Por Angel Di Matteo   𝕏 @shadowargel

¿Puede una empresa aceptar criptomonedas, pagar proveedores con stablecoins o construir servicios sobre Blockchain sin exponerse a problemas legales? La respuesta de los expertos reunidos en el Cripto Latin Fest fue esencialmente sí, pero con una advertencia importante: que un país no tenga una “ley cripto” específica no significa que las empresas operen en un vacío regulatorio. Normas sobre lavado de activos, protección de datos, comercio exterior y otras obligaciones siguen siendo aplicables.

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  • Expertos coincidieron en que la regulación debe concentrarse en las actividades y conductas alrededor de Blockchain y cripto, no en intentar controlar la tecnología.
  • En países sin legislación específica, las empresas pueden reducir riesgos adoptando estándares internacionales y políticas de autorregulación y cumplimiento.
  • La sobrerregulación también representa un riesgo, ya que puede dificultar la integración entre empresas cripto, bancos y mercados internacionales.
  • Las stablecoins pueden utilizarse para operaciones empresariales como pagos internacionales, pero hacerlo mediante Blockchain no elimina las obligaciones legales, documentales y comerciales de la transacción.

 

La novena edición del Cripto Latin Fest comenzó formalmente este 26 de agosto con su Business Day, una jornada especialmente dirigida a líderes empresariales, inversionistas y participantes del sector financiero y tecnológico. El encuentro regresó a Bogotá con una agenda centrada en activos digitales, Blockchain, pagos, tokenización y regulación, antes de las jornadas generales previstas para el 27 y 28 de agosto.

Uno de los conversatorios de la sesión empresarial llevó por título “Operar con activos digitales sin quedar del lado equivocado de la ley: Lo que toda empresa necesita saber”. Andrés Gámez moderó la discusión, que reunió a Camilo Suárez, Fernando Montano, José Rodríguez, Martin Iturri y Paula Bermúdez para abordar una pregunta cada vez más relevante para las compañías latinoamericanas: qué significa realmente estar regulado cuando se trabaja con criptomonedas.

El punto de partida fue una cuestión fundamental para cualquier empresa que contemple incorporar activos digitales: ¿qué significa operar legalmente con una tecnología para la cual muchos países todavía no cuentan con un marco regulatorio específico?

Las respuestas de los especialistas dejaron una primera conclusión: la ausencia de una ley dedicada exclusivamente a las criptomonedas no equivale a ausencia de regulación.

Que no exista una “ley cripto” no significa que todo esté permitido

Suárez planteó una distinción fundamental entre regular una tecnología y regular las actividades económicas que se construyen alrededor de ella. “Nadie va a regular la tecnología”, sostuvo, señalando como ejemplo que ningún juez puede obligar a Bitcoin a revertir una transacción. Los estados, sin embargo, sí pueden establecer obligaciones para empresas y personas que prestan servicios utilizando esa infraestructura.

Montano coincidió en que parte de las reglas necesarias ya existen. Las empresas que utilizan activos digitales siguen estando sujetas, entre otras cosas, a normas relacionadas con prevención del lavado de activos y protección de datos, aunque no exista necesariamente una legislación que mencione expresamente cada producto Blockchain.

Bermúdez llevó esa distinción al terreno de las conductas. Operar con criptomonedas, poseerlas o participar en mercados financieros no constituye por sí mismo una actividad ilegal. El problema aparece cuando esas herramientas o estructuras empresariales son utilizadas para cometer conductas sancionadas por la ley.

Esto cambia significativamente la pregunta que debería hacerse una empresa. Más que preguntarse simplemente “¿cripto está regulado?”, debería determinar qué actividad está realizando, qué obligaciones legales ya existen para ella y cómo se aplican al utilizar una nueva infraestructura tecnológica.

Para Bermúdez, además, el debate regulatorio está evolucionando rápidamente. Blockchain y las criptomonedas ya forman parte de las agendas de autoridades y organismos internacionales, mientras referencias como los estándares del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) ayudan a establecer criterios para abordar riesgos relacionados con lavado de dinero y actividades ilícitas.

Entonces, ¿qué debe hacer una empresa si su país no tiene regulación específica?

Esta fue una de las cuestiones prácticas centrales del conversatorio.

Montano señaló que jurisdicciones como El Salvador ya ofrecen experiencias que pueden servir de referencia, aunque advirtió que legislar sobre tecnologías complejas requiere conocimiento especializado. No basta con trasladar automáticamente las normas del sistema financiero tradicional: es necesario comprender primero cómo funciona la tecnología y qué riesgos concretos pretende resolver la regulación.

Mientras esas reglas llegan, explicó, muchas empresas recurren a la autorregulación, adoptando voluntariamente procedimientos y estándares internacionales que les permitan demostrar que sus operaciones cuentan con controles adecuados.

Esto puede incluir políticas de prevención de lavado de activos, conocimiento de clientes y contrapartes, protección de datos y otros mecanismos de cumplimiento. Alinearse con referencias internacionales como las del GAFI puede además facilitar las relaciones con bancos, inversionistas y otras empresas que necesitan evaluar el riesgo de sus contrapartes.

Para una compañía cripto, por tanto, el cumplimiento no debería entenderse exclusivamente como una obligación impuesta por un regulador. También puede funcionar como una credencial comercial para acceder a relaciones financieras y mercados internacionales.

Suárez añadió que las empresas deben comprender la diferencia entre las reglas inherentes a una red y las normas estatales. Bitcoin, por ejemplo, posee reglas propias incorporadas en su protocolo, desde su política de emisión hasta el halving. Pero esas reglas técnicas no sustituyen las leyes necesarias cuando una compañía conecta Blockchain con la economía convencional.

Ese puente aparece cuando una empresa recibe dinero de clientes, compra bienes, paga servicios, mantiene cuentas bancarias o realiza operaciones internacionales. En esos casos, utilizar criptomonedas no elimina las responsabilidades que normalmente tendría cualquier otra compañía.

Cumplir las reglas sin caer en la sobrerregulación

Los panelistas también advirtieron sobre el extremo contrario. Tener regulación puede aportar seguridad jurídica, pero acumular requisitos excesivos puede convertirse en una barrera para empresas legítimas.

Rodríguez defendió la conveniencia de contar con reglas siempre que sean habilitantes y no restrictivas. Las industrias jóvenes, sostuvo, pueden beneficiarse de marcos que proporcionen seguridad tanto a empresas como consumidores, y mencionó a El Salvador como un ejemplo de experimentación regulatoria alrededor de los activos digitales.

Martin Iturri presentó el caso de Bolivia, donde durante años existieron fuertes restricciones alrededor de las monedas digitales antes de que las autoridades permitieran más abiertamente su utilización. Según indicó durante el conversatorio, el uso de criptoactivos entre residentes bolivianos creció más de 400% durante 2025 tras la apertura y podría superar los USD $1.000 millones en operaciones durante este año.

Su experiencia, señaló, apunta a que no es necesario intentar prever mediante legislación cada posible evolución tecnológica. Un marco puede establecer responsabilidades suficientemente claras y, al mismo tiempo, conservar flexibilidad para adaptarse a una industria que cambia rápidamente.

Bermúdez coincidió en advertir sobre los efectos de la hiperregulación. Las empresas cripto han enfrentado históricamente dificultades para abrir cuentas o explicar sus modelos de negocio ante bancos que consideraban estos servicios demasiado riesgosos. Paradójicamente, algunas de esas instituciones ahora incorporan Blockchain y activos digitales en sus propios productos.

¿Qué pasa cuando una empresa cripto necesita trabajar con un banco?

Esta relación entre ambos mundos constituye otra fuente importante de riesgo operativo y regulatorio.

Rodríguez anticipó que cada vez más actividad económica terminará trasladándose on-chain, lo que aumentará la interacción entre compañías nativas de Blockchain e instituciones tradicionales. Pero considera que las empresas tecnológicas necesitan conocer primero las reglas existentes antes de intentar reemplazarlas.

“Si quieres romper las reglas debes conocerlas primero”, resumió.

Para una empresa que aspira a operar internacionalmente, esta consideración cobra todavía más importancia. Una compañía difícilmente desarrolla un negocio alrededor de Bitcoin pensando exclusivamente en transacciones dentro de un único país; la naturaleza global de Blockchain abre mercados internacionales, pero también obliga a interactuar con diferentes sistemas jurídicos y financieros.

Iturri considera que bancos y fintech pueden terminar ocupando funciones complementarias en lugar de competir directamente. En Bolivia, recordó, algunas de las instituciones financieras más tradicionales estuvieron precisamente entre las primeras en adoptar soluciones relacionadas con criptomonedas una vez que el entorno comenzó a abrirse.

Desde esta perspectiva, la regulación puede funcionar como el mecanismo que permite a ambas industrias trabajar juntas, siempre que establezca responsabilidades sin intentar convertir una empresa Blockchain en una réplica exacta de una institución financiera tradicional.

¿Puede una empresa pagar una importación con stablecoins?

El conversatorio aterrizó finalmente estas discusiones en un caso particularmente relevante para las empresas latinoamericanas: utilizar criptomonedas o stablecoins para pagar proveedores internacionales.

Bermúdez recordó que una de las primeras aplicaciones empresariales de los activos digitales estuvo precisamente asociada con operaciones comerciales con China. Para un importador, poder transferir fondos rápidamente y a bajo costo puede resolver un problema práctico importante, especialmente cuando un proveedor no despacha mercancía hasta recibir el pago.

Las stablecoins permiten ejecutar esa transferencia en segundos. Pero aquí aparece una distinción jurídica esencial: el medio utilizado para transferir valor no determina por sí solo la legalidad de toda la operación comercial.

En Colombia, explicó Bermúdez, las partes pueden establecer acuerdos para recibir activos que jurídicamente no necesariamente tengan la consideración de dinero, siempre que la actividad y el acuerdo sean lícitos. El desafío para una empresa que utiliza stablecoins para una importación está en asegurarse de que la operación comercial quede correctamente formalizada y pueda demostrarse posteriormente ante las autoridades.

Esto implica prestar atención a la identificación de las partes, facturas, documentación de la importación y conservación de los soportes correspondientes durante los períodos legalmente exigidos, que Bermúdez situó en cinco años para los documentos mencionados durante su intervención.

Una empresa puede, por tanto, aprovechar la velocidad de Blockchain para realizar un pago internacional sin asumir que esa eficiencia tecnológica sustituye las obligaciones asociadas con el comercio exterior.

La pregunta correcta no es si cripto es legal

Las intervenciones del conversatorio apuntaron finalmente hacia un cambio de enfoque para empresarios interesados en activos digitales.

Preguntar simplemente “¿es legal utilizar criptomonedas?” resulta insuficiente. Una empresa debe preguntarse qué actividad económica está realizando, qué normas ya aplican a esa actividad, quiénes son sus contrapartes, qué documentación necesita conservar y qué controles debería adoptar para reducir riesgos.

Blockchain puede cambiar radicalmente la infraestructura utilizada para transferir valor, pero no necesariamente cambia la naturaleza jurídica de la actividad que existe detrás.

La ausencia de una regulación cripto específica tampoco debería interpretarse como permiso para operar sin controles. En esos mercados, adoptar voluntariamente estándares internacionales, procedimientos contra lavado de activos y buenas prácticas de cumplimiento puede convertirse en la mejor defensa de una empresa mientras las autoridades construyen reglas más específicas.

El mensaje central del conversatorio puede resumirse así: para operar con activos digitales sin quedar del lado equivocado de la ley, las empresas no necesitan esperar a que los gobiernos regulen cada aspecto de Blockchain. Necesitan entender qué están haciendo con ella y cumplir las obligaciones que corresponden a esa actividad.


Artículo de Angel Di Matteo / DiarioBitcoin

Imagen original de DiarioBitcoin.


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