Los nuevos sistemas de IA elevan la factura estimada de los centros de datos en Estados Unidos, mientras la falta de energía y materiales amenaza con limitar los proyectos.
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- Morgan Stanley calcula que un centro de datos preparado para la era Vera Rubin costaría cerca de USD $49.000 millones por gigavatio, frente a unos USD $35.000 millones para instalaciones basadas en GB200.
- El banco elevó entre 9% y 10% sus previsiones de inversión de capital de los cinco mayores proveedores de nube y proyecta USD $1,2 billones para 2027.
- La demanda eléctrica de los centros de datos podría alcanzar 97-116 GW en 2028; antiguos sitios de minería de Bitcoin figuran entre las opciones marginales de mitigación.
⚡ La IA dispara el costo de los centros de datos
Morgan Stanley estima USD 49.000 millones por gigavatio para instalaciones Vera Rubin, frente a USD 35.000 millones con GB200.
Los cinco mayores proveedores de nube invertirían USD 1,2 billones en 2027.
La demanda eléctrica… pic.twitter.com/YSjsOS8ddv
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) November 3, 2026
Una infraestructura de IA cada vez más cara
La construcción de centros de datos en Estados Unidos destinados a la inteligencia artificial se encamina a una nueva escala de costos. Morgan Stanley estima que una instalación integral preparada para la era Vera Rubin costaría cerca de USD $49.000 millones por gigavatio de capacidad, una cifra que refleja cuánto se ha encarecido la infraestructura que sostiene los servicios de IA.
La proyección supone un aumento de USD $20.000 millones en tres años, de acuerdo con el informe liderado por Brian Nowak, analista del banco, y fechado en julio de 2026. La comparación que ofrece el análisis sitúa en unos USD $35.000 millones por gigavatio el costo de instalaciones construidas alrededor de los sistemas GB200 de Nvidia, por lo que el cambio de generación de hardware altera de forma importante el presupuesto, detalla CryptoBriefing.
El indicador expresa el costo estimado asociado con una capacidad de un gigavatio, no el precio de un chip ni el presupuesto de cada proyecto individual. Para los operadores, esa escala ayuda a dimensionar cuánto capital requiere ampliar infraestructura, aunque el gasto final también depende de las características de cada instalación y de los componentes que se incorporen.
El dato llega mientras las grandes empresas de nube siguen comprometiendo recursos en centros de datos y equipos para IA. La lectura de Morgan Stanley es que cada dólar invertido puede comprar menos capacidad que antes, una presión que vuelve más exigente la justificación financiera de los proyectos, incluso cuando las compañías mantienen sus planes de expansión.
Chips, materiales y costos fuera de los servidores
El encarecimiento no se atribuye únicamente a los procesadores. El informe señala que los precios de las GPU y la memoria están subiendo, mientras los plazos de entrega se alargan y la disponibilidad de materiales se restringe; a esas presiones se suma la dificultad de encontrar trabajadores con las habilidades necesarias para levantar y equipar las instalaciones.
La factura también crece en los componentes que quedan fuera de los racks de cómputo. Morgan Stanley indica que esos costos, que comprenden el equipamiento y la infraestructura no alojados dentro de los racks, pasaron de USD $11-13 millones por megavatio a USD $16-19 millones por megavatio en su análisis.
Esta diferencia importa porque el costo de un centro de datos no se limita a comprar servidores. La cifra por gigavatio refleja una infraestructura más amplia, en la que los sistemas de soporte y la capacidad de conectar el proyecto con el suministro eléctrico también forman parte de la inversión necesaria para ponerlo en marcha.
El banco también menciona el giro hacia la energía detrás del medidor como un factor que contribuye al mayor gasto. Ese modelo produce electricidad en el sitio o cerca de él, en lugar de depender exclusivamente de la red pública; la fuente no cuantifica por separado cuánto añade esa decisión, pero la incluye entre las presiones que explican el aumento general.
Inversión récord y una restricción eléctrica persistente
El alza de costos no llevó a Morgan Stanley a reducir su perspectiva de inversión de los mayores proveedores de nube. Por el contrario, el banco elevó entre 9% y 10% sus previsiones de gasto de capital para los cinco principales hiperescaladores, un grupo que incluye a Meta, Amazon y Microsoft.
La proyección revisada sitúa el gasto combinado de ese grupo en USD $1,2 billones para 2027 y USD $1,4 billones para 2028. Son estimaciones de inversión de capital, no desembolsos ya realizados, y muestran la magnitud de los recursos que las compañías podrían destinar a ampliar su infraestructura durante esos años.
El suministro de electricidad aparece como otro límite para concretar esa expansión. En notas difundidas entre septiembre y noviembre de 2026, Morgan Stanley estimó que la demanda eléctrica de los centros de datos estadounidenses podría alcanzar entre 97 y 116 GW para 2028, y advirtió de una brecha potencial de hasta 70 GW si no se aplican medidas de mitigación.
Al incorporar esas medidas, el banco calcula que el déficit neto aún quedaría entre 33 y 43 GW. Esa estimación pone el acceso a la energía junto al suministro de chips como un factor que puede determinar qué proyectos avanzan y cuáles consiguen terminarse a tiempo, aunque el análisis no identifica una solución capaz de cerrar por sí sola la brecha.
El papel marginal de la minería de Bitcoin y las implicaciones
Entre las opciones consideradas para mitigar la escasez eléctrica, el análisis menciona antiguos sitios de minería de Bitcoin. Morgan Stanley presenta esas instalaciones como una pieza marginal, no como una respuesta central al déficit proyectado, por lo que su mención no implica que puedan resolver por sí solas las necesidades energéticas de los centros de datos.
La lógica detrás de esa posibilidad es que los sitios de minería ya cuentan con conexiones a la red e infraestructura eléctrica. Esos recursos son precisamente algunos de los elementos que los constructores de centros de datos buscan asegurar, aunque la fuente no detalla cuántas instalaciones podrían reutilizarse ni qué capacidad sumarían.
Para los hiperescaladores, la subida del costo de construcción hace más importante que los ingresos de los servicios de IA crezcan lo suficiente para respaldar la inversión. Morgan Stanley no ofrece en este análisis una cifra de retorno ni una proyección de ingresos que permita resolver esa ecuación, pero el aumento estimado implica que el gasto debe justificarse frente a una base de costos mayor.
Del lado de los proveedores, el encarecimiento puede favorecer a las empresas que venden GPU, memoria, equipos eléctricos y servicios de construcción, pues esos componentes y trabajos absorben parte de la inversión creciente. Sin embargo, la limitación decisiva podría ser conseguir electricidad: incluso con medidas de mitigación, un déficit neto de 33-43 GW deja abierta la posibilidad de que algunos proyectos no se completen según lo previsto.
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