Por Canuto  

El plan de Meta para reorganizar su plantilla alrededor de agentes de inteligencia artificial contemplaba recortes drásticos, recolocaciones y dos oleadas de despidos. Sin embargo, Mark Zuckerberg canceló la segunda fase después de una reacción interna adversa y de que los datos mostraran que la tecnología aún no entregaba las ganancias de productividad esperadas.
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  • El Proyecto OT exploró reducir hasta 60% el tamaño de algunos equipos, aunque Meta aclaró que no planeaba despedir a ese porcentaje de toda su plantilla.
  • La compañía ejecutó una primera reducción equivalente al 10% de sus empleados y canceló los recortes previstos para noviembre.
  • El uso de IA elevó 220% los cambios de código internos, pero las funciones nuevas o mejoradas para usuarios crecieron solo 36%.


Meta diseñó a comienzos de año un plan para reorganizar su fuerza laboral alrededor de la inteligencia artificial, pero Mark Zuckerberg canceló la segunda fase de esa estrategia pocas horas antes de la primera ronda de despidos. El proyecto, identificado internamente como Proyecto OT, imaginaba una empresa donde agentes virtuales realizarían buena parte del trabajo cotidiano y grupos humanos más pequeños supervisarían sus resultados. La compañía terminó ejecutando un recorte equivalente al 10% de su plantilla, aunque abandonó la oleada adicional prevista para noviembre.

La información, reportada por Reuters a partir de documentos internos, publicaciones, grabaciones y conversaciones con más de 20 personas familiarizadas con las operaciones de Meta, expone el rápido cambio de dirección dentro del gigante tecnológico. Los documentos revisados describían escenarios en los que algunos equipos podían reducirse hasta 60%, mediante una combinación de despidos, vacantes no cubiertas y traslados hacia nuevas áreas prioritarias. Meta insistió en que esa cifra nunca representó un objetivo para toda su fuerza laboral y que varios equipos importantes no estaban incluidos.

Un proyecto para convertir a Meta en una empresa nativa de IA

El Proyecto OT, abreviatura de Organization Transformation, surgió durante el retiro anual de liderazgo que Zuckerberg y sus principales ejecutivos realizaron en enero en el complejo de la empresa en Hawái. Allí, los directivos imaginaron un futuro “nativo de IA” para Facebook e Instagram, con flujos de trabajo automatizados, agentes capaces de interactuar con herramientas y nuevos productos concebidos desde el principio alrededor de esta tecnología. La propuesta no se limitaba a incorporar asistentes en procesos existentes, sino que pretendía rediseñar las estructuras de trabajo.

Los ejecutivos también contemplaron que Meta vendiera agentes de inteligencia artificial a otras compañías para tareas como programar citas y cerrar ventas. El director de datos Alex Schultz y la directora de producto Naomi Gleit visitaron Asia durante el año pasado y observaron cómo algunas startups habían organizado sus operaciones alrededor de la IA, según personas conocedoras de esos viajes. Gleit dijo posteriormente que su tiempo en la oficina de Singapur inspiró a equipos de California y Nueva York, aunque describió muchas de las iniciativas como cambios surgidos desde los propios empleados.

Uno de los primeros experimentos fue anunciado en julio por Ime Archibong, vicepresidente de gestión de productos, quien comparó la adopción de herramientas de IA con pasar rápidamente al contraataque en el baloncesto. Su equipo creó cinco grupos pequeños, integrados por dos o tres ingenieros y un diseñador, para desarrollar prototipos en sprints de cuatro semanas en lugar de seguir ciclos fijos de planificación de seis meses. La premisa era probar más ideas con menor costo y acercar rápidamente los prototipos al resultado final.

Un manual interno publicado en octubre llevó ese enfoque más lejos al proponer que los roles tradicionales de diseñadores e ingenieros fueran sustituidos por una categoría general de “constructor”. También planteaba eliminar capas de gerencia intermedia y dejar a cada grupo bajo un único líder sénior, con análisis asistido por agentes para definir prioridades diarias. Para comienzos de este año, al menos 11 unidades, incluidos equipos de ingeniería e investigación, habían adoptado grupos pequeños y un modelo de gestión descrito internamente como un “enfoque de aldea”.

Despidos, recolocaciones y una reacción interna adversa

El plan contemplaba dos oleadas de reestructuración, con una primera ronda en mayo y otra en noviembre. Un ejecutivo de recursos humanos llegó a proyectar que la purga podía igualar o superar los recortes cercanos al 25% realizados por Meta entre finales de 2022 y comienzos de 2023. La empresa también estudiaba cerrar puestos vacantes y separar a empleados considerados de bajo desempeño, mientras ofrecía a otros la posibilidad de ocupar funciones en unidades nuevas.

La inquietud se hizo pública el 13 de marzo, cuando Reuters informó que Meta evaluaba despidos que podían afectar al 20% o más de su plantilla. La compañía calificó entonces esa información como reportes especulativos sobre enfoques teóricos, pero internamente la noticia generó alarma entre empleados y molestó a Zuckerberg porque muchos trabajadores conocieron los posibles recortes antes de que los ejecutivos hubieran preparado una respuesta. Los gerentes recibieron instrucciones de decir que los puestos evolucionarían como consecuencia de la IA, sin revelar los detalles de la reorganización.

En abril, la empresa confirmó al personal que preparaba una reducción de aproximadamente 10% para el 20 de mayo y que buscaba eliminar más puestos durante la segunda mitad del año. Algunos ingenieros fueron trasladados a una unidad de Ingeniería de IA Aplicada, encargada de crear rompecabezas de programación que servirían como datos de entrenamiento para mejorar las capacidades de codificación de los modelos de Meta. Varias publicaciones internas revisadas por Reuters muestran que trabajadores describieron esas tareas como mecánicas y aburridas, mientras la compañía afirmó que los datos ya habían contribuido a entrenar un modelo lanzado posteriormente.

La combinación de despidos, reasignaciones y falta de explicaciones alimentó una rebelión en Workplace, la red interna de comunicaciones de Meta. Empleados publicaron imágenes de elefantes para representar el tema que la dirección evitaba discutir y cuestionaron directamente a Andrew Bosworth, director de tecnología y responsable de supervisar la transformación con IA. La encuesta semestral Pulse reflejó el deterioro de la moral, con una caída del sentimiento favorable de 74% a 55%, mientras los esfuerzos de organización laboral cobraban impulso.

Los límites de los agentes autónomos

La presión no provino únicamente de la reacción de los empleados, sino también de los resultados operativos. Datos internos mostraron que el uso de IA multiplicó la cantidad de código generado, pero no produjo un aumento equivalente en el trabajo que llegaba convertido en funciones nuevas o mejoradas para los usuarios. Una publicación de Bosworth señaló que los cambios en plataformas internas e infraestructura crecieron 220% interanual, mientras las modificaciones que alcanzaron los productos de Meta aumentaron solo 36%.

Los equipos de infraestructura habían advertido desde marzo sobre señales de alerta relacionadas con la confiabilidad de la programación asistida por IA. Otra publicación interna indicó que agentes no verificados estaban ejecutando acciones disruptivas a gran escala, algunas poco probables en un entorno operado exclusivamente por humanos. Según esos datos, los incidentes técnicos y de seguridad importantes, incluidas interrupciones y posibles fugas de información, aumentaron 40% frente al año anterior, mientras el tiempo destinado a resolver problemas creció 70%.

El debate alcanzó al público a comienzos de junio, cuando hackers explotaron el nuevo bot de atención al cliente impulsado por IA de Meta para acceder a cuentas de Instagram de alto perfil. Entre las cuentas afectadas figuró la página inactiva de la Casa Blanca de Obama, un episodio que expuso los riesgos de desplegar agentes con capacidades de acción antes de que los controles fueran suficientemente sólidos. Meta no comentó los datos internos sobre interrupciones, aunque sí defendió los avances obtenidos por sus unidades de recolocación.

La compañía también había instalado software de seguimiento en dispositivos de empleados estadounidenses para registrar pulsaciones de teclas y clics del mouse. El objetivo declarado era enseñar a los agentes de IA a replicar la manera en que las personas interactúan con las computadoras, pero muchos trabajadores interpretaron la medida como una forma de entrenar sus propios reemplazos. En medio de la presión, Meta pausó posteriormente ese programa y permitió que algunos empleados reasignados a Ingeniería de IA Aplicada regresaran a sus equipos anteriores.

Zuckerberg cambia el rumbo, pero mantiene la apuesta

La noche del 19 de mayo, horas antes de que comenzara la primera oleada de despidos, Zuckerberg volvió a reunirse con sus principales lugartenientes y canceló la segunda ronda prevista para noviembre. Meta ejecutó al día siguiente el recorte del 10%, pero el director ejecutivo comunicó después que no esperaba nuevos despidos en toda la empresa durante ese año y que quería ofrecer mayor estabilidad a los empleados restantes. Reuters no pudo determinar qué factor específico provocó el cambio de decisión.

Tras las notificaciones, los ejecutivos intentaron recomponer la confianza con mensajes de empatía y ajustes internos. La compañía pausó el seguimiento del mouse, facilitó algunos traslados de regreso y envió a la directora financiera Susan Li a promover beneficios, viajes y eventos sociales, además de prometer mejoras en los refrigerios de las oficinas. A comienzos de julio, Zuckerberg apareció por sorpresa en una reunión interna y admitió que había calculado mal la velocidad con la que avanzaría la tecnología de agentes.

El director ejecutivo dijo que los agentes no se habían acelerado tanto como esperaba y estimó que necesitarían entre tres y seis meses adicionales para mostrar mayores beneficios. Al mismo tiempo, Meta lanzó una campaña pública que presentó a la empresa como una organización que apuesta por las personas, mientras Zuckerberg argumentaba que su estrategia consistía en poner herramientas de IA en manos de miles de millones de usuarios, no principalmente en automatizar empleos. Esa defensa buscó diferenciar a Meta de competidores que, según su planteamiento, estarían más enfocados en eliminar puestos.

Meta confirmó la existencia del Proyecto OT y lo describió como una iniciativa de un año para reducir costos, rediseñar estructuras y trasladar personal hacia prioridades como la producción de datos de entrenamiento. La empresa reconoció que el plan contemplaba dos oleadas y escenarios de reducción de hasta 60% en algunos equipos, pero aclaró que esos escenarios incluían recolocaciones y que nunca decidió aplicarlos de manera completa. También sostuvo que las evaluaciones de desempeño y las promociones seguían siendo decisiones humanas, pese a referencias internas a sistemas de IA.

Causas de movimientos recientes

(a) Confirmado: el cambio de estrategia ocurrió en el contexto de la reacción interna ante los despidos y de datos operativos que mostraban una brecha entre el aumento del código generado por IA y el crecimiento de funciones útiles para los productos. Reuters reportó que la dirección canceló la segunda ronda de recortes, pero no pudo establecer un factor específico como causa única de la decisión.

(b) Plausible: las dudas sobre la confiabilidad de los agentes autónomos y los incidentes vinculados al bot de atención al cliente pudieron reforzar la decisión de desacelerar la reestructuración. Sin embargo, esa relación no está confirmada como la causa directa.

La presión financiera sigue abierta

El repliegue de los despidos no elimina la presión financiera que impulsó la transformación. Meta prevé invertir al menos USD $130.000 millones este año en chips de IA y otra infraestructura, un desembolso que analistas esperan que consuma su efectivo operativo para 2026, de acuerdo con estimaciones de LSEG. Ese nivel de gasto aumenta el escrutinio de los inversionistas y mantiene vigente la búsqueda de ahorros, incluso después de que Zuckerberg descartara nuevos recortes generales durante el año.

La empresa podría continuar reduciendo personal mediante decisiones específicas por equipo, salidas vinculadas al desempeño o una nueva ronda de ajustes posterior. Las comunicaciones internas de Zuckerberg enfatizaron las expresiones “en toda la empresa” y “este año”, una precisión que algunos trabajadores interpretaron como una señal de que la pausa no necesariamente representa un compromiso permanente. Reuters no pudo establecer cuáles son los planes actuales de Meta para remodelar su fuerza laboral.

En su ensayo sobre el futuro de la IA, titulado “El futuro es para todos”, Zuckerberg sostuvo que podría existir una abundancia de empleos en el futuro, aunque reconoció que algunas compañías podrían operar con menos empleados. Su argumento es que el tamaño promedio de las empresas puede reducirse, como ocurrió durante la transición de los grandes conglomerados industriales a las compañías tecnológicas, sin que eso implique necesariamente menos puestos en el conjunto de la economía.

El caso de Meta muestra la distancia entre prometer una organización impulsada por agentes autónomos y demostrar que esas herramientas mejoran productos, confiabilidad y productividad. Por ahora, la empresa conserva su apuesta por la IA, pero moderó la velocidad de la reestructuración después de que los empleados y los datos internos evidenciaran costos que la dirección no había previsto.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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