Por Canuto  

La próxima salida a bolsa de SpaceX podría cambiar la forma en que el mercado apuesta por Elon Musk. Analistas de Wall Street advierten que la nueva acción no solo abrirá otra puerta a la “Muskonomía”, sino que también amenaza con desviar capital, atención y narrativa desde Tesla, cuya valuación sigue dependiendo más de promesas futuras que de sus fundamentos actuales.
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  • Wall Street prevé que la IPO de SpaceX dividirá la base de inversionistas minoristas pro-Musk que hoy respalda a Tesla.
  • Tesla cae 8,8% en 2026, pero aún cotiza a 196 veces las ganancias previstas para los próximos 12 meses.
  • Algunos analistas creen que SpaceX podría alcanzar una capitalización bursátil superior a la de Tesla.


La inminente salida a bolsa de Space Exploration Technologies Corp., mejor conocida como SpaceX, promete abrir una nueva vía para que los inversionistas minoristas apuesten por la visión empresarial de Elon Musk. Sin embargo, ese nuevo punto de acceso a la llamada “Muskonomía” también podría convertirse en un problema para Tesla, la compañía que durante años concentró casi en solitario ese atractivo especulativo y aspiracional dentro del mercado bursátil.

De acuerdo con un reporte de Bloomberg difundido por Yahoo Finance, varios profesionales de Wall Street consideran que la atención de los inversionistas y parte del capital que hoy fluye hacia Tesla podrían desviarse hacia SpaceX una vez que la empresa aeroespacial debute en bolsa. La preocupación no gira solo en torno a la competencia por dinero fresco, sino a una cuestión más profunda: ambas compañías comparten al mismo protagonista central, y buena parte de su narrativa pública sigue dependiendo de la figura de Musk.

Joe Gilbert, gestor de cartera de Integrity Asset Management, fue tajante al evaluar el posible efecto del debut bursátil de SpaceX sobre Tesla. Según dijo, esto difícilmente puede ser algo positivo para la automotriz. A su juicio, el foco de Musk estará predominantemente fijado en SpaceX, aunque reconoció que el empresario ya ha demostrado en el pasado que puede equilibrar múltiples iniciativas al mismo tiempo.

Gilbert sostuvo que SpaceX parece haberse convertido en “su nuevo bebé” a expensas de Tesla. Esa percepción es relevante porque, en la práctica, una parte importante de la valoración de Tesla no proviene únicamente de su negocio actual, sino de la confianza del mercado en la capacidad de Musk para transformar a la empresa en algo mucho más ambicioso que un fabricante de vehículos eléctricos.

Tesla y el peso de una valoración basada en expectativas

Para entender por qué la IPO de SpaceX genera inquietud, conviene mirar la situación actual de Tesla. La compañía parece estar, según distintas lecturas del mercado, en una especie de patrón de espera o incluso en un ligero declive. El crecimiento de sus ventas se ha desacelerado y sus fundamentos se han debilitado, aunque eso nunca fue del todo el principal motor detrás de la acción.

En 2026, los títulos de Tesla acumulan una caída de 8,8%. Aun así, ese retroceso llega después de un fuerte repunte de 265% entre comienzos de 2023 y finales de 2025. Pese a la corrección de este año, la empresa todavía cotiza a unas 196 veces las ganancias previstas para los próximos 12 meses, lo que la convierte en la segunda valoración más cara del índice S&P 500.

Ese múltiplo tan elevado se sostiene sobre una premisa muy específica: que Musk logrará convertir a Tesla en una firma de vehículos autónomos y robótica, además de mantenerla como productor de autos eléctricos. El problema para esa tesis es que cada una de esas apuestas enfrenta competencia relevante. En vehículos eléctricos, Tesla se enfrenta tanto a fabricantes chinos como a marcas tradicionales en Estados Unidos. En robotaxis, compite con Waymo, de Alphabet, que ya opera en el mercado. Y en robots humanoides, también hay varias tecnológicas avanzando.

Aun con ese entorno competitivo, la capitalización bursátil de Tesla, de USD $1,5 billones, sigue siendo muy superior a la de varios de sus rivales combinados. Según el reporte, el valor de mercado conjunto de Rivian Automotive y Uber Technologies, vistos como competidores importantes en vehículos eléctricos y robotaxis, ronda apenas los USD $170.000 millones.

Por qué SpaceX luce distinta ante los analistas

SpaceX, sin embargo, es percibida de otra manera. Su negocio es diferente al de Tesla, su liderazgo en el sector aeroespacial comercial es visto como mucho más claro y, por ahora, su potencial de crecimiento parece casi ilimitado para algunos estrategas del mercado.

Gilbert afirmó que espera que SpaceX salga al mercado con una valoración “astronómica”, en sus propias palabras. También añadió que no ve competidores reales para la empresa en este momento. Desde su perspectiva, SpaceX incluso podría terminar con una capitalización bursátil más alta que Tesla, una idea que subraya el entusiasmo con el que parte del mercado observa a la firma de cohetes y lanzamientos.

El gestor también remarcó que cualquier compañía de Musk siempre incorporará una opción implícita ligada a la visión del empresario. En otras palabras, el mercado no solo valora sus ingresos, contratos o márgenes. También pone precio a una promesa futura asociada con la capacidad de Musk de abrir industrias enteras o redefinirlas.

Ese punto es crucial porque, durante años, Tesla fue el principal vehículo bursátil para capturar ese “premio por visión”. Si SpaceX entra al mercado con fuerza, ese diferencial emocional y narrativo podría repartirse entre dos acciones públicas en vez de concentrarse en una sola.

La base minorista de Tesla podría fragmentarse

El interés de los inversionistas minoristas ha sido una pieza central en la historia bursátil de Tesla. Según estimaciones del analista de BNP Paribas, James Picariello, los minoristas poseen alrededor de 40% de las acciones de la compañía. Ese nivel de participación ayuda a explicar por qué la percepción, la narrativa y la figura de Musk pesan tanto en el comportamiento del papel.

Picariello, que mantiene una calificación de underperform sobre Tesla, escribió el mes pasado que la IPO de SpaceX pesará sobre la acción al “dividir” la base de accionistas minoristas pro-Musk. El razonamiento es simple: quienes hasta ahora solo podían expresar su convicción sobre Musk comprando Tesla, pronto tendrán una segunda opción que, para muchos, podría resultar más atractiva.

Los datos de Vanda Research ya muestran señales de enfriamiento en el entusiasmo minorista por Tesla. Desde diciembre, cuando SpaceX confirmó sus intenciones de realizar una IPO en 2026, las acciones de Tesla han registrado entradas netas minoristas de alrededor de USD $1 millón hasta el 18 de mayo. Además, hasta el 13 de mayo, hubo aproximadamente el mismo número de días con entradas que con salidas, lo que sugiere una demanda menos consistente que en otros periodos.

No todos ven el fenómeno como una amenaza absoluta. Ivan Feinseth, director de inversiones de Tigress Financial Partners, planteó que la IPO de SpaceX también podría fortalecer la narrativa más amplia del “ecosistema Musk”. Bajo esa lectura, algunos inversionistas no sustituirían una posición por otra, sino que buscarían exposición a ambas empresas.

Dave Mazza, director ejecutivo de Roundhill Financial, coincidió parcialmente con esa visión. Señaló que Tesla y SpaceX son negocios fundamentalmente distintos, y que quienes creen en la visión de Musk querrán participar en las dos. Aun así, reconoció que SpaceX será el nuevo objeto brillante y que esperan una rotación de parte del capital desde Tesla hacia SpaceX para capturar ese entusiasmo inicial.

El debate sobre una posible fusión y el factor tiempo

La aparente competencia entre Tesla y SpaceX por el mismo tipo de inversionista también ayuda a explicar por qué, según informes citados en el reporte, Musk estaría considerando fusionar ambas compañías. Desde la óptica de algunos analistas, tener dos empresas públicas que dependen del mismo magnetismo personal y de una narrativa compartida puede no ser la estructura más eficiente.

Nicholas Colas, cofundador de DataTrek Research, sostuvo que probablemente pasarán unos tres meses antes de que el impacto de SpaceX se refleje con claridad en las acciones de Tesla. A su juicio, los inversionistas institucionales mueven sus posiciones con lentitud y la negociación temprana después de una IPO suele ser desordenada.

Colas añadió que Tesla también podría beneficiarse, al menos de forma inicial, por formar parte del S&P 500, ya que recibe soporte de las inversiones pasivas ligadas al índice. Sin embargo, su reflexión más importante apunta a la naturaleza misma de la valuación de Tesla. Según explicó, para la mayoría de las compañías existe una división de 50-50 entre valor presente y valor futuro dentro del precio de la acción.

En el caso de Tesla, dijo, esa relación ha sido más cercana a 90-10 a favor del valor futuro durante todo el tiempo que la ha seguido como analista. Es decir, la inmensa mayoría de la valoración de la empresa se basa en esperanza futura y no en la realidad actual. Si esa esperanza depende principalmente de Musk, entonces tener dos compañías públicas con el mismo ancla narrativa parece, como mínimo, redundante.

Colas fue explícito al plantear que, si le tocara asesorar a alguien, diría que lo mejor sería poner todo “bajo un mismo techo”. En su opinión, la gente quiere poseer la visión de Musk, y simplificar esa propuesta en una sola compañía tendría más sentido. Si ambas permanecen separadas, cree que la dinámica terminará beneficiando más a SpaceX, porque considera que esta tiene una ventaja competitiva más clara en su negocio principal.

En definitiva, la futura IPO de SpaceX no solo representa uno de los estrenos bursátiles más esperados de 2026. También pone a prueba el modelo de valoración de Tesla y la capacidad del mercado para sostener dos grandes apuestas públicas cimentadas, en buena medida, sobre el mismo líder, la misma narrativa de disrupción y la misma promesa de futuro.


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