Donald Trump firmó una orden ejecutiva para que las agencias federales dejen de usar “inteligencia artificial” y adopten “súper inteligencia”. La Casa Blanca presenta el cambio como un reconocimiento de las capacidades de esta tecnología, pero la definición federal todavía debe ser propuesta.
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- La orden instruye a departamentos y agencias a usar “súper inteligencia” y “SI” en comunicaciones, documentos de política y textos no legislativos.
- El Asistente del Presidente para Ciencia y Tecnología deberá proponer una definición federal y posibles medidas adicionales para aplicarla.
- La Casa Blanca vincula el giro con la Misión Génesis, el Plan de Acción de IA de América y un marco de política presentado en marzo de 2026.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó el 29 de septiembre de 2026 una orden ejecutiva que instruye al poder ejecutivo a abandonar los términos “inteligencia artificial” e “IA” y utilizar “súper inteligencia” y “SI”.
La directriz abarca la correspondencia oficial, las comunicaciones públicas, los documentos de política y otros documentos no legislativos elaborados por departamentos y agencias federales. La medida, según la ficha informativa de la Casa Blanca, busca instalar una nueva denominación en el lenguaje institucional.
El alcance descrito se concentra en la forma en que las dependencias del Ejecutivo se refieren a esta tecnología. La ficha no indica que la orden cambie por sí misma las capacidades técnicas de los sistemas, ni detalla modificaciones a programas concretos de investigación o regulación; sí establece una instrucción de uso terminológico para las comunicaciones y documentos cubiertos por la medida. Esa diferencia importa: el anuncio presenta una nueva etiqueta oficial, no una descripción técnica ya acordada para todas las aplicaciones.
La orden también encarga al Asistente del Presidente para Ciencia y Tecnología proponer una definición federal de “súper inteligencia” y “SI”. La persona que ocupa ese cargo deberá, además, identificar acciones ejecutivas adicionales que podrían ser necesarias para implementar la definición propuesta. Por ahora, la ficha informa que el proceso de definición está por realizarse, de modo que no ofrece criterios para determinar qué sistemas quedarían dentro o fuera de la categoría.
Ese paso pendiente será relevante para que las agencias apliquen el nuevo vocabulario de manera consistente. Sin una definición común, los documentos federales podrían usar “SI” como sustituto general de “IA” o reservarlo para un conjunto más limitado de tecnologías, pero la ficha no resuelve esa cuestión. El texto tampoco detalla cómo se revisarán los documentos existentes ni establece un calendario adicional para completar la propuesta del Asistente presidencial.
La justificación que plantea la Casa Blanca
La Casa Blanca presenta a Estados Unidos como líder mundial en “súper inteligencia” y afirma que el gobierno debería emplear un nombre que refleje la promesa y las oportunidades de estas tecnologías. En su argumento, el país es la cuna de la inteligencia artificial y ha impulsado su desarrollo y despliegue durante más de 70 años, desde que comenzó como campo de investigación. Esas caracterizaciones corresponden a la justificación oficial de la orden.
La ficha sostiene que “súper inteligencia” comunica capacidades que, a juicio de la administración, van más allá de imitar o automatizar la inteligencia humana. También atribuye a estas herramientas la posibilidad de abrir nuevas formas de creatividad y ayudar a las personas a alcanzar objetivos que antes parecían imposibles. El documento, sin embargo, formula esos puntos como argumentos a favor del cambio de nombre y no incluye métricas o ejemplos específicos para medir tales resultados.
La administración afirma que el vocabulario también puede orientar la manera en que los organismos públicos consideran la tecnología. Según la ficha, reemplazar “inteligencia artificial” por “súper inteligencia” ayudaría a mantener la atención en ampliar capacidades y aplicaciones, empoderar a la población, fortalecer la economía y mejorar la vida de los estadounidenses. Se trata de los objetivos que el gobierno asocia con la nueva denominación, no de efectos que la orden demuestre que ya se hayan producido.
El contraste entre los dos términos es, por tanto, parte central de la narrativa política del anuncio. La Casa Blanca describe “inteligencia artificial” como una expresión que puede sugerir imitación o automatización de la inteligencia humana, mientras que considera que “súper inteligencia” transmite un horizonte tecnológico más amplio. La ficha no presenta una comparación formal entre definiciones científicas ni afirma que exista consenso sobre el uso del nuevo término fuera del poder ejecutivo.
Programas y políticas que acompañan el anuncio
La ficha enmarca la orden dentro de una agenda más amplia para que Estados Unidos mantenga el liderazgo tecnológico y distribuya los beneficios económicos de la inteligencia artificial, ahora denominada “súper inteligencia” en el Ejecutivo. Entre las medidas que menciona está la Misión Génesis, para la cual el gobierno federal ha anunciado más de USD $5.000 millones. El documento describe la iniciativa como un esfuerzo nacional para aplicar estas tecnologías a avances científicos, médicos, energéticos y de manufactura.
La Casa Blanca también cita el Plan de Acción de IA de América, publicado en julio de 2025. Según la ficha, el plan identifica más de 90 acciones federales orientadas a acelerar la innovación, construir infraestructura estadounidense para la inteligencia artificial y extender el liderazgo de Estados Unidos en el mundo. El nombre de ese plan conserva la referencia a “IA” en la propia ficha, mientras que la nueva orden instruye a las agencias a adoptar la terminología de “SI” en los materiales que cubre.
Otro antecedente mencionado es el Marco Nacional de Política de Súper Inteligencia, presentado por la Casa Blanca en marzo de 2026. La ficha lo caracteriza como un marco integral y sensato que incluye recomendaciones legislativas para que cada estadounidense se beneficie de la revolución tecnológica. No precisa cuáles son esas recomendaciones, qué propuestas legislativas avanzaron ni cómo se relaciona cada una con la orden ejecutiva firmada el 29 de septiembre.
El anuncio también alude a decisiones tomadas al inicio del mandato de Trump: según la Casa Blanca, el presidente eliminó políticas de “SI” de la administración Biden que considera excesivas y dañinas. La ficha vincula ese paso con el comienzo de una nueva etapa de innovación, pero no enumera las políticas eliminadas ni ofrece detalles sobre sus efectos. Por ello, el documento presenta esa afirmación como parte del balance político de la administración, sin desglosar las medidas específicas a las que se refiere.
La definición será el próximo paso clave
La propuesta que debe elaborar el Asistente del Presidente para Ciencia y Tecnología puede determinar cómo se traducirá la orden en el trabajo cotidiano de los organismos. La ficha asigna a ese funcionario la tarea de reflejar el estado de una tecnología que califica de extraordinaria y de vanguardia, además de señalar posibles acciones ejecutivas para implementar la definición. No anticipa qué criterios se usarán, por lo que el significado operativo de “SI” permanece abierto en el anuncio.
La instrucción de dejar de reconocer los términos “inteligencia artificial” e “IA” también abre una cuestión práctica para el lenguaje oficial. La orden se refiere a comunicaciones públicas y documentos del Ejecutivo, pero la ficha no indica que imponga el mismo uso a empresas, universidades, gobiernos estatales o personas fuera de esas dependencias. Tampoco detalla cómo se coordinarán los cambios entre agencias ni si existirán excepciones para documentos técnicos que citen nombres o textos anteriores.
Para los sectores vinculados con tecnología, inversión e innovación, el anuncio combina una decisión de comunicación institucional con referencias a financiamiento, infraestructura y prioridades federales. La cifra de más de USD $5.000 millones para la Misión Génesis y las más de 90 acciones del plan de 2025 aparecen como señales de la agenda que la Casa Blanca dice impulsar. La ficha, no obstante, no desglosa presupuestos por área ni cuantifica los resultados económicos que espera obtener.
Por ahora, el hecho central es que el presidente firmó una orden para cambiar la terminología que deben emplear los departamentos y agencias del poder ejecutivo, mientras una definición federal queda a cargo de una propuesta futura. La Casa Blanca justifica el giro como una forma de reconocer capacidades que, en su opinión, el nombre anterior no comunica, y lo conecta con iniciativas de innovación y política tecnológica. La aplicación concreta dependerá de cómo se formule esa definición y de las medidas adicionales que se identifiquen.
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