Por Canuto  

Una encuesta de la Universidad de Cornell sugiere que Bitcoin no solo atrae a inversionistas de países ricos: también despierta interés en economías con monedas debilitadas, banca poco confiable y acceso limitado al dólar estadounidense, aunque la tenencia histórica no equivale a uso actual.
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  • El Salvador registró la mayor proporción de encuestados que alguna vez tuvo Bitcoin, con 72%, seguido por Venezuela y Nigeria, ambos con 44%.
  • Aunque 90% de los participantes conoce Bitcoin, solo 13% lo posee actualmente y apenas 13% de quienes habían oído hablar del activo identifica correctamente su límite de 21 millones de monedas.
  • La oportunidad de inversión y la libertad personal son los principales motivos de tenencia, mientras que los no propietarios citan falta de interés e inasequibilidad.

 


La Universidad de Cornell publicó un informe basado en una encuesta a 25.880 personas de 25 países, con resultados que desafían la idea de que Bitcoin solo interesa a los centros financieros más ricos. El estudio encontró que El Salvador, Venezuela y Nigeria encabezaron la proporción de encuestados que alguna vez tuvo BTC, tres economías que han enfrentado distintos grados de inestabilidad monetaria, dificultades bancarias o acceso limitado al dólar estadounidense.

Según la información difundida por TheStreet, reseñada por Yahoo Finance, los datos apuntan a que Bitcoin puede cumplir funciones que van más allá de la especulación financiera para algunos usuarios en esos mercados. La encuesta, sin embargo, no demuestra por sí sola que la escasez de dólares o la devaluación sean la causa directa de la tenencia. Esos factores constituyen una explicación plausible del interés por BTC, pero deben distinguirse de un catalizador confirmado por el estudio.

Adopción en economías con escasez de dólares

El Salvador registró la mayor proporción de personas encuestadas que afirmó haber tenido Bitcoin al menos una vez, con 72% del total. Venezuela y Nigeria ocuparon los siguientes lugares, ambos con 44%, una presencia que contrasta con la percepción de que los usuarios más importantes de la criptomoneda viven necesariamente en países con mercados financieros profundos.

Los tres países comparten, aunque con diferencias importantes, un entorno donde la confianza en la moneda local y en las instituciones financieras puede verse presionada. Ese contexto ofrece una explicación plausible para una mayor disposición a probar BTC, especialmente cuando conseguir dólares resulta difícil o cuando una devaluación reduce rápidamente el valor de los ingresos y los ahorros. La encuesta no permite establecer cuánto pesa cada uno de esos factores.

El caso salvadoreño destaca por la magnitud de la cifra registrada por el estudio, pero no basta por sí solo para explicar la experiencia cotidiana de todos los habitantes del país. El resultado describe la proporción de encuestados que alguna vez poseyó Bitcoin, no la cantidad de personas que lo utiliza hoy para pagos ni el volumen de fondos que mantiene en la criptomoneda. El Salvador convirtió Bitcoin en moneda de curso legal en 2021, un contexto institucional distinto al de Venezuela y Nigeria, pero ese antecedente tampoco permite equiparar tenencia histórica con uso cotidiano.

En Venezuela y Nigeria, el 44% reportado por Cornell también representa tenencia histórica y no equivale automáticamente a adopción permanente. Aun así, el dato sugiere que la exposición a Bitcoin puede aumentar cuando los ciudadanos buscan instrumentos alternativos ante monedas nacionales debilitadas, servicios bancarios poco confiables o una oferta insuficiente de divisas. En Nigeria, análisis sobre la actividad cripto han señalado que la inflación y el acceso restringido al dólar pueden impulsar la búsqueda de coberturas financieras, aunque esa evidencia sectorial no prueba que explique por sí sola los resultados de la encuesta de Cornell.

Mucho conocimiento, poca tenencia actual

La notoriedad de Bitcoin alcanzó 90% entre los participantes de la encuesta, mientras que Ethereum llegó a 48% y Dogecoin a 38%. Sin embargo, conocer el nombre de un activo no significa utilizarlo: únicamente 30% de los encuestados dijo haber tenido BTC alguna vez, y solo 13% declaró conservarlo en el momento de responder.

El 17% restante dentro del grupo que reportó experiencia con Bitcoin indicó que lo había poseído anteriormente, pero ya no lo tenía. Esa diferencia entre conocimiento, tenencia histórica y tenencia actual muestra una adopción irregular, en la que muchas personas prueban el activo sin convertirlo necesariamente en una reserva permanente de valor o en un medio habitual de intercambio.

El informe también detectó un conocimiento limitado sobre los fundamentos técnicos de Bitcoin. Solo 13% de quienes habían oído hablar de la criptomoneda sabía que su oferta máxima está limitada a 21 millones de unidades, mientras que 58% respondió que no conocía cuál era ese límite.

La brecha entre popularidad y comprensión puede influir en la forma en que los usuarios evalúan los riesgos. Una persona puede recurrir a BTC para enfrentar problemas concretos de acceso al dinero y, al mismo tiempo, desconocer aspectos esenciales de su emisión, volatilidad, custodia o funcionamiento, por lo que la tenencia práctica no debe confundirse con alfabetización financiera o tecnológica.

Motivos para comprar y razones para mantenerse al margen

Entre quienes poseen o poseyeron Bitcoin, la oportunidad de inversión fue el motivo más citado, con 79% de las respuestas que lo consideraron importante o muy importante. La libertad personal ocupó el segundo lugar, con 73%, lo que refleja una combinación de expectativas de rendimiento y deseo de contar con mayor autonomía frente a intermediarios financieros.

Esas respuestas no eliminan el componente especulativo de la adopción, pero muestran que los usuarios atribuyen a Bitcoin funciones distintas. En economías con escasez de dólares, la posibilidad de transferir valor o mantener una alternativa fuera del sistema bancario puede adquirir relevancia incluso cuando el precio del activo presenta fluctuaciones pronunciadas. La encuesta no confirma que esas funciones sean la causa de la tenencia, por lo que deben entenderse como una interpretación plausible de los resultados.

Entre las personas que nunca tuvieron BTC, la falta de interés fue la razón principal, con 37%, seguida por la percepción de que resulta inasequible, con 26%. La segunda respuesta puede reflejar tanto el precio de una unidad completa como la dificultad de entender que Bitcoin puede comprarse en fracciones, aunque la encuesta no desglosa qué interpretación dio cada participante.

El costo percibido y la complejidad del producto siguen siendo obstáculos relevantes para una adopción más amplia. Además, la experiencia previa de pérdidas o la falta de confianza en las plataformas de compra puede reforzar la decisión de mantenerse al margen, aunque el informe citado no identifica cuánto pesa cada uno de esos factores.

La percepción de riesgo limita su consolidación

La encuesta encontró que 49% de los participantes considera que Bitcoin es más riesgoso que el oro. Asimismo, 46% lo percibe como más riesgoso que el mercado inmobiliario y otro 46% lo juzga más riesgoso que el dólar estadounidense.

Estas comparaciones son importantes porque muestran que la utilidad percibida en economías inestables convive con una evaluación negativa de su riesgo. Quienes necesitan una alternativa ante la depreciación de la moneda local pueden comprar BTC por falta de opciones, pero continuar viéndolo como un activo demasiado volátil para concentrar allí sus ahorros.

La diferencia entre uso defensivo y convicción de largo plazo ayuda a explicar por qué la tenencia actual, de 13%, es considerablemente menor que el 30% que alguna vez poseyó Bitcoin. Las personas pueden entrar durante una crisis, vender después de un movimiento de precio o abandonar el activo cuando la volatilidad supera su tolerancia financiera; la encuesta no permite determinar cuál de esas situaciones predomina.

Al momento de la publicación de la información, BTC cotizaba en USD $80.745, según Decibel. Ese precio ofrece una referencia puntual del mercado, pero no cambia la conclusión central de la encuesta: en países con acceso restringido a dólares, Bitcoin puede ser visto simultáneamente como una herramienta útil, una inversión atractiva y una apuesta de alto riesgo. El movimiento del precio no debe atribuirse a los resultados de la encuesta, que describen percepciones y experiencias de tenencia, no un catalizador de mercado.

El estudio de Cornell no demuestra que Bitcoin haya resuelto los problemas monetarios o bancarios de El Salvador, Venezuela y Nigeria, ni establece que todos sus usuarios lo prefieran al dólar o al oro. Su aporte consiste en mostrar que la tenencia también puede surgir en contextos de necesidad, y que cualquier análisis global de BTC debe considerar las condiciones económicas que llevan a algunas personas a buscar alternativas.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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