Por Canuto  

SpaceX volverá a intentar el vuelo de Starship V3 tras abortar el despegue de la semana pasada, en una prueba que expone los riesgos técnicos y financieros de la empresa después de su histórica oferta pública inicial.

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  • El nuevo intento está programado para el jueves a las 5:45 p. m., hora local, desde Starbase, en el sur de Texas.
  • La misión probará el reinicio de un motor y desplegará 20 satélites Starlink con comunicaciones láser.
  • El aborto anterior provocó una caída aproximada de 3% en las acciones de SpaceX y redujo su valor de mercado en USD $1 billón frente al máximo reciente.

 


SpaceX volverá a intentar el vuelo de su gigantesco cohete Starship el jueves, después de cancelar el despegue previsto para la semana anterior. La nueva prueba llega bajo una atención especial porque ocurre tras la oferta pública inicial de la compañía y pone nuevamente a prueba la tolerancia de los inversores frente a los riesgos técnicos.

El lanzamiento está programado para las 5:45 p. m., hora local, desde la instalación Starbase, ubicada en el sur de Texas. Se trata del segundo vuelo de la última versión del cohete, conocida como Versión 3 o V3.

La misión corresponde al decimotercer vuelo de Starship y al primero realizado desde la oferta pública inicial de SpaceX en junio. Esa operación recaudó USD $86.000 millones, una cifra récord que elevó las expectativas sobre la capacidad de la empresa para convertir sus proyectos espaciales en negocios de gran escala.

Starship ocupa un lugar central en los planes de Elon Musk para desarrollar centros de datos en el espacio, ampliar la red de comunicaciones Starlink y transportar seres humanos hacia la Luna y Marte. Sin embargo, el programa también acumula explosiones, fallas de funcionamiento y retrasos.

Según Bloomberg, el intento anterior se detuvo justo cuando debía comenzar el despegue. Una nube de humo apareció alrededor de la torre de lanzamiento, pero el cohete permaneció en su posición y el sistema activó un aborto automático.

Una prueba crítica para el desarrollo de Starship

Musk explicó posteriormente que algunos motores de Starship no se encendieron durante el intento fallido. También indicó que dos motores del vehículo serían reemplazados antes de que la compañía retomara la cuenta regresiva.

Un lanzamiento abortado no resulta inusual en la industria aeroespacial, donde los sistemas de seguridad pueden detener una misión ante una anomalía. Aun así, el episodio mostró que las acciones de SpaceX siguen siendo sensibles a los contratiempos de ingeniería.

Los títulos de la empresa cayeron aproximadamente 3% durante las operaciones posteriores al mercado en Estados Unidos tras el intento. Al día siguiente, continuaron a la baja y dejaron el valor de mercado USD $1 billón por debajo del máximo alcanzado durante el tercer día de cotización.

Ivan Feinseth, director de inversiones de Tigress Financial Partners, afirmó que el aborto refleja el riesgo de ejecución que enfrenta SpaceX mientras intenta acelerar Starship hacia operaciones reutilizables de alta frecuencia. También advirtió que los retrasos repetidos podrían aplazar las trayectorias previstas de ingresos y márgenes.

La reacción bursátil evidencia una tensión entre dos grupos de participantes. Algunos aceptan que las pruebas frecuentes, los fallos y los ajustes forman parte del método de desarrollo de SpaceX, mientras otros esperan resultados más inmediatos después de la salida a bolsa.

Caleb Henry, director de investigación de la consultora Quilty Space, sostuvo que la volatilidad demuestra que todavía existe un grupo de inversores que no comprende completamente la industria espacial. A su juicio, el comportamiento de las acciones no necesariamente refleja el valor técnico de una campaña de pruebas.

El objetivo de la reutilización total

SpaceX diseñó Starship para que sus dos componentes principales regresen intactos a la Tierra después de cada lanzamiento. El propulsor Super Heavy y la nave Starship deberían volver a volar, una capacidad que ningún otro fabricante de cohetes ha conseguido alcanzar de forma completa.

La empresa ha gastado más de USD $15.000 millones en el desarrollo de Starship. Ese desembolso refleja la magnitud de una apuesta que busca modificar la economía de los lanzamientos mediante vehículos reutilizables y vuelos de alta cadencia.

SpaceX también mantiene contratos con la NASA por aproximadamente USD $4.000 millones para que Starship aterrice astronautas en la Luna tan pronto como en 2028. Para cumplir ese objetivo, la compañía necesita resolver varios desafíos técnicos todavía pendientes.

Entre esas tareas se encuentran el reabastecimiento de combustible en el espacio, la ejecución de docenas de lanzamientos consecutivos y la certificación de seguridad para transportar personas. Starship todavía no ha completado una misión orbital completa, lo que subraya la distancia entre el diseño actual y las metas lunares.

El historial de Falcon 9 ofrece un precedente para la estrategia de SpaceX. Ese cohete enfrentó contratiempos durante sus primeras etapas, pero después se convirtió en el vehículo de lanzamiento más prolífico del mundo.

El modelo de ensayo utilizado por SpaceX busca obtener información operativa con rapidez y corregir los problemas entre cada vuelo. La estrategia puede acelerar el aprendizaje, aunque también expone a la empresa a interrupciones, costos adicionales y reacciones negativas del mercado.

Qué intentará hacer el vuelo del jueves

El plan de vuelo mantiene una estructura similar a la de misiones de prueba anteriores. Durante el despegue, el propulsor Super Heavy encenderá sus 33 motores Raptor para impulsar Starship hacia el espacio a velocidades cercanas a la orbital.

Después de la separación, el propulsor intentará aterrizar en el Golfo de México. Esa maniobra permitirá evaluar otro componente esencial del objetivo de reutilización, además del desempeño del vehículo durante el ascenso.

Mientras permanezca en el espacio, Starship intentará reiniciar uno de sus motores. La maniobra busca comprobar funciones necesarias para futuras misiones más complejas y para operaciones que requieran modificar la trayectoria del vehículo.

La nave también desplegará 20 satélites Starlink mejorados. Después de salir del compartimento, los satélites extenderán sus paneles solares y tratarán de conectarse con la red más amplia de Starlink mediante comunicaciones basadas en láser.

Los satélites deberían regresar a la atmósfera aproximadamente 20 minutos después del despliegue. El plan contempla que se quemen durante la reentrada, como parte de la naturaleza experimental de esta carga útil.

Alrededor de una hora después del despegue, Starship tiene previsto aterrizar en el océano Índico. La secuencia completa ofrecerá datos sobre el ascenso, la separación, las pruebas en el espacio, la carga útil y el descenso final.

Presión financiera y expectativas de los inversores

El calendario de Starship importa tanto por razones técnicas como financieras. Cada demora puede modificar las previsiones sobre ingresos, márgenes y el momento en que los proyectos asociados comiencen a generar resultados comerciales.

La oferta pública inicial de junio incorporó a SpaceX a una nueva etapa de escrutinio. Antes de la operación, los fallos de prueba podían interpretarse principalmente como parte del desarrollo; después, los inversores también los valoran como riesgos para una empresa cotizada.

La caída posterior al aborto no significa que el programa haya terminado ni que la misión del jueves vaya a fracasar. Sí muestra que el mercado puede reaccionar con rapidez ante cualquier señal que amenace los plazos de reutilización y despliegue.

El contraste entre Falcon 9 y Starship ayuda a entender la discusión. El éxito posterior de Falcon 9 respalda la idea de que los tropiezos iniciales pueden preceder a una operación sólida, pero Starship enfrenta una escala, una arquitectura y unos objetivos todavía más exigentes.

La misión también tiene implicaciones para Starlink y para las ambiciones de infraestructura espacial de Musk. Una prueba exitosa podría fortalecer la confianza en esos planes, mientras otro retraso prolongaría las dudas sobre la velocidad de ejecución.

Por ahora, la empresa debe superar primero la cuenta regresiva y demostrar que los motores reemplazados funcionan como se espera. El resultado no resolverá todos los desafíos de Starship, pero aportará información clave sobre el camino hacia vuelos orbitales completos y misiones tripuladas.

La atención estará concentrada en el despegue desde Starbase, aunque el verdadero examen abarcará toda la secuencia. El reinicio del motor, el despliegue de los satélites, la conexión láser y el aterrizaje previsto en el océano Índico serán igualmente determinantes.

Según Bloomberg, la prueba representa un nuevo momento de alta visibilidad para una compañía cuyo desarrollo combina avances extraordinarios con interrupciones dramáticas. SpaceX buscará convertir el intento abortado en datos útiles, mientras sus inversores esperan señales concretas de progreso.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.

 


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