Por Canuto  

La tensión entre Washington y Teherán volvió a golpear al mercado energético. Tras nuevos ataques de Estados Unidos en Irán y las declaraciones de Donald Trump sobre el fin del memorando bilateral, el petróleo escaló con fuerza mientras el tránsito por el estrecho de Ormuz se desplomó, reavivando el temor a más volatilidad global.
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  • El Brent subió más de 5% y superó USD $78 por barril, mientras el WTI avanzó por encima de USD $74.
  • Trump afirmó desde Ankara que el acuerdo entre Estados Unidos e Irán está “terminado”, tras una nueva ola de ataques.
  • Los flujos de crudo por el estrecho de Ormuz cayeron desde 15 millones de barriles el lunes hasta casi cero el miércoles.


Los precios del petróleo repuntaron con fuerza este miércoles después de que el presidente Donald Trump afirmara que el memorando de entendimiento entre Estados Unidos e Irán está “acabado”. La reacción del mercado llegó en paralelo a una nueva oleada de ataques militares estadounidenses dentro de territorio iraní.

Los futuros del crudo Brent, referencia internacional, subieron más de 5% y superaron los USD $78 por barril. El West Texas Intermediate de Estados Unidos avanzó en una magnitud similar y se negoció por encima de USD $74, con ambos contratos en máximos de dos semanas.

El movimiento extendió el alza observada el martes, cuando el mercado ya había comenzado a descontar un deterioro acelerado en la situación geopolítica. En el centro de la preocupación volvió a aparecer el estrecho de Ormuz, una ruta crítica para el suministro global de crudo.

La escalada se produjo luego de que Irán atacara tres buques en y cerca del estrecho de Ormuz durante la jornada del martes. Esa misma noche, el ejército estadounidense respondió con una serie de bombardeos aéreos sobre más de 80 objetivos dentro de Irán.

Según el Comando Central de Estados Unidos, los ataques impactaron instalaciones militares y embarcaciones utilizadas por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán. La dimensión de la ofensiva reforzó la percepción de que el conflicto podría salir del marco limitado que había seguido tras el memorando.

Trump enfría la vía diplomática desde Ankara

Horas después de esa ofensiva, Trump declaró desde Ankara que el entendimiento firmado entre Washington y Teherán probablemente ya no tiene recorrido. El mandatario participa allí en una importante cumbre de la OTAN, donde fue consultado sobre el estado del acuerdo.

“Para mí, creo que está terminado”, dijo Trump durante la madrugada del miércoles en la capital turca. También afirmó que, “en lo que a mí respecta, simplemente es una pérdida de tiempo”.

El memorando había sido presentado como un marco para que ambas partes encontraran un camino hacia una paz duradera. Sin embargo, el nuevo intercambio militar amenaza con descarrilar una relación que ya venía marcada por la desconfianza y una tregua frágil.

No es la primera vez que se produce un choque de este tipo desde la firma del documento. Ya había ocurrido un episodio previo, aunque en esa ocasión los líderes en Washington y Teherán acordaron con rapidez volver a un alto el fuego.

El tono actual, sin embargo, luce distinto por la combinación de ataques, sanciones y declaraciones políticas. Para los operadores del mercado, el mensaje principal es que la diplomacia perdió tracción justo cuando la seguridad de una arteria clave del comercio energético vuelve a estar en duda.

Ormuz se convierte otra vez en el gran factor de riesgo

El estrecho de Ormuz conecta al Golfo Pérsico con el mercado global y es uno de los puntos más sensibles para el petróleo mundial. Cualquier amenaza sobre su navegación suele traducirse en subidas inmediatas del crudo por el temor a interrupciones de oferta.

De acuerdo con datos citados por Yahoo Finance, unos 15 millones de barriles de petróleo cruzaron por Ormuz el lunes. Ese volumen cayó a cerca de 6 millones el martes y descendió aún más el miércoles, hasta casi cero.

El retroceso no solo se reflejó en barriles transportados. En número de cruces de buques, la actividad pasó de alrededor de 20 el lunes a solo 11 el martes, antes de detenerse por completo el miércoles, según cifras de Rystad Energy.

Los datos de la firma Kpler mostraron una lectura algo más alta para el martes, con 41 cruces verificados. Aun así, la señal de fondo fue la misma: el tráfico marítimo se contrajo de forma abrupta en una vía que el mercado observa minuto a minuto.

Jorge León, jefe de análisis geopolítico de Rystad Energy, explicó que la reacción del mercado muestra cuán sensibles siguen siendo los precios ante cualquier escalada en torno al estrecho. Su importancia como ruta de tránsito para los flujos globales mantiene al riesgo geopolítico en primer plano.

León añadió que incluso si no aparece una interrupción física sostenida, la incertidumbre sobre la seguridad de los buques seguirá pesando. También mencionó los costos del seguro, los posibles retrasos y el riesgo de nuevas represalias como factores que podrían mantener elevada la volatilidad a corto plazo.

Sanciones, petróleo iraní y presión económica

El martes, la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos revocó una exención de sanciones que permitía a Irán vender crudo en el mercado global. La decisión añade una nueva capa de presión económica sobre Teherán.

Expertos han estimado que el régimen obtiene más de 80% de su financiamiento a partir de las ventas de petróleo. Por esa razón, la posibilidad de aliviar sanciones había sido una línea roja clave para Irán en las conversaciones con Washington.

La revocación de la exención golpea justo en el corazón de ese esquema de ingresos. Para el mercado, esto implica que la disputa ya no se limita al plano militar, sino que vuelve a mezclar restricciones comerciales, riesgo de oferta y tensión diplomática.

Antes de la nueva ola de violencia, la región del Golfo seguía bajo una paz apenas funcional. Aunque el acuerdo entre Estados Unidos e Irán exigía tránsito libre y seguro por Ormuz, persistían diferencias de fondo sobre quién debía controlar el paso.

Los líderes estadounidenses habían insistido en que Irán no debía mantener el control de los flujos a través de la vía marítima. Teherán, por su parte, sostenía que debía poder dirigir el tráfico y potencialmente cobrar tarifas por los tránsitos.

Ese desacuerdo estructural ayuda a entender por qué cada incidente en la zona escala con tanta rapidez en los precios. No se trata solo de ataques puntuales, sino de una disputa más amplia sobre soberanía, seguridad marítima e ingresos energéticos.

Un mercado frágil en plena temporada alta de demanda

El momento del repunte también importa. La crisis se desarrolla en medio de la temporada de conducción de verano en Estados Unidos, cuando la demanda de combustibles refinados como la gasolina suele tocar sus niveles más altos del año.

A la vez, países y empresas han intentado reabastecer reservas de petróleo que se redujeron de forma significativa durante la guerra. Eso deja al mercado con menos margen para absorber nuevos choques en la oferta o cuellos de botella logísticos.

En ese contexto, una caída abrupta del tránsito por Ormuz ejerce presión inmediata sobre un mercado ya ajustado. La subida del Brent y del WTI refleja tanto un riesgo físico potencial como una prima de incertidumbre que se incorpora rápidamente a las cotizaciones.

Los inversores suelen mirar estos episodios por su impacto directo en energía, inflación y transporte. Pero también importan por su capacidad de contagiar otros activos, desde acciones hasta monedas, especialmente cuando el petróleo vuelve a actuar como termómetro del riesgo geopolítico.

Para audiencias que siguen mercados financieros, incluidos sectores como criptomonedas o forex, un shock petrolero puede alterar expectativas sobre inflación y política monetaria. Aunque la noticia se centra en el crudo, su efecto potencial sobre el apetito por riesgo es más amplio.

La gran incógnita: si aún queda espacio para negociar

Otro elemento que pesa sobre el corto plazo es el clima político dentro de Irán. El jueves marcará el último día de la gran ceremonia fúnebre del anterior líder supremo iraní, el ayatolá Ali Khamenei, asesinado en la primera ola de ataques aéreos de Estados Unidos e Israel el 28 de febrero.

Según León, el funeral podría empujar a los sectores más duros del régimen a adoptar una postura más decidida frente a la guerra. Ese posible giro endurecería todavía más un escenario que ya muestra señales claras de deterioro.

El estado real de cualquier negociación entre Estados Unidos e Irán sigue siendo incierto mientras Trump continúa en Ankara. Esa falta de claridad es, precisamente, uno de los factores que más incomoda al mercado del petróleo.

“La pregunta clave es qué sucede con los canales diplomáticos. ¿Las negociaciones están completamente rotas o no?”, planteó León al analizar la situación. La interrogante resume el punto central para los operadores, los gobiernos y la industria energética.

León agregó que los acontecimientos de los últimos días debilitan de forma significativa la confianza en que la actual tregua de 60 días pueda transformarse en un acuerdo de paz permanente. En otras palabras, el mercado comienza a valorar un escenario de inestabilidad más prolongada.

Por ahora, la combinación de ataques, sanciones, mensajes hostiles y caída del tráfico marítimo ha devuelto al petróleo a una zona de alta sensibilidad. Mientras no haya una señal clara de distensión, el Brent y el WTI seguirán reaccionando a cada novedad en Medio Oriente.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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