Por Canuto  

El aniversario número 39 del desplome bursátil de 1987 coincide con pérdidas en acciones tecnológicas, petróleo por encima de USD $100 y nuevos temores inflacionarios. Bitcoin se mantiene relativamente estable, mientras las bolsas cuentan hoy con mecanismos de interrupción que no existían durante aquel «Lunes Negro».
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  • El Dow Jones perdió 22,6% el 19 de octubre de 1987, en una caída que borró cerca de USD $500.000 millones del valor de las acciones estadounidenses.
  • El S&P 500 bajó 1,09% el viernes 16 de octubre de 2026, en una jornada de presión sobre empresas vinculadas a la IA.
  • El Brent se aproximó a USD $110 por barril, mientras BTC cotizó entre USD $80.400 y USD $81.000 durante el fin de semana.


Wall Street llega al lunes 19 de octubre de 2026 con una coincidencia difícil de ignorar: se cumplen 39 años del desplome conocido como «Lunes Negro», mientras las acciones tecnológicas retroceden, el petróleo supera los USD $100 por barril y las preocupaciones inflacionarias vuelven a inquietar a los inversionistas. La efeméride ha alimentado comparaciones y advertencias en redes sociales, aunque el aniversario, por sí solo, no anticipa una repetición del colapso.

En 1987, el Dow Jones Industrial Average perdió 22,6% en una sola sesión, la mayor caída porcentual diaria de su historia, y se esfumaron aproximadamente USD $500.000 millones en valor de las acciones estadounidenses. El panorama actual incluye riesgos propios, desde el costo de la energía hasta las dudas sobre la financiación de proyectos de inteligencia artificial, pero también cuenta con mecanismos de protección bursátil que no existían entonces.

El aniversario de 1987 coincide con pérdidas en las bolsas

El lunes 19 de octubre de 1987, el Dow Jones sufrió una caída que todavía marca un récord para el índice en términos porcentuales. Las estrategias automatizadas de negociación y los seguros de cartera contribuyeron a amplificar las ventas: cuando el mercado comenzó a debilitarse, esos mecanismos aumentaron la presión vendedora y ayudaron a convertir el retroceso en una crisis de gran magnitud.

La coincidencia del aniversario con el mismo día de la semana en 2026 reavivó los paralelos históricos. The Kobeissi Letter comentó que las predicciones de un «Lunes Negro» circulaban con rapidez, pero pidió no confundir el ruido con una señal segura de desplome y planteó, en tono irónico, que el S&P 500 podría alcanzar los 8.000 puntos si la historia sirviera de guía.

La sesión del viernes 16 de octubre ofreció argumentos a quienes anticipan más turbulencia, aunque sus variaciones no prueban que vaya a repetirse el episodio de 1987. El S&P 500 cerró en 7.659,44 puntos, con una baja de 1,09%, mientras los títulos ligados a la inteligencia artificial estuvieron entre los más golpeados.

Las acciones de CoreWeave también estuvieron bajo presión. Yahoo Finanzas reportó que retrocedían 3,8% en las operaciones previas a la apertura del viernes, en medio de preocupaciones sobre su deuda, que la nota cifra en USD $50.000 millones. Por su parte, Quartz informó que las acciones habían caído más de 15% hasta el jueves y que un bono de 2031 se encaminaba a su quinta caída semanal consecutiva. Estas señales reflejan inquietudes financieras, pero no confirman por sí solas un incumplimiento ni explican por completo el movimiento de cada sesión.

En redes sociales también aparecieron advertencias extremas, como la afirmación de una cuenta llamada Cryptonobler de que el mercado había entrado en «modo pánico» y de que la mayoría de las personas perdería todo; esa declaración es una opinión alarmista, no un hecho confirmado por las cifras citadas.

Petróleo e inflación complican las expectativas del mercado

El repunte de la energía añade presión a un panorama financiero ya frágil. El crudo Brent se acercó a USD $110 por barril y el West Texas Intermediate cotizó por encima de USD $100. Bloomberg Línea vinculó el avance del Brent con menores expectativas de alivio de la oferta y mencionó ataques a infraestructura energética, en un contexto de tensiones geopolíticas relacionadas con Irán y el estrecho de Ormuz. Esa coincidencia ofrece un contexto plausible para el alza, pero no permite atribuir cada variación del precio a un único factor.

Un encarecimiento sostenido del petróleo puede elevar los costos para empresas y consumidores y dificultar el control de la inflación. La información citada por Bitcoin News situó en 3,7% interanual el aumento del índice de precios al consumidor de septiembre, mientras que el ajuste de tasas de la Reserva Federal de ese mes dejó el rango de referencia entre 3,75% y 4%.

Ese cruce entre energía cara e inflación es relevante porque reduce el margen de maniobra para responder a una desaceleración económica sin considerar nuevamente las presiones sobre los precios. La comparación con 1987 también recoge inquietudes por las valoraciones elevadas, las tasas de interés y el apalancamiento, aunque las similitudes generales no significan que las condiciones financieras sean idénticas.

El índice VIX, que refleja las expectativas de volatilidad del mercado bursátil, había cerrado en 16,46 puntos el 15 de octubre, según datos históricos consultados por Macrotrends. No hay una lectura de cierre del domingo 18, cuando los mercados bursátiles estadounidenses estaban cerrados. En cualquier caso, el VIX no constituye por sí solo una predicción de colapso ni permite afirmar que el mercado ya se encuentre en una crisis equivalente a la de 1987.

La IA concentra dudas, mientras el oro y BTC resisten

La inteligencia artificial, que había contribuido al entusiasmo por las acciones tecnológicas, también se convirtió en motivo de preocupación por los costos de financiación y la magnitud de las inversiones necesarias para construir infraestructura. La presión sobre CoreWeave pone de relieve esas dudas y abre preguntas sobre si los ingresos futuros asociados a la IA podrán justificar el gasto actual.

Las preocupaciones por la deuda y las pérdidas recientes de acciones y bonos de CoreWeave ayudan a contextualizar la cautela de los inversionistas frente a los compromisos de capital vinculados al sector. Esas señales no establecen por sí mismas que la empresa vaya a incumplir sus obligaciones, pero sí muestran por qué su financiación está bajo escrutinio.

Mientras las acciones tecnológicas caían, el oro se negoció entre USD $4.150 y USD $4.200 por onza, y la plata permaneció entre USD $56 y USD $58. BTC cotizó entre USD $80.400 y USD $81.000 durante el fin de semana, en una relativa estabilidad frente a las pérdidas del viernes; la capitalización total del mercado de criptomonedas rondó los USD $2,7 billones.

Ese desempeño no garantiza que BTC o los metales preciosos queden a salvo si se extiende una ola de ventas. En un escenario de liquidaciones más amplias, los inversionistas podrían desprenderse de activos líquidos para cubrir pérdidas en otras posiciones, por lo que la estabilidad observada durante el fin de semana no elimina el riesgo de contagio entre mercados.

Los frenos bursátiles distinguen al mercado actual

La comparación con el «Lunes Negro» tiene un límite importante: las bolsas estadounidenses cuentan ahora con mecanismos de interrupción de operaciones conocidos como circuit breakers. Estos se activan si el S&P 500 cae 7% o 13%, mientras que una caída de 20% provoca la suspensión de la negociación durante el resto de la sesión.

Esas herramientas surgieron de las lecciones de 1987 y de perturbaciones posteriores, y buscan detener temporalmente las operaciones cuando una caída alcanza determinados umbrales. No impiden que los precios bajen ni eliminan las pérdidas, pero ofrecen una pausa que no estaba disponible en la misma forma durante el desplome que convirtió aquel lunes de octubre en un referente histórico.

También difiere la distribución de las pérdidas: las ventas actuales se concentran especialmente en el sector tecnológico, en vez de extenderse de manera uniforme por todo el sistema financiero. Aun así, los costos de financiación, la energía cara y los proyectos de IA con un alto nivel de apalancamiento aparecen como vulnerabilidades que el mercado sigue evaluando.

Algunos usuarios respondieron a las advertencias recordando que un desplome no suele ocurrir precisamente cuando casi todos lo esperan. La fecha no permite anticipar el comportamiento de las bolsas, pero deja planteada una pregunta sobre quién asumiría el costo si la inversión en IA pierde sustento financiero, mientras Wall Street sopesa riesgos reales y pronósticos extremos.


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