Por Canuto  

John Rogers, exasesor de la Reserva Federal, fue condenado por mentir a investigadores y recibió una sentencia de 38 meses. Una investigación reconstruye cómo se acercó a un hombre que las autoridades estadounidenses consideran un agente chino y pone el foco, además, en otras alertas sobre el manejo de información interna del banco central.
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  • Rogers fue declarado culpable de mentir a investigadores, pero el jurado no lo condenó por conspiración para cometer espionaje económico.
  • Los fiscales sostuvieron que compartió documentos internos de la Fed con contactos en China; la defensa afirmó que no entregó información valiosa.
  • El inspector general de la Fed señaló deficiencias en los controles internos y reportó otro caso con alertas vinculadas a archivos del FOMC.


El caso Rogers expone fallas de seguridad en la Reserva Federal

John Harold Rogers, antiguo asesor sénior de la División de Finanzas Internacionales del Consejo de Gobernadores de la Reserva Federal, recibió una condena de 38 meses de prisión federal tras ser declarado culpable de mentir a investigadores. El jurado lo absolvió del cargo de conspiración para cometer espionaje económico, pero el caso volvió a llamar la atención sobre el acceso a documentos internos de la Fed y los controles para protegerlos.

Una investigación de CNBC, basada en mensajes, grabaciones, documentos y material del juicio, reconstruyó la relación de Rogers con un hombre que las autoridades estadounidenses identifican como un oficial de inteligencia chino. La historia también coincide con advertencias del inspector general de la Fed sobre otros riesgos de seguridad, aunque los hallazgos institucionales no prueban por sí solos que todas las fallas estén relacionadas con el caso del exasesor.

Una relación construida durante años

El vínculo comenzó en 2013, durante una conferencia en Shanghái patrocinada por la Reserva Federal de Dallas en la Universidad Fudan. Allí, un hombre alto y de hombros anchos se presentó ante Rogers como Hummin Lee, un estudiante de doctorado; las autoridades estadounidenses creen que su nombre real es Jin Chuan y que trabajaba para la inteligencia china, una caracterización que forma parte de la investigación del gobierno.

Lee mantuvo el contacto con felicitaciones de cumpleaños y regalos navideños, entre ellos una copia de El arte de la guerra, de Sun Tzu. También invitó a Rogers a dar conferencias en China y lo seguía mediante una cuenta de Facebook con fotografías de gimnasio sin camiseta y apenas seis amistades, detalles que la investigación presenta como parte de una estrategia de acercamiento prolongada.

Después de la victoria de Donald Trump en 2016, Lee envió a Rogers una pintura tradicional china y le preguntó si Trump declararía a China manipulador de divisas. Rogers evitó dar una respuesta directa, según el relato de la investigación, pero el episodio muestra que las conversaciones sobre política económica estadounidense aparecieron antes de que surgieran solicitudes más específicas sobre la Reserva Federal.

La relación personal de Rogers también cambió en ese periodo. En la víspera de Año Nuevo de 2016 conoció en AsianDating.com a Yu Liu, conocida como Yu Yu, una mujer de Shanghái 24 años menor que él; Rogers dijo que esa noche se sentía como un perdedor tras su divorcio y, más adelante, supo que ella no hablaba inglés pese a que sus mensajes estaban redactados en ese idioma.

El exfuncionario de la CIA Ralph Goff, quien no participó en el caso, comentó a CNBC que sospecharía de una operación de inteligencia si una mujer que no hablaba inglés aparecía en un sitio de citas con ese tipo de mensajes. Sin embargo, la investigación no estableció que Yu Yu tuviera vínculos con Pekín y ella no respondió a las preguntas, por lo que esa hipótesis debe distinguirse de los hechos demostrados en el juicio.

De los favores personales a las preguntas sobre la Fed

Lee facilitó los viajes de Rogers a China y se ocupó de distintos aspectos de su vida personal, de acuerdo con los mensajes y testimonios descritos en la investigación. Cuando Yu Yu necesitó dinero, Lee dijo que le transfirió USD $5.000 de su propio bolsillo; más tarde, cuando el entonces esposo de ella pidió 80.000 yuanes para firmar el divorcio, Lee envió a Rogers una imagen del certificado emitido pocas horas después de decirle que descansara.

Rogers se casó con Yu Yu en Hong Kong en marzo de 2018, y Lee organizó la logística y fue testigo del acuerdo prematrimonial. Yu Yu quedó embarazada durante el segundo viaje de Rogers a China y, cuando nació el bebé ese verano, Lee lo recibió en el aeropuerto y acompañó a la pareja al hospital; Rogers describió a su amigo ante investigadores de la Fed como alguien tan amable que resultaba un poco inquietante.

Lee también presentó a Rogers a un hombre al que llamaba profesor Cui, quien, según el exasesor, le pedía rumores y comentarios sobre la Fed y llegó a ofrecerle paquetes de efectivo. Rogers aseguró que los rechazó, pero cuando agentes del FBI registraron su casa encontraron USD $55.000 en efectivo, parte del dinero en una bolsa de supermercado blanca escondida bajo ropa de mujer; los investigadores no lograron establecer el origen de esos fondos.

Con el tiempo, Lee comenzó a plantear preguntas sobre la política monetaria y las perspectivas económicas estadounidenses. Entre ellas figuraban por qué el dólar no se apreciaba más pese a las subidas de tasas, cómo evaluaba la Fed la liberalización financiera de China y si la institución ajustaría su política para cooperar con una guerra comercial propuesta por Trump.

Rogers dijo en el juicio que esos temas eran preguntas académicas habituales, pero Lee también le pidió que consultara a sus colegas o buscara respuestas en documentos. El exasesor escribió a compañeros de trabajo para solicitar materiales y comentó que quizá sus contactos esperaban que revelara secretos de la Fed, una frase que, de acuerdo con la investigación, evidencia que comprendía la posibilidad de que le estuvieran pidiendo información más delicada.

Documentos internos y el resultado del juicio

Uno de los documentos que Rogers recibió llevaba la marca Nonconfidential/Internal FR. Un agente federal declaró que Rogers cambió el encabezado a Nonconfidential/External y lo reenvió a Lee, mientras que, en otra ocasión, pidió a un colega información sobre la incertidumbre comercial y añadió que le enviara directamente cualquier material que no pudiera compartirse.

El material que recibió sobre aranceles a las lavadoras pasó primero a su cuenta personal de Gmail y luego a Lee. En junio de 2019, Rogers imprimió además dos documentos: uno perteneciente a una categoría que suele incluir proyecciones del personal para el FOMC y operaciones de mercado abierto, y otro con puntos para una presentación a gobernadores de la Fed antes de una reunión del comité.

Al día siguiente de imprimir esos archivos, Rogers viajó a China; tres días después, fotografió una clase en una habitación de hotel en Pekín junto a Lee, otro hombre y una mujer. Los fiscales afirmaron que los dos hombres trabajaban para los servicios de seguridad e inteligencia chinos, pero la acusación de espionaje económico no convenció al jurado, que sí encontró a Rogers culpable de mentir a los investigadores sobre el intercambio de información.

La defensa sostuvo que Rogers no había transmitido nada valioso y lo describió como un académico ingenuo. Los fiscales, en cambio, argumentaron en su presentación para la sentencia que los documentos restringidos podían ayudar a Pekín a obtener ganancias incalculables mediante operaciones con alrededor de USD $1,5 billones en bonos del Tesoro estadounidense e instrumentos relacionados; esa estimación fue un argumento de la fiscalía, no una conclusión del veredicto por espionaje.

En julio, la jueza Dabney Friedrich impuso a Rogers 38 meses de prisión federal. El caso no estableció que China hubiera realizado operaciones financieras usando la información entregada ni que los documentos produjeran las ganancias que plantearon los fiscales, por lo que conviene separar el riesgo potencial alegado por el gobierno de los hechos que el jurado consideró probados.

El episodio reabre dudas sobre los controles internos

La investigación también puso en primer plano la forma en que la Fed gestionó la salida de Rogers. Se le permitió renunciar discretamente en 2021, sin que las circunstancias se hicieran públicas en ese momento, y después comenzó a enseñar en la Universidad Fudan; los fiscales sostuvieron que entre febrero de 2022 y su arresto recibió al menos USD $900.000 en salario y subvenciones.

El momento en que las autoridades actuaron también generó preguntas: el FBI tardó más de tres años en presentarse en la parada de autobús donde arrestó a Rogers, según el relato de la investigación. Su abogado, Stephen Saltzburg, sostuvo que los libros y los artículos académicos del currículum de su cliente no lo habían preparado para enfrentarse a espías, una defensa que no alteró el veredicto por mentir.

El mismo día de la sentencia, el inspector general de la Fed informó que la institución carecía de un proceso para identificar sus activos críticos y recomendó establecer un programa de gestión del riesgo interno. El organismo advirtió que la información económica patentada del Consejo despierta gran interés entre adversarios extranjeros, una alerta institucional que amplía el debate más allá de la conducta individual de Rogers.

En otro informe publicado posteriormente, el inspector general describió el caso de un empleado de la misma División de Finanzas Internacionales, retirado en julio de 2024, que potencialmente se llevó información clasificada del FOMC. Durante sus últimos 90 días en el cargo, ese empleado generó 279 alertas de pérdida de datos, 139 relacionadas con material potencialmente sensible del comité, y tenía antecedentes de copiar archivos a unidades USB sin cifrar y enviarlos a una dirección personal.

El empleado había viajado en junio de 2024 a un país que la Fed clasifica como restringido, pero la institución se enteró de la situación un año después y no abrió una investigación formal por mala conducta. El inspector general atribuyó el desenlace a una falta colectiva de acción entre varias divisiones, una crítica que apunta a procesos y coordinación interna, no a una conclusión de que ese trabajador hubiera filtrado deliberadamente información a un gobierno extranjero.

El cuadro de riesgos incluye además un anuncio de agosto del Departamento de Justicia y el FBI sobre el desmantelamiento de plataformas utilizadas por QTFY, un grupo de piratería patrocinado por el Estado chino. Entre sus objetivos, según las autoridades estadounidenses, figuraban la NASA, el Departamento de Justicia, el Senado y la Reserva Federal; ese episodio muestra que las preocupaciones no se limitan a posibles fuentes internas, aunque no establece una conexión directa con Rogers.

Consultado por CNBC sobre si China sigue intentando penetrar la Reserva Federal, Goff respondió que sí, con un enfático «absolutamente»; la Fed y su inspector general declinaron comentar. Al preguntarle en el juicio quién creía que era Lee, Rogers respondió que era un espía y dijo sentirse engañado porque lo consideraba su amigo, una conclusión personal que resume la relación, pero no sustituye las pruebas ni los límites del veredicto.


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