en un mercado de predicción, donde la opción negativa concentraba el 98% frente al 2% de la afirmativa. Ese porcentaje no constituye una confirmación sobre el futuro del estrecho, pero sí ilustra la percepción de los participantes sobre la duración y gravedad potencial de la crisis.

Los hutíes golpean instalaciones sauditas

La escalada se extendió a Yemen, donde los hutíes anunciaron una operación contra infraestructura petrolera y militar de Arabia Saudita. Según el comunicado del grupo, la ofensiva utilizó decenas de misiles balísticos y drones contra instalaciones de Aramco en Abha, Najran y Jizan, la Ciudad Económica y la base aérea de Khamis Mushait.

El Ministerio de Energía saudita reconoció que varias instalaciones y servicios del sector energético en el sur del reino fueron atacados, provocando incendios y la detención temporal de algunas operaciones. El comunicado indicó que equipos especializados trabajaban para contener el fuego, asegurar los lugares y evaluar los daños, mientras la situación específica de las instalaciones de Aramco en Jizan continuaba bajo revisión.

Los hutíes afirmaron además que destruyeron equipos militares y convoyes de fuerzas respaldadas por Arabia Saudita, incluida una caravana de armas en el campamento militar de Al-Wadiah. Videos difundidos localmente mostraron supuestos impactos contra objetivos energéticos y militares, pero el alcance de los daños y la precisión de las imágenes no pudieron establecerse de forma independiente.

El mayor general Turki Al-Maliki, portavoz de la coalición liderada por Arabia Saudita, calificó la ofensiva hutí como peligrosa y sin sentido, y afirmó que al menos 73 personas resultaron heridas, entre ellas mujeres y niños. Los hutíes, por su parte, presentaron los ataques como una represalia por las operaciones sauditas en Yemen y advirtieron que nuevos bombardeos provocarían respuestas más amplias contra el territorio del reino.

Yemen vuelve a quedar en el centro de la guerra

Los ataques sauditas sobre Yemen se habrían reanudado posteriormente en las gobernaciones de Al-Jawf, Al-Bayda, Ma’rib, Taiz y Al-Hudaydah. La reactivación de los combates amenaza con convertir el conflicto entre Irán y Estados Unidos en una confrontación regional con múltiples frentes, particularmente por el vínculo político y militar entre Teherán y los hutíes.

Los hutíes acusaron a Arabia Saudita de bombardear una prisión en la ciudad de Hazm, en la provincia de Jawf, y dijeron que siete personas murieron, incluido un niño, mientras al menos otras siete resultaron heridas. El director del centro penitenciario afirmó al canal Al-Masirah que 35 prisioneros y una mujer que visitaba a su esposo quedaron atrapados bajo los escombros, aunque esas cifras procedían de autoridades vinculadas al grupo y requerían verificación independiente.

El portavoz militar hutí, el brigadier general Yahya Saree, acusó a Riad de cometer masacres y de apoyar con armas a fuerzas adversarias, mientras prometió que la ofensiva saudita no quedaría sin respuesta. También afirmó que las fuerzas hutíes derribaron cuatro drones de reconocimiento sauditas durante un periodo de 24 horas, incluida una aeronave detectada en la provincia de Bayda.

Del lado saudita, el ministro de Exteriores, el príncipe Faisal bin Farhan Al Saud, describió a los hutíes como un grupo que prioriza sus intereses sobre el bienestar de Yemen y recurre a la violencia. Arabia Saudita sostuvo que su objetivo es recuperar Saná, y el viceministro de Defensa, mayor general Samir Al-Sabri, declaró que la decisión de retomar la capital estaba tomada, aunque aseguró que todavía existían sorpresas que no serían reveladas.

El gobierno yemení reconocido internacionalmente también afirmó que buscaba liberar el país del control hutí y devolver Saná a todos los yemeníes. Rusia, mientras tanto, expresó mediante su ministro de Exteriores, Sergey Lavrov, su disposición a contribuir a una solución de la crisis durante una reunión con su homólogo saudita en Moscú.

El presidente iraní, Pezeshkian, sostuvo que Irán siempre se había opuesto a la guerra, pero que continuaría resistiendo la agresión con toda su fuerza. La combinación de ataques sobre activos petroleros, amenazas marítimas y nuevos combates en Yemen deja al mercado ante un escenario de elevada incertidumbre, en el que cualquier incidente adicional podría afectar las rutas energéticas y profundizar la volatilidad regional.


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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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