Por Canuto  

Cientos de grandes vendedores de Amazon suspendieron su inversión publicitaria durante 24 horas para protestar contra cambios en pagos, cobros de anuncios y un nuevo recargo por combustible. La disputa revela un problema más profundo: el creciente choque entre la escala de Amazon y la fragilidad financiera de miles de comercios que dependen de su marketplace.
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  • Cientos de vendedores de Amazon boicotearon la plataforma de anuncios para protestar por cambios recientes en políticas clave.
  • Los comerciantes denuncian que los nuevos esquemas de pago y el recargo temporal de 3,5% por combustible golpean su flujo de caja.
  • Amazon retrasó hasta el 1 de agosto de 2026 un cambio en cobros publicitarios, tras recibir críticas de los anunciantes afectados.

 


Cientos de grandes vendedores de Amazon realizaron este miércoles un boicot de 24 horas contra la plataforma publicitaria de la compañía, en señal de protesta por una serie de cambios recientes que, según denuncian, están erosionando su flujo de caja y haciendo cada vez más difícil operar dentro del marketplace.

La tensión no surge en el vacío. Para muchos comerciantes, 2026 ya venía siendo un año complejo por los altos aranceles impulsados por la administración Trump sobre las importaciones y por el repunte de los costos energéticos tras la reciente guerra con Irán. En ese contexto, varios vendedores sostienen que las nuevas políticas de Amazon llegan en el peor momento posible.

Según reportó CNBC, el malestar gira en torno a tres decisiones puntuales: cambios en la forma en que Amazon desembolsa las ganancias de algunos vendedores, modificaciones en el sistema de cobro de los anuncios y la imposición de un recargo temporal de 3,5% por combustible. Para un ecosistema donde los márgenes ya eran estrechos, muchos comerciantes consideran que la presión financiera ha alcanzado un nuevo nivel.

Michael Patrón, quien dirige un negocio de ocho cifras dentro de Amazon y suele criticar las políticas de la empresa en redes sociales, resumió el sentimiento de varios vendedores con una frase directa: “Nos estamos quedando sin margen de mierda”. A su juicio, la frustración ha ido creciendo porque cada nuevo ajuste recorta aún más la rentabilidad.

Un boicot coordinado contra la plataforma publicitaria

La protesta fue organizada por Million Dollar Sellers, una comunidad con más de 700 miembros que, en conjunto, genera cerca de USD $14.000 millones en ingresos. Su cofundador, Eugene Khayman, afirmó que esta vez el enojo de los vendedores se siente distinto, porque ya no se trata solo de molestias operativas, sino de una “extracción de efectivo”.

Para muchos negocios que venden en Amazon, la publicidad interna no es un gasto menor. De hecho, suele ser uno de los principales costos operativos, junto con inventario y logística. Khayman explicó que numerosos vendedores, sobre todo los más pequeños, dependen de los beneficios de sus tarjetas de crédito para sostener parte de ese gasto y ganar algo de oxígeno financiero.

A comienzos de este mes, Amazon notificó a algunos vendedores que empezaría a deducir automáticamente los costos publicitarios de sus ingresos, en lugar de permitirles pagar esos anuncios con tarjeta de crédito. El aviso señalaba además que, si sus ganancias no alcanzaban para cubrir el gasto publicitario, la empresa cargaría el cobro a su método de pago de respaldo.

Amazon presentó la medida como una mejora para la gestión del flujo de caja de los vendedores. Sin embargo, varios comerciantes sostienen que el efecto real sería el opuesto. Al perder la posibilidad de pagar con tarjeta, también perderían puntos, recompensas o devoluciones en efectivo, una herramienta que para muchos representa una fuente relevante de liquidez.

Frente a las críticas, Amazon anunció el martes que aplazaría este cambio hasta el 1 de agosto de 2026. La compañía indicó que tomó la decisión tras escuchar comentarios de los anunciantes afectados y que buscaba darles más tiempo para prepararse. Además, había ofrecido previamente un crédito de USD $2.500 para costos publicitarios con el fin de facilitar la transición.

Pagos más lentos y un nuevo recargo elevan la presión

El frente publicitario no es el único motivo de conflicto. A mediados de marzo, Amazon también implementó una nueva política para algunos vendedores en Estados Unidos, mediante la cual retiene durante más tiempo los ingresos por ventas. Ahora, esos comerciantes deben esperar hasta siete días después de la entrega del producto para recibir su dinero.

Antes del cambio, Amazon pagaba esos ingresos siete días después de que el artículo fuera enviado al cliente. Aunque la diferencia parezca acotada en términos calendarios, varios vendedores afirman que el impacto es fuerte cuando deben cumplir pagos semanales de nómina, proveedores, publicidad y reposición de inventario.

Amazon respondió que la mayoría de sus vendedores ya operaba bajo un sistema de desembolso a siete días desde 2016. También aseguró que otorgó un aviso de seis meses a quienes todavía no estaban bajo ese esquema, para permitirles prepararse. La empresa sostiene que esta política da tiempo a los clientes para recibir la compra, iniciar devoluciones y presentar reclamaciones.

No obstante, algunos comerciantes dicen que el retraso llega en un momento crítico. Un vendedor con más de dos décadas de experiencia en Amazon, que pidió no ser identificado por temor a represalias, afirmó que la medida ejercerá una presión significativa sobre una empresa que ya tenía dificultades para cubrir sus gastos generales.

En paralelo, Amazon anunció un recargo temporal de 3,5% por combustible que entrará en vigor el 17 de abril. La compañía señaló que busca recuperar parcialmente costos que se han encarecido por el alza del petróleo y la logística, en medio del conflicto con Irán. Varios vendedores dijeron que esperan trasladar ese costo a los consumidores mediante aumentos de precios.

El modelo de Amazon, bajo creciente escrutinio

El marketplace de terceros de Amazon, lanzado en 2000, se ha convertido en una pieza central de la estrategia minorista de la empresa. Actualmente alberga a millones de vendedores y representa más del 60% de los bienes vendidos en la plataforma. Eso ha transformado a la compañía en un intermediario casi indispensable para miles de marcas pequeñas y medianas.

Los ingresos por servicios a vendedores, que incluyen comisiones, logística, publicidad y soporte al cliente, han aumentado más de 400% desde 2017. Solo en el cuarto trimestre, esa unidad generó USD $52.800 millones, un alza interanual de 11%, y representó aproximadamente 42% de las ventas totales de Amazon en ese período.

Ese crecimiento ha ido acompañado por cuestionamientos sobre el costo real de vender en la plataforma. Marketplace Pulse estimó que la comisión media de Amazon por cada venta superó 50% por primera vez en 2022, a partir de una muestra de estados de pérdidas y ganancias de vendedores. La empresa ha rechazado esa lectura y argumenta que mezcla tarifas con servicios opcionales.

La cuestión también forma parte de la demanda antimonopolio presentada por la Comisión Federal de Comercio en septiembre de 2023, cuyo juicio está programado para 2027. La FTC acusa a Amazon de usar tácticas anticompetitivas para preservar su dominio en el comercio electrónico y de sofocar a los comerciantes que dependen de su marketplace. Amazon ha defendido que sus prácticas favorecen la competencia.

Ashley Vanicek, portavoz de la compañía, dijo que los cambios recientes en pagos de publicidad y desembolsos solo alinean a “un pequeño subconjunto de vendedores” con prácticas que ya utiliza la mayoría de los comerciantes de Amazon. También afirmó que la empresa sigue comprometida con el éxito de sus socios vendedores y que invierte con fuerza en herramientas, servicios y programas para impulsar su crecimiento.

El temor a un punto de ruptura

Pese a esa defensa, entre los comerciantes se extiende la sensación de que la relación con Amazon se ha vuelto cada vez menos colaborativa. Charles Chakkalo, vendedor en la plataforma desde hace 15 años y autor de un boletín para comerciantes, sostuvo que los cambios recientes equivalen a reducir el flujo de caja de algunos negocios desde 90 días hasta “efectivamente cero”.

A su juicio, el trasfondo podría ser más simple: Amazon estaría intentando eliminar las comisiones de procesamiento que paga a las compañías de tarjetas de crédito. Si eso deja fuera a vendedores más pequeños, dijo, otros intentarán ocupar su lugar en la plataforma. Esa lógica refuerza la idea de que el marketplace premia la escala y castiga a quienes tienen menos espalda financiera.

Adam Runquist, fundador de Heist Labs, advirtió en una publicación de LinkedIn que la combinación de retrasos en pagos y cambios en la gestión de anuncios crea una enorme presión sobre el flujo de caja. Según su lectura, existe un punto de ruptura con el aumento de tarifas y las nuevas exigencias financieras, y Amazon podría estar acercándose a descubrirlo.

La paradoja es que Amazon ha sido durante años una plataforma de lanzamiento para miles de negocios. En informes anuales de progreso, la empresa ha destacado casos de éxito y señaló el año pasado que los comerciantes independientes en 2024 registraron un promedio de alrededor de USD $290.000 en ventas anuales.

Sin embargo, para varios vendedores, las nuevas políticas envían un mensaje distinto. Más que socios, se sienten operadores subordinados a reglas que pueden cambiar sin mucho margen de negociación. Como resumió Chakkalo, la sensación es que Amazon les recuerda que ese negocio solo existe “sujeto a mi mandato”.


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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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