Por Canuto  

Los precios del petróleo retomaron su escalada luego de que Benjamin Netanyahu advirtiera que la guerra con Irán “no ha terminado” y Donald Trump calificara de “totalmente inaceptable” la más reciente contrapropuesta iraní. El repunte de Brent y WTI refleja el temor a nuevas interrupciones en el estrecho de Ormuz y a un conflicto más largo con impacto global sobre energía, inflación y crecimiento.

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  • El WTI subió 2,4% hasta USD $97,69 y el Brent avanzó 2,3% hasta USD $103,68.
  • Netanyahu afirmó que aún quedan uranio enriquecido, instalaciones nucleares y misiles balísticos por desmantelar en Irán.
  • Citi advirtió que los riesgos para el petróleo siguen al alza si se retrasa la reapertura total del estrecho de Ormuz.

 


Los precios del petróleo iniciaron la semana con nuevas alzas, en un mercado dominado por el riesgo geopolítico en Oriente Medio. La subida se produjo después de que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, advirtiera que la guerra con Irán “no ha terminado”, mientras el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, rechazó la más reciente contrapropuesta iraní para poner fin al conflicto.

En las primeras operaciones del lunes, los futuros del West Texas Intermediate para entrega en junio avanzaron 2,4% y se ubicaron en USD $97,69 por barril hacia las 6:40 a. m., hora del Este. En paralelo, los futuros del Brent para entrega en julio, referencia internacional, subieron 2,3% hasta USD $103,68 por barril.

Ambos contratos acumulan un repunte cercano al 40% desde el 28 de febrero, fecha en la que comenzó la guerra liderada por Estados Unidos e Israel contra Irán. Esa magnitud da una idea del nivel de tensión que los operadores siguen descontando en el mercado energético.

Para los inversionistas, el factor decisivo sigue siendo el estrecho de Ormuz. Se trata de una de las rutas más críticas para el comercio mundial de energía y cualquier amenaza a su funcionamiento tiende a trasladarse con rapidez a los precios del crudo, la gasolina y otros derivados.

Netanyahu y Trump endurecen el tono

En una entrevista grabada para el programa “60 Minutes” de CBS, Netanyahu sostuvo que aún queda “trabajo por hacer” en Irán. Según dijo, todavía existe material nuclear, uranio enriquecido que debe ser retirado del país, así como sitios de enriquecimiento que deben ser desmantelados.

El primer ministro israelí también afirmó que Irán mantiene grupos aliados a los que apoya y que aún busca producir misiles balísticos. Al ser consultado sobre cómo Estados Unidos e Israel retirarían el material nuclear, respondió: “Entras y lo sacas”.

Sus declaraciones enfriaron las expectativas de una desescalada rápida. El comentario llegó en un momento especialmente sensible, porque Washington y Teherán continúan intentando negociar un acuerdo de paz por medio de mediadores en Pakistán, sin que hasta ahora se haya alcanzado un pacto definitivo.

Trump reforzó esa percepción al rechazar públicamente la más reciente respuesta iraní a la propuesta de Estados Unidos. En una publicación en Truth Social, escribió que había leído la respuesta de los llamados “Representantes” de Irán y que no le gustaba, calificándola de “¡TOTALMENTE INACEPTABLE!”.

El endurecimiento del lenguaje de ambos líderes alimentó la idea de que el conflicto podría prolongarse. En mercados de materias primas, esa clase de señales suele tener un efecto inmediato, porque sugiere que la oferta global de crudo puede seguir bajo presión por más tiempo.

La propuesta iraní y el punto crítico de Ormuz

De acuerdo con detalles reportados por The Wall Street Journal y citados por CNBC, Irán no aceptó las exigencias de Estados Unidos respecto a su programa nuclear ni a sus reservas de uranio altamente enriquecido. En cambio, propuso negociaciones nucleares separadas del acuerdo para poner fin a la guerra.

Según ese reporte, Teherán planteó que una parte de su uranio altamente enriquecido fuera diluida y que el resto se enviara a un tercer país. Ese material sería devuelto a Irán si Estados Unidos abandonara el acuerdo en el futuro.

La contrapropuesta también incluía que Washington levantara su bloqueo sobre los puertos iraníes. A cambio, Irán reabriría el estrecho de Ormuz al tráfico comercial, una condición clave para aliviar el estrés que hoy pesa sobre el mercado energético global.

Sin embargo, Estados Unidos busca garantías de que Irán pondrá fin a su programa nuclear como parte de cualquier acuerdo de paz. Según la misma información, Irán aceptó suspender el enriquecimiento de uranio, pero por un período más corto que la moratoria de 20 años que propone Washington, y además rechazó desmantelar sus instalaciones nucleares.

Esa diferencia entre las posiciones explica por qué el mercado sigue asignando una prima de riesgo tan elevada al barril. La reapertura de Ormuz no depende solo de una tregua militar, sino de un entendimiento político y nuclear que aún luce lejano.

Citi advierte que los riesgos siguen al alza

Los analistas de Citi señalaron en su más reciente informe sobre petróleo que los precios podrían subir aún más si Irán y EE. UU. no logran un acuerdo. Aunque el mercado ha contado con ciertos amortiguadores, el banco considera que el balance de riesgos sigue inclinado al alza.

Entre esos factores de contención, Citi mencionó los altos inventarios de crudo, las liberaciones desde reservas estratégicas, una demanda más débil en economías en desarrollo y señales intermitentes sobre una posible desescalada en Oriente Medio. Aun así, el banco remarcó que el control que conserva Irán sobre los tiempos y condiciones de un acuerdo sigue siendo muy relevante.

La entidad proyecta que el régimen iraní terminará alcanzando un pacto que permita reabrir el estrecho hacia finales de mayo. No obstante, advirtió que los riesgos apuntan a un retraso de ese calendario o incluso a una reapertura parcial, lo que implicaría disrupciones más prolongadas.

Para el mercado, ese matiz es importante. Una reapertura incompleta puede mantener altos los costos logísticos, los seguros marítimos y la volatilidad de los contratos futuros, incluso si la situación militar deja de deteriorarse a corto plazo.

Temor a destrucción de la demanda

Felipe Elink Schuurman, CEO y cofundador de Sparta Commodities, planteó que la pandemia de coronavirus ofrece una analogía útil para entender la dimensión del ajuste que podría necesitar el mercado petrolero. En declaraciones a “Squawk Box Europe” de CNBC, recordó que en 2020 se perdieron en promedio 9 millones de barriles diarios de demanda frente a 2019.

Según Schuurman, esa cifra es prácticamente equivalente a lo que ahora se estaría perdiendo en términos de suministro. Desde su perspectiva, el mercado tendrá que ajustarse y alcanzar un nivel de destrucción de la demanda que compense la escasez actual.

El ejecutivo dijo que la gran pregunta es de dónde vendrá esa destrucción de la demanda. A su juicio, será una situación en la que los países más ricos terminarán pagando más, aunque no necesariamente con un crudo en USD $200 por barril.

Su advertencia es que el impacto más visible podría sentirse con mayor regularidad en los productos refinados, que son los que consume la población. En ese escenario, los países más pobres enfrentarían una crisis humanitaria, Europa una crisis económica y Estados Unidos una crisis política.

Ese comentario resume un temor central del mercado: cuando el petróleo sube por riesgo de oferta, no solo se encarece el combustible. También aumentan costos de transporte, manufactura y alimentos, lo que puede frenar el crecimiento y complicar las decisiones de política monetaria.

Impacto más allá del mercado energético

La guerra y el cierre posterior del estrecho de Ormuz por parte de Irán ya han elevado los costos globales de la energía y empujado al alza los precios de la gasolina en Estados Unidos. Eso explica por qué la evolución del conflicto no solo importa a traders de materias primas, sino también a gobiernos, bancos centrales y empresas.

Además, el momento político añade otra capa de incertidumbre. Los comentarios de Netanyahu se producen antes del viaje que Trump realizará más adelante esta semana a China, donde se espera que se reúna con el presidente Xi Jinping, en un contexto donde la energía y la estabilidad del comercio global pesan sobre la agenda internacional.

Para los mercados financieros, un petróleo persistentemente alto puede traducirse en inflación más resistente, presión sobre activos de riesgo y renovada volatilidad en acciones, divisas y bonos. Aunque esta noticia se centra en el crudo, su onda expansiva alcanza a prácticamente todas las clases de activos.

Por ahora, el mensaje del mercado es claro: mientras no exista un acuerdo verificable entre Estados Unidos e Irán y la reapertura de Ormuz siga en duda, Brent y WTI mantendrán incorporada una prima de riesgo significativa. En otras palabras, la diplomacia aún no ha logrado desplazar al miedo como principal motor del precio del petróleo.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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