Por Canuto  

India volvió a encarecer la compra de oro y plata importados al elevar el arancel efectivo desde 6% hasta 15%, una medida que golpea a uno de los mayores mercados mundiales del metal precioso en medio de un fuerte déficit comercial, presión geopolítica y una rupia en mínimos históricos.
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  • El gobierno de India elevó el arancel de importación sobre oro y plata desde 6% hasta 15%.
  • La medida revierte el recorte aplicado en julio de 2024 y encarece las compras en el segundo mayor consumidor mundial de oro.
  • El ajuste llega mientras la rupia cae a un mínimo histórico y el déficit comercial del país alcanza USD $330.000 millones.


India encareció de forma abrupta la compra de oro y plata importados tras elevar el arancel efectivo desde 6% hasta 15%, una decisión que impacta de lleno a uno de los mayores mercados globales de metales preciosos. La medida aumenta el costo de adquirir lingotes y joyas en un país donde la demanda local depende en gran parte de suministros del exterior.

El nuevo esquema combina un arancel aduanero básico de 10% con un gravamen de 5% destinado a Infraestructura y Desarrollo Agrícola. Con este cambio, el Ministerio de Finanzas revierte la rebaja aplicada en julio de 2024, cuando la tasa efectiva había caído desde 15% hasta 6%.

La decisión no llega en el vacío. En India, el oro no solo funciona como reserva de valor y activo de inversión, también ocupa un lugar cultural y patrimonial muy relevante. Por eso, cualquier ajuste tributario suele repercutir tanto en el consumo doméstico como en las empresas de joyería, los importadores y los inversionistas minoristas.

La noticia también se conoce pocos días después de que el primer ministro Narendra Modi pidiera públicamente a los ciudadanos pausar las compras de oro durante un año. Ese llamado ya había generado nerviosismo en el mercado, y varias acciones vinculadas al sector reflejaron esa presión antes del anuncio oficial del alza arancelaria.

Titan, Senco Gold y Kalyan Jewellers registraron pérdidas el lunes luego de los comentarios televisados del primer ministro. El ajuste fiscal refuerza ahora la señal enviada desde el gobierno: reducir la demanda de un bien importado que pesa cada vez más sobre la balanza comercial del país.

India ocupa el segundo lugar como mayor consumidor de oro del mundo, solo por detrás de China. Sin embargo, su minería local sigue siendo limitada, por lo que la oferta nacional depende en buena medida de las importaciones. Ese rasgo estructural vuelve especialmente sensible al mercado indio ante cualquier cambio de aranceles.

Más presión sobre un mercado con fuerte demanda

Los datos recientes muestran que la demanda no venía debilitándose, sino más bien lo contrario. Entre enero y febrero de 2026, las importaciones mensuales promediaron 83 toneladas. En 2025, el promedio mensual había sido de 53 toneladas, según un informe del World Gold Council citado en la cobertura original.

Esa aceleración ayuda a explicar por qué el gobierno decidió volver a endurecer la carga tributaria. El aumento en la entrada de metales preciosos coincide con un contexto de presión sobre las cuentas externas del país y con una creciente necesidad de contener importaciones que no son esenciales para la producción inmediata.

El informe del World Gold Council también mostró un inicio de año sólido para el consumo interno. La demanda total de oro en el primer trimestre subió 10% interanual hasta 151 toneladas. Aun así, el volumen permaneció 9% por debajo de su promedio de largo plazo, lo que sugiere un mercado fuerte, aunque no fuera de tendencia histórica.

Medido en valor, el salto fue mucho más pronunciado. La demanda casi se duplicó y avanzó 99% interanual hasta un récord de INR 2,275 mil millones, equivalentes a unos USD $25.000 millones. Ese comportamiento refleja tanto el interés de los compradores como el efecto de precios elevados sobre el valor total transado.

Dentro de esa composición, la inversión fue el principal motor. La demanda de inversión alcanzó 82 toneladas, impulsada por lingotes, monedas y ETF. Ese crecimiento compensó con holgura la debilidad relativa del segmento de joyería, que registró 66 toneladas, mientras la demanda industrial se mantuvo estable en 2 toneladas.

Para los lectores acostumbrados a seguir bitcoin, materias primas o divisas, este patrón resulta familiar. Cuando aumenta la incertidumbre macroeconómica o cambiaria, muchos hogares y ahorristas buscan refugio en activos percibidos como defensivos. En India, el oro ocupa ese rol desde hace décadas, con una profundidad social que va más allá de la lógica puramente financiera.

Déficit comercial, guerra e impacto sobre la rupia

La presión sobre el oro no se limita a un objetivo recaudatorio. India cerró el año fiscal 2026 con un déficit comercial de USD $330.000 millones. Dentro de ese total, el oro y la plata representaron casi 11% de las importaciones del país, una proporción lo bastante alta como para convertir al sector en foco directo de la política económica.

El llamado de Modi a reducir las compras de oro se enmarca en un entorno geopolítico más complejo. Según la información reseñada por BeInCrypto, la guerra con Irán sigue pesando sobre la economía india. En ese contexto, el gobierno también ha pedido reducir el consumo de combustible y retomar acuerdos de trabajo remoto.

Ese conjunto de recomendaciones busca amortiguar el impacto de un entorno externo más hostil. Menos consumo de combustible podría reducir presión importadora energética. Menos compras de oro apuntan a moderar otro frente relevante de salida de divisas. El regreso del trabajo remoto, por su parte, encaja con una estrategia más amplia de ahorro y contención.

La moneda india también ha sido golpeada con fuerza. Reuters indicó que la rupia se convirtió en la moneda asiática de peor desempeño en lo que va de año, tras perder cerca de 5% de su valor desde el 28 de febrero. Ese deterioro encarece todavía más las importaciones cotizadas en dólares, como el oro y la plata.

La rupia cayó además a un nuevo mínimo histórico de 95,7375 frente al dólar, superando el piso previo de 95,4325. Para un país altamente dependiente de compras externas de metales preciosos, una moneda más débil amplifica el costo local incluso antes de sumar el efecto del nuevo arancel.

En términos prácticos, esto significa que el comprador indio enfrentará una doble presión. Por un lado, un impuesto mucho más alto sobre el metal importado. Por el otro, una divisa doméstica más débil frente al dólar, que eleva el precio base de esas compras. Juntas, ambas variables pueden enfriar la demanda o desplazar parte del consumo hacia canales informales.

Qué podría venir para el mercado del oro en India

La reversión del recorte aplicado en 2024 muestra que las autoridades están dispuestas a usar el arancel como herramienta flexible de política económica. Cuando la presión externa se intensifica, el costo del oro importado puede subir rápidamente. Cuando el contexto mejora, el gobierno conserva margen para volver a relajar el esquema.

Para las empresas joyeras, el escenario plantea un reto inmediato. Un mayor costo de reposición puede presionar márgenes, alterar precios al consumidor y modificar la demanda estacional. También puede afectar el apetito de inversionistas minoristas que compraban oro físico como cobertura frente a inflación, depreciación monetaria o inestabilidad regional.

Al mismo tiempo, el oro seguirá compitiendo con otras alternativas de resguardo. En un país donde el metal tiene una carga cultural muy fuerte, la demanda no desaparece solo porque suba el impuesto. Sin embargo, sí puede cambiar de ritmo, canal o composición, con mayor interés en productos financieros ligados al oro frente a la compra física tradicional.

Por ahora, el mensaje oficial es claro. India quiere contener el peso de las importaciones de metales preciosos en un momento de déficit elevado, tensión geopolítica y debilidad cambiaria. El aumento del arancel a 15% convierte esa intención en una medida concreta que ya redefine el costo del oro para millones de compradores.


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