Por Canuto  

Las acciones estadounidenses retrocedieron con fuerza este viernes después de tocar máximos históricos, golpeadas por un salto en los rendimientos de los bonos, un dólar más fuerte y nuevas preocupaciones inflacionarias asociadas al conflicto con Irán y al encarecimiento del petróleo.
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  • El Nasdaq cayó 1,3%, el S&P 500 perdió 0,9% y el Dow cedió 0,6%, volviendo a quedar por debajo de 50.000 puntos.
  • El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años subió a 4,56% y el de 30 años superó 5%, en medio de una venta global de deuda.
  • El Brent rondó USD $108 por barril, mientras Nvidia presionó al Nasdaq y Figma destacó al alza tras mejorar su previsión de ingresos.


Wall Street abrió la última sesión de la semana con pérdidas marcadas, en un giro que frenó el impulso alcista visto el jueves, cuando varios índices habían cerrado en máximos históricos. El mercado pasó rápidamente de celebrar el tono empresarial de la cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping a concentrarse en un factor más inmediato: el repunte de la inflación y su impacto potencial sobre las tasas de interés.

El Nasdaq Composite, con alto peso de tecnológicas, llegó a caer 1,3%. El S&P 500 retrocedió 0,9% tras haber escalado a un cierre récord en la jornada previa, mientras el Dow Jones Industrial Average perdió 0,6% y volvió a ubicarse por debajo de la marca de 50.000 puntos.

La presión no provino solo de las acciones. Los bonos se convirtieron en el centro de atención por el fuerte aumento de sus rendimientos, una señal que suele reflejar ventas en el mercado de deuda y expectativas más duras sobre inflación y política monetaria. El rendimiento del Tesoro a 10 años superó 4,5%, mientras el de 30 años rebasó 5% en medio de una liquidación global de bonos.

Para los inversionistas que siguen tanto acciones como criptoactivos, este tipo de movimiento importa porque altera el apetito por riesgo en todo el sistema financiero. Cuando suben los rendimientos y el dólar se fortalece, los activos de crecimiento, incluidas muchas tecnológicas y sectores especulativos, tienden a quedar bajo mayor presión.

Inflación, petróleo y geopolítica vuelven al centro del mercado

El trasfondo de la sesión estuvo marcado por la conclusión de la visita de Trump a Pekín, donde sostuvo una cumbre de dos días con Xi Jinping. El encuentro tuvo un tono favorable a los negocios y contó con la participación de 16 altos ejecutivos estadounidenses. Entre los anuncios figuraron nuevos acuerdos para compañías como Boeing y Nvidia.

Sin embargo, el mercado pareció darle más peso a los temas no resueltos. Taiwán e Irán siguieron presentes en el trasfondo diplomático, y la falta de avances claros hacia una salida al conflicto en Oriente Medio mantuvo vivas las preocupaciones sobre precios de la energía e inflación persistente.

Funcionarios estadounidenses esperaban que China pudiera ayudar a poner fin a la guerra con Irán mediante su influencia sobre el principal proveedor de petróleo de Teherán. Trump declaró que China y Estados Unidos “se sienten muy similares respecto a Irán”, pero Xi adoptó un tono más medido, lo que dejó al mercado sin una señal contundente de distensión.

En ese contexto, los futuros del petróleo avanzaron más de 2%, con el Brent en torno a USD $108 por barril. Antes en la semana, Bloomberg había señalado que el crudo se encaminaba a una ganancia semanal cercana a 5%, mientras el estrecho de Ormuz seguía efectivamente cerrado y las interrupciones comerciales amenazaban con prolongarse.

Ese encarecimiento de la energía se ha reflejado en las lecturas de inflación de Estados Unidos conocidas esta semana. A juicio del mercado, un petróleo más caro y sostenido en el tiempo podría retrasar recortes de tasas por parte de la Reserva Federal o incluso reabrir la discusión sobre una postura más restrictiva.

Bonos, dólar y metales reflejan el cambio de ánimo

En la apertura del viernes, el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años cotizaba en 4,56%, mientras el de 30 años alcanzaba 5,11%. El índice dólar subía a 99, su nivel más alto en más de un mes. Ese movimiento dejó claro que la sesión no era solo una toma de ganancias en acciones, sino una rotación defensiva más amplia.

Reuters reportó que los mercados globales de bonos llegaban al final de una semana difícil, golpeados por la creciente evidencia del daño económico asociado a la guerra con Irán. Según esa lectura, los operadores comenzaron a descontar que la Reserva Federal podría tener que subir las tasas más rápido de lo previsto para contener un nuevo choque inflacionario.

La ola vendedora también se sintió en Europa y Asia. Los bonos de Alemania, Italia y Francia abrieron bajo presión, mientras los rendimientos japoneses tocaron máximos históricos. En Asia, las acciones retrocedieron con fuerza pese al optimismo inicial por la reunión Xi-Trump, una señal de que el temor inflacionario dominó la narrativa global.

Los metales tampoco escaparon al ajuste. El oro cayó 2,7% hasta USD $4.555 por onza troy. La plata se desplomó 8% hasta USD $78 por onza, cortando su avance de la primera mitad del mes. El cobre también borró parte de sus ganancias y perdió cerca de 5% en la jornada.

La lógica detrás del movimiento fue directa. Un dólar más fuerte y mayores rendimientos suelen restar atractivo a activos que no generan flujo, como el oro, y al mismo tiempo endurecen las condiciones financieras para sectores industriales y de crecimiento.

Tecnológicas y nombres corporativos bajo la lupa

Las acciones tecnológicas encabezaron las pérdidas del viernes. El Nasdaq cedió 1,3% al inicio de la sesión, afectado en parte por una baja de 3% en Nvidia. La empresa había sido una de las beneficiarias visibles del tono empresarial de la cumbre en China, pero eso no bastó para compensar la presión macroeconómica.

Applied Materials cayó 1% pese a haber superado con amplitud las estimaciones de ganancias el jueves por la noche. La compañía también presentó una guía de ingresos y utilidades para el tercer trimestre superior a lo esperado, impulsada por una fuerte demanda de herramientas de fabricación de chips.

Figma fue una de las excepciones alcistas del día. Sus acciones subieron 9% después de que la firma de diseño elevara su previsión de ingresos para 2026 a un rango de entre USD $1.420 millones y USD $1.430 millones, frente al pronóstico anterior de entre USD $1.360 millones y USD $1.370 millones. El mercado interpretó el resultado como una señal de demanda sólida en plena expansión de la inteligencia artificial.

Boeing operaba prácticamente sin cambios al cierre de la cumbre en Pekín. La acción venía de caer el jueves luego de que Trump anunciara que China había encargado 200 aviones. Aunque se trata de un acuerdo relevante, los inversionistas esperaban un posible “megacuerdo”, por lo que la cifra terminó siendo vista como una decepción relativa.

Cerebras, fabricante de chips de IA, también estuvo en foco. El valor retrocedía en la preapertura tras haberse disparado 68% en su debut bursátil. La oferta pública inicial se fijó en USD $185 por acción, abrió en USD $350 y cerró el jueves en USD $311.

Señales técnicas, amplitud débil y la comparación con la era puntocom

Más allá de la caída puntual del viernes, algunos analistas observan señales mixtas en la estructura del actual rally bursátil. Según un análisis citado por Yahoo Finance, el ETF SPDR S&P 500 registró una rara señal semanal de impulso al cerrar por encima de su banda de Bollinger superior por primera vez en más de un año.

El dato es inusual. Desde su lanzamiento en 1993, el ETF del S&P 500 solo había dado esa señal siete veces. Para los alcistas, ese tipo de ruptura puede interpretarse como confirmación de fortaleza tendencial y respaldo para permanecer en la operación.

Pero la otra cara del análisis introduce cautela. El S&P 500 venía marcando récords con menos de 60% de sus acciones por encima de sus medias móviles de 50 y 200 días, de acuerdo con datos de Bespoke Investment Group difundidos por The Market Ear. Esa baja amplitud sugiere que el avance del índice depende de un grupo limitado de nombres.

El antecedente histórico que se menciona no pasa desapercibido: una combinación similar se observó entre diciembre de 1998 y marzo de 2000, en la fase final del auge puntocom. No implica que el desenlace será el mismo, pero sí recuerda que los récords del índice pueden convivir con una base interna más frágil.

Ackman compra Microsoft mientras el mercado reevalúa valuaciones

En medio del retroceso general, otro movimiento corporativo captó atención. Bill Ackman, fundador de Pershing Square, informó que su fondo está tomando una participación en Microsoft. El inversionista dijo que la empresa es una compañía que han seguido durante años y que ahora se ofrece con una valoración “muy convincente”.

Ackman sostuvo además que el múltiplo de Microsoft no refleja adecuadamente el valor de su participación de 27% en OpenAI. Según su estimación, esa tenencia equivaldría a unos USD $200.000 millones, o cerca de 7% de la capitalización bursátil de Microsoft.

La decisión encaja con una lógica de compra en la caída. Microsoft acumula una pérdida de 15% en lo que va de año, frente a una ganancia de 9% en el S&P 500. En otras palabras, incluso en un mercado amplio que había seguido subiendo, algunos gigantes tecnológicos ya venían ajustándose antes del golpe del viernes.

El episodio resume bien la tensión actual: mientras parte del mercado sigue encontrando valor en líderes de IA y software, la macroeconomía impone un filtro mucho más duro. Si el petróleo se mantiene alto, los rendimientos continúan escalando y la inflación no cede, las valuaciones elevadas podrían enfrentar semanas más complejas.

Por ahora, la sesión del viernes dejó una señal clara. La euforia por récords bursátiles puede desvanecerse rápido cuando el mercado vuelve a poner la inflación, la geopolítica y el costo del dinero en el centro de la conversación.


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