La oferta pública inicial de Firmus, una empresa australiana de centros de datos respaldada por Nvidia, cerró su libro de órdenes en medio de dudas sobre el precio y el tamaño de la operación. La incertidumbre sobre el resultado expone una pregunta incómoda para el auge de la IA: ¿cuánto están dispuestos a pagar los mercados por infraestructura que todavía debe construirse?
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- Firmus cerró el libro de órdenes de su OPV, que buscaba captar hasta USD $5.500 millones, pero no había aclarado si mantendría el precio de oferta de A$11 por acción, lo recortaría o cancelaría la operación.
- La firma busca financiar una expansión ambiciosa: tiene una cartera de 912 megavatios, aunque solo 46 MW están construidos, y registró ingresos por USD $51 millones en el ejercicio fiscal 2026.
- Inversores cuestionan su valoración, su dependencia de grandes clientes y la necesidad de captar más deuda y capital para completar sus proyectos.
🚨 Firmus cierra órdenes de su OPV de hasta US$5.500 millones sin aclarar el precio final.
La firma busca una valoración cercana a US$30.600 millones, pero solo tiene 46 MW construidos de una cartera de 912 MW.
Ingresó US$51 millones en el ejercicio fiscal 2026. Inversores… pic.twitter.com/W6vuF8Qnt6
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) October 8, 2026
La demanda de la oferta pública inicial de Firmus se debilitó justo cuando la empresa australiana buscaba captar hasta USD $5.500 millones para ampliar su red de centros de datos. El cierre del libro de órdenes no despejó las dudas sobre el precio final ni el tamaño de la operación, y dejó en evidencia que el interés por la inteligencia artificial no garantiza respaldo a cualquier valoración.
Firmus Grid Ltd., respaldada por Nvidia, cerró el libro de órdenes de su oferta pública inicial el jueves. Sin embargo, no comunicó si sostendría el precio de oferta de A$11 por acción, lo reduciría o retiraría la operación. Bloomberg informó que el acuerdo afrontaba dificultades y que algunos inversores se inquietaban ante la posibilidad de que no prosperara. Al 8 de octubre, la compañía todavía no cotizaba en la bolsa australiana, según ABC.
Una salida a bolsa bajo presión
La operación buscaba valorar a Firmus en torno a USD $30.000 millones. Reuters informó que el precio de A$11 por acción implicaba una valoración cercana a USD $30.600 millones. No obstante, el cierre del libro de órdenes no confirmó que ese precio fuera a mantenerse en la asignación final. La falta de una orientación clara alimentó las especulaciones sobre un posible recorte o incluso la cancelación de la OPV.
La incertidumbre no se limita al precio por acción: los participantes del mercado también cuestionaron la valoración, el historial operativo de la empresa y la cantidad de acciones que quedarían disponibles para negociar. Según conversaciones de Bloomberg con al menos diez inversores y asesores, alrededor del 58% de los títulos podría quedar libre para operar desde el primer día, lo que despertó preocupación por una posible presión vendedora temprana.
La operación llegó después de que Firmus fuera valorada en USD $10.500 millones a comienzos de agosto, tras una ronda de financiación que incluyó a Jane Street y Blackstone. En cerca de dos meses, la compañía pasó a buscar una valoración casi tres veces mayor, una rápida revalorización que exigía a los nuevos accionistas aceptar expectativas de crecimiento ambiciosas.
El caso importa más allá de la empresa porque plantea cuánto capital pueden captar las compañías de infraestructura de IA en los mercados públicos mientras aumentan los costos de endeudamiento. Firmus necesitaba el dinero de la oferta para financiar una red de centros de datos en Asia, por lo que cualquier modificación de la colocación podría afectar sus planes de expansión. Al cierre de la información, la empresa no había aclarado públicamente el desenlace de la operación.
Promesas de expansión frente a operaciones actuales
Firmus fue fundada en 2019 como una compañía de minería de bitcoins por Oliver Curtis, Tim Rosenfield y Jonathan Levee, y más tarde dirigió su estrategia hacia los centros de datos para inteligencia artificial. La empresa denomina “fábricas de IA” a las instalaciones que planea construir y prevé utilizar hardware de Nvidia, su patrocinador, para atender a clientes como Meta Platforms y OpenAI.
DiarioBitcoin informó recientemente que OpenAI contratará capacidad de cómputo dedicada durante varios años en dos centros de datos de Firmus en Malasia. Ese acuerdo elevó a más de 900 MW la capacidad contratada por la compañía, aunque la cifra no equivale a capacidad ya construida ni elimina los retos de financiación y ejecución de los proyectos.
La distancia entre los planes y la infraestructura existente ocupa un lugar central en el debate. Documentos para inversores vistos por Bloomberg muestran que Firmus cuenta con una cartera de 912 megavatios, pero solo 46 MW están construidos; actualmente opera dos centros de datos y tuvo ingresos de USD $51 millones en el ejercicio fiscal 2026.
Jun Bei Liu, cofundadora y gestora principal de carteras de Ten Cap Investment, describió un escepticismo considerable entre los inversores y señaló que la compañía todavía no ha construido muchos de los centros de datos prometidos. Su observación apunta a un riesgo habitual en las empresas de infraestructura: la valoración puede anticipar ingresos futuros antes de que los proyectos estén operativos y generen flujos de caja suficientes.
Maxence Visseau, director de inversiones de Arkevium Capital en Dubái, sostuvo que los inversores siguen creyendo en la IA, pero no están dispuestos a pagar cualquier precio por empresas que requieren grandes desembolsos, dependen de pocos clientes y proyectan beneficios para años posteriores. Esa cautela resume el principal desafío de Firmus: convencer al mercado de que sus compromisos de expansión pueden convertirse en retornos, y no solo en nuevas necesidades de financiación.
El costo del crecimiento y las dudas de los fondos
UniSuper, uno de los mayores fondos de pensiones de Australia, decidió no participar en la oferta. Su director de inversiones, John Pearce, dijo en una actualización a inversores que Firmus tiene una historia atractiva, pero no una valoración atractiva, y añadió que tendría que salirle todo bien para justificar el precio buscado.
Pearce también expresó preocupación por la necesidad de que Firmus siga recurriendo tanto a deuda como a capital para financiar su expansión. Esa perspectiva importa porque una OPV no necesariamente cubriría todos los costos de una cartera de proyectos de gran escala, especialmente si la empresa enfrenta retrasos, gastos de construcción superiores a lo previsto o condiciones de financiación más exigentes.
Phil Wool, director de gestión de carteras de Rayliant Global Advisors, calificó a los inversores de cada vez más inquietos y describió la operación como un posible fracaso histórico si no prospera, dado que Firmus aspiraba a protagonizar una de las mayores OPV de Australia. Sus comentarios reflejan el tamaño de las expectativas asociadas a la colocación, pero no confirman que la compañía la haya cancelado.
El riesgo de financiación ya aparece en otros segmentos de la infraestructura para IA. JPMorgan Chase, que junto con Bank of America, Morgan Stanley y Morgans Financial participaba como codirector de la OPV de Firmus, ofrecía al mismo tiempo un rendimiento cercano al 11% en una venta de préstamos apalancados por USD $5.000 millones para Volta Infrastructure Holdings, destinada a financiar un complejo de centros de datos en Noruega.
Un escepticismo que se extiende por el sector
Las dudas sobre Firmus coinciden con obstáculos más amplios para construir centros de datos, desde el acceso a financiación hasta la resistencia local y las condiciones regulatorias. Oracle invocó fuerza mayor a finales de septiembre en relación con un proyecto en Nuevo México, mientras que Apollo Global Management dijo que busca proteger los acuerdos de infraestructura de IA que financia frente a la oposición de las comunidades.
La cautela también se ha reflejado en otras operaciones y mercados vinculados con la tecnología. El mes anterior, la empresa de centros de datos Accelevation Holdings fijó el precio de su debut bursátil en Estados Unidos por debajo del rango previsto; además, el Kospi surcoreano había caído un 27% desde su máximo de junio, en medio del retroceso del entusiasmo por Samsung Electronics y SK Hynix.
Algunos comentaristas financieros han elevado el tono de las advertencias sobre las valoraciones de la IA. Ray Dalio dijo esa semana que el sector se parecía a una “burbuja clásica” ante la deuda utilizada para financiar la tecnología y el alza de las tasas; Michael Burry, por su parte, escribió en X que el mercado bursátil estaría en una primera etapa de negación, que, según su comparación con 2000 y 2008, podría durar entre seis y nueve meses.
Las estimaciones de inversión ayudan a dimensionar el reto, aunque no garantizan que los proyectos vayan a resultar rentables. Bain & Co. calcula que la industria de IA tendría que generar USD $6 billones en ingresos anuales para 2031 con el fin de justificar el capital desplegado en centros de datos, mientras que KKR estima que completar la infraestructura global requerirá USD $8 billones.
La señal para futuras ofertas de IA
La reacción de los accionistas de Maas Group mostró que la incertidumbre de Firmus podía extenderse a otras empresas vinculadas con su construcción. Maas posee una participación en la compañía y, según Bloomberg, tiene al menos A$855 millones en contratos de infraestructura eléctrica relacionados con el proyecto; sus acciones llegaron a caer un 30% en Sídney el jueves, antes de reducir la pérdida al 22%.
Maas atribuyó la volatilidad a una “significativa especulación y comentarios del mercado” sobre la posibilidad de que la OPV se concrete. La compañía vinculó así la reacción de sus acciones con la especulación sobre Firmus, aunque ese movimiento no determina por sí solo el destino de la oferta.
Firmus no respondió a las solicitudes de comentarios mencionadas por Bloomberg y, al cierre de la información, no había ofrecido una señal pública concluyente sobre el precio o la estructura final. La compañía enfrenta así una decisión delicada: ajustar las condiciones para atraer compradores, avanzar con una demanda menor o cancelar una operación que buscaba respaldar su rápido crecimiento.
El episodio también llega mientras Anthropic apunta a una mega OPV tan pronto como el mes siguiente, según la información publicada. Para Phil Wool, la decepción de Firmus podría no ser la última entre las ofertas ligadas a la IA, si los inversores siguen cuestionando cuánto crecimiento futuro se necesita para justificar las emisiones y el gasto acumulado en infraestructura.
Por ahora, la historia de Firmus no demuestra que el financiamiento de la inteligencia artificial se haya cerrado, pero sí que el entusiasmo tiene límites cuando los proyectos requieren grandes sumas antes de generar ingresos comprobados. Para las empresas del sector, el desafío será mostrar no solo la magnitud de sus planes, sino también una ruta convincente para construir, financiar y rentabilizar la infraestructura prometida.
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