Por Canuto  

El valor de los préstamos apalancados estadounidenses que cotizan a menos de 60 centavos por dólar llegó a USD $65.000 millones, su nivel más alto desde marzo de 2020. JPMorgan identifica a la tecnología como el sector más presionado y anticipa un aumento de los impagos.
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  • Los préstamos en dificultades profundas subieron desde USD $40.000 millones hace un año, mientras el total de créditos con problemas se acercó al máximo de 2020.
  • La tecnología concentra el 39% de la deuda en dificultades, con USD $54.400 millones, y afronta vencimientos de software superiores a USD $100.000 millones.
  • JPMorgan proyecta que en 2027 la tasa de impago alcance 2,75% en bonos de alto rendimiento y 4,50% en préstamos apalancados.


Los préstamos en dificultades en EE. UU. escalan a niveles de la pandemia

La deuda más presionada vuelve a niveles de 2020

El segmento más deteriorado del mercado estadounidense de préstamos apalancados alcanzó una dimensión que no registraba desde los primeros meses de la pandemia, con empresas tecnológicas entre las más expuestas. El valor de los créditos que se negocian por debajo de 60 centavos por dólar llegó a USD $65.000 millones, frente a USD $40.000 millones un año antes, según un informe de estrategas de JPMorgan Chase & Co. divulgado el martes 6 de octubre de 2026.

Ese umbral identifica préstamos en dificultades profundas: el mercado los valora con un descuento considerable respecto de su valor nominal, una señal de que los inversores perciben riesgos elevados. El aumento hasta USD $65.000 millones marca el nivel más alto desde marzo de 2020, cuando la pandemia provocó una fuerte tensión en los mercados, aunque la cifra por sí sola no equivale a una declaración de impago ni confirma que todos esos créditos terminarán en incumplimiento.

La presión también aparece en una franja más amplia, que incluye préstamos apalancados negociados a 80 centavos por dólar o menos. El valor de esos créditos alcanzó USD $139.800 millones, un incremento de casi 90% en doce meses y apenas USD $4.000 millones por debajo del máximo registrado en mayo de 2020, de acuerdo con las estimaciones de los estrategas del banco.

El recuento de emisores muestra que el deterioro no se limita a unas pocas operaciones: alrededor de 141 compañías con préstamos apalancados cotizaban por debajo de 80 centavos por dólar. Son 35 emisores más que hace un año, y entre los principales contribuyentes figuran los proveedores de software CDK Global, QLIK Technologies Inc. y Quest Software, nombres que sitúan a la industria tecnológica en el centro de la preocupación.

La tecnología concentra la mayor parte del riesgo

El sector tecnológico reúne 39% de los préstamos apalancados en dificultades, equivalentes a USD $54.400 millones, según el informe de JPMorgan. Esa concentración hace que la evolución de sus empresas tenga un peso considerable en el deterioro general del mercado, aunque el dato no implica que todas las compañías tecnológicas afronten problemas financieros del mismo tipo o con la misma intensidad.

Dentro de ese sector, las compañías de software enfrentan condiciones de refinanciación cada vez más exigentes mientras se aproxima un volumen superior a USD $100.000 millones en deuda con vencimiento. La magnitud de esos compromisos cobra relevancia porque las firmas tendrán que buscar alternativas para pagar, renovar o reestructurar obligaciones en un entorno que, según el análisis, se ha vuelto menos favorable para los prestatarios.

El informe también vincula la presión sobre el software con la inquietud creciente de que los avances en inteligencia artificial puedan alterar los modelos de negocio de empresas que ofrecen servicios de software. Se trata de una preocupación de los inversores sobre el posible impacto de la tecnología, no de una conclusión de que la IA ya haya desplazado a esas compañías ni de una predicción sobre el destino de cada emisor.

La combinación de dudas sobre el futuro del sector y vencimientos de deuda próximos puede complicar el acceso a nueva financiación para las empresas más endeudadas. En el mercado, una cotización por debajo de 80 centavos por dólar refleja que los inversores exigen un descuento para asumir ese riesgo; los valores inferiores a 60 centavos señalan un grado de tensión aún mayor, como muestra el crecimiento de la franja más afectada.

Los créditos de menor calidad acumulan pérdidas

La presión se refleja también en el rendimiento de los préstamos con calificación CCC, el escalón más bajo dentro de la deuda de alto rendimiento o de grado especulativo. Esa categoría acumulaba una caída de 1,97% en lo que iba de 2026, mientras las demás categorías de préstamos con calificación especulativa registraban ganancias, de acuerdo con los datos citados por JPMorgan.

En el mercado de bonos de alto rendimiento, los diferenciales de la deuda CCC superaron los 1.000 puntos básicos, su nivel más alto desde la crisis bancaria regional de 2023. El diferencial mide la compensación adicional que exigen los inversores frente a referencias de menor riesgo; cuando aumenta, refleja una percepción más elevada de riesgo crediticio o una menor disposición a comprar esa deuda.

Los rendimientos de los bonos CCC subieron a 15,58%, el nivel más alto desde noviembre de 2022. Esa cifra indica el rendimiento que el mercado exige para mantener esos títulos a sus precios actuales, no una tasa garantizada para cada inversor ni una predicción de que los emisores vayan a pagar puntualmente.

JPMorgan atribuye el aumento constante de los diferenciales en los últimos meses a la combinación de mayores rendimientos globales de los bonos y un giro de la Reserva Federal hacia una política más restrictiva. Según los estrategas, ese entorno eleva los costos de servicio y refinanciación de la deuda para los prestatarios muy apalancados, justo cuando se aproxima un volumen importante de vencimientos de bonos y préstamos.

JPMorgan anticipa más impagos en 2027

Los estrategas señalaron además que, durante 2026, el volumen de bonos de alto rendimiento afectado por impagos superaba al de los préstamos. Según el informe, es la primera vez desde 2020 que ocurre esa diferencia, un cambio que destaca porque las dos clases de deuda están mostrando tensiones, aunque sus volúmenes afectados no evolucionen de manera idéntica.

Para 2026, JPMorgan proyecta una tasa de impago de 2,25% tanto para los bonos de alto rendimiento como para los préstamos apalancados. El banco espera que ambas tasas aumenten el próximo año, con una previsión de 2,75% para los bonos y 4,50% para los préstamos, de modo que su pronóstico asigna un deterioro más marcado a esta última categoría.

Esas cifras son proyecciones y no resultados confirmados: indican la expectativa del banco sobre la proporción de deuda que podría incumplir, no el número definitivo de empresas que dejarán de pagar. La diferencia entre las previsiones para bonos y préstamos también muestra que JPMorgan no anticipa una trayectoria uniforme para todos los segmentos de crédito, pese a que ambos podrían registrar un aumento de impagos.

La evolución de los próximos meses dependerá, según los factores descritos en el análisis, de la capacidad de las compañías endeudadas para refinanciar vencimientos y afrontar costos de financiación más altos. Por ahora, el salto de los préstamos bajo 60 centavos, la concentración tecnológica y el debilitamiento de los títulos CCC dibujan un panorama de mayor riesgo, sin que esos indicadores permitan afirmar por sí solos que se repetirá una crisis como la de 2020.


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