Un análisis de Bitquery identificó 4.497.798 billeteras de Solana expuestas a señuelos de direcciones similares en 11 meses. En un caso concreto, una transferencia de prueba de USD $10 precedió el envío de USDT 30.749,80 a una dirección fraudulenta: comprobar que un pago llega no demuestra quién controla el destino.
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- Bitquery contabilizó 4.497.798 billeteras atacadas entre el 30 de octubre de 2025 y el 7 de octubre de 2026; el dato no equivale a pérdidas confirmadas.
- En un caso del 17 de noviembre de 2025, una billetera envió USD $10 a una dirección falsa y luego transfirió allí USDT 30.749,80.
- En una cohorte más acotada, 1.104 billeteras hicieron pagos calificados por un total de USD $940.106.
🚨 Solana: una prueba de USD 10 precedió un envío de 30.749,80 USDT a una dirección falsa.
Bitquery detectó 4,49 millones de billeteras expuestas. No equivale a pérdidas confirmadas.
En otra cohorte: 1.104 billeteras y USD 940.106 en pagos calificados.
Una transacción exitosa… pic.twitter.com/WT7Q23lMch
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) October 12, 2026
Solana: una prueba de USD $10 precedió una transferencia fraudulenta de USDT 30.749,80
El envenenamiento de direcciones siembra destinos casi idénticos en el historial de pagos para inducir a usuarios a copiar el dato equivocado.
- Bitquery contó 4.497.798 billeteras atacadas durante 11 meses, pero esa cifra no confirma que todas perdieran fondos.
- En un caso de noviembre de 2025, una prueba de USD $10 precedió un envío de USDT 30.749,80 a una dirección fraudulenta.
- Una cohorte anterior y más pequeña registró USD $940.106 en pagos calificados desde 1.104 billeteras.
El señuelo aprovecha el historial de pagos
Una investigación de Bitquery contabilizó 4.497.798 billeteras de Solana atacadas con direcciones de pago parecidas durante los 11 meses comprendidos entre el 30 de octubre de 2025 y el 7 de octubre de 2026. La cifra describe billeteras expuestas a este tipo de señuelo, no víctimas con pérdidas comprobadas, una diferencia importante para interpretar el alcance del fenómeno. El método, conocido como envenenamiento de direcciones, intenta que el usuario confunda un destino falso con otro legítimo al consultar movimientos anteriores.
El mecanismo comienza cuando una dirección parecida envía una cantidad mínima de tokens o un token de stablecoin falso a la billetera objetivo. Esa transferencia deja una nueva entrada en el historial, a menudo con una dirección que comparte algunos caracteres iniciales y finales con la del destinatario legítimo. Si la persona copia luego ese dato sin verificarlo, puede autorizar un pago al atacante, aunque crea que está usando una dirección ya conocida.
El polvo recibido no vacía por sí solo la billetera ni permite que el atacante tome el control de los fondos, según la descripción del método. El riesgo aparece cuando el titular firma después una transferencia hacia la dirección señuelo, por ejemplo, al copiarla de la actividad reciente para evitar volver a buscar el dato correcto. Por eso, una transacción pequeña que llega al destino elegido confirma la entrega a esa dirección, pero no identifica quién la controla.
El estudio detectó un caso que ilustra esa diferencia el 17 de noviembre de 2025. Primero, una billetera envió USD $10 en USDT a su dirección de depósito en Gate.io; 12 segundos después, recibió polvo desde una dirección similar. Más tarde, el usuario mandó otros USD $10 a esa dirección falsa y luego transfirió allí USDT 30.749,80, de acuerdo con la reconstrucción de Bitquery.
Millones de billeteras atacadas no equivalen a pérdidas
Para contar las billeteras atacadas, Bitquery exigió que hubiera un pago de al menos USD $1 en SOL, USDC o USDT durante un día y que después llegara polvo o un token de stablecoin falso desde otra dirección. Esa dirección debía coincidir con al menos tres caracteres tanto al comienzo como al final de la dirección del beneficiario. Los criterios permiten identificar patrones compatibles con el señuelo, pero no convierten cada billetera incluida en el recuento en una víctima que haya enviado fondos al estafador.
El cálculo de pagos calificados usó una cohorte diferente y más pequeña: cerca de 3,0 millones de billeteras envenenadas hasta el 9 de julio de 2026. Dentro de ese grupo, 1.104 billeteras hicieron pagos que cumplieron las reglas del análisis, por un total de USD $940.106. Ese resultado no debe confundirse con el conteo general de casi 4,5 millones, que mide billeteras atacadas durante un período más amplio y no confirma que sus titulares hayan perdido dinero.
Bitquery describió el total de pagos calificados como un piso mínimo, no como una suma exhaustiva de todos los fondos potencialmente desviados. El análisis contó pagos de al menos USD $1 realizados dentro de los 90 días posteriores al primer envío de polvo; fuera de esa ventana, un pago podía entrar en el cálculo si ese mismo día llegaba más polvo. Las billeteras envenenadas después del 9 de julio y las operaciones que no encajaban en esas condiciones quedaron fuera.
El método también excluyó relaciones que parecían preexistentes, como pares de direcciones con pagos o reembolsos anteriores. Ese filtro intenta evitar que una relación legítima entre dos billeteras se interprete como una estafa, pero también puede haber dejado fuera algunos robos genuinos, advierte la metodología descrita. En consecuencia, tanto el total como el número de billeteras con pagos calificados dependen de límites temporales y criterios específicos, y no representan necesariamente todo lo ocurrido en la red.
Verificar el destino antes de volver a enviar
El episodio de la prueba seguida por un pago mucho mayor muestra por qué repetir una transferencia pequeña no basta para validar a un destinatario. Si el primer envío se dirigió a una dirección copiada de forma incorrecta, una segunda prueba a esa misma dirección solo confirma que la billetera puede recibir fondos allí. El dato que importa es si el destino pertenece realmente a la persona, servicio o plataforma que el usuario pretende pagar.
Phantom recomienda no copiar direcciones del historial de transacciones y comprobar cuidadosamente el destinatario antes de enviar. Para recibir pagos, sus indicaciones separan dos verificaciones: confirmar la dirección exacta y la red utilizada, y revisar después el estado de la operación en un explorador de bloques. La distinción es relevante porque comprobar que una transacción se completó no corrige un error cometido al elegir la dirección.
La billetera también advierte que no puede recuperar tokens enviados a una dirección equivocada. Por ello, los pasos de verificación deben ocurrir antes de confirmar la operación, no solo después de que aparezca como exitosa en la cadena. En este tipo de fraude, el usuario puede autorizar voluntariamente la transferencia creyendo que el destino es correcto, de modo que la transacción no se deshace simplemente por tratarse de un engaño.
Los datos publicados ofrecen dos medidas distintas del problema: una cuenta amplia de billeteras atacadas y una estimación más restringida de pagos que cumplen condiciones definidas. La primera evidencia la escala de los intentos detectados, mientras que la segunda permite cuantificar un subconjunto de transferencias relacionadas sin afirmar que abarque todas las pérdidas. Para los usuarios, la lección inmediata es tratar cada dirección como un dato que debe verificarse de manera independiente, incluso cuando aparezca en el historial o una transferencia de prueba haya llegado.
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