Por Canuto  

Michael Burry advierte que la economía estadounidense podría estar dependiendo demasiado de la construcción de centros de datos para sostener el crecimiento, mientras las estructuras de deuda y financiación fuera de balance agravan el riesgo de una nueva burbuja de IA.
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  • La inversión en centros de datos se acelera pese a las tasas altas, un comportamiento que Michael Burry considera una señal potencial de concentración y apalancamiento en la economía.
  • Burry señaló que la construcción privada no residencial, excluidos los centros de datos, cayó 7,9% interanual en junio.
  • El inversor cuestionó la financiación fuera de balance y los vehículos de propósito especial vinculados con la infraestructura de IA.
  • También reiteró sus críticas a Nvidia, los hiperescaladores y una posible financiación circular de la demanda de chips.


Michael Burry, el inversor conocido por apostar contra el mercado inmobiliario antes de la crisis financiera de 2008, elevó su advertencia sobre los riesgos del auge de la inteligencia artificial. En una publicación reciente en Substack, sostuvo que la expansión de los centros de datos muestra señales estructurales que recuerdan al período previo al colapso inmobiliario, aunque ahora el activo central sea la infraestructura necesaria para ejecutar servicios de IA.

El argumento de Burry no afirma que toda la demanda de inteligencia artificial sea falsa, sino que cuestiona la manera en que se está financiando el crecimiento. Según su lectura, el mercado podría estar construyendo una economía cada vez más dependiente de que la inversión en centros de datos continúe avanzando a gran velocidad, incluso si los retornos comerciales todavía deben demostrar que justifican el costo del capital.

Una construcción que resiste el encarecimiento del dinero

La advertencia surgió después de que Burry destacara un gráfico de Torsten Slok, economista jefe de Apollo, sobre la evolución de la construcción de centros de datos. El gráfico muestra que esa actividad siguió acelerándose después de que la Reserva Federal comenzara a subir las tasas de interés en 2022, mientras otros segmentos tradicionalmente sensibles al costo del financiamiento, como la construcción de oficinas, se desaceleraron con fuerza.

La diferencia resulta relevante porque las tasas más altas suelen encarecer los proyectos financiados con deuda y obligan a los inversionistas a exigir mayores retornos. Slok señaló que el gasto en IA ha demostrado una resistencia inusual ante ese entorno, debido a la expectativa de que los ingresos futuros derivados de la infraestructura tecnológica compensen el mayor costo del capital.

Burry interpreta esa resistencia de manera distinta. En lugar de verla únicamente como una prueba de fortaleza, la considera una posible fuente de riesgo, porque un proyecto que mantiene su ritmo pese al dinero más caro puede estar apoyándose en supuestos particularmente optimistas sobre la demanda, los márgenes y la velocidad de adopción.

El inversor resumió su desconfianza con una frase contundente: “Las artimañas son evidentes hoy en día para aquellos que quieran mirar”. La declaración refleja su conocida preocupación por las estructuras financieras difíciles de observar, aunque por sí sola no demuestra que exista fraude ni permite concluir que el ciclo de inversión vaya a terminar en una crisis.

El PIB y la concentración en centros de datos

Burry también llamó la atención sobre los datos de construcción correspondientes a junio. De acuerdo con la información citada en su publicación, la construcción privada no residencial, excluidos los centros de datos, cayó 7,9% frente al mismo mes del año anterior, un retroceso que contrasta con la aceleración de la infraestructura asociada a la inteligencia artificial.

Para Burry, ese contraste indica que los centros de datos ya no representan un nicho aislado dentro de la construcción privada. Su expansión se ha convertido en una fuente cada vez más importante de actividad económica, de modo que cualquier cambio en los planes de inversión de las grandes empresas tecnológicas podría tener consecuencias más amplias sobre el crecimiento.

“El crecimiento del PIB realmente cuenta con esa construcción de centros de datos”, escribió el inversor. La afirmación presenta una advertencia sobre concentración: si una parte relevante del impulso económico depende de un solo segmento, una desaceleración de ese segmento podría debilitar las cifras generales aunque otras áreas no sufran un deterioro equivalente.

La comparación con 2008 se centra, por tanto, en la estructura del riesgo y no en una equivalencia exacta entre viviendas y servidores. Antes de la Gran Crisis Financiera, el apalancamiento, el fraude y la dependencia excesiva del aumento de los precios inmobiliarios ayudaron a crear condiciones para el colapso; ahora Burry observa un papel potencialmente similar en la inversión concentrada en infraestructura de IA.

La financiación de Nvidia y los grandes compradores

La preocupación macroeconómica de Burry está vinculada con críticas más específicas a Nvidia y a los grandes proveedores de servicios en la nube. En publicaciones recientes, describió una posible red de “financiación circular” en la que compradores importantes de infraestructura de IA y fabricantes de chips aparecen cada vez más relacionados mediante acuerdos comerciales y financieros.

Según el inversor, una parte considerable de la demanda de Nvidia podría financiarse mediante operaciones que mantienen determinadas obligaciones fuera del balance de los compradores. En su interpretación, los ingresos futuros estarían “financiados mayoritariamente en un acuerdo circular”, en lugar de depender exclusivamente de una demanda orgánica generada por usuarios finales.

Estas afirmaciones corresponden al análisis y a las sospechas expresadas por Burry, no a una conclusión regulatoria sobre las compañías mencionadas. La distinción es importante porque los acuerdos de financiación, inversión y suministro pueden adoptar estructuras complejas sin que eso implique necesariamente una conducta ilegal, aunque sí pueden dificultar la evaluación del riesgo para accionistas y acreedores.

Causas de movimientos recientes

El movimiento de Nvidia descrito en el borrador —una subida ligera en las operaciones previas a la apertura después de cinco sesiones consecutivas a la baja— no tiene un catalizador confirmado en la información disponible. Puede reflejar un rebote técnico o cambios en el posicionamiento de los operadores, pero atribuirlo directamente a las declaraciones de Burry sería especulativo.

Al mismo tiempo, el sentimiento minorista alrededor de la compañía en Stocktwits pasó a una tendencia descrita como “extremadamente bajista” durante el último día. Esa señal describe el ánimo de parte de los participantes, pero no equivale a una medición definitiva de los fundamentos ni explica por sí sola el movimiento de la acción.

Apalancamiento y estructuras fuera de balance

Burry sostuvo que el apalancamiento se está acumulando alrededor del desarrollo de la inteligencia artificial, mientras las estructuras de financiación se vuelven más complicadas. Señaló específicamente el uso de financiación fuera de balance mediante vehículos de propósito especial y aseguradoras cautivas, mecanismos que, según su lectura, podrían absorber activos o deudas vinculados con proyectos de riesgo.

Los vehículos de propósito especial pueden utilizarse para separar legalmente determinados activos, pasivos o proyectos de una empresa matriz, aunque la interpretación económica de esas operaciones depende de sus contratos y garantías. Por esa razón, la existencia de una estructura fuera de balance no prueba por sí misma que una compañía esté ocultando pérdidas, pero sí puede dificultar que los participantes comprendan quién soportaría el riesgo si los ingresos esperados no llegan.

La cuestión central para Burry ya no consiste únicamente en determinar si la demanda de IA es real. Su preocupación es que el auge de inversión haya construido un sistema financiero dependiente de que esa demanda continúe creciendo con rapidez, de manera que una normalización del gasto pueda afectar simultáneamente a fabricantes de chips, operadores de centros de datos, prestamistas e inversionistas.

El inversor también mantiene posiciones contrarias o críticas frente a varias compañías que considera beneficiarias del auge de la infraestructura de IA. Entre ellas figuran Micron, Oracle, Nebius, respaldada por Nvidia, Palantir y Tesla, aunque la información disponible no detalla el tamaño de esas posiciones ni permite medir por sí sola el resultado financiero de sus apuestas.

El escenario descrito deja abiertas varias preguntas para el mercado: cuánto de la capacidad proyectada encontrará clientes, qué retornos producirán los centros de datos y cómo se distribuirán las obligaciones entre las empresas participantes. Mientras esas respuestas no sean claras, la advertencia de Burry funciona como un llamado a examinar la deuda, las garantías y la demanda final detrás del entusiasmo por la IA, no como una confirmación de que una crisis sea inevitable.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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