Por Canuto  

Bitcoin enfrenta un escenario poco común: el BCE ya elevó sus tasas y la Fed y el BoJ se encaminan a decidir sus próximos movimientos, una combinación que recuerda al ajuste global de 2006. Aunque el yen volvió a fortalecerse, BTC se mantiene sobre USD $79.000 y cuenta con el respaldo de los flujos hacia los ETF estadounidenses al contado.
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  • El BCE subió su tasa de depósito a 2,50%, mientras los mercados asignan cerca de 90% de probabilidad a un aumento de la Fed y el BoJ decidirá el viernes.
  • En 2006, el S&P 500 cayó 7,7%, el Euro Stoxx 13,3%, el TOPIX 16,5% y los mercados emergentes más de 20% durante un ajuste similar.
  • Bitcoin cayó hasta 20% cuando el yen saltó en agosto de 2024, pero ahora conserva el nivel de USD $79.000 pese a la apreciación de la moneda japonesa.


Un ajuste monetario que vuelve a preocupar al mercado

Bitcoin enfrenta una combinación de decisiones monetarias que no se observaba desde 2006, cuando tres de los principales bancos centrales podían endurecer sus políticas prácticamente al mismo tiempo. El Banco Central Europeo ya aumentó sus tasas, la Reserva Federal debía decidir el miércoles y el Banco de Japón tenía prevista su decisión para el viernes, según la información publicada por BeInCrypto. Para los operadores, el problema no consiste únicamente en una tasa más alta, sino en la posibilidad de que el financiamiento global pierda atractivo de manera simultánea.

El BCE se movió el 10 de septiembre y llevó su tasa de depósito a 2,50%, en un contexto que sus autoridades vincularon con presiones inflacionarias persistentes. En una declaración atribuida a su Consejo de Gobierno, la institución señaló que el conflicto en Medio Oriente continuaba generando presiones sobre los precios y advirtió que la inflación permanecería muy por encima del objetivo durante un periodo prolongado. Esa postura reduce las expectativas de una relajación inmediata y mantiene bajo presión a los activos considerados más riesgosos.

En Estados Unidos, los futuros asignaban cerca de 90% de probabilidad a una subida de tasas de la Fed antes de su decisión del miércoles. Japón completaba el cuadro con una reunión del BoJ programada para el viernes, después de que un movimiento previo de sus tasas coincidiera con una fuerte apreciación del yen y una venta acelerada de acciones. La coincidencia temporal convierte a las próximas decisiones en un evento capaz de alterar el precio de los activos financiados con deuda barata, aunque no permite atribuir por sí sola cada movimiento del mercado a una causa única.

La lógica detrás de ese riesgo es conocida en los mercados financieros: cuando el costo del dinero sube, los inversionistas suelen reducir primero las posiciones más apalancadas o aquellas cuya rentabilidad depende de un entorno de liquidez abundante. Bitcoin no existía durante el episodio de 2006, pero su comportamiento posterior lo ha situado cerca de los activos que reaccionan con mayor intensidad ante los cambios en el financiamiento. Por eso, el mercado observa el yen, las acciones japonesas y los flujos hacia los fondos cotizados como señales complementarias.

Lo que ocurrió durante el episodio de 2006

El antecedente histórico comenzó el 10 de mayo de 2006, cuando el endurecimiento monetario provocó pérdidas que se acumularon en un periodo relativamente estrecho. Durante el mes siguiente, el S&P 500 retrocedió 7,7%, mientras el Euro Stoxx europeo cayó 13,3% y el TOPIX japonés perdió 16,5%. Los mercados emergentes recibieron el golpe más severo, con una caída superior a 20%.

La magnitud desigual de esas pérdidas reflejó la forma en que se había construido el riesgo. Los inversionistas habían pedido dinero prestado a bajo costo y lo habían colocado en activos con mayor rendimiento potencial, por lo que el encarecimiento del financiamiento obligó a cerrar primero las apuestas más lejanas. La secuencia transformó una decisión monetaria en una venta generalizada de posiciones que dependían de la liquidez internacional.

Sin embargo, el episodio no desembocó de inmediato en un colapso permanente de todos los mercados. Tras las pérdidas iniciales, las bolsas se recuperaron y el S&P 500 terminó 2006 con una ganancia de 15,79%, aunque el deterioro más grave apareció dos años después y estuvo relacionado con la deuda hipotecaria. La comparación sirve como advertencia, no como una predicción mecánica de que Bitcoin vaya a repetir exactamente ese recorrido.

La enseñanza central para los inversionistas en BTC es que la primera reacción de los mercados puede concentrarse en los activos que combinan volatilidad, apalancamiento y expectativas elevadas. En esa clasificación, Bitcoin suele comportarse de manera más parecida a un mercado emergente que a un índice amplio de acciones estadounidenses. La diferencia actual es que el activo cuenta con una estructura de demanda institucional que no existía durante aquel episodio.

Bitcoin llega debilitado, pero resiste el avance del yen

El antecedente más cercano se produjo en agosto de 2024, cuando el Banco de Japón elevó las tasas y el yen se fortaleció con rapidez. En aquella ocasión, el TOPIX perdió 12% en un solo día y Bitcoin llegó a caer hasta 20%, una reacción que reforzó la percepción de que el activo podía sufrir cuando se desarmaban operaciones financiadas con la moneda japonesa. La relación entre el yen y los activos de riesgo volvió a convertirse en una referencia para los operadores.

Esta vez, el comportamiento de BTC ha sido diferente, al menos hasta el momento descrito por la fuente. El yen avanzó 3,7% en tres sesiones, pero Bitcoin logró mantenerse por encima de USD $79.000, lo que rompe el patrón observado en 2024 y sugiere que parte del ajuste pudo haberse producido antes de las decisiones de los bancos centrales. La resistencia no elimina el riesgo, aunque sí modifica la forma en que el mercado está absorbiendo la presión. Esta lectura es plausible, no una confirmación de que el nivel de BTC se deba exclusivamente a las decisiones monetarias.

Bitcoin ya había perdido 33% durante el año anterior y cotizaba en USD $77.871 al momento del reporte. Esa cifra corresponde al momento específico citado por la fuente y no debe confundirse con el nivel superior a USD $79.000 observado en otro momento del análisis. Desde esa perspectiva, una parte de la desvalorización habría ocurrido antes del nuevo endurecimiento monetario, en lugar de concentrarse después del salto del yen. La distinción resulta relevante porque un activo que llega depreciado a un evento de riesgo puede reaccionar de forma distinta a otro que mantiene valoraciones elevadas y posiciones apalancadas.

Las acciones japonesas también reflejaban tensión, con una caída de 8,4% en un mes, según el contenido analizado. Ese retroceso confirma que el ajuste no se limita al mercado cripto y que los inversionistas están vigilando una combinación más amplia de señales financieras. Aun así, no permite concluir que BTC haya quedado protegido, porque una reacción más intensa podría aparecer si las decisiones de la Fed, el BCE o el BoJ superan las expectativas incorporadas en los precios.

Los ETF introducen un nuevo soporte para BTC

El elemento que diferencia al ciclo actual es la existencia de los ETF de Bitcoin al contado en Estados Unidos, vehículos que no estaban disponibles en los episodios históricos utilizados como comparación. Estos fondos recibieron USD $3.520 millones durante agosto, de acuerdo con la información citada, una cifra que revirtió más que los USD $5.300 millones que habían salido durante los siete meses anteriores. El flujo muestra que existe una fuente de demanda distinta de las operaciones financiadas con yenes.

La importancia de esos recursos no consiste en garantizar que el precio subirá, sino en modificar la composición de los compradores. Un flujo que llega mediante fondos al contado no queda expuesto automáticamente a un cierre de posiciones financiadas en la moneda japonesa, aunque sus participantes también pueden vender si cambia su percepción sobre el riesgo. Por esa razón, los ETF pueden amortiguar la presión inicial, pero no funcionan como una barrera absoluta frente a una liquidación generalizada.

El mercado observará ahora si las entradas diarias de esta semana continúan después de las decisiones de tasas. Mientras exista una demanda sostenida, las ventas asociadas con el encarecimiento del crédito podrían encontrar compradores antes de provocar una caída similar a la de agosto de 2024. Si los flujos se detienen, el efecto protector perdería fuerza justo cuando los operadores afronten un entorno con menor liquidez y mayores costos de financiamiento.

La lectura más prudente combina ambas señales: Bitcoin ha mostrado fortaleza frente al avance reciente del yen, pero llega después de una caída anual de 33% y continúa expuesto a las decisiones de tres bancos centrales. El precedente de 2006 demuestra que los activos de riesgo pueden recuperarse tras un golpe inicial, aunque también advierte que los problemas más profundos pueden aparecer mucho después. Por ahora, el comportamiento de BTC y los flujos de los ETF determinarán si este nuevo ajuste será una sacudida controlada o el comienzo de otra ola de ventas.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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