Por Canuto  

El ascenso de Nvidia como gigante de la inteligencia artificial ha generado un choque con parte de la comunidad que ayudó a construir su marca: los gamers. Entre escasez de memoria, márgenes más altos en centros de datos y la polémica por DLSS 5, crece la percepción de que GeForce ya no es prioridad dentro de la compañía.
***

  • El segmento de centros de datos ya representa el 91,5% de los ingresos de Nvidia, muy por encima del negocio gaming.
  • La escasez global de memoria DRAM estaría empujando a Nvidia a reservar suministro para chips de IA como Blackwell y Rubin.
  • La presentación de DLSS 5 abrió una nueva controversia, con gamers preocupados por el uso de IA generativa para alterar el arte de los videojuegos.


Nvidia atraviesa una etapa de tensión con parte de la comunidad gamer que impulsó su crecimiento durante décadas. El malestar surge en un momento en que la inteligencia artificial redefinió el negocio de la empresa y desplazó el peso relativo de sus tarjetas gráficas GeForce frente a los chips de alto valor destinados a centros de datos.

La molestia no responde a un solo factor. Se mezclan la posibilidad de que 2026 sea el primer año en tres décadas sin una nueva generación GeForce, la presión sobre el suministro de memoria y una controversia adicional por DLSS 5, el nuevo software de renderizado de Nvidia presentado en marzo.

Según reportó CNBC, muchos jugadores sienten que la empresa ya no los ve como motor principal de su negocio. El segmento de centros de datos representa ahora el 91,5% de los ingresos de Nvidia, una cifra que ilustra con claridad hasta qué punto la IA cambió el equilibrio interno de la compañía.

Para entender el enojo, también hay un componente histórico. Durante sus primeros 30 años, Nvidia era una marca estrechamente asociada al gaming de PC. La empresa popularizó las GPU modernas y, con el lanzamiento de GeForce 256 en 1999, asumió un riesgo extremo que incluso la acercó a la quiebra tras despedir a la mayoría de sus trabajadores.

Fueron los gamers quienes adoptaron ese nuevo tipo de procesador y ayudaron a devolver a Nvidia desde el borde del abismo. Por eso, para una parte de esa base histórica de usuarios, la actual prioridad corporativa hacia la IA se vive como una ruptura con el origen de la firma.

La IA transformó el corazón financiero de Nvidia

El cambio estratégico no ocurrió de la noche a la mañana. La actual supremacía de Nvidia en inteligencia artificial comenzó a construirse hace casi dos décadas, con el lanzamiento de CUDA en 2006, un kit de software que permitió usar las GPU para cómputo de propósito general y no solo para gráficos.

Ese giro se profundizó en 2012, cuando las GPU de Nvidia y CUDA fueron utilizadas para construir AlexNet, un sistema neuronal que superó ampliamente a la competencia en una reconocida competición de reconocimiento de imágenes. Ese episodio es visto por muchos como uno de los puntos de partida de la IA moderna.

Nvidia no abandonó el gaming en ese proceso, pero sí fue inclinando su centro de gravedad hacia el cómputo. En 2020, reforzó esa visión con la compra de Mellanox Technologies por USD $7.000 millones, un movimiento que consolidó su presencia en infraestructura para computación de alto rendimiento e inteligencia artificial.

Desde entonces, la empresa ha acelerado el lanzamiento de nuevas generaciones de GPU para IA y también de sistemas completos a escala de rack. Entre ellos figura Vera Rubin, plataforma que la cadena CNBC mostró en un adelanto exclusivo en febrero. Aunque Nvidia no revela los precios de sus chips de IA, analistas estiman que una GPU Blackwell puede costar hasta USD $40.000 y que un sistema Vera Rubin completo llegaría a USD $4.000.000.

La comparación con gaming es contundente. Las GPU GeForce RTX 50 se venden entre USD $299 y USD $1.999. Con esas diferencias, el incentivo económico para priorizar centros de datos es evidente. Bernstein Research indicó que los márgenes operativos del segmento de cómputo y redes promediaron 69% en los últimos tres años, frente a 40% para el negocio gráfico orientado al consumidor.

Stacy Rasgon, analista de Bernstein Research, resumió la situación con una frase directa: el gaming ya no es la fuerza impulsora de la empresa, aunque hubo un tiempo en que claramente sí lo era. Esa lectura es compartida por varios observadores y también por voces influyentes de la industria del videojuego.

Una comunidad gamer que se siente relegada

Greg Miller, cofundador y presentador del pódcast Kinda Funny Games Daily, dijo a CNBC que entiende por qué Nvidia persigue el negocio de IA, pero que eso le rompe el corazón. En sus palabras, la empresa debería bailar con quien la trajo, en referencia al papel que tuvieron los gamers en su desarrollo.

Tim Gettys, también cofundador de Kinda Funny Games, expresó una visión similar. A su juicio, si Nvidia gana tres veces más dinero y hace tres veces más felices a sus accionistas, sí terminará dejando atrás al gaming, pese a que fue el sector que la llevó hasta donde está hoy.

El descontento se amplifica porque 2026 podría marcar una anomalía histórica. Si se cumplen las previsiones de analistas, sería el primer año en tres décadas sin una nueva generación de GPU GeForce para consumidores. La actual serie RTX 50 fue presentada en CES en enero de 2025, y tras el paso de CES 2026 y GTC, algunos usuarios temen que no haya relevo este año.

Aun así, Nvidia envió a CNBC un comunicado donde asegura que los gamers son enormemente importantes para la compañía y que siempre está innovando, probando y lanzando nuevas tecnologías orientadas al gaming. También recordó que suele revelar hardware incluso hasta septiembre, por lo que la ventana para anuncios no está completamente cerrada.

Curiosamente, no todos los jugadores ven mal una pausa generacional. Gettys reconoció que seguir el ritmo de actualizaciones es difícil y costoso. Desde esa óptica, esperar a que una nueva generación realmente marque diferencia podría incluso beneficiar a los usuarios con presupuestos más ajustados.

La escasez de memoria complica el mercado

Más allá de la estrategia corporativa, hay un factor industrial clave detrás del retroceso de Nvidia en gaming: la memoria. Informes del sector sugieren que la compañía planeó reducir la producción de sus GPU gaming más recientes hasta en un 40% debido a una fuerte escasez de memoria de propósito general necesaria para fabricar estas tarjetas.

La DRAM permite el almacenamiento temporal y veloz de datos para que una GPU ejecute tareas en paralelo. Cuando ese insumo escasea o sube de precio, fabricar tarjetas gráficas se vuelve más costoso. Ese efecto termina trasladándose al consumidor final, justo en un mercado que ya venía resentido por inflación tecnológica y menor poder de compra.

Gartner prevé que los precios de las PC subirán 17% este año y que los envíos caerán 10,4%. Para Gettys, resulta preocupante que el lado gaming siga encareciéndose sin señales claras de volver a bajar, mientras Nvidia persigue de forma visible una categoría de cliente muy distinta, más vinculada a infraestructura empresarial y centros de datos.

Rasgon considera que, si hay aplazamientos o retrasos en la hoja de ruta gamer, probablemente se deba en gran parte a que las tarjetas ni siquiera pueden fabricarse con facilidad porque es difícil conseguir memoria. En su opinión, cada porción disponible está siendo priorizada para el cómputo de IA.

El problema es todavía más profundo en la parte alta del mercado. GPU como Blackwell y Rubin utilizan memoria HBM, un tipo de DRAM de alto ancho de banda. Rasgon explicó que fabricar un gigabyte de HBM exige aproximadamente cuatro veces más obleas de silicio que producir la misma cantidad de DRAM tradicional.

Esa dinámica está drenando suministro del resto de la industria. Según el analista, el tipo de memoria tradicionalmente usado en aplicaciones de consumo simplemente no está disponible con la misma holgura. Nvidia respondió que sigue enviando todas las GPU GeForce mientras observa una fuerte demanda y que trabaja estrechamente con sus proveedores para maximizar la disponibilidad de memoria.

La situación también afecta a AMD, principal rival de Nvidia en gaming con la línea Radeon. Rasgon señaló que si Nvidia no puede conseguir memoria, AMD tampoco la conseguirá. Pese a ello, Gettys subrayó que, para muchos jugadores de PC, sigue habiendo un favorito claro: Nvidia.

DLSS 5 abre otro frente de conflicto

En medio de este clima, Jensen Huang intentó hacer una gran apuesta por el gaming durante la apertura de GTC en marzo. Allí anunció la próxima generación de Deep Learning Super Sampling, o DLSS 5, una evolución del software de renderizado que llegará en otoño.

Las versiones previas de DLSS eran bien valoradas por muchos jugadores porque permitían renderizar juegos a menor resolución y luego escalar la imagen con IA, mejorando la fluidez y facilitando una buena experiencia incluso en hardware menos potente. Para una comunidad acostumbrada a perseguir rendimiento, esa herramienta resultaba útil y, en muchos casos, celebrada.

La nueva polémica surge porque varios gamers interpretaron que DLSS 5 incorpora IA generativa para cambiar el aspecto visual del juego. Huang lo presentó con un video promocional que mostraba versiones más fotorrealistas de personajes de títulos populares como Resident Evil Requiem, Starfield y Hogwarts Legacy.

Miller dijo que juega videojuegos porque son una forma de arte y que le interesa ver la huella del creador en esa experiencia. Para él, la presentación de DLSS 5 puso los pelos de punta a mucha gente de la industria, sobre todo en un contexto de despidos, cierres de estudios y fuerte deterioro del mercado tras la pandemia.

Gettys también venía siendo fan de las versiones anteriores de DLSS por su capacidad de hacer más accesible el gaming en PC de gama baja. Sin embargo, afirmó que agregar componentes de IA generativa se siente como una bofetada en la cara. Su temor es que esto sea un paso hacia videojuegos totalmente generados por IA, algo que él cree que es 100% el objetivo.

Ese escenario ya ha sido mencionado por otros actores del sector. Elon Musk dijo en octubre que su estudio de videojuegos de xAI lanzará un gran juego generado por IA antes de finales de 2026. Para críticos como Gettys, el riesgo es claro: primero se altera el arte creado por desarrolladores y luego, en algún punto, se termina reemplazando a esos mismos desarrolladores.

Nvidia rechazó esa lectura en un comunicado. La empresa sostuvo que los juegos son una forma de arte creativa y que sus tecnologías RTX son herramientas para ayudar a los desarrolladores a lograr su visión. Incluyó en esa lista ray tracing, path tracing, DLSS Super Resolution, DLSS Frame Generation y DLSS 5, todos trabajando en conjunto para ofrecer mejor rendimiento y calidad de imagen.

Huang fue todavía más tajante durante una sesión de preguntas y respuestas posterior a GTC. Ante las acusaciones de que DLSS 5 podría homogeneizar el aspecto de los juegos, respondió que quienes sostienen eso están completamente equivocados y remarcó que los desarrolladores seguirán teniendo el control para ajustar finamente la IA generativa según su estilo.

GeForce NOW y el nuevo equilibrio del negocio

Aunque el hardware para gaming enfrenta tensiones, Nvidia también mantiene una presencia relevante en el juego en la nube con GeForce NOW. El servicio funciona con distintos niveles de suscripción, incluida una opción gratuita, y permite transmitir títulos que el usuario ya posee en plataformas como Steam, ejecutados sobre GPU de Nvidia en centros de datos.

Miller considera que Nvidia fue capaz de descifrar el código del cloud gaming mejor que otros competidores. Mencionó que empresas como Xbox y PlayStation también intentan llevar la nube a manos de los jugadores, pero que GeForce NOW destaca por la forma en que resuelve esa experiencia.

Gettys fue incluso más contundente y aseguró que la plataforma de streaming de Nvidia es la mejor por mucho. A su juicio, permite que millones de personas accedan al gaming al máximo nivel aunque no tengan las tarjetas más recientes, algo especialmente relevante en un entorno donde el precio del hardware sigue subiendo.

Ese dato deja ver una paradoja. Aunque parte de la comunidad acusa a Nvidia de alejarse del gaming tradicional, la empresa todavía conserva fortalezas importantes en servicios que conectan videojuegos, centros de datos e infraestructura de alto rendimiento. En cierto sentido, el futuro gamer de Nvidia podría estar menos atado al hardware doméstico y más vinculado a su músculo computacional en la nube.

En cualquier caso, el conflicto actual refleja una transición de época. La misma empresa que hace años se benefició del auge de la minería de criptomonedas, cuando sus GPU llegaron a venderse por hasta tres veces el precio de lista en los picos de 2018 y 2021, ahora se encuentra ordenando su oferta en función de una demanda todavía más rentable: la inteligencia artificial.

La RTX 5090, por ejemplo, aún puede encontrarse en línea por hasta el doble del precio minorista. Ese nivel de demanda también puede restarle urgencia a una nueva actualización anual. Pero para muchos jugadores, el problema va más allá de comprar o no la próxima tarjeta. Lo que está en juego es si Nvidia sigue viéndose a sí misma como una empresa de gaming o si GeForce pasó a ser solo un legado prestigioso dentro de un imperio dominado por la IA.


ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.

Suscríbete a nuestro boletín