Por Canuto  

Scott Bessent, secretario del Tesoro de EE. UU., afirmó que los recién graduados necesitarán dominar la inteligencia artificial para competir en el mercado laboral. Su mensaje llega en un momento en que la IA impulsa gigantes bursátiles, acelera la creación de empresas y también alimenta despidos, dudas sobre productividad real y temores por el deterioro del pensamiento crítico.
***

  • Scott Bessent dijo que la IA no quitará empleos por sí sola, pero sí lo hará alguien que sepa usarla mejor.
  • Nueve de las 10 empresas cotizadas más valiosas del mundo están vinculadas al software o hardware de IA, lideradas por Nvidia y Alphabet.
  • Aunque la IA ahorra tiempo y abarata el emprendimiento, también se asocia con despidos, costos de verificación y riesgos para el pensamiento crítico.

 


La inteligencia artificial se está consolidando como una habilidad laboral crítica, y ya no solo como una especialización técnica reservada para ingenieros o científicos de datos. Esa es la idea central que defendió Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos, al asegurar que los recién graduados universitarios deberían concentrarse en ser “alfabetizados, conversadores y diestros” en IA si quieren avanzar en el mercado laboral actual.

Su mensaje refleja un cambio más amplio en la economía digital. En pocos años, la IA pasó de ser una promesa tecnológica a convertirse en un factor que afecta empleo, productividad, valuaciones bursátiles y creación de nuevas empresas. Para una audiencia interesada en innovación, mercados e IA, el comentario de Bessent resume bien la nueva lógica competitiva: no basta con tener un título, también será necesario saber trabajar con herramientas inteligentes.

Bessent hizo estas declaraciones durante el CNBC Invest in America Forum del miércoles. Allí lanzó una frase que sintetiza su visión sobre el cambio que atraviesa el trabajo: “La IA no va a quitarte tu trabajo. Alguien que sepa cómo usar la IA lo hará”.

Según explicó, la adopción de estas herramientas ya está generando mejoras de productividad que, a su juicio, no se habían visto en décadas. Esa lectura conecta con una narrativa que hoy domina tanto en Wall Street como en Silicon Valley, donde la IA es vista al mismo tiempo como motor de eficiencia, ventaja competitiva y catalizador de nuevas oportunidades de negocio.

La IA impulsa al mercado, pero también despierta dudas

En los mercados financieros, el auge de la IA se ha reflejado con fuerza en las valoraciones de las grandes tecnológicas. Nueve de las 10 compañías cotizadas más valiosas del mundo por capitalización de mercado están involucradas en software o hardware de inteligencia artificial. Esa concentración ha convertido al sector en el principal símbolo del ciclo actual en bolsa.

Entre esas empresas, Nvidia encabeza la lista con una capitalización de mercado de USD $4,79 billones, seguida por Alphabet con USD $4,04 billones, hasta la tarde del miércoles. La magnitud de esas cifras ilustra por qué la narrativa de IA domina hoy las carteras de inversión, el análisis sectorial y buena parte de la conversación económica global.

Sin embargo, no todos ven este auge sin reservas. Algunos analistas han advertido que el peso desproporcionado de la industria de la IA en el mercado bursátil podría estar ocultando una economía subyacente más débil. En otras palabras, el entusiasmo por estas firmas podría estar elevando los índices y la percepción de fortaleza económica, incluso si otros sectores muestran señales menos sólidas.

Ese contraste importa porque las valoraciones no siempre se traducen de forma directa en beneficios amplios para todos los trabajadores. La IA puede estar creando riqueza y premiando a ciertos líderes corporativos, pero sus efectos reales en la vida laboral cotidiana siguen siendo mucho más heterogéneos.

Productividad con límites y costos ocultos

Dentro de los lugares de trabajo, la adopción de la IA ya es cada vez más común. Herramientas generativas y asistentes inteligentes se usan para redactar, resumir, programar, investigar, automatizar tareas y reducir tiempos en procesos repetitivos. A primera vista, eso parece validar la tesis de que la tecnología elevará la productividad del trabajador promedio.

Pero la mejora no es uniforme. Un informe reciente de la plataforma de recursos humanos Workday señaló que la mayoría de los empleados sí ahorra tiempo usando IA, aunque casi el 40% de esas ganancias de eficiencia se ve compensado por el tiempo necesario para editar o verificar datos del contenido generado por estas herramientas.

Ese hallazgo sugiere que el beneficio neto puede ser menor al que prometen los discursos más optimistas. La IA acelera ciertas tareas, pero también obliga a revisar errores, sesgos, imprecisiones y salidas incompletas. Para muchas organizaciones, el desafío ya no es solo adoptar la tecnología, sino integrarla sin sacrificar calidad ni criterio profesional.

A eso se suma otra preocupación creciente. Algunos investigadores han advertido que el uso prolongado de la IA podría debilitar las habilidades de pensamiento crítico de los usuarios. El riesgo, en este caso, no es únicamente depender de una máquina para trabajar más rápido, sino dejar de cuestionar lo que la máquina produce.

Una advertencia que se repite entre líderes empresariales

Bessent no es la primera figura pública de alto perfil en sostener que la fluidez en IA dará ventaja a los trabajadores. Durante la Global Conference 2025 del Milken Institute en mayo, Jensen Huang, CEO de Nvidia, también afirmó que quienes entiendan cómo usar la inteligencia artificial podrían contar con una ventaja inherente frente a otros empleados en múltiples industrias.

La coincidencia entre ambos mensajes no es menor. Desde la cúpula tecnológica hasta el área económica del gobierno estadounidense, la idea de que la IA redefinirá el valor del trabajo ya parece transversal. Para universidades, empresas y jóvenes profesionales, eso implica una presión creciente por incorporar nuevas competencias en muy poco tiempo.

Incluso fuera del sector tecnológico, donde existe un claro incentivo financiero para promover estas herramientas, la advertencia se ha repetido. Doug McMillon, ex CEO de Walmart, dijo a The Wall Street Journal en una entrevista publicada el 26 de septiembre que está “muy claro” que la IA va a cambiar literalmente todos los trabajos.

McMillon añadió que quizá haya un empleo en el mundo que no vaya a ser alterado por la IA, pero que no se le ocurría cuál. Esa afirmación refuerza la idea de que el debate ya no gira en torno a si habrá cambios, sino a qué tan rápido se extenderán y quiénes estarán preparados para adaptarse.

Despidos, presión laboral y una oportunidad para emprender

El avance de la IA no solo ha traído promesas de eficiencia. También ha sido mencionada como una razón para reducir plantillas. Empresas como Amazon, Salesforce y Block citaron la IA como motivo para despedir a decenas de miles de empleados durante el último año, una señal de que la automatización y la reorganización corporativa ya están teniendo costos humanos concretos.

Ese aspecto vuelve más compleja la afirmación de que la IA solo premiará a quienes sepan usarla. En la práctica, muchas empresas están combinando inversión en automatización con recortes en personal, lo que eleva la presión sobre empleados y recién graduados para demostrar que pueden trabajar junto a estas herramientas y no ser desplazados por ellas.

Aun así, Bessent planteó que el mismo fenómeno podría abrir una ventana positiva para los pequeños negocios. Según dijo, algunos grandes inversores de Silicon Valley creen que la IA actuará como un gran igualador para las pequeñas empresas, al reducir de forma drástica la cantidad de personas necesarias para alcanzar una masa crítica operativa.

Como ejemplo, mencionó que si alguien quisiera iniciar una firma de arquitectura y separarse de una gran compañía, antes quizá habría necesitado 12 personas para operar con escala suficiente. Ahora, afirmó, podría necesitar solo tres. Esa reducción de costos organizativos podría abaratar la entrada al emprendimiento en numerosas industrias profesionales.

Más empresas nuevas en un mercado laboral menos sólido

La creación de compañías en Estados Unidos parece estar reflejando parte de ese cambio. Más emprendedores que nunca en un período de tres meses presentaron solicitudes para crear empresas entre noviembre y enero, de acuerdo con un análisis de CNBC Make It sobre datos de la Oficina del Censo estadounidense.

Según expertos de la industria y emprendedores citados por ese análisis, la IA explica parte de ese aumento. Algunos nuevos dueños de negocios están lanzando empresas anticipando que la inteligencia artificial absorba funciones de sus carreras anteriores. Otros, en cambio, están utilizando herramientas de IA para iniciar y administrar negocios con mayor facilidad, incluso sin experiencia previa como emprendedores.

Saikat Chaudhuri, director académico del centro de emprendimiento de la Haas School of Business de la Universidad de California, Berkeley, ofreció otra lectura complementaria. A su juicio, el costo de oportunidad de iniciar un negocio es hoy menor, simplemente porque las alternativas en el mercado laboral no son tan sólidas.

En conjunto, la fotografía es ambivalente. La IA aparece como una fuerza que premia habilidades nuevas, eleva ciertas valoraciones de mercado, abarata el emprendimiento y mejora procesos. Pero también alimenta despidos, obliga a revisar más de lo que promete automatizar y reabre preguntas sobre cuánta autonomía intelectual conservarán los trabajadores en la próxima etapa de la economía digital.

Para los recién graduados, la advertencia de Bessent parece clara. Aprender a usar inteligencia artificial ya no es solo una ventaja opcional. Se está convirtiendo, cada vez más, en una condición básica para competir.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.

Suscríbete a nuestro boletín