El PIB de Estados Unidos cerró 2025 con una sorpresa negativa: el crecimiento del cuarto trimestre quedó muy por debajo de lo esperado y el cierre del gobierno que se extendió por 43 días aparece como un factor clave en el freno. Mientras Trump responsabiliza al shutdown y vuelve a pedir tasas más bajas, los datos de la BEA también muestran un contraste marcado entre el consumo de servicios y bienes, además del impulso puntual de la inversión ligada a la expansión de la IA.
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- La BEA reportó que el PIB de EE. UU. creció a una tasa anualizada de 1,4% en el 4T de 2025, frente a una expectativa de 2,9%.
- El gasto gubernamental cayó a una tasa anualizada de 5,1% y restó 0,9 puntos porcentuales; el gasto federal se contrajo 16,6%.
- La inversión vinculada a la IA destacó: el gasto en equipo de procesamiento de información aportó 0,65 puntos porcentuales al crecimiento.
🚨 PIB de EE. UU. decepciona: crecimiento de solo 1,4% en el 4T de 2025
El cierre del gobierno impactó significativamente en la cifra.
El gasto público cayó 5,1%, restando 0,9 puntos al crecimiento.
Trump culpa al shutdown y pide tasas de interés más bajas.
La inversión… pic.twitter.com/9fJJJJxMXr
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Un cierre de 2025 con crecimiento por debajo de lo esperado
La economía de Estados Unidos se desaceleró al final de 2025 y quedó por debajo de lo que anticipaban los analistas. Nuevos datos publicados el viernes por la Oficina de Análisis Económico (BEA, por sus siglas en inglés) mostraron que el PIB real creció a una tasa anualizada de 1,4% durante los últimos tres meses de 2025. Los economistas esperaban una expansión anualizada de 2,9% para ese mismo período.
El reporte no solo sorprendió por la magnitud de la diferencia frente a las previsiones. También llegó más tarde de lo previsto debido a un factor político y administrativo que afectó tanto el calendario como la actividad económica. La publicación estaba programada para el 29 de enero, pero la recopilación de datos se retrasó por el cierre del gobierno que abarcó todo octubre y parte de noviembre.
En mercados financieros, datos del PIB como estos suelen mover expectativas sobre el rumbo de las tasas de interés, el apetito por riesgo y la lectura sobre ganancias corporativas. Para el ecosistema cripto y las acciones asociadas a tecnología e IA, el crecimiento y la política monetaria suelen ser variables determinantes del flujo de capital. En ese sentido, un cierre de año con un dato más débil abre preguntas sobre la fortaleza del ciclo económico.
La BEA también dejó una lectura anual para dimensionar el contexto. Durante todo 2025, la economía estadounidense creció 2,2%, lo que implicó una desaceleración moderada frente al crecimiento de 2,8% registrado en 2024. Esa diferencia ayuda a entender por qué el dato trimestral alimentó un debate inmediato sobre qué componentes se enfriaron y cuáles siguieron sosteniendo la expansión.
El peso del shutdown: gasto público a la baja y datos retrasados
El cierre del gobierno aparece como un elemento central para entender la cifra. De acuerdo con el informe, el gasto gubernamental cayó a una tasa anualizada de 5,1% en el cuarto trimestre. Ese retroceso restó 0,9 puntos porcentuales a la tasa de crecimiento principal, un impacto relevante en un trimestre donde el crecimiento total fue de 1,4%.
La contracción fue todavía más marcada en el componente federal. El gasto del gobierno federal cayó a un ritmo anualizado de 16,6% y, por sí solo, contribuyó a una caída de 1,15 puntos porcentuales en el crecimiento principal. En una contabilidad del PIB por componentes, ese tipo de movimiento puede inclinar la balanza incluso si otros rubros, como la inversión privada, muestran avances.
Antes de que se conociera el reporte, el presidente Donald Trump se pronunció en Truth Social. En esa publicación, atribuyó al cierre del gobierno de 43 días un costo de “al menos dos puntos en el PIB” para la economía de Estados Unidos. Además, el presidente volvió a pedir tasas de interés más bajas, una solicitud que se alinea con una postura favorable a abaratar el crédito para impulsar consumo e inversión.
El efecto del shutdown no fue solo económico, sino también operativo. El reporte había sido calendarizado para el 29 de enero, pero el trabajo de recopilación y procesamiento estadístico sufrió retrasos por el cierre que cubrió todo octubre y parte de noviembre. Para inversionistas y analistas, la demora agrega fricción a la lectura del ciclo, porque reduce la velocidad con que se ajustan expectativas en torno a crecimiento y política monetaria.
Qué dijo la BEA sobre los componentes del PIB
En su comunicado, la BEA explicó que “la desaceleración del PIB real en el cuarto trimestre reflejó caídas en el gasto gubernamental y las exportaciones y una desaceleración en el gasto del consumidor que fueron parcialmente compensadas por una aceleración en la inversión”. Esa síntesis ayuda a ubicar el dato en un marco más amplio, en el que algunos motores se apagaron y otros tomaron el relevo.
La mención a exportaciones y consumo es clave porque, en condiciones normales, estos rubros suelen ofrecer señales tempranas sobre confianza y demanda. Si las exportaciones retroceden y el consumo pierde impulso, la narrativa del crecimiento puede cambiar rápidamente hacia una más defensiva. Aun así, el comunicado también subraya que la inversión aceleró, lo que matiza la lectura negativa del titular.
El reporte destacó además una medida que muchos economistas siguen para observar el pulso interno de la economía, aislando algunos ruidos. Las ventas finales reales a compradores privados nacionales, que suman el gasto del consumidor y la inversión fija privada bruta, aumentaron 2,4% en el cuarto trimestre. En el tercer trimestre, ese indicador había subido 2,9%.
El dato de 2,4% sugiere que, debajo del titular afectado por el gasto público, el impulso privado siguió siendo relativamente sólido, aunque menor que el trimestre anterior. Para quienes siguen mercados de riesgo, esta métrica suele importar porque busca capturar la demanda privada doméstica. En contextos de volatilidad macro, una diferencia entre el titular del PIB y estas “ventas finales” puede modificar la interpretación del momento económico.
Consumo dividido: servicios al alza y bienes en retroceso
Dentro del gasto del consumidor, el informe mostró una división marcada entre bienes y servicios. El gasto en servicios aumentó a una tasa anualizada de 3,4% durante el trimestre. En contraste, el gasto en bienes cayó 0,1% en términos reales, un comportamiento que sugiere un patrón de demanda menos favorable para rubros de consumo tangible.
Esta divergencia suele observarse en etapas donde los hogares priorizan experiencias, salud, vivienda, transporte o servicios digitales, mientras moderan compras de bienes duraderos o semiduraderos. La BEA no atribuyó esa separación a una causa única dentro del comunicado, pero el contraste aporta una pista sobre cómo cambió la composición del gasto al cierre del año. Para empresas y mercados, esa composición puede ser tan relevante como el crecimiento total.
Para el público que sigue criptomonedas, memestocks e IA, el comportamiento del consumo importa por su relación con el apetito por riesgo. Un consumidor más prudente en bienes puede coincidir con una lectura de cautela, aunque no necesariamente implica una contracción inminente. Al mismo tiempo, un avance fuerte en servicios puede sostener ingresos en sectores específicos y mantener la economía lejos de una caída abrupta.
En todo caso, el mensaje del trimestre fue mixto. El consumo se desaceleró respecto a períodos anteriores, pero no se desplomó; además, la economía mantuvo crecimiento, aunque por debajo de lo esperado. Esa combinación suele producir reacciones cruzadas: preocupación por la sorpresa negativa del PIB y, a la vez, atención a los componentes que siguen mostrando dinamismo.
La huella de la IA en la inversión y el crecimiento
El reporte también reflejó el impacto que la expansión de la inteligencia artificial está teniendo en el crecimiento económico. En el cuarto trimestre, el gasto en equipo de procesamiento de información contribuyó con 0,65 puntos porcentuales al crecimiento económico. En un trimestre de 1,4% anualizado, un aporte de ese tamaño resulta significativo y refuerza la idea de que la inversión tecnológica sigue jugando un rol central.
La BEA informó además que, dentro de la inversión fija privada, que aumentó 2,6% durante el trimestre, el gasto en productos de propiedad intelectual creció al ritmo más rápido: 7,4%. Este componente suele incluir inversión en software, investigación y desarrollo, y otros activos intangibles. En la economía digital, estos rubros se asocian con mejoras de productividad y con estrategias empresariales para capturar ventajas competitivas.
Para el ecosistema cripto, estas señales importan por dos vías. Primero, porque un ciclo de inversión fuerte en infraestructura digital y cómputo puede impulsar narrativas de largo plazo sobre adopción tecnológica. Segundo, porque la IA compite por capital, energía y capacidad de centros de datos, elementos que también afectan a industrias cercanas como minería de Bitcoin y servicios de nube que sostienen a múltiples plataformas financieras.
Sin embargo, el informe no plantea que la IA compense por sí sola los retrocesos del gasto público o la caída de exportaciones. Más bien, sugiere un escenario en el que ciertos motores tecnológicos siguen acelerando, incluso cuando otros componentes macroeconómicos enfrentan frenos. Ese contraste es parte del debate actual sobre si el crecimiento futuro dependerá más de inversión e innovación, o de una recuperación más amplia de consumo y sector público.
Lecturas de mercado: Trump, tasas y la expectativa de rebote en 2026
El dato del PIB reavivó el debate político sobre el costo económico del shutdown y sobre el rol de la política monetaria. Trump culpó al cierre del gobierno por la debilidad del trimestre y reiteró su llamado a tasas de interés más bajas. En general, las tasas más bajas suelen favorecer activos de riesgo al reducir el rendimiento de alternativas conservadoras y abaratar el financiamiento, aunque su implementación depende de la evaluación de inflación y crecimiento por parte de la autoridad monetaria.
Desde el análisis privado, Paul Ashworth, economista jefe para América del Norte en Capital Economics, señaló en una nota posterior a la publicación que el cierre fue un lastre mayor de lo esperado durante el cuarto trimestre. No obstante, afirmó que espera que este impacto se revierta en el primer trimestre de 2026. Según su firma, el crecimiento del PIB anualizado alcanzaría 3% en ese período.
Ese posible rebote, de concretarse, sería consistente con la idea de que parte del choque fue temporal. Cuando el gasto gubernamental se normaliza y la actividad reprimida se recupera, el crecimiento puede mostrar una mejora aritmética en el trimestre siguiente. Aun así, el mercado suele exigir confirmación con datos futuros, especialmente después de una sorpresa tan grande frente a las expectativas de 2,9% anualizado para el 4T.
Por ahora, la cifra de 1,4% anualizado marca un cierre de 2025 con señales mixtas: debilidad clara en el componente público y en exportaciones, un consumo que pierde ritmo y, al mismo tiempo, un impulso visible desde la inversión y la expansión asociada a la IA. En un entorno donde las tasas, el crecimiento y la narrativa tecnológica se entrelazan, el siguiente trimestre será clave para validar si el frenazo fue un bache por el shutdown o una advertencia de desaceleración más persistente.
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