Por Angel Di Matteo   𝕏 @shadowargel

El protocolo latinoamericano de préstamos descentralizados Tropykus concluyó este 31 de agosto un proceso de cierre anunciado cuatro meses atrás, después de determinar que la arquitectura inmutable de su código dificultaba implementar nuevas defensas frente a amenazas de seguridad cada vez más sofisticadas con inteligencia artificial. El proyecto asegura que más del 99% de los fondos históricos ya regresaron a las billeteras de sus propietarios y que durante su existencia procesó USD $27,09 millones en depósitos y USD $8,82 millones en préstamos.

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  • Tropykus completó este 31 de agosto el cierre gradual que había anunciado el pasado 27 de abril.
  • El protocolo acumuló USD $27,09 millones en depósitos y USD $8,82 millones en préstamos mediante 8.931 movimientos durante su existencia.
  • Más del 99% de los préstamos fueron pagados y más del 99% de los depósitos retirados durante el proceso de cierre, según el equipo.
  • Tropykus asegura que no existía una vulnerabilidad activa: decidió cerrar porque su código, mayormente inmutable, dificultaba adaptarse a futuras amenazas potenciadas por IA.

 

Tropykus, el protocolo latinoamericano de finanzas descentralizadas construido sobre Rootstock y enfocado en préstamos respaldados por Bitcoin, cerró oficialmente sus operaciones este 31 de agosto, poniendo fin a un proyecto que buscó ofrecer una alternativa de crédito para usuarios que necesitaban liquidez sin desprenderse de sus BTC.

El cierre no llegó de manera abrupta. Tropykus había anunciado el 27 de abril de 2026 un proceso gradual de cuatro meses después de realizar una evaluación de seguridad que llevó al equipo a concluir que mantener el protocolo operativo durante los próximos años podía representar un riesgo creciente. La preocupación no respondía a una vulnerabilidad activa, según explicó el proyecto, sino a una limitación estructural: buena parte del código había sido diseñada más de cuatro años atrás para ser inmutable, una característica que protegió su funcionamiento pero que también restringía la posibilidad de introducir nuevas defensas.

De acuerdo con información publicada en el blog oficial de Tropykus, el avance de ataques automatizados y cada vez más sofisticados mediante inteligencia artificial terminó inclinando la balanza. En lugar de mantener abierto un sistema cuya capacidad de adaptación consideraba limitada, el equipo decidió iniciar un retiro ordenado mientras los fondos permanecían seguros.

El resultado, según su balance final, es que más del 99% de los fondos que históricamente pasaron por Tropykus ya regresaron a las billeteras de sus propietarios.

Pedir dólares sin tener que vender Bitcoin

Tropykus nació alrededor de un problema especialmente relevante en Latinoamérica. Muchos usuarios acumulan Bitcoin como mecanismo de ahorro o protección frente a la depreciación de sus monedas locales, pero ante una emergencia o necesidad de liquidez pueden verse obligados a vender parte de sus BTC.

En 2022, el protocolo planteó una alternativa: utilizar Bitcoin como garantía para obtener dólares digitales sin desprenderse de los BTC y sin pasar por los estudios de crédito y requisitos documentales habituales de bancos o compañías fintech. El equipo recuerda que algunos usuarios llegaban a Tropykus después de haber sido rechazados por otras alternativas financieras y encontraban en el protocolo una última opción para conseguir liquidez.

El sistema operaba bajo un modelo de autocustodia, por lo que Tropykus asegura que su equipo nunca tuvo acceso directo a los fondos de los usuarios. Las operaciones se ejecutaban mediante contratos inteligentes sobre Rootstock, una red vinculada con Bitcoin que permitió construir el servicio financiero manteniendo BTC como elemento central de la propuesta.

La intención no era únicamente ofrecer crédito descentralizado como experimento tecnológico. El proyecto buscaba solucionar una tensión bastante concreta: conseguir dinero para cubrir una necesidad inmediata sin sacrificar un ahorro de largo plazo en Bitcoin.

De créditos para viviendas a maquinaria para pequeños negocios

Esa utilidad terminó reflejándose en diferentes historias compartidas por los propios usuarios. Según Tropykus, familias de Argentina y Uruguay financiaron la construcción o remodelación de al menos cuatro viviendas utilizando Bitcoin como garantía, evitando algunos de los procesos burocráticos asociados con el crédito bancario tradicional.

En Venezuela, trabajadores recurrieron a préstamos para comprar plantas eléctricas y mantener negocios funcionando frente a interrupciones del servicio energético. Pequeños comercios familiares, incluidas panaderías, utilizaron los recursos para adquirir maquinaria y aumentar su capacidad productiva.

Otros usuarios recurrieron al protocolo para situaciones mucho más inmediatas. Tropykus asegura que algunos consiguieron resolver gastos médicos urgentes o matrículas escolares en menos de 20 minutos, evitando vender Bitcoin en un momento potencialmente desfavorable del mercado.

Para el equipo, estos casos terminaron siendo más importantes que las propias estadísticas del protocolo, porque mostraron que un sistema de crédito descentralizado construido alrededor de Bitcoin podía utilizarse para financiar necesidades cotidianas y actividades productivas en la región.

USD $27 millones en depósitos y un récord en 2025

La actividad de Tropykus se aceleró especialmente durante sus últimos años. En 2024, los nuevos créditos solicitados aumentaron más de 350% frente al año anterior, mientras que en 2025 el protocolo alcanzó su máximo histórico de depósitos, con USD $18,7 millones, además de registrar un récord en préstamos.

A lo largo de toda su existencia, Tropykus contabilizó USD $27,09 millones en depósitos y USD $8,82 millones en préstamos, distribuidos mediante un total de 8.931 movimientos.

Las cifras reflejan una escala relativamente pequeña frente a los gigantes globales de las finanzas descentralizadas, pero considerable para un producto enfocado en un problema financiero particularmente latinoamericano. Más que competir por convertirse en uno de los mayores mercados de crédito DeFi, Tropykus construyó su propuesta alrededor de usuarios que querían mantener exposición a Bitcoin mientras obtenían liquidez para necesidades concretas.

Sin embargo, el recorrido no estuvo libre de dificultades.

Problemas de seguridad pusieron a prueba al protocolo

Entre 2022 y mediados de 2023, Tropykus enfrentó problemas de seguridad que el propio equipo reconoce como uno de los períodos más complicados de su historia.

La comunidad respondió con apoyo, pero también con cuestionamientos hacia el proyecto, mientras el equipo trabajaba para solucionar los incidentes. Tropykus asegura que finalmente restituyó el 100% de los fondos a los usuarios afectados, incluyendo la valorización experimentada por Bitcoin durante el período correspondiente.

La experiencia terminaría influyendo en la manera en que el proyecto evaluó posteriormente el riesgo tecnológico. Si bien aquellos problemas fueron solucionados, el equipo asegura que a comienzos de 2026 inició un análisis más profundo sobre la capacidad de su arquitectura para enfrentar una nueva generación de amenazas.

Esta vez el problema no era un ataque concreto, sino la posibilidad de no poder reaccionar suficientemente rápido ante uno futuro.

La inteligencia artificial planteó un dilema para un código diseñado para no cambiar

La inmutabilidad es una de las características más valoradas de los contratos inteligentes. Limitar la capacidad de modificar unilateralmente el código reduce determinados riesgos y ofrece a los usuarios mayores garantías sobre las reglas que controlan sus activos.

Pero esa misma propiedad puede convertirse en una limitación cuando el entorno de seguridad cambia.

Tropykus explicó que su código original había sido desarrollado más de cuatro años atrás y era, en gran medida, inmutable. Durante años esa arquitectura ayudó a proteger el protocolo, pero también hacía difícil introducir modificaciones importantes para responder a amenazas que el equipo anticipaba para los próximos meses y años.

La preocupación aumentó con el avance de la inteligencia artificial aplicada a ataques automatizados. Sistemas capaces de analizar código, identificar superficies de ataque y ejecutar estrategias cada vez más rápidamente pueden alterar el equilibrio de seguridad para contratos inteligentes diseñados años antes de que esas capacidades estuvieran disponibles.

Tropykus enfatiza que no había identificado una vulnerabilidad activa cuando tomó la decisión. El argumento fue preventivo: continuar operando sin capacidad suficiente para actualizar las defensas podía representar un riesgo mayor que cerrar mientras el protocolo permanecía solvente y los usuarios podían retirar sus activos ordenadamente.

El equipo señala además que, semanas después de anunciar su salida gradual, otros protocolos comenzaron a comunicar cierres citando preocupaciones similares.

Cuatro meses para retirar los fondos

El proceso comenzó formalmente el 27 de abril y fue diseñado para extenderse durante cuatro meses. Posteriormente, el 27 de julio, Tropykus apagó su interfaz web y dejó que el protocolo continuara funcionando directamente mediante sus contratos inteligentes.

La diferencia resulta importante. Debido a su naturaleza de autocustodia, apagar la página web no significaba detener los contratos ni tomar control de los activos. Los usuarios continuaban siendo responsables de gestionar sus posiciones y podían interactuar directamente con los contratos para pagar préstamos, liberar garantías y retirar fondos.

Durante el proceso, los usuarios fueron saldando voluntariamente sus obligaciones. Al cierre, Tropykus asegura que más del 99% de los préstamos fueron pagados y más del 99% de los depósitos retirados.

Para el porcentaje restante, el proyecto preparó guías y videos que explican cómo interactuar directamente con los contratos inteligentes para saldar préstamos pendientes y recuperar garantías en Bitcoin.

Menos del 1% permanece en los contratos

Con el soporte técnico ahora concluido, Tropykus asegura que más del 99% de todos los fondos que históricamente pasaron por el protocolo están nuevamente en manos de sus propietarios, mientras que la gran mayoría de las deudas han sido liquidadas.

Los activos que todavía permanecen dentro de los contratos representan menos del 1% del máximo histórico de depósitos. Según el equipo, 94,5% de ese remanente está completamente libre y disponible para que sus propietarios lo retiren directamente cuando lo decidan, sin necesidad de intermediarios.

Ese detalle diferencia el cierre de un colapso o insolvencia. Tropykus no está anunciando que carezca de recursos suficientes para devolver los depósitos, sino que concluye el soporte y desarrollo de una infraestructura de autocustodia cuyos contratos continúan manteniendo los activos todavía no retirados.

La responsabilidad sobre esas posiciones pasa ahora directamente a sus propietarios.

Tropykus advierte sobre posibles estafas después del cierre

Precisamente por la finalización del soporte, el equipo emitió una advertencia específica para quienes todavía mantengan posiciones relacionadas con el protocolo.

A partir del cierre, Tropykus no contactará a usuarios para solicitar información, fondos ni realizar gestiones en su nombre. Cualquier persona que se presente como representante del proyecto y pida dinero, credenciales u otros datos debe ser considerada sospechosa.

La advertencia resulta especialmente relevante porque los cierres de plataformas pueden crear oportunidades para ataques de ingeniería social dirigidos a usuarios que todavía intentan recuperar activos. En este caso, las operaciones pendientes deben realizarse directamente con los contratos siguiendo la documentación preparada por el proyecto.

Tropykus cierra, pero deja un experimento latinoamericano de crédito sobre Bitcoin

En su despedida, el equipo definió Tropykus como algo más que un protocolo. Detrás de los contratos inteligentes hubo desarrolladores, especialistas en seguridad, personas encargadas del soporte y una comunidad que acompañó al proyecto tanto durante su crecimiento como en sus momentos más difíciles.

El agradecimiento estuvo dirigido especialmente hacia los llamados “tropykanos”: usuarios que probaron el producto cuando todavía estaba comenzando, solicitaron créditos para resolver necesidades concretas, compartieron experiencias y también cuestionaron errores.

El cierre deja además una paradoja interesante para las finanzas descentralizadas. La inmutabilidad que durante años fue una de las fortalezas de Tropykus terminó convirtiéndose, ante la evolución de las amenazas digitales, en una de las razones para no continuar operando.

Pero también deja otro aprendizaje. Durante cuatro años, usuarios latinoamericanos utilizaron Bitcoin no solamente como activo especulativo o reserva de valor, sino como colateral para financiar viviendas, pequeños negocios, educación y emergencias sin desprenderse de sus ahorros.

Tropykus concluye sus operaciones, pero esa necesidad financiera continúa existiendo. Y probablemente sea allí, más que en los USD $27 millones que pasaron por sus contratos, donde quede la principal huella del experimento.


Con información oficial compartida por el equipo de Tropykus

Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.


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