Por Hannah Pérez  

Ejecutivos de grandes tecnológicas se reunieron con funcionarios del Vaticano y diplomáticos antes de la publicación de la primera encíclica del Papa León XIV dedicada a inteligencia artificial, en un proceso donde también destacó la influencia ética de Anthropic.

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  • Representantes de Meta, Google y Amazon participaron en reuniones privadas dentro del Vaticano.
  • El papa León XIV presentó una encíclica centrada en IA, guerra, desigualdad y poder tecnológico.
  • Anthropic y su cofundador Christopher Olah emergieron como actores clave en el debate ético sobre IA.

 


El Vaticano se convirtió durante las últimas semanas en escenario de intensas conversaciones entre la Iglesia católica, gobiernos occidentales y gigantes tecnológicos, mientras el papa León XIV preparaba la publicación de su primera encíclica dedicada a inteligencia artificial.

Según reportes de Politico y The Guardian, representantes de Meta, Google y Amazon participaron en reuniones privadas con funcionarios vaticanos y diplomáticos europeos antes de la presentación oficial del documento papal, denominado Magnifica Humanitas (“Magnífica Humanidad”).

La encíclica —una de las formas más importantes de enseñanza doctrinal dentro de la Iglesia católica— marca el inicio formal de la postura de León XIV frente a la inteligencia artificial (IA), una tecnología que el pontífice considera central para su papado y uno de los mayores desafíos contemporáneos para la humanidad.

El documento, presentado personalmente por el papa este lunes en el Vaticano, contiene fuertes advertencias sobre concentración de poder tecnológico, automatización laboral, desigualdad, vigilancia y uso militar de inteligencia artificial.

Pero detrás del texto final hubo meses de encuentros discretos, diálogos diplomáticos y esfuerzos de influencia donde Silicon Valley buscó posicionarse como aliado ético y responsable ante una de las autoridades morales más influyentes del mundo.

Silicon Valley intensificó contactos dentro del Vaticano

De acuerdo con Politico, el 29 de abril se realizó una de las reuniones más relevantes del proceso: un encuentro en Roma impulsado por el sacerdote dominico francés Éric Salobir, figura clave en los vínculos entre la Iglesia y la industria tecnológica.

La delegación incluyó representantes de Meta, Google y Amazon, quienes participaron junto a funcionarios del Vaticano en conversaciones sobre protección infantil y los impactos sociales de inteligencia artificial.

Posteriormente, el grupo sostuvo largas discusiones en la embajada francesa ante la Santa Sede, donde Paolo Ruffini —máxima autoridad de comunicaciones del Vaticano— debatió con ejecutivos tecnológicos sobre cómo debería la Iglesia evaluar éticamente las herramientas de IA desarrolladas por Silicon Valley.

Entre los asistentes figuraban Benoit Tabaka, director de relaciones institucionales y políticas públicas de Google para el sur de Europa; Claire Scharwatt, responsable de políticas públicas de Amazon Francia; y Claudia Trivilino, gerente de políticas públicas de Meta para Italia y Grecia.

Según participantes citados en el reporte, las conversaciones rápidamente superaron el tema inicial de protección infantil para entrar en discusiones más amplias sobre sociabilidad humana, relaciones sociales y riesgos asociados a sistemas de IA permanentemente disponibles.

Uno de los asistentes describió el tono del encuentro como “más humanista que teológico”, destacando que parte del Vaticano no rechaza la tecnología en sí misma, sino que busca colocarla “al servicio de la humanidad”.

León XIV convierte la IA en eje central de su papado

Desde el inicio de su pontificado, León XIV dejó claro que la inteligencia artificial ocuparía un lugar prioritario dentro de su agenda.

En su primer discurso ante el colegio cardenalicio, el pontífice explicó que eligió su nombre en referencia a León XIII, el papa asociado históricamente con la defensa de derechos laborales durante la Revolución Industrial.

Según explicó entonces, la Iglesia enfrenta ahora “otra revolución industrial” vinculada con IA y automatización. La encíclica presentada este lunes profundiza esa línea.

En el documento, León XIV denunció la “cultura de poder” detrás del rápido desarrollo de IA y advirtió que el control sobre sistemas digitales, infraestructura y datos ya no reside principalmente en Estados, sino en grandes actores económicos y tecnológicos. El papa alertó que la concentración de ese poder “en manos de unos pocos” aumenta riesgos de manipulación, exclusión, dependencia y desigualdad.

También criticó el papel creciente de IA en conflictos armados y pidió que el desarrollo de sistemas autónomos de guerra quede sujeto a “las restricciones éticas más rigurosas”.

En uno de los pasajes más llamativos, León XIV llamó directamente al “desarme de la IA”, argumentando que la tecnología no debe dominar a la humanidad ni quedar atrapada en una lógica de competencia armamentística.

Anthropic emerge como interlocutor privilegiado

Dentro de todo el proceso, una compañía destacó especialmente: Anthropic. El cofundador de la empresa, Christopher Olah, participó personalmente en la presentación oficial de la encíclica junto al papa en el Vaticano.

Anthropic ha construido gran parte de su identidad pública alrededor de seguridad y ética en inteligencia artificial, diferenciándose parcialmente de otros actores de Silicon Valley mediante posiciones más cautelosas respecto a vigilancia, uso militar y alineación de modelos.

La relación entre Anthropic y el Vaticano no comenzó con la encíclica. En enero, la compañía publicó una “constitución” destinada a guiar el desarrollo ético de Claude, su principal modelo de IA.

Entre los colaboradores externos acreditados aparecían dos asesores vinculados directamente a la Santa Sede: el obispo Paul Tighe y el sacerdote Brendan McGuire, exingeniero de Silicon Valley que actualmente asesora al Vaticano en temas tecnológicos.

Durante el evento de presentación, Olah sostuvo que el desarrollo de IA no puede quedar únicamente en manos de empresas tecnológicas y pidió una mayor supervisión de gobiernos, líderes religiosos y sociedad civil.

El ejecutivo también advirtió sobre la “posibilidad real” de desplazamiento masivo de empleo humano producto de automatización basada en IA, afirmando que apoyar a trabajadores afectados será un “imperativo moral de proporciones históricas”.

Diplomacia, regulación y la batalla por la narrativa ética

La publicación de Magnifica Humanitas ocurre mientras gobiernos, empresas y organizaciones intentan definir quién establecerá las reglas morales y regulatorias de la IA.

El Vaticano emerge en este escenario como una institución con capacidad de influencia ética global, especialmente sobre debates relacionados con trabajo, dignidad humana, desigualdad y automatización.

Sarah El Haïry, alta comisionada francesa para infancia y participante de las reuniones de abril, comparó el posible impacto de la encíclica con Rerum Novarum, el histórico documento de León XIII que ayudó a moldear la doctrina social católica durante la Revolución Industrial.

La influencia sobre el Vaticano no provino únicamente desde Silicon Valley. El reporte también señala esfuerzos diplomáticos impulsados por Estados Unidos y otros aliados occidentales para mantener abiertos canales de diálogo sobre IA con la Santa Sede.

Entre los participantes de esos encuentros figuró George Osborne, exministro británico y actual responsable de relaciones gubernamentales de OpenAI, quien debatió junto a funcionarios vaticanos sobre trabajo, desigualdad y automatización.

Mientras tanto, el vicepresidente estadounidense JD Vance —católico converso— anticipó que probablemente no coincidirá con todas las conclusiones del papa, aunque reconoció que la encíclica tendrá “mucha influencia” a nivel internacional.

El Vaticano busca evitar un “salvaje oeste” de IA

Más allá de los actores específicos involucrados, la encíclica muestra que el Vaticano intenta posicionarse como participante activo dentro del debate global sobre inteligencia artificial.

Christopher White, investigador de Georgetown University y autor sobre el nuevo papado, sostuvo que León XIV está utilizando “todo el peso de su oficina” para impulsar un diálogo formal entre la Iglesia y grandes tecnológicas.

Según White, el papa reconoce que la Iglesia no posee todas las respuestas técnicas sobre regulación de IA, pero considera peligroso permitir que el desarrollo tecnológico funcione como un “salvaje oeste” sin supervisión ética robusta.

Por ahora, el documento coloca oficialmente a la inteligencia artificial en el centro del nuevo pontificado y consolida un escenario donde Silicon Valley, gobiernos y líderes religiosos competirán por definir los límites éticos de una tecnología que ya comienza a transformar trabajo, política, guerra y vida cotidiana.


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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA


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