Por Canuto  

La visita de Volodymyr Zelenskyy al Capitolio ayudó a destrabar un paquete de sanciones contra Rusia en el Senado, aprobado por 86 votos contra 11. Sin embargo, la iniciativa enfrenta un camino incierto en la Cámara de Representantes por la resistencia republicana y las críticas demócratas al amplio poder arancelario que concedería a Donald Trump.
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  • El Senado de Estados Unidos aprobó por 86-11 la Ley de Sanciones contra Rusia Lindsey O. Graham y la envió a la Cámara.
  • Zelenskyy pidió misiles Patriot, acuerdos de licencia, mayor acceso a Starlink y medidas para reducir los ingresos energéticos de Moscú.
  • La Cámara, liderada por Mike Johnson, podría frenar el proyecto, mientras demócratas cuestionan la autoridad arancelaria otorgada a Trump.


La llegada de Volodymyr Zelenskyy al Capitolio de Estados Unidos, pocas horas después del funeral del senador Lindsey Graham, coincidió con un momento decisivo para una nueva ofensiva legislativa contra Rusia. Ante senadores y representantes reunidos a puerta cerrada, el presidente de Ucrania pidió respaldo militar, tecnológico y político mientras la guerra contra Moscú continúa sin una salida clara. Su intervención ayudó a que el Senado avanzara esa misma noche un paquete de sanciones que llevaba meses estancado, aunque el futuro de la iniciativa todavía depende de una Cámara de Representantes menos dispuesta a involucrarse en política exterior.

Según informó Associated Press, Zelenskyy explicó que Ucrania está repeliendo la invasión rusa y llevando parte de la lucha hasta Moscú, pero necesita más interceptores Patriot, acuerdos de licencia para fortalecer su capacidad defensiva y un acceso ampliado al servicio de internet Starlink de Elon Musk. También pidió una respuesta económica inmediata, porque las exportaciones de petróleo y gas siguen proporcionando ingresos para la maquinaria de guerra del presidente ruso Vladimir Putin. La solicitud central fue directa: “Necesitamos esta legislación”, recordó la senadora Jeanne Shaheen, principal demócrata del Comité de Relaciones Exteriores del Senado.

Una visita que cambió el ánimo del Senado

La reunión tuvo características poco habituales en un Congreso marcado por la polarización y la cautela sobre Ucrania. Aproximadamente la mitad del Senado acudió al encuentro, dejó sus teléfonos móviles fuera de la sala y escuchó durante una sesión en la que Zelenskyy respondió preguntas sobre la estrategia de su país. La atención concentrada contrastó con los dos años de inacción legislativa que precedieron al avance del paquete de sanciones.

Shaheen sostuvo que la legislación era importante no solo para las fuerzas ucranianas, sino también para la moral de la población que enfrenta la guerra. El representante Steny Hoyer, exlíder demócrata de Maryland, describió una sensación palpable de confianza en la capacidad de Ucrania para resistir y perseverar. A su juicio, el ambiente permitió que varios legisladores imaginaran que el país todavía puede alcanzar el éxito con apoyo internacional.

Zelenskyy ocupó después un asiento poco común en el hemiciclo para presenciar el procedimiento, mientras algunos senadores lo saludaban y mostraban el pulgar hacia arriba durante la votación. Días más tarde, el proyecto obtuvo un respaldo amplio de 86 votos contra 11 y fue enviado a la Cámara de Representantes. La medida recibió el nombre de Ley de Sanciones contra Rusia Lindsey O. Graham, en homenaje al senador republicano que murió en Washington después de dedicar prácticamente un año a conseguir apoyo para el paquete.

La iniciativa representa el esfuerzo legislativo más ambicioso para respaldar a Ucrania desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, de acuerdo con el relato publicado por Associated Press. También sería una de las pocas acciones relevantes del Congreso desde que los legisladores aprobaron fondos suplementarios para Kiev en 2024. Daniel Balson, del grupo Razom for Ukraine, pidió no subestimar el significado simbólico de la votación y afirmó que mantener el impulso mostraría a los ucranianos que aún existe una alianza internacional comprometida con su lucha.

El contenido económico de las sanciones

El proyecto busca presionar a China, India y otros compradores de energía rusa para que reduzcan sus adquisiciones de petróleo y gas provenientes de Moscú. Su mecanismo más contundente permitiría a Trump imponer aranceles generalizados de hasta 100% sobre los bienes de esos países que ingresen a Estados Unidos. La propuesta intenta convertir el acceso al mercado estadounidense en una herramienta para encarecer la cooperación económica con Rusia.

El diseño de la ley ha generado una división que no coincide exactamente con la oposición a Ucrania. Los demócratas liberales que cuestionan el texto dicen respaldar a Kiev, pero temen que la autoridad arancelaria sea demasiado amplia y que el Congreso carezca de controles efectivos sobre su utilización. Para sus críticos, la medida podría terminar afectando a aliados europeos y a consumidores estadounidenses, además de castigar relaciones comerciales que no estén directamente vinculadas con la guerra.

Más de 30 senadores respaldaron sin éxito una enmienda destinada a limitar los poderes arancelarios de Trump. El representante Gregory Meeks, principal demócrata del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara, afirmó que el texto no es tanto una ley de sanciones como una autoridad encubierta para que el presidente imponga más aranceles. Richard Neal, principal demócrata del Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara, también ha planteado objeciones.

La disputa pone en tensión dos objetivos que el Senado intentó reunir en una sola iniciativa: reducir los ingresos energéticos de Rusia y preservar la supervisión legislativa sobre la política comercial. Mientras los defensores consideran que la amenaza arancelaria puede elevar el costo de financiar la guerra, los detractores advierten que la herramienta podría utilizarse sin límites suficientemente precisos. Esa diferencia será determinante cuando el proyecto llegue al debate de la Cámara.

Un respaldo político con antecedentes difíciles

La relación de Zelenskyy con el Congreso estadounidense ha atravesado etapas de respaldo entusiasta, rechazo y profunda incertidumbre. En marzo de 2022, pocos días después del inicio de la invasión, apareció por primera vez en una videollamada privada con legisladores y pidió aviones para ayudar a Ucrania a defender sus cielos de los bombardeos rusos. Más tarde pronunció un discurso navideño ante el Congreso, en el que agradeció a cada estadounidense y evocó la visita de Winston Churchill durante la Segunda Guerra Mundial.

El apoyo legislativo empezó a deteriorarse en 2023, cuando el Congreso abandonó otra ronda de fondos para Ucrania mientras los republicanos se alineaban con Trump, entonces favorito para recuperar la Casa Blanca. Después del regreso de Trump al poder en 2025, la acción sobre la ayuda a Kiev se detuvo por completo. Una reunión ampliamente difundida en el Despacho Oval profundizó las tensiones, luego de que Trump reprendiera a Zelenskyy y presentara su rechazo a Putin como un obstáculo para la paz.

El representante republicano Don Bacon, de Nebraska y exgeneral de brigada de la Fuerza Aérea, sostuvo que el resultado depende en gran medida de Trump. Según Bacon, más republicanos estarían dispuestos a apoyar públicamente a Ucrania si el presidente diera su aprobación, una señal de que la posición de la Casa Blanca continúa siendo decisiva para el comportamiento del Partido Republicano en el Congreso.

A pesar de los mensajes contradictorios, Zelenskyy mantuvo una relación activa con los legisladores estadounidenses y se reunió con ellos incluso durante viajes al extranjero. Su regreso al Capitolio el 28 de julio, tras el funeral de Graham, confirmó que la diplomacia parlamentaria sigue siendo una prioridad para Kiev. El senador republicano Thom Tillis describió el recorrido político de Zelenskyy como un bautismo de fuego, porque ha tenido que manejar señales confusas de Washington mientras dirige un país en guerra.

La Cámara concentra la incertidumbre

El principal obstáculo ahora se encuentra en la Cámara de Representantes, donde Mike Johnson encabeza una mayoría republicana reacia a involucrarse en asuntos exteriores. La resistencia no significa necesariamente que todos los republicanos rechacen las sanciones, pero sí reduce las posibilidades de que el proyecto avance con la misma velocidad y margen que obtuvo en el Senado. Además, cualquier cambio al texto podría obligar a una nueva negociación entre ambas cámaras.

Hoyer instó a sus colegas a aprovechar el momento político creado por la votación y por la presencia de Zelenskyy en el Capitolio. El legislador colaboró con Meeks en una ley separada de seguridad para Ucrania que la Cámara aprobó a comienzos de año, pese a las objeciones de Johnson. Su argumento es que el Congreso y los tribunales todavía pueden mantener bajo control al presidente, por lo que los temores sobre la autoridad arancelaria no deberían descarrilar todo el paquete.

La posición de Hoyer refleja una preocupación más amplia entre los partidarios de Ucrania: que una disputa sobre los poderes comerciales termine enviando una señal de abandono a Kiev. Balson coincidió en que la aprobación definitiva tendría un fuerte peso simbólico, especialmente después de largos periodos de inacción legislativa. Para Ucrania, el valor de la ley no dependería únicamente de los aranceles, sino de demostrar que el respaldo estadounidense no desapareció.

El fallecimiento de Graham añadió una dimensión política y emocional al debate. Blumenthal, senador demócrata de Connecticut que trabajó con Graham durante el proceso, contó que el republicano describió como un “BFD”, o un asunto realmente importante, la obtención del respaldo de Trump en la cumbre de la OTAN celebrada en Turquía. Graham viajó luego a Kyiv y murió días después en Washington, probablemente por una disección aórtica.

El Senado ya dejó constancia de una mayoría favorable, pero esa votación no garantiza que la Cámara apruebe el texto ni que Trump lo convierta en ley. El desenlace dependerá de si los republicanos aceptan asumir el costo político de presionar a Rusia y de si los demócratas logran introducir límites a la autoridad arancelaria sin bloquear la iniciativa. Mientras tanto, Zelenskyy vuelve a enfrentar una realidad conocida: el respaldo de Washington puede abrirse con una visita, pero todavía puede cerrarse durante el siguiente debate.


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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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