Por Canuto  

Bitcoin inicia septiembre con el recuerdo de ocho cierres mensuales negativos en los últimos 13 años, mientras el S&P 500 arrastra un patrón similar. Tasas, elecciones de medio mandato y una resistencia técnica relevante podrían definir si el llamado Septiembre Rojo vuelve a imponerse.

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  • Bitcoin ha cerrado septiembre con pérdidas en ocho de los últimos 13 años y registra un rendimiento promedio de -2,97%.
  • El S&P 500 acumula una caída promedio cercana a 0,6% en septiembre desde 1945, patrón que empeora al incluir datos desde 1928.
  • BTC abre septiembre cerca de USD $77.500, con resistencia entre USD $81.455 y USD $82.538, mientras el mercado espera la decisión de la Reserva Federal.

 


 

Bitcoin (BTC) llega al inicio de septiembre con una combinación incómoda: un historial estacional desfavorable, señales de presión macroeconómica y una zona técnica que ha frenado su avance reciente.

El fenómeno que los traders de criptomonedas bautizaron como Septiembre Rojo no constituye una ley del mercado, pero sí describe un patrón persistente que también aparece en Wall Street, donde septiembre suele ser el mes más débil del calendario.

Los datos mensuales recopilados por CoinGlass muestran que BTC terminó septiembre con pérdidas en ocho de los últimos 13 años, contando desde 2013, lo que equivale a una tasa de cierres negativos de 61,5%. En ese período, el rendimiento promedio fue de -2,97% y la mediana alcanzó -2,44%, una combinación que sugiere que el resultado desfavorable no depende únicamente de unos pocos desplomes excepcionales.

Un patrón que Bitcoin comparte con Wall Street

La mediana negativa resulta especialmente relevante porque indica que un septiembre típico también ha tendido a restar valor, incluso cuando el promedio puede distorsionarse por movimientos extremos. Solo junio se aproxima a ese comportamiento entre los meses del año, con una pérdida promedio de 1,59%, mientras que el resto del calendario registra resultados medios positivos en el mismo período.

Octubre aparece como el gran contraste dentro del calendario de Bitcoin, con un rendimiento promedio de 19,92% y una mediana de 14,71%. De allí surge la celebración de Uptober entre los participantes del mercado, aunque el comportamiento de agosto demuestra por qué los promedios deben analizarse junto con la distribución de los resultados.

Agosto acumuló un rendimiento promedio positivo de 2,82% desde 2013, pero su mediana fue negativa en 6,99%. En términos prácticos, la mayoría de los agostos terminó con pérdidas y unos pocos años extraordinarios elevaron el promedio hasta terreno positivo, una advertencia contra la lectura simplista de las estadísticas estacionales.

El patrón bursátil es mucho más antiguo que el de Bitcoin y cuenta con registros de largo plazo. Según investigaciones de mercado citadas por la fuente, el S&P 500 ha promediado una caída aproximada de 0,6% en septiembre desde 1945, mientras que al extender la serie hasta 1928 la pérdida media se acerca a un rango de entre 1,1% y 1,2%.

Las explicaciones detrás de la debilidad de septiembre

No existe consenso sobre una causa única para el desempeño históricamente débil de septiembre en las acciones estadounidenses. Una de las teorías sostiene que los fondos mutuos, cuyos años fiscales terminan el 31 de octubre, venden durante septiembre algunas posiciones perdedoras para aprovechar pérdidas fiscales antes del cierre de sus cuentas.

Otra explicación apunta al regreso de los operadores institucionales después de las vacaciones de verano, cuando las mesas de negociación retoman su actividad completa y pueden ejecutar reducciones de riesgo que habían quedado aplazadas. A esa dinámica se suma la reunión de mitad de mes de la Reserva Federal, que suele coincidir con un período de mayor sensibilidad y volatilidad en los mercados.

Ninguna de esas hipótesis explica directamente el comportamiento de Bitcoin, que no tiene un año fiscal corporativo ni cierra sus operaciones por vacaciones estacionales. Sin embargo, BTC se ha integrado cada vez más al sistema financiero global y en varios períodos se ha comportado como un activo tecnológico de alta beta, por lo que puede amplificar los movimientos de apetito o rechazo por el riesgo.

El calendario de 2026 añade una capa política al escenario, ya que se trata de un año de elecciones legislativas de medio mandato en Estados Unidos. En los diez ciclos de medio mandato registrados desde 1986, el mínimo promedio del mercado bursátil estadounidense se produjo el 2 de septiembre, con descensos cercanos a 17% desde el máximo previo antes de una recuperación posterior.

El precedente reciente y el escenario actual

El septiembre del año anterior comenzó con BTC alrededor de USD $108.000 y un RSI cercano a 38, una lectura asociada con condiciones de sobreventa. Ben Kurland, CEO de DYOR, declaró a Decrypt que la idea del Septiembre Rojo era más un mito que una cuestión matemática, pero durante la primera mitad del mes el comportamiento del mercado pareció favorecer a quienes esperaban debilidad.

Una semana particularmente intensa eliminó unos USD $162.000 millones de la capitalización total del mercado de criptomonedas y llevó a Bitcoin hacia USD $112.000, con un mínimo intradía cercano a USD $111.986. El mercado de predicción Myriad llegó a mostrar probabilidades cercanas a 60% para otro día negativo, mientras los participantes intentaban estimar si la presión vendedora todavía tenía recorrido.

La recuperación posterior cambió el desenlace mensual. CryptoQuant identificó como una señal alcista la rotación de monedas desde tenedores de largo plazo hacia fondos cotizados en bolsa, y Bitcoin volvió a superar USD $114.000 para cerrar septiembre con una ganancia de 5,16%, su tercer septiembre consecutivo en terreno positivo según el registro citado.

La recuperación, no obstante, duró poco más de una semana en el calendario siguiente. Bitcoin superó USD $126.000 el 6 de octubre, pero el 10 de octubre una amenaza de aranceles de 100% a las importaciones chinas, formulada por el presidente Donald Trump, provocó una liquidación de USD $19.000 millones en posiciones con margen durante 24 horas y afectó a 1,6 millones de traders.

Wintermute dijo a Decrypt que dejó de operar por completo porque el movimiento había quebrado sus reglas internas de riesgo. Bitcoin cayó desde más de USD $121.000 hasta situarse brevemente por debajo de USD $102.000, mientras algunas criptomonedas de capa 2 perdieron 70% en cuestión de horas; octubre terminó con una caída de 3,69%, apenas el tercer cierre negativo de ese mes desde 2013.

La debilidad se extendió a noviembre, que terminó con una pérdida de 17,67%, el peor resultado mensual de Bitcoin desde 2018. El deterioro llevó al mercado hacia un mínimo de 21 meses cercano a USD $59.300 en junio, un tramo que los traders comenzaron a describir como un nuevo invierno cripto y que mostró cómo un mes tradicionalmente favorable puede ser desplazado por un shock macroeconómico.

Al abrir septiembre de 2026, BTC cotiza cerca de USD $77.500, ligeramente por debajo en la jornada, después de cerrar agosto con una ganancia cercana a 25%, su mejor agosto desde 2021. El avance se estancó justo debajo de una resistencia ubicada entre USD $81.455 y USD $82.538, mientras el soporte aparece entre USD $73.670 y USD $75.157.

La jornada también coincidió con salidas netas de aproximadamente USD $201,2 millones en los ETF spot de Bitcoin en Estados Unidos, según datos citados por una fuente especializada. Ese flujo puede considerarse un factor plausible de presión sobre el precio, pero no permite establecer por sí solo que haya sido la causa del retroceso diario.

Tasas, bonos y la prueba de septiembre

El entorno macroeconómico también cambió respecto de la primavera. La fuente atribuye al primer discurso de Kevin Warsh como presidente de la Reserva Federal en Jackson Hole una advertencia sobre un índice de precios PCE que avanza 3,7% interanual y se acelera en la medición de seis meses.

La herramienta FedWatch de CME situó en 68,2% las probabilidades de una subida de tasas en septiembre, mientras el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 30 años llegó a 5,28% a finales de agosto. Ese nivel no se observaba desde antes de la crisis financiera de 2008, de modo que el costo del dinero y la presión sobre los bonos pueden dominar la estacionalidad habitual.

El repunte simultáneo del oro y de Bitcoin ofrece otra pista sobre el comportamiento reciente de los inversores. Más que una señal pura de apetito por el riesgo, la coincidencia puede reflejar una cobertura ante la degradación monetaria y ante la posibilidad de que la Reserva Federal deba mantener una política expansiva mientras la inflación continúa sin ceder.

La propuesta de regla Regulation Crypto Assets de la Comisión de Bolsa y Valores, publicada el 18 de agosto, aporta un viento regulatorio favorable dentro de un panorama todavía incierto. El próximo punto de máxima atención será la reunión de la Reserva Federal del 15 y 16 de septiembre, cuando el banco central decidirá si eleva las tasas por primera vez desde el ciclo de endurecimiento de 2022 y 2023.

Aquel ciclo arrastró a Bitcoin aproximadamente 65% hasta un mínimo de USD $15.500 en noviembre de 2022, aunque la repetición de ese resultado no puede darse por descontada. El historial estacional sirve como referencia, pero la reacción de BTC dependerá de las tasas, los flujos hacia los ETF, la liquidez y la capacidad del precio para superar la resistencia inmediata sin perder el soporte señalado.

El llamado Septiembre Rojo, por tanto, funciona mejor como una alerta de riesgo que como una predicción automática. Bitcoin puede desafiar la estadística, como lo hizo el año anterior, pero el mercado inicia este mes con suficientes tensiones para que cada dato macroeconómico vuelva a poner a prueba la confianza de los inversores.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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