Nvidia y Corning anunciaron una alianza plurianual para abrir tres nuevas plantas de manufactura avanzada en Carolina del Norte y Texas, un movimiento que busca expandir con fuerza la capacidad óptica en Estados Unidos y preparar la próxima generación de infraestructura para inteligencia artificial.
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- Corning abrirá tres nuevas instalaciones dedicadas por completo a tecnologías ópticas para Nvidia.
- Las plantas crearán al menos 3.000 empleos y multiplicarán por 10 la capacidad óptica de Corning en EE. UU.
- El acuerdo refuerza la transición de la industria desde el cobre hacia la fibra óptica para sistemas de IA de gran escala.
Nvidia, la empresa de chips que se ha convertido en uno de los pilares del auge de la inteligencia artificial (IA), anunció una alianza con Corning para abrir tres nuevas instalaciones de manufactura avanzada en Carolina del Norte y Texas.
Las plantas estarán dedicadas por completo a tecnologías ópticas para Nvidia, en una señal clara de hacia dónde se mueve la infraestructura física que sostiene a los modelos de IA más exigentes.
Según reportó CNBC, el acuerdo plurianual entre ambas compañías llevará a la creación de al menos 3.000 empleos y permitirá multiplicar por 10 la capacidad de manufactura óptica de Corning en Estados Unidos. Los términos financieros no fueron revelados, aunque la reacción del mercado fue inmediata: las acciones de Corning subieron 14%, mientras los títulos de Nvidia ganaron casi 3%.
La noticia une a dos compañías que han sido grandes beneficiarias del ciclo expansivo que siguió al lanzamiento de ChatGPT en 2022. Desde entonces, el mercado ha premiado a empresas vinculadas al cómputo acelerado, la memoria, las redes y los componentes que permiten mover grandes volúmenes de datos dentro de centros de datos cada vez más densos y costosos.
En este contexto, la alianza no solo tiene implicaciones industriales. También refleja un cambio técnico de fondo: la posible sustitución del cobre por fibras de vidrio en sistemas de IA a escala de rack, una integración conocida como óptica coempaquetada. Para los inversionistas y analistas, ese paso ha sido esperado durante años porque promete mejorar velocidad, eficiencia energética y escalabilidad.
La apuesta de Nvidia por la óptica dentro del centro de datos
Aunque Nvidia y Corning no detallaron exactamente qué productos desarrollarán, el mercado interpreta que la compañía liderada por Jensen Huang está preparando una transición más agresiva hacia conexiones ópticas dentro de sus sistemas de inteligencia artificial. En la conferencia GTC de 2025, Huang ya había descrito la óptica coempaquetada como una tecnología esencial para desplegar IA a gran escala.
La lógica técnica es directa. En vez de depender de miles de cables de cobre para mover información entre chips y módulos, la fibra óptica permite transmitir datos mediante fotones. Eso significa más velocidad, menor pérdida de señal y un gasto energético más bajo, factores decisivos cuando un solo sistema integra cientos o incluso cientos de miles de GPU.
El artículo de CNBC señala que Corning podría llevar esa fibra de vidrio hasta el interior de los propios sistemas de Nvidia, reemplazando eventualmente los 5.000 cables de cobre presentes en plataformas a escala de rack como Vera Rubin. El cambio no es menor, porque el cuello de botella en IA ya no depende solo de cuántos chips se fabrican, sino de cómo se conectan y cuánta energía demandan esas conexiones.
Wendell Weeks, CEO de Corning, resumió ese punto al afirmar en una entrevista previa con CNBC que mover fotones consume entre cinco y 20 veces menos energía que mover electrones. En términos prácticos, eso convierte a la fibra en una opción cada vez más atractiva a medida que crecen las distancias internas y la densidad computacional dentro de los centros de datos.
Vlad Galabov, analista de infraestructura empresarial en Omdia, explicó que la ventaja también proviene de acercar la conversión de luz al propio chip. Según dijo, cuando ese proceso ocurre justo al lado del procesador, se desperdicia menos energía porque la distancia recorrida es de apenas milímetros, en vez de atravesar trayectos más extensos en la placa de circuito.
Galabov añadió además que Nvidia ha empujado a todo el ecosistema a innovar más rápido. Esa observación ayuda a entender por qué proveedores de redes y semiconductores han acelerado sus desarrollos ópticos en paralelo al crecimiento de la empresa, que sigue siendo el principal referente del hardware para IA generativa.
Corning acelera su giro hacia la nueva economía de la IA
Corning es ampliamente conocida por fabricar el vidrio de las pantallas del iPhone de Apple, pero su negocio más grande y de crecimiento más rápido está hoy en las comunicaciones ópticas. Desde que inventó la fibra óptica para comunicación de largo alcance en 1970, la empresa ha suministrado millones de millas de cable para conectar infraestructura digital, y ahora busca profundizar ese liderazgo dentro de los centros de datos de IA.
El mercado ha premiado ese reposicionamiento. Hasta el cierre del martes, la acción de Corning acumulaba una subida superior al 250% en el último año. Parte de ese impulso se explica por su capacidad de insertarse en la cadena crítica de la IA, una economía donde el vidrio, los láseres y los enlaces ópticos se están volviendo tan importantes como los propios chips.
En enero, Meta anunció que gastaría hasta USD $6.000 millones como cliente principal para ayudar a Corning a expandir su planta de cable óptico en Hickory, Carolina del Norte. Esa ampliación, según lo informado entonces, se esperaba que generara cerca de 1.000 empleos. La nueva alianza con Nvidia fortalece aún más esa trayectoria.
Weeks dijo en el comunicado conjunto que lo que Nvidia está haciendo es extraordinario, no solo para el futuro de la IA, sino también para la fuerza laboral estadounidense de manufactura avanzada. La frase condensa una narrativa que se ha vuelto central en Estados Unidos: la IA no solo como fenómeno digital, sino como catalizador para reindustrializar parte de la cadena de suministro local.
Ese ángulo también fue remarcado por Huang. El CEO de Nvidia sostuvo que la IA está impulsando la mayor expansión de infraestructura de nuestro tiempo y una oportunidad única en una generación para revitalizar la manufactura y las cadenas de suministro estadounidenses. Añadió que, junto con Corning, la empresa está inventando el futuro de la computación con tecnologías ópticas avanzadas.
La referencia a una infraestructura donde la inteligencia se mueve a la velocidad de la luz no es solo retórica. Resume el objetivo de una industria que necesita más ancho de banda y menos consumo energético para sostener modelos más grandes, entrenamiento más costoso y centros de datos con cientos de miles de aceleradores trabajando en paralelo.
Del cobre al vidrio: por qué importa este cambio
Para los lectores menos familiarizados con este tema, el debate entre cobre y fibra óptica es clave porque determina la eficiencia de las redes internas de los servidores de IA. El cobre ha sido durante décadas la solución dominante para interconexiones cercanas, pero empieza a mostrar límites cuando la escala y la demanda energética suben de forma abrupta.
La fibra óptica ofrece una ventaja física relevante: transporta información en forma de luz, no de corriente eléctrica. Eso reduce la pérdida de señal y facilita velocidades más altas con menos calor. En centros de datos que consumen cantidades masivas de energía, cualquier mejora en este frente puede traducirse en un impacto material sobre costos operativos y diseño térmico.
Nvidia ya había dado señales concretas en esta dirección. En 2025 lanzó dos switches de red que usan tecnologías similares y sitúan los componentes ópticos justo al lado de los chips principales de IA. Broadcom y Marvell también presentaron productos comparables, mientras Intel desarrolla sus propias soluciones de óptica coempaquetada.
En marzo, Nvidia además invirtió USD $4.000 millones en dos compañías, Coherent y Lumentum, que desarrollan láseres y componentes capaces de convertir datos entre señales de luz y eléctricas. Esas piezas son fundamentales porque actúan como puente entre el cómputo electrónico tradicional y la transmisión óptica que luego viaja por los cables de fibra de Corning.
Weeks había dicho a CNBC durante un recorrido de fábrica en enero que trabajaba con distintas empresas de chips en núcleo de vidrio y en cómo el vidrio formará parte del empaquetado de semiconductores en el futuro. También advirtió que, a medida que la energía se vuelve un problema mayor, la fibra inevitablemente se acerca más y más al cómputo.
Su argumento es simple pero poderoso. Cuando el número de GPU en un servidor sube a los cientos, las distancias internas crecen, y en ese punto la fibra óptica no solo se vuelve más eficiente energéticamente, sino también más económica. Dicho de otro modo, la ventaja de la óptica aumenta justo donde la IA moderna más la necesita.
Mercado, competencia y manufactura estadounidense
Nvidia consolidó su dominio en IA mucho antes que la mayoría de sus rivales, gracias a que sus GPU se volvieron indispensables para entrenar grandes modelos de lenguaje y escalar centros de datos en empresas como Alphabet y Meta. En los últimos cinco años, su acción se ha multiplicado cerca de 14 veces, aunque su avance más reciente ha perdido algo de impulso frente a la diversificación de apuestas del mercado.
Los inversionistas han empezado a repartir capital entre un grupo más amplio de beneficiarios de la infraestructura de IA. Entre ellos aparecen Intel, Micron y ahora Corning, que ya no es vista únicamente como una empresa de vidrio de consumo, sino como un proveedor estratégico de conectividad para la próxima etapa del cómputo acelerado.
La alianza entre Nvidia y Corning también encaja con una tendencia política e industrial más amplia: el intento de reconstruir cadenas de suministro de alto valor dentro de Estados Unidos. Las nuevas plantas en Carolina del Norte y Texas refuerzan esa narrativa en un momento en que la seguridad industrial y la capacidad doméstica vuelven a ganar peso en decisiones corporativas.
Corning celebrará además un día para inversionistas en la Bolsa de Nueva York y, un día después, marcará su aniversario número 175 tocando la campana de cierre. Ese simbolismo llega en un momento inusual para una empresa centenaria que, lejos de quedar rezagada, ha encontrado una nueva ola de crecimiento en el corazón mismo de la revolución de la IA.
Si esta transición del cobre a la óptica se acelera como anticipa el mercado, el anuncio de hoy podría terminar siendo más que una expansión fabril. Podría representar uno de los movimientos más visibles hacia una nueva arquitectura física para la inteligencia artificial, donde el rendimiento ya no depende únicamente del chip más potente, sino de la velocidad y eficiencia con la que toda la infraestructura logra comunicarse.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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